CAMBIO

De pronto estaban aquí las cerezas,

aunque se me había olvidado

que había cerezas,

e hice proclamar que nunca hubo cerezas…

estaban aquí, de pronto y caras.

Cayeron ciruelas y me dieron a mí.

Pero si alguien cree

que yo cambio

porque algo me caiga encima,

es que nunca le han caído cerezas.

Sólo cuando me pusieron avellanas en los zapatos

y tuve que correr,

porque los niños querían lo de dentro

grité pidiendo cerezas, quise que me cayeran

encima ciruelas… y cambié un poquito.