BOTADURA

Si la gaviota lo exige,

construiré un barco,

seré feliz

en la botadura,

llevaré una camisa deslumbrante,

quizá llore también champaña

o segregue jabón lubricante,

que resultan indispensables.

¿Quién pronunciará el discurso?

¿Quién puede leer a primera vista

sin quedarse ciego?

¿El Presidente?

¿Con qué nombre te bautizaré?

¿Llamaré a tu naufragio ANNA

o COLUMBUS?