ANNABEL LEE
Hommage à E. A. Poe
Hallé, cogiendo cerezas,
a Annabel Lee.
Las cogía con torpezas
y por vacas husmeada,
por avispas picoteada,
allí estaba Annabel Lee.
No quiero ya, decidí,
doblar la rodilla así,
ni coger nunca cerezas
—recogerlas con torpezas—,
ni tampoco a Annabel Lee.
Abriendo libros, abriendo,
Annabel Lee.
A las gallinas hendiendo,
entre granos y cristales,
un retrato había allí,
digerido, Annabel Lee.
No quiero ya, decidí,
más libros o aves así:
Libros abrir,
gallinas hendir,
buscando retratos de Annabel Lee.