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Transcripción de la entrevista emitida por la BBC1

con el primer ministro, el honorable Jay Vent.

El show de la política

Andrew Marr (en imagen, mirando a cámara): Hoy vamos a tratar de la pesca de salmón, lo cual es un refrescante cambio de tercio. En concreto, vamos a conversar con el primer ministro, Jay Vent, sobre la pesca de salmones en Yemen. A principios de esta semana hablé de ello con el primer ministro en el número 10 de Downing Street.

Conexión de estudio con Downing Street. Plano del primer ministro y Andrew Marr sentados en sendas butacas uno enfrente del otro, separados por una mesa con un jarrón de rosas.

AM: Primer ministro, ¿no cree que la idea misma de pescar salmones en Yemen pertenece al ámbito de lo descabellado?

Jay Vent: Mire usted, Andy, a veces se presenta alguien con una idea que es improbable llevar a cabo pero verdaderamente heroica. Creo que estamos ante algo así, con mi viejo amigo el jeque Mohamed. Es un hombre con visión de futuro.

AM: Muchas personas, tal vez sin saber mucho al respecto, lo calificarían más bien de alucinación.

JV (mira a cámara): Sí, Andy, puede que a algunos les suene un poco a cosa de locos, pero no hay que tener miedo a salirse de los cánones. Mi gobierno, como usted sabe, nunca le ha hecho ascos a las ideas novedosas y arriesgadas. Mire, Andy, si usted hubiera sido periodista cuando se construyó el primer barco con hierro en lugar de madera…

AM (mira a cámara): A veces tengo la impresión de que me dedico a esto desde hace muchísimo tiempo, primer ministro.

JV: Ja, ja. Bueno, creo que ya me entiende, Andy. Verá, es probable que cuando alguien dijo «Mi próximo barco lo voy a construir de hierro, no de madera» sonara a cosa de locos. Lo mismo vale para cuando alguien aseguró que tendería «un cable de lado a lado del Atlántico para enviar telegramas a través de él». La gente se reía, Andy, pero el mundo ha cambiado a mejor, gracias a que esas personas experimentaron una visión heroica.

AM: Sí, primer ministro, eso es muy interesante, pero está hablando de grandes inventos que cambiaron la vida de millones de personas. Pescar salmones en el desierto suena más bien a deporte minoritario. ¿No vamos a invertir gran cantidad de dinero en algo que no merece la pena? ¿Por qué su gobierno respalda un proyecto aparentemente tan estrafalario?

JV: Andy, creo que ésa no es la pregunta que debería usted hacer.

AM: (inaudible).

JV: Creo que la pregunta que debería usted hacer es: ¿cómo podemos mejorar las condiciones de vida de esa pobre gente que vive en Oriente Próximo…?

AM (interrumpiendo): Quizá sí, primer ministro, pero ésa no es la pregunta que acabo de formular. La pregun…

JV (interrumpiendo): … y mire usted, Andy, ¿no le parece un tanto singular que estemos aquí sentados hablando de cambiar, y mejorar, un país árabe y la vida de sus habitantes (la cámara enfoca al primer ministro) en lugar de estar hablando de enviar tropas, helicópteros y cazas? Sí, eso lo hemos hecho anteriormente, porque así nos lo pidieron algunos de esos países, y estábamos obligados a ello, pero ahora es distinto. Esta vez vamos a enviarles nuestros peces.

AM: Entonces, ¿es ya oficial que el gobierno va a enviar salmones vivos a Yemen?

JV: No, no, Andy. Yo no hablo siempre en nombre del gobierno ni todo lo que digo o hago es oficial. Ustedes, los periodistas, me atribuyen toda suerte de poderes, pero la realidad es muy distinta. La decisión final, y oficial, está en manos del Parlamento. No, yo sólo le estoy transmitiendo mi opinión particular de que el proyecto de los salmones es algo bastante especial y que merece ser apoyado. De ahí a decir que el gobierno lo respalda de manera oficial hay un buen trecho, Andy.

AM: ¿Y por qué da usted su apoyo personal al proyecto, primer ministro? ¿Qué le encuentra de atractivo a pescar salmones en Yemen cuando hay tantas otras crisis políticas y humanitarias que reclaman su atención?

JV: Tiene usted razón en que existe una lista interminable de problemas que debemos abordar. Y le aseguro que ningún gobierno ha dedicado tanto tiempo como el mío a asuntos mundiales como los que usted menciona. Veamos, ¿qué tiene de especial la pesca del salmón en Yemen? ¿No significa este proyecto un avance? ¿No es acaso una forma de intervención mucho más amable, por decirlo así, y en cierto modo más… transformadora? ¿Agua en el desierto? ¿No es eso un poderoso símbolo de…

AM: (inaudible).

JV: … de un tipo diferente de progreso? Hombres de las tribus yemeníes junto a un wadi esperando a que caiga la tarde con cañas de pescar en la mano, ¿no es esa una imagen preferible a la de un tanque en un punto de control cerca de Faluya? Ahumaderos de salmón al borde de los cauces de los ríos. La introducción de un deporte tranquilo y tolerante que nos une a nuestros hermanos árabes de una manera nueva y profunda. Un camino que nos aleja del enfrentamiento.

Eso se podrá conseguir con la ayuda de científicos británicos. Y ésa es otra: el Reino Unido es líder mundial en la ciencia de la piscicultura. Gracias a la política de este gobierno. Si logramos introducir el salmón en Yemen, ¿dónde podríamos intentarlo después? ¿En Sudán? ¿En Palestina? Quién sabe qué nuevas posibilidades de exportación abriría esta iniciativa, y no sólo para nuestros expertos sino también para nuestros excelentes fabricantes de avíos de pesca y ropa especializada.

Así que ya ve, Andy, quizá sea una idea un poco descabellada. Pero tal vez, sólo digo tal vez, podría funcionar.

AM (mirando a cámara; el primer ministro fuera de plano): Gracias, primer ministro.