NOTA DEL AUTOR

Este relato es el fruto de muchas conversaciones: con amigos, con amigas, con abogados, con abogadas… Antes de ponerme a escribir, inicié una especie de recorrido, un viaje, que ha supuesto para mí una aventura que estimo como algo apasionante… Al terminar de escribirlo, me viene a la memoria algo que firmó Paul Auster, Premio Príncipe de Asturias:

Un libro no acabará con la guerra ni podrá alimentar a cien personas, pero puede alimentar las mentes y, a veces, cambiarlas…

Para mí, escribir novelas supone crear un universo paralelo. Creo que cuando uno escribe, inevitablemente, deja un mensaje. Porque en torno a nuestra vida real suceden cosas, cosas que ignorándolas solo demostramos nuestra impotencia por no poder explicarlas ni darles sentido, pero que suceden… Y es bien cierto que todas las novelas son autobiográficas al final. No porque el autor cuente en ellas lo que le ha ocurrido en su propia vida, sino porque la propia experiencia es la materia prima de lo que escribe. También lo que no te ha ocurrido forma parte de la experiencia personal: porque tenemos, gracias a Dios, sueños, ilusiones, frustraciones, anhelos, ganas de cambiar las cosas… Y porque hay quienes te han contado, generosamente, sus propias experiencias vitales. Todas las novelas nacen de una insatisfacción con nuestro propio mundo, y al final queremos que las cosas funcionen. Y empezamos a imaginar…

En este relato se entrelazan muchas experiencias y casos reales, en el juego de ficción y realidad que permite la novela. Debo ser agradecido con quienes me han prestado sus vidas, sus dolores, sus frustraciones, sus fracasos y sus nostalgias, pero también sus esperanzas, su buena voluntad y su deseo de ayudar a otros. En la historia de Mavi y Agustín se resumen muchas historias…

También debo agradecer a un entrañable grupo de abogados de Mérida que me facilitaran información, con tanto afecto, y que me dedicaran su tiempo. Especialmente a mi amigo José Custodio. Todo esto es un homenaje a ellos, a su compromiso con la verdad, su amor a los principios y sus valores humanos.