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“H.H.”… Asesino de Vicente Castaño

Otro famoso personaje que pasó por “Recepciones” fue el comandante paramilitar y hombre de confianza de Vicente Castaño, Ever Veloza alias “H.H.” Se dio a conocer porque fue uno de los autores intelectuales del asesinato de su jefe Vicente Castaño, tristemente recordado por haber ordenado la muerte de su hermano menor Carlos Castaño.

“H.H.” inició en las filas paramilitares como combatiente raso y se convirtió en un hombre cercano a la familia Castaño. Muy hábil para la guerra, no aprendió solo, lo vivió con sus Jefes.

“H.H.”, era un ciudadano normal quien a sus 25 años manejaba un camión por las carreteras de Colombia; comenzó a ser amenazado y extorsionado por los grupos guerrilleros, hasta que la guerrilla le quitó el camión con el que mantenía a su familia. Fue tanto el acoso de las FARC que decidió defenderse con sus propias armas y se unió a los grupos que los combatían, los paramilitares.

Rápidamente escaló en la organización y se convirtió en el poderoso comandante paramilitar del Bloque Calima, que operaba en los departamentos del Valle y Cauca.

El Bloque Calima saltó a la opinión pública cuando sus integrantes fueron acusados de la gigantesca masacre del Naya, en donde murieron más de 200 campesinos inocentes que cayeron, supuestamente, por las balas de los paramilitares quienes estaban realizando una purga a los auxiliadores de sus enemigos.

Por su gran inteligencia y astucia, destacó pronto en la filas paramilitares; fue uno de los autores materiales de los asesinatos de sus jefes Carlos Castaño y de su hermano Vicente Castaño. Todo por la ambición de obtener el poder absoluto con el que siempre soñó.

Las autoridades lo capturaron en una finca en Antioquia y a Cómbita llegó una mañana, como todos, al Patio de “Recepciones” en donde “Popeye”, una vez más sirvió de anfitrión a un comandante paramilitar.

Dentro del proceso de Justicia y Paz, Ever Veloza, con los alias de “Hernando Hernández”, “H.H.”, “Mono Veloza” y “Carepollo” , fue hábil. Inteligentemente empezó a hacer delaciones muy delicadas de nexos de políticos y miembros del Ejército con los paramilitares, además de dar nombres de empresas y personas del común que les habían colaborado. Se convirtió en un testigo de excepción y día a día era habitual verlo en los medios de comunicación dando nombres de individuos afines a la organización, pero al final, su estrategia no le sirvió de mucho y fue extraditado.

La Fiscalía lo utilizó, le dio una luz de esperanza y éste se soltó con todo. Luego conspiró con “Rogelio” el jefe máximo de la Oficina de Envigado para asesinar a su jefe, Vicente Castaño, con ayuda de algunos miembros activos de la Policía que llegaron a una finca, aparentemente secreta y ubicaron a Vicente; cuando éste se sintió perdido se pegó un tiro en la boca.

La convivencia con “H.H.” fue tranquila y agradable. Era un hombre educado y buen conversador. Por la mañana, muy temprano, “Popeye” le llevaba el primer café del día y luego le preparaba el desayuno, él por respeto no fue capaz de preguntarle detalles de las muertes en que estaba implicado. Poco después, como todos los demás fue extraditado a New York, por narcotráfico.