…He implorado el perdón de Dios y no sabré, hasta que mi cuerpo muera, si Él me ha perdonado…

He cumplido a la sociedad con mi larga condena, pero quizá no haya alcanzado su indulgencia…

¡Cuánto he vivido, por Dios…!

Sobreviví a Pablo Escobar Gaviria, “el Patrón”, y fue la fuerza de su indomable espíritu la que, no sé bien ni cómo ni para qué, me sostuvo a lo largo de estos años, pues su presencia sigue marcando cada día de mi existencia. Los crímenes del Cartel de Medellín pesan, igual que ayer, sobre mis hombros. Mi juventud perdida en el crimen se transformó en la espada que pende sobre mi encanecida cabeza.

Para el mundo siempre seré alias “Popeye”, el sicario del temible Cartel de Medellín, el hombre de confianza de Pablo Emilio Escobar Gaviria… Cómo decirles que soy un hombre nuevo… que 23 años preso en este infierno transformaron al hombre que fui.

Ahora, la anhelada libertad se desdibuja en la mano asesina de mis enemigos. Quizá el destino haya prolongado mi existencia sólo para deleitarse en preparar mi propia agonía.

Sobreviví en cautiverio pero no sé si lograré vivir en libertad…

Preso de mí mismo intentaré luchar por alcanzar un poco de paz…

Hace mucho frío… ya es agosto de 2014. Estoy a un paso de la libertad y creo que aún respiro… todavía en esta sombría celda de la cárcel de máxima seguridad en Cómbita, Boyacá.