A HANS MAGNUS LE ROBAN LA MALETA

Entre algún libro y varios folletos y revistas

y el aviso de pago de una letra

ayer llegó la carta que desde Berlín Oeste

trajo malas noticias de Enzensberger

y mi mujer y yo nos quedamos pensando

en los días que estuvo en Barcelona

cuando nos dijo que le acompañáramos

pues quería comprarse una maleta.

Eso de andar rondando por tiendas y almacenes

siempre me resultó desagradable

pero dijo maleta y fue como si todo su futuro

dependiese de que él pudiera andar

en compañía siempre de una bella muchacha

que guardara con mimo sus papeles

apilando sus sweaters pantalones y blusas

por todos los hoteles y lugares del mundo.

Lo mejor es pensar quién entiende o es técnico

en cuestiones como ésta delicadas de suyo

nos dijo mi mujer y Hans y yo asentimos

y al fin se decidió que mi cuñado era

un hombre de experiencia pues ha viajado mucho

y comprende y conoce todas las cualidades

que deben adornar a una buena maleta

y sabe de ocasiones y júbilos y ofertas.

Así ocurrió que fuimos los tres donde el cuñado

y estuvimos hablando buen rato y discutiendo

el modo de actuar y recuerdo que Hans

estaba tan nervioso como quien busca piso

y al fin salimos todos y yo aparqué en Las Ramblas

y en la primera tienda los encontré dudando

anduvimos a otra y a otra y regresamos

y ya no hubo más dudas: en la primera tienda.

Estaba allí esperando con su piel de azabache

y Hans la alzó despacio acarició sus cierres

era por dentro roja como cereza oscura

luego se comprobaron las asas y refuerzos

y vimos que asentía y el cuñado entró en fuego

hasta que la encargada rebajó unas pesetas

y la maleta y Hans ya no se separaron:

volaban en un jet al cabo de unos días.

Mas la carta de ayer nos cuenta que en París

no sabe si en un bar o en el hall del hotel

alguien se la quitó y ni la policía

ni el conserje ni nadie pudo darle una pista

así que tuvo que irse como un viudo a Alemania

desde donde escribía y explicaba otras cosas

que mi mujer y yo jamás recordaremos

pues estamos tan sólo pensando en la maleta.

(de Bajo tolerancia)