CAPÍTULO 47
―¿Cómo lo llevas? ―le pregunté tras el silencio que había mantenido desde su llegada.
―Todavía no le he contado nada a Lidia…
―¡¿Qué?! ―exclamé de pronto alzando la voz mucho más que antes. Un par de clientes se giraron en mi dirección y me ruboricé al momento, por lo que volví a bajar el tono antes de continuar de nuevo―. Me prometiste que lo harías.
―¡No! Te dije que tomaría medidas. Que hablaría con Lidia, o que lo dejaría con… la otra chica.
―¿Por casualidad temes que conozca su nombre?
―No, simplemente no creo que sea de tu incumbencia ―
contestó esta vez con más brusquedad.
―Me da lo mismo cómo se llame. Lo único que te dije fue que pusieras fin a todo esto de una vez. Y no lo has hecho.
―No es tan fácil, ¿sabes? ―replicó, buscando ahora la compasión en mis ojos.
―Joder, lo que me faltaba por escuchar. ¡Tienes una familia a tu cargo!
―¿Te crees que no lo sé?
―Pues por lo que parece, no eres demasiado consciente de ello.
―Joder, Tristán. Quiero a Lidia pero… es que la otra es tan
excitante… ¡Es puro fuego! Erotismo, sensualidad…
―¡Cállate de una vez! ¡¿Pero tú te estás oyendo?! ―dije volviendo a alzar la voz, ahora ya sin importarme lo que pensaran de mí.
―Mira, no es tan difícil enamorarte de dos mujeres a la vez,
¿sabes? Hay muchísimas personas que lo viven en algún momento de su vida.
―¿Enamorarte? ―solté al fin en un tono de burla que no recordaba haber usado con él antes―. No tienes ni la más remota
idea de lo que eso significa. Ya puedes poner remedio a todo esto si no quieres que sea yo mismo el que hable con Lidia.
―No te atreverás… ―amenazó con los dientes apretados.
―Tienes una semana para terminar con todo esto o te juro que tomaré medidas al respecto.
―Joder, Tristán…
―Una semana. ¡Dame tu palabra! ―le exigí. Me había puesto en pie y había cogido la cartera que tenía sobre la mesa, dispuesto a marcharme tal y como prometiera acabar con toda aquella patraña.
―De acuerdo.
Me fui sin despedirme siquiera. Me sentía tan furioso con él que ni siquiera quería mirarle a la cara. Estúpido egoísta. ¿Cómo podía engañar de ese modo a su familia?