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James salió de su oficina esperando ver a Blue.
—¿Cora, dónde está Blue?
—En la cocina, está con el doctor Prudge.

No le había gustado el doctor Prudge, no le había gustado nada como miró a Blue. Se encaminó hasta la cocina para encontrar a Blue sin camisa y a Isaías Prudge tocando su cuerpo. —¿Molesto? —preguntó en tono cortante y seco.

—¡Señor Colt! No molesta para nada, estoy revisando la costilla de Blue.
—Eso pensé.
El doctor lo miró confundido. Regresó con su mirada hacia Blue y este le sonrió.
—No te preocupes Isaías, James solo ladra.
—¿Ladra? —preguntó acercándose a Blue que estaba sentado en una silla mientras Isaías lo revisaba.
—¡Cálmate, el doctor acaba de darme una buena noticia: ya estoy bien.
—Perfecto, podrás revisar algunos armarios —le dijo mirándolo intensamente.
Blue se puso colorado y se puso de pie.
—James el doctor vino a hablar contigo. Nos encontramos de casualidad.
—¿Conmigo? ¿Sobre qué tema?
—¡Siéntate! —Blue miró al doctor y agregó—: les traeré café.
James no tenía intención alguna de establecer amistad con el doctor.
—Estoy ocupado, tendrá que ser en otro momento.
Blue primero negó con la cabeza y lo miró.

—¡Siéntate y escucha! —le ordenó. James quedó duro. Nunca Blue había usado ese tono para hablarle y menos delante de otra persona. Antes de poder decir nada se encontró mirando su ahora amplia espalda, debida al ejercicio.
—No se preocupe señor Colt, no estoy interesado en Blue.

Ese comentario del doctor si atrajo su atención de inmediato sobre el médico.
—¿No?
—No. Y no porque no me guste, de hecho me gusta y mucho. No ponga esa cara, sé perfectamente lo que usted y Blue sienten.
—¿Lo sabe?
—Sí, lo sé.
—¿Blue se lo dijo?

—No, no hizo falta. El día que llegó al hospital golpeado solo hablaba de usted, no fue difícil comprender lo que sentía, y cuando usted llegó solo tuve que mirar su rostro para saber que era un sentimiento compartido. Es un hombre afortunado señor Colt.

El doctor sonrió apesadumbrado. De pronto el fastidio de James se evaporó. Era un tipo con suerte, lo sabía, pero no sabía cuánta suerte. De pronto se sentía mejor.

—¿Querías hablarme de Blue?
—No. Necesito saber si alquila El Amo del Mississippi.
—¿Alquilar? ¿Para qué?
—Mi hermana está casada con Vincent Taylor.
—¿Taylor? Como el vicepresidente.
—Es el mismo.
—Vaya. ¿Qué necesita?

—Ella quiere alquilar el Amo para festejar sus bodas de plata, en el trayecto de Menphis a Saint Louis. Para alguien que ha vivido toda su vida en Boston, el recorrido por el Mississippi es toda una aventura.

—¿Quieren ser clientes?

—En realidad quieren ser anfitriones. Tiene cerca de cien invitados. Lo más granado de la alta sociedad, podría ser un buen punto de partida para su casino.

—Bueno, mi casino funciona maravillosamente bien, pero sí es interesante lo que me pide. No será barato.
—Nada lo es, señor Colt. No se preocupe ellos pagarán.
—Entonces es un trato.
—Bien, Blue me dijo que se ocupará de los detalles. Se veía muy entusiasmado.
—¿Eso le dijo? —preguntó levantando la cabeza para encontrar a Blue sonriéndole a su lado.
—Nos ocuparemos doctor Prudge —contestó Blue.

—Le traeré la lista de invitados —ante su cara de sorpresa agregó rápidamente para Blue—: Cualquier cosa… ya saben dónde encontrarme —les dijo y salió saludando con su sombrero.

—Bien. ¿Podrás con ello? —preguntó James.
—Claro que sí.
—¿Necesitarás ayuda?
—Sí, Adalis será mi ayudante. Con ella prepararemos todo.
—¿Prudge aseguró que estás bien?
—Dijo que ya podía hacer vida normal.
—¿Absolutamente normal? —Sí… absolutamente…
—Excelente. Ven conmigo, quiero revisar un armario —afirmó y giró saliendo de la cocina.

Blue miró a Rosie demasiado concentrada en las indicaciones de Marcel, entonces sonrió, movió su cabeza y salió tras él… corriendo.