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—¡Vamos, es hora! ¡Vamos, vamos! —arengó con potente voz el capitán Williams. Blue saltó de la cama, la ordenó en dos segundos y terminó de vestirse.

El encontrarse con Rosie y las mujeres con grandes canastas lo sorprendió.

—Desayunaremos en el Amo —les informó. Blue ni siquiera pudo robar una galleta. Cuando salió a la calle caminaron directo hacia el astillero apenas unos cien metros más abajo.

—Cuando toque la campana vengan a desayunar, prepararemos todo —dijo Rosie.

Blue se encaminó hacia el segundo piso. Su tarea del día tenía que ver con empapelar a nuevo todo el salón de juego. Dos de los nuevos empleados estaban allí conversando cuando ingresó al salón.

Saludó con un movimiento de cabeza pero ninguno de los dos le contestó. Tampoco le sorprendió. Estaba acostumbrado a que nadie lo viera.
Le dolía la cabeza, no había pasado una buena noche, no estaba acostumbrado a sobrecargar su estómago, sumado a la horrible experiencia de que el señor Colt viera el horror de su espalda habían reavivado sus pesadillas nocturnas. Cuando eso pasaba su cabeza dolía tanto que le molestaba hasta abrir los ojos. Este dolor era persistente pero no insoportable.

Comenzó a preparar el engrudo y a ordenar el papel. Uno de los hombres pasó a su lado y lo empujó haciéndolo tirar todos los papeles al suelo. Ambos hombres rieron. Sin intentar darle realce los levantó y volvió a ordenarlos pero un segundo empujón lo desequilibró y lo mandó al suelo con todos los rollos de papel. Intentando no dañar el exquisito papel procedente de China que James había elegido para el salón, se puso de pie y miró a ambos hombres.

—¿Qué les pasa? El papel es muy caro, si lo arruinan tendrán que dar respuesta al señor Colt.
—¿Si lo arruinamos, Mapache? Tú eres el que los está moviendo descuidadamente.

Tuvo dos certezas de que las cosas no terminarían ahí fácilmente: los hombres parecían despedir alcohol puro y el uso de “mapache”. Se había puesto de moda para referirse a “hombres” negros y de ello se había encargado el recientemente aparecido Ku Klux Klan del que se decía que estaba conformado por veteranos de la Guerra de Secesión. El KKK afirmaba que se resistían a la reconstrucción por eso se habían organizado y elegido métodos violentos para conseguir sus fines: la supremacía blanca. Su piel oscura ante sus ojos no tenía mucha diferencia con los mapaches considerando que son animales nocturnos. Toda una sutileza para decir que al igual que a los animales ellos también cazaban a los de su raza y a descendientes de negros.

—Si no van a ayudar deberían buscar otro lugar donde trabajar. Hay muchos en este día —les dijo firmeza pero en un tono bajo.
—¿Qué dijiste Mapache?
—¿Nos estás dando órdenes, maldito bastardo? Blue se paró enfrente de ellos y no les dijo ni una sola palabra.
—¡Maldito! —gritó uno de los hombres y se lanzó sobre él.
El otro lo siguió.
Dos segundos después Blue intentaba defenderse mientras el caos se acrecentaba dentro del salón.

Cuando pensó que moriría debajo de sus golpes y patadas sintió el cuerpo más liviano. Por el rabillo de su único ojo visible alcanzó a ver al señor Colt quitarle a uno de los matones de encima y golpearlo. Su compañero se abalanzó sobre él pero Colt fue más rápido giró y de un solo golpe lo lanzó al suelo. Varios hombres aparecieron de la nada y los sostuvieron.

James se acercó a él y le preguntó:
—Blue… ¿estás bien? El muchacho se desmayó en sus brazos.