[1] Emilio Mola, «El pasado, Azaña y el porvenir», en Obras Completas, Valladolid, Santarén, 1940. <<
[2] Nazario Cebreiros, Las reformas militares de Azaña, Santander, 1941. <<
[3] El análisis de los presupuestos de defensa y seguridad, durante su mandato plasma, sin lugar a dudas, esta realidad. Los gastos militares fueron reducidos en los años 1931, 1932 y 1933, aunque parte del ahorro fue compensado por el incremento de las pensiones militares, ocasionadas por los retiros voluntarios. Las mayores reducciones se produjeron en Marruecos, marina y aviación. Estos dos últimos cuerpos sufrieron, en consecuencia, dificultades de material. La reducción de los gastos de Marruecos se debió a la disminución de fuerzas. El ministro reconocía, sin embargo, que su proyecto de economías militares era relativo y no era posible contar con un sistema defensivo sin invertir en él. <<
[4] «La mente, el estudio, la disciplina, la integridad moral, el conocimiento y las dotes de mando (…) donde radican las cualidades propias y excelentes de la oficialidad». <<
[5] Con una supuesta organización de soldados «de tipo soviético» que apareció en Málaga, los cabos de Madrid que pretendieron iniciar una reivindicación profesional o los soldados borrachos vitorearon «al Ejército Rojo». Su inquietud se exacerbó ante los informes sobre un «inminente golpe comunista» en el mismo regimiento de Jaca donde se había sublevado Galán en 1930, señalándose como cabecilla al aviador Antonio Rexach, que fue detenido el 5 de septiembre de 1931. La información posterior aclaró que Rexach nunca había sido comunista y que todo era una falsa alarma. Poco después, fue detenido el capitán Gallego cuado su compañía custodiaba un polvorín cercano a Madrid, porque se dijo que preparaba un movimiento comunista. Azaña se enteró por la prensa y supo que era una añagaza del monárquico general Villegas, pero no hizo nada para evitar la repetición del hecho. <<
[6] Formaban el gobierno 3 lerrouxistas, 2 independientes, 1 agrario, 1 liberal-demócrata y 6 cedistas. <<
[7] M.ª Dolores Gómez Molleda, La Masonería en la crisis española del siglo XX, Madrid, Taurus, 1986. <<
[8] He comprobado los expedientes de los militares citados por Cano López, comprobando que muchas de sus acusaciones no eran ciertas. <<
[9] Manuel de Paz, Militares masones de España, Valencia, Biblioteca Historia Social, 2004. <<
[10] El 18 de julio de 1936 mandaba la División Orgánica de Valladolid, de donde fue depuesto a punta de pistola, en su propio despacho, los asaltantes mataron allí mismo a los dos ayudantes del general, los comandantes Liberal y Rioboo. Molero fue condenado a muerte, sin embargo, Franco le conmutó la pena y fue liberado tras pasar algún tiempo en la cárcel, falleciendo luego de muerte natural. El hecho de no ser ejecutado demuestra que, incluso los sublevados, reconocían su moderación. <<
[11] Isabel Martín Sánchez, «Masonería y ejército durante la II República: la propaganda “antimasónica” aplicada al ámbito castrense», en J. A. Ferrer Benimeli (coord.), La masonería en Madrid y en España del siglo XVIII al XXI, Universidad de Zaragoza, 2004,I, págs. 365-381. <<
[12] Existía otra inspección vacante. Rodríguez del Barrio estaba enfermo de cáncer y falleció antes del 18 de julio; Gómez-Caminero fue leal al gobierno y murió en el exilio. <<
[13] Pozas y Núñez de Pardo eran masones y Queipo de Llano no, sin embargo era un republicano exaltado, aunque fue el único de los tres que se sublevó. Pozas murió en el exilio y Núñez de Prado fue asesinado en Zaragoza por los sublevados. <<
[14] Eran Virgilio Cabanellas (Madrid), Fernández de Villabrile (Sevilla), Martínez Monje (Valencia), Llano (Barcelona), Miguel Cabanellas (Zaragoza), De la Cerda (Burgos), Molero (Valladolid), Salcedo (La Coruña), Gómez Morata (Marruecos) y Peña Abuin (División de Caballería). <<
[15] Goded (Baleares) y Franco (Canarias). <<
[16] González Valdés fue trasladado a La Coruña, donde dirigió una sangrienta represión durante la guerra. <<
[17] Antonio Aranda no era miembro de la Masonería. En 1933 pretendió ingresar en la logia Concordia de Madrid, pero no fue admitido. Durante la Segunda Guerra Mundial, como conspiraba con los ingleses en favor de Juan de Borbón, se le montó una falacia para acusarlo de masón y expulsarlo del Ejército, como sucedió. Su documentación puede consultarse en el Archivo General de la Guerra Civil. <<
[18] Miguel Cabanellas era jefe de la División de Zaragoza; Gonzalo Queipo de Llano del cuerpo de Carabineros y Antonio Aranda de la Brigada de Asturias. <<
[19] El general Mena llegó a Pamplona cuando estallaba el pronunciamiento y fue detenido. Los rebeldes acusaron a Batet y Mena de «rebelión militar», fusilaron al primero y encarcelaron al segundo, expulsándolo del Ejército. <<
[20] Queipo de Llano, Cabanellas, Goded y Franco. <<