Jane Goodall: La mejor explicación que he encontrado sobre transgénicos, granjas industriales y tantas cosas…

Si tenéis paciencia y lo leeis hasta el final, es impresionante. Nunca volveré a comer paté (hígado de pato). Os lo prometo, y sobre lo demás… estoy asimilando cómo poder ponerlo en práctica.

AMY GOODMAN: ¿Dónde nació?

JANE GOODALL: Nací en Londres, en Inglaterra en 1934, pasé de niña por los horrores de la II Guerra Mundial, pasé por un tiempo en el que la comida se racionaba y aprendimos a llevar mucho cuidado así que nunca teníamos de comer más de lo que necesitábamos comer. No se desperdiciaba nada. Todo se aprovechaba. Entonces, debido a la pasión que tenía por los animales y porque me enamoré de Tarzán cuando tenía 11 años, estaba siempre soñando con ir a África, vivir con los animales y escribir libros sobre ellos. No teníamos dinero, pero al final logré ahorrar lo suficiente para ir en barco a Kenya, después de haber recibido una invitación para ir a África de una amiga del colegio. Tenía 23 años. Conocí al difunto Louis Leakey, el famoso antropólogo, paleontólogo y eso le llevó a ofrecerme esta extraordinaria oportunidad de ir y estudiar a nuestros más cercanos parientes vivos en su hábitat natural: los chimpancés.

AG: Cuéntenos lo que usted hizo con los chimpancés.

JG: El estudio del chimpancé fue. bueno, todavía sigue, y creo que nos enseña quizá más que otra cosa a ser un poco humilde, que nosotros somos, en efecto, primates únicos, somos humanos, pero no somos sencillamente tan diferentes del resto del reino animal como antes pensábamos. Sobre todo, no somos sólo seres con personalidades, mentes y, sobre todo, sentimientos. Esto le da a uno un nuevo respeto, no sólo por los chimpancés, aunque una vez que te das cuenta de que no existe una marcada línea que nos separe de los otros animales, sino una línea muy borrosa, entonces como consecuencia tienes un nuevo respeto para tantos de los otros extraordinarios animales con los que compartimos este planeta.

AG: Usted fue cuando tenía aproximadamente 20 años. Háblenos sobre los primeros estudios que hizo, de cómo pasaba el tiempo observando a los chimpancés.

JG: El problema más grande que tuve cuando por primera vez fui allí fue el que ellos sean tan conservadores. Nunca habían visto antes un simio blanco, y tan pronto como me vieron, se desvanecerían silenciosamente en la selva. Aunque yo estuviera en mi mundo de ensueó y me encantara estar allí, despertándome por las mañanas con el sonido de los pájaros, de los insectos y de las llamadas de los chimpancés, sólo tenía dinero para 6 meses, porque entonces no tenía una licenciatura de ninguna clase. Fue muy difícil para Louis Leakey conseguir dinero, sabe, esta idea tan loca de una joven chica sin formación que viene de Inglaterra para meterese en la jungla, para estudiar animales conocidos por ser más fuertes que nosotros. Aunque al final, sí, un hombre americano de negocios rico dio dinero para 6 meses. Pero sabía que si no veía nada excitante en aquellos 6 meses, entonces sería el fin del estudio, y yo decepcionaría a Louis Leakey.

AG: Y entonces, ¿Qué pasó?

JG: Afortunadamente, un gran avance sucedió justo antes de esos 6 meses terminaran. Nunca olvidaré ese día yendo por la húmeda maleza. Tenía bastante frío y estaba abatida.

AG: ¿Dónde estaba?

JG: En el Parque Nacional de Gombe. Todo el estudio se levó en el Parque Nacional de Gombe en la costa oriental del lago Tanganyka. Bueno, así que estaba algo así como deprimida, entonces vi una forma oscura encorvada sobre el suelo dorado de un montón de termitas. Miré detenidamente a través de mis prismáticos, ya que los chimpancés todavía no se habían habituado a mí, y vi la mano de un chimpancé buscando y coger un hierba, empujarla dentro del montículo, dejarlo un momento, retirarlo, y tratar de morder las termitas que estaban enganchadas. Lo vi buscando y coger una ramita frondosa y quitar las hojas. No estaba solamente usando una herramienta, estaba modificando el objeto, haciendo una herramienta, y por aquel entonces se pensaba que nosotros y sólo nosotros usábamos y hacíamos herramientas. Eso era lo que nos separaba del reino animal, de los otros animales más que cualquier otra cosa. Éramos conocidos como “hombre, el que hace herramientas”. Así que fue excitante. La verdad, no se lo comuniqué a Louis Leakey hasta que lo vi un par de veces más. Pensé que quizá mis ojos me estuviesen engañando. Fue realmente un avance tal, tan extraordinario.

AG: Y ¿Por qué fue tan increíble eso, bueno, primero, que nosotros usemos herramientas, y luego, que los chimpancés lo hagan?

JG: Bien, no es realmente. Es simplemente que, sabe, la evolución nos ha llevado de forma continua a tener cada vez más un comportamiento complejo ya que en el cerebro está involucrado un órgano cada vez más complejo. Somos capaces de la resolución de problemas muy sofisticados, y una de las formas de resoverlos es usando herramientas, haciendo herramientas, fabricando herramientas. Eso nos lleva a la moderna tecnología. Y debido a que los animales, en su mayor parte, no son vistos usando herramientas, el hecho en sí mismo de que puedan tener la inteligencia de diseñar una herramienta en la naturaleza fue considerado absolutamente extraordinario. A mí no me lo pareció, pero tú tienes que recordar los antecedentes de que se pensaba de que existía una marcada línea divisoria que nos separaba a nosotros del resto de los animales.

Cuando por primera vez fui a la Universidad de Cambridge, porque Louis me dijo que yo tendría que tener una licenciatura si quería conseguir dinero por mi cuenta, se me dijo que todo lo que yo había hecho en ese estudio de año y medio estaba equivocado. Que no debería de haberle puesto nombre a los chimpancés, porque eso no era científico, que los huiera tenido que numerar. Que yo no podía hablar de sus personalidades, sus mentes, y, sobre todo, de sus sentimientos, de sus emociones, porque esas cosas eran únicas de nosotros. Así que antes existía una percepción del comportamiento de los animales my diferente, y la mayoría de los científicos sólo admitían que los animales tenían pocos estímulos y respuestas, y que pudiera parecer como si se comportaran de una forma humana, pero esa fue simplemente nuestra interpretación. Así que el estudio del comportamiento animal antaño fue muy frío. Luchaban por que fuera una ciencia difícil. Y cualquier empatía ó sentimiento para los animales que estuvieras estudiando era considerado absolutamente erróneo.

AG: Jane Goodall, la primatóloga, la “dama chimpancé”, autora de “Otra manera de vivir”. Volvemos en un minuto.

AG: Volvemos con Jane Goodall, la primatóloga. Su nuevo libro se llama “Otra manera de vivir”. Le pregunté que qué piensa del asunto del debate contra la evolución, el asunto del tema de así-llamado diseño inteligente.

JG: Sea lo que sea que pensemos sobre cómo llegamos a ser las extraordinarias criaturas que somos hoy es mucho menos importante que atrevernos a plantearnos el cómo vamos a estar ahora juntos por todo el mundo y salimos del lío que hemos armado. Eso es ahora la cosa clave. No importa el cómo llegamos a ser lo que somos. Trabajemos para buscar una forma para que podamos preservar lo que queda de este planeta y mejorémoslo para las futuras generaciones.

AG: Ahora, quiero hablar sobre eso, porque eso es realmente ahora acerca de lo que en su vida se dedica, acerca de lo que va su libro “Otra manera de vivir”. Aunque sólo por un momento en este tema, desde que los niños pasan muchas muchas horas en el colegio, y este debate está embreavecido, ¿Qué piensa usted de esto?

JG: Fui criada en la comprensión de la teoría de la evolución de Darwin. Pasaba horas y horas en el Museo de Historia Natural de Londres mirando las descripciones de cómo diferentes tipos de animales habían evolucionado observando la secuencia de los huesos fósiles, pareciéndose cada vez más y más y más a los fósiles actuales. Lo mismo se aplica a los restos humanos. Creo que una de las grandes cuestiones es, la gente me dice, “Pero seguramente, si crees en la evolución, no hay sitio para Dios”. No estoy para nada de acuerdo con esto. Cuanto más aprendo acerca de este absolutamente impresionante y fantástico y maravilloso planeta y universo, la increíble naturaleza de la mente humana, más me siento convencida de que existe alguna clase de poder espiritual superior. Siento que existe un significado para nuestras vidas en la tierra. Y que esto no está en absoluto en conflicto con la idea de la evolución gradual.

AG: Estamos hablando con Jane GHoodall. Sí la “dama chimpancé” como muchos la han llamada durante décadas. Ha escrito un nuevo libro llamado “Otra manera de vivir”. Y yo muy mucho quiero hablar sobre esto. Pero quiero preguntar cómo permanece estudiando a los chimpancés durante tantas décadas y cómo fue, y luego usted podría llevarnos al tema de su libro.

JG: El estudio del chimpancé, inicialmente, Louis Leakey pensó que probablemente duraría 3 años, no, él pensó en 10 años. Cuando empecé, sabe, el estudio más largo que se había hecho en su hábitat natural con animales era el estudio de 1 año de George Schaller sobre el gorila de montaña. Y, por supuesto, Louis tenía razón, pero 10 años no habría sido casi suficiente para destapar las complejidades. Por una cosa, por lo que los chimpancés pueden vivir, puede ser más de 60 años. Por otra razón, son absolutamente individuales, así que tú no puedes simplemente generalizar acerca de su comportamiento. Lo individual, las experiencias, los tipos de cuidados maternales que dan, los acontecimientos que han dado forma esa vida de individuos que crea todo un número de individuos únicos. Así que continuamente obtenemos sorpresas nuevas. Todavía sólo hemos sido capaces de estudiar el desarrollo de un par de gemelos en 3 años.

Y la tragedia hoy es que si no somos muy cuidadosos, acabaremos estudiando la extinción de una población pequeña de chimpancés, porque todo los alrededores del diminuto Parque Nacional Gombe, que tiene sólo 30 millas cuadradas, y más cuando de repente la población humana creció debido al gran número de refugiados procedentes de Burundi, del Congo, y así que los campos cultivados vienen derechos hacia los límites. Hay menos de 100 chimpancés viviendo en el parque en 3 comunidades.

AG: antes eran…

JG: Antes eran 150. Y ahora hay sólo una comunidad viable. Y así, a largo plazo, no habrá un acervo genético suficientemente grande para la viabilidad genética. Así, para intentar salvar a los chimpancés, es decir, yo descubrí esto muy de repente. Volé por toda la zona en una avioneta hace 15 años, y me quedé absolutamente impresionada. Y vino la cuestión, cómo podemos intentar salvar estos impresionantes chimpancés si la gente está obviamente luchando por sobrevivir, con tantas tierras de labranza deterioradas y no fértiles y al mismo tiempo con tanta gente, más de lo que la tierra podría soportar.

Bueno esto nos lleva a su programa, TACARE, el cual está mejorando la vida de la gente en 33 aldeas alrededor del parque de una forma que es ambientalmente sostenible, específicamente, trabajando para mejorar la vida de las mujeres, aumentando su educación, escolarizando a chicas y así sucesivamente, para que puedan pasar de primaria a secundaria. Fue durante el desarrollo de este programa, del cual creo que debe su éxito al hecho de que todo su equipo sea de Tanzania, fue durante el desarrollo de ese programa el que empezara a darme cuenta de la enorme importancia de lo agrícola y ganadero, y de las dificultades a las que se enfrentaban las personas cuando simplemente no hay suficiente tierra. Esto realmente fue la primera cosa, junto con el hecho de que a los chimpancés les encanta la comida, y es gran placer observarlos como la buscan y se la comen y también cuando los escuchas emitiendo esos sonidos de felicidad que hacen cuando encuentran una nueva fuente de comida, sabe, eso es lo que realmente contribuyó a que hiciera este libro y es lo que ayudó a pensar en escribirlo.

AG: ¿Qué comían, y qué le hizo pensar en humanos?

JG: Ellos comen lo mismo que nosotros. Son omnívoros, lo que significa que comen un poco de todo. Sobre todo comen fruta, también comen hojas, flores, tallos y cosas así. Comen insectos. Algunas veces cazan. La carne es aproximadamente del 2% de su dieta anual. Y por eso su dieta es sostenida por algunos como la perfecta dieta para nosotros y quizá sea más cercana a lo que es la dieta de los cazadores-recolectores de este mundo.

AG: En su libro, usted arranca mirando a los animales. Entonces usted habla sobre de la agricultura con sentido común. Empezando por aquí. ¿Qué es la agricultura de sentido común?

JG: La agricultura de sentido común es la clase de agricultura que tenía lugar por toda Inglaterra cuando yo estaba creciendo. Resulta que yo vivía en una granja cuando era una chiquilla, disfrutando de los animales, creciendo en la ciudad de Londres; era un gustazo, habían vacas, cerdos, caballos, y todos estaban libres por los campos. Yo ayudaba en la recogida de los huevos de las gallinas, no había granjas batería entonces, las gallinas picaban libres por el campo de la granja. Mi primera observación de los animales vino, primero de todo, cuando quise saber cómo una gallina ponía un huevo, así que tuve que esperar 4 horas en el gallinero para averiguarlo, tenía sólo 4 años. En segundo lugar, intentándole llegar a un cerdo que estaba con otros cerdos por la granja, y después de 7 días de estas gloriosas vacaciones y yo sosteniendo corazones de manzana cada día hasta que finalmente el cerdo tomó la comida de mi mano.

Así que estas experiencias con el viejo tipo de granja me enseñó mucho sobre los animales. Supe, que es obvio que eran muy inteligentes, y fue muy chocante cuando a mediados de los a,os 70 leí un libro, Liberación Animal de Peter Singer, el cual explicaba todos los horrores de las granjas intensivas. Me resultó difícil de creer que la gente pudiera de verdad tratar a los animales de esa forma, como si fueran máquinas. Así que la siguiente vez que vi un pedazo de carne en mi plato, pensé, “¿Qué simboliza esto? ¿Dolor? ¿Muerte?”. Nunca más la comí. Y, sabe, esta es la parte principal de este libro. Las viejas granjas que tenían sentido común cuidaban la tierra. Los diferentes animales iban rotando con las diferentes clases de cosecha que estaban creciendo. El tipo de cosechas que iban creciendo resistían las diferentes situaciones del entorno, inundaciones ó sequías, específicamente en

África, por supuesto.

Entonces cuanta más empresas grandes de agricultura estén comprando cada vez más tierras y estén yéndose los pequeños granjeros de sus tierras, ó también permitiéndoles que produzcan comida cada vez más barata, ya que se hace de una forma tan poco ética, que nos está envenenando ó torturando a los animales. Y debido a que la comida se produce más barata, eso significa que los granjeros tradicionales ya no pueden competir, y están luchando por sobrevivir. Ellos son especies en extinción, y siento esa necesidad pasional de ayudarlos mediante el patrocinio de mercados de granjeros, compra local y la comida de productos locales tanto como se a posible e intentar una vez más inculcar en la gente lo excitante que es esperar, como esperaba de niña, a las diferentes comidas que venían con cada estación. Pero ahora, si quieres un melocotón en noviembre, lo puedes conseguir de cualquier sitio sin necesidad de pensar en la gran cantidad de combustibles fósiles que están siendo usados para traértelo y lo que se le ha hecho a este melocotón para hacerlo parecer todavía fresco. Todas estas cosas, la gente en realidad no piensa de dónde viene la comida, cómo se produce y qué podría haber en ella.

AG: Háblenos sobre la industria animal. Creo que la mayoría de la gente en este país no tienen ni idea de lo que usted está hablando.

JG: Sabe, lo más triste es: ellos no quieren saber. Cuando intento explicar lcómo tienes quizá a 5 gallinas aplastadas dentro una diminuta cesta de alambre de esta medida durante toda su vida para que pongan huevos, de cómo tienes a las gallinas aplastadas en una habitación, no importa lo grande que sea, sino que están cayéndose las unas sobre las otras, pisoteando cuerpos muertos. Cerdos, sabemos que los cerdos son al menos tan inteligentes (a menudo más) como los perros. Verá, ¿sabía que los cerdos pueden de verdad usar un ordenador? Ellos pueden ser enseñados a mover un cursor con el morro arriba y abajo y de un lado a otro, pueden también contestar preguntas, y son esos animales increíblemente inteligentes. Me encantan los cerdos. Y son metidos en espacios donde ni siquiera se pueden dar la vuelta. Están en esas diminutas sties. Y el cerdo, cuando tiene a sus bebés, la cerda es confinada en un recinto donde no puede darse la vuelta, donde a menudo, ni siquiera puede levantarse. Y las vacas, en lo llamado parcelas para alimento animal, que son diminutos campos, en los que se les fuerza a que estén bajo el abrasador sol sobre suelos desnudos ó suelos llenos de barro mezclado con excrementos.

Luego están los mataderos. En los que debido a que cada segundo significa dinero, y aunque de por ley sea obligatorio dejar sin sentido a un animal antes de que se le empiece a cortar ó rajar, si la pistola de adormecimiento falla el tiro, lo cual es muy frecuente, entonces se sigue rajando aunque estén vivos. Quiero decir, esto se muestra una y otra vez. Pero lo que estaba diciendo es que si empezaras por decirle a la gente todo esto, mucha gente dice, “No me lo cuentes. Soy muy sensible, y me encantan los animales”, y yo pienso “esto no tiene sentido”.

AG: ¿Y cómo que la ingeniería genética modificara genéticamente los alimentos se encuadra en este contexto?

JG: Bueno, sentía un gran recelo de esto. Sabe, uno recuerda a Rachel Carson cuando escribió ese libro por la época de Primavera Muda, y estaba hablando de los efectos nocivos, de la acumulación de DDT en el ambiente y en los cuerpos de los animales. Llevó 30 años demostrar que el DDT de verdad se acumulaba y fue un producto químico muy muy altamente perjudicial. Al principio, se pensaba que era inofensivo. No fue por la mala intención de nadie. Pero de la misma manera no podemos predecir a largo plazo los efectos de la acumulación de muchos otros productos químicos que están siendo usados hoy, ni siquiera podemos predecir a largo plazo los efectos de la acumulación de los cultivos modificados genéticamente en el ambiente, pero tampoco sobre nuestra salud.

Sabe, hace poco, un maíz modificado genéticamente para uso del ganado se coló en los supermercados, y hubo gente que cayó enferma. Ahora, vale, eso estaba destinado para el ganado, y puede que el ganado no cayera enfermo, pero nosotros comemos su carne. A los animales por lo general no les gusta la comida modificada genéticamente. Se quiso probar con ratas unos tomates, y a las ratas tuvieron que hacerles un lavado de estómago antes de que las ratas ni siquiera se los comieran.

AG: ¿Cómo detectan la diferencia?

AG: Supongo que huele. No lo sé. Quizá sea el sabor. No lo sabemos, y nadie ha estudiado realmente el porqué de que no lo hagan. También prefieren comida orgánica, lo cual, por supuesto, es la respuesta para nosotros. La comida orgánica está libre de polución. Está libre de CMG (cultivos modificados genéticamente).

AG: Cuéntenos algo sobre el activismo contra los cultivos genéticamente modificados. Usted tiene fotografías en su libro de gente desenterrándolos, pero en este país es un camino que va por detrás de los movimientos de protesta que son mucho más avanzados en Europa.

JG: Sí, y desafortunadamente para los americanos. Es muy difícil saber si los alimentos modificados genéticamente son de verdad, sabe, lo que uno se está comiendo, debido a que no hay una obligación de que sea indicado en las etiquetas, mientras que en Europa el estado obliga a que se etiquete el que si el producto es ó no modificado genéticamente. Asíq ue en Europa, creo que probablemente dirigido por el Príncipe Carlos en Inglaterra. De todos modos la gente está muy desconfiada. Hay mucho de ciencia, y no voy a pretender entrar en la ciencia, aunque también hay ciencia que está fuertemente en contra de los alimentos genéticamente modificados. Y la gente sale al campo y paran cosechas, y por extensión que en la mayoría de los casos las compañías que intentan desarrollar cultivos genéticamente modificados se han dado por vencidos. Ya no están preparados para hacerlo, porque sigue siendo parado. No es sólo en Inglaterra, es en Inglaterra, Alemania, Italia, India, Japón.

Y Percy Schmeiser, cuya historia está en el libro. Él es un granjero canadiense que se atrevió de verdad a hacerle frente a uno de los gigantes de los movimientos por los cultivos genéticamente modificados, esta empresa se llama Montsanto. Este hombre fue demandado en juicio por violación de la patente de Montsanto de la colza, aunque fue el viento ó las abejas ó algo así lo que trajo el maíz a sus campos la primera vez. Él la esaba haciendo crecer, por consiguiente recibió una carta que decía que estaba violando la patente. Y en el juicio, sabe, se le dijo que estaba acusado de violación, pero que no tenía que pagar, así que fue una especie de, sabe,… Pero de todos modos, ahora viaja por todo el mundo, por todo el mundo. Hablé con él la semana pasada, y creo ahora mismo que está en Nigeria.

AG: Jane Goodall, primatóloga y autora. Su último libro es “Otra manera de vivir”. Y volvemos con ella en un minuto (descando)

AG: Estamos hablando con Jane Goodall, conocida por el estudio de los chimpancés durante décadas y que ahora ha escrito un libro, “Otra manera de vivir”. En este país, existen leyes contra el menosprecio del alimento, puede que haya oído. Oprah Winfrey fue demandado por la Asociación de Ganaderos Nacionales por decir en su programa que nunca volvería a comer una hamburguesa.

JG: Lo sé. Y la aplaudo. Pero sé que ahora mismo hay una compañía que está siendo demandada debido a que en sus etiquetas pone que sus alimentos no son genéticamente modificados. Es difícil para mí cómo esto puede ser un caso legal, pero…

AG: Y no demandado precisamente por hacer alimentos genéticamente modificados, y eso, por ejemplo, la compañía Ben y Jerry trató también con este asunto. Pero diciendo eso, insinúa que hay algo mal en lo de los alimentos genéticamente modificados.

JG: Puede decir que lo hay, y obviamente es lo que la ley dice. Pero, sabe, hay necesidad de gente que defienda lo que creen que es la verdad.

AG: ¿Cuál cree usted que es la respuesta ahora mismo? Usted viaja por todo el mundo, cuando le pregunté al principio dónde vivía, usted básicamente dijo, “en un avión”. ¿Cuáles son las diferencias que usted ve entre este país y otros países en los que usted haya estado?

JG: Existen diferencias a diferentes niveles, pero por una razón, como usted mencionó, hay mucha más consciencia sobre lo que los alimentos manipulados genéticamente son en Europa, por ejemplo. Pero se me ha preguntado que diga, sabe, que cuál es realmente la diferencia que yo veo entre el mundo en vías de desarrollado y este país, y por extensión Europa, aunque principalmente Estados Unidos: desperdicio. Desperdiciamos mucho. Desperdiciamos la comida. Desperdiciamos el agua. Uno va a un restaurante… quiero decir, me duele. No es sólo por el mundo en vías de desarrollo.

Me acuerdo de los años en que estábamos en guerra cuando la comida se racionaba. Me acuerdo de Tanzania cuando estaba en el fondo de su economía después de la guerra con Uganda. Y la comida era difícil de conseguir. La gente no podía comprar pan durante un tiempo. No había azúcar. Tuvimos que hacer trueques. Íbamos a una parte del país para conseguir aceite y lo cambiábamos por el azúcar de otra persona que lo había traído de otro sitio. Mucha gente no pudo permitirse hacerlo.

Así que el desperdiciar que veo en los restaurantes, donde los platos de la gente son apilados con comida y demasiada de ella vuelve a las cocinas para ir a parar al cubo de la basura.

AG: Usted estaba hablando sobre lo que les pasa a los cerdos, sobre lo que les pasa a las gallinas. ¿Qué me dice de los patos?

JG: Patos, patos, con su alimentación forzada por el fois-gras. Esto es casi de todo lo más cruel, tanto esos tubos de metal ó de plástico que se introducen a la fuerza dentro de la garganta de los patos para que sustancias grasas se vayan introduciendo con la finalidad de hacer que sus hígados se expandan cerca de 10 veces su tamaño normal, y una vez conseguido el ave se mata. Mientras tanto, los patos sufren muchos daños e infecciones. Te puedes imaginar con un tubo metiéndotelo por el cuello, imagínese si fuera el suyo.

Y los terneros, terneritos en esas diminutas cajas donde apenas pueden tumbarse si es que consiguen tumbarse. Apenas pueden estar. Debido a que a la gente le gusta la carne blanquita, al final se les priva de hierro, y por eso incluso intentan beber sus propias orinas. Por eso cuando van al matadero sus piernas se le rompen porque no pueden andar, lo mismo pasa con los cerdos y muchos otros animales, también. Quiero decir, es muy, muy cruel. No puede uno alejarse del hecho de que las granjas intensivas, la creación de inmensas cantidades de comida, sea tan cruel.

Pero aún más, se está dañando la tierra, porque se necesita una cantidad más grande de tierra para producir tantos kilos de proteína animal, si el ganando está pastando ó si estás cultivando maíz para alimentar al ganado, que lo que sería dedicar ese mismo pedazo de terreno para la creación de mucho más proteína vegetal derivado de los cereales cultivados en la tierra. En cuanto a la cuestión del agua, supone galones y más galones de agua criar una vaca que la cantidad equivalente de proteína vegetal.

AG: ¿Qué le diría usted a los ganaderos, a la masa, a la gran empresa, por ejemplo, a los granjeros de cerdos y a otros que dicen que es más eficiente hacerlo de esta forma?

JG: Es más eficiente en cuanto a que pueden producir más carne de forma rápida y por lo tanto venderla mejor. Pero si pones eso en una balanza contra todo ese sufrimiento de los animales, contra la contaminación del medio ambiente por los desperdicios animales, el cual es enorme, y finalmente la enfermedad de la gente por comer cosas que no deberíamos estar comiendo, y de nuevo, vuelvo a los niños, la salud de los niños está sufriendo además de que tengamos esta epidemia de obesidad, que viene del consumo de comidas rápidas.

Así que, sabe, el antídoto es comprar comida orgánica si puedes y comer localmente cuando puedas para apoyar el mercado de los granjeros, y volver a los viejos sentimientos cuando antes estábamos en contacto con la comida. Estoy contentísima con los movimientos que están surgiendo. Quiero decir, es la parte esperanzadora de este libro, el que exista todos estos movimientos, como el movimiento comida lenta, como…

AG: Explíquenos el movimiento comida lenta.

JG: El movimiento comida lenta es lo contrario de la comida rápida, y simplemente significa, sabe, que usted, una vez más, cocine, que básicamente compre comida cultivada localmente, que usted esté en contacto con la tierra. No estoy muy segura de porqué lo llaman comida lenta, a no ser que sea por ser lo contrario de la comida rápida, porque en realidad es rapidísima, rapidísima. No creo que comprarla… reventarla en un microondas, abrir un paquete y comerla. El movimiento comida lenta requiere cocinar los alimentos, conocer lo que comes. Entonces allí están los maravillosos programas, cultivando alimentos en guarderías y enseñando a los niños a cocinar. Y allí están los mercados de granjeros.

AG: ¿Cómo metemos estos programas? ¿Cómo metemos el movimiento globalización anti-empresa en este país y por todo el mundo?

JG: Verá, es un poco complejo, hay que abordar realmente diferentes clases de cosas, pero creo que se reduce a esto, a que en los viejos tiempos, mucha de la gente autóctona, antes de que tomaran una importante decisión como: talemos todo este bosque y cultivemos hierba para alimentar el ganado y hacer hamburguesas, antes de tomar tal decisión, los mayores se reunían y se preguntaban ¿cómo esa decisión que vamos a tomar pueda afectar a nuestra gente que vendrán dentro de 7 generaciones? Pero hoy se toman tantas decisiones pensando en la reunión de accionistas… en otras palabras, pan para hoy, hambre para mañana.

Y lo que encuentro tan extraordinario es que con este cerebro impresionante que tenemos y nuestra capacidad… quiero decir, pienso en lo que hemos hecho con él. Hemos enviado gente a la luna. Hemos creado una increíble red que nos hace posible el que nos comuniquemos los unos con los otros por todo el mundo. Usted y yo estamos hablando con gente de China, vivamos, este minuto, si queremos. Es impresionante. Y los avances en la tecnología médica, increíble. Y más aún, al mismo tiempo podemos crear armas masivas de destrucción, podemos destruir enormes áreas del medio ambiente, y estamos destruyendo el planeta bajo el que vivimos. Estamos perjudicando a nuestra propia salud.

¿Entonces, qué ha pasado? ¿Cómo pudo esto haber pasado? Solo puedo pensar que existe alguna desconexión que no funciona entre nuestro cerebro y el corazón humano, donde nuestra compasión vive, que hemos perdido ó estamos perdiendo sabiduría. Y ser inteligentes y sabios son cosas diferentes. Tenemos de alguna forma que trabajar en reinstaurar los valores que hagan de la gente personas más sabias, empezando por educar en estos valores a los niños, razón por la cual paso mucho tiempo con ellos con mi programa “Raíces y Brotes”, implantado ahora en 90 países. Esta es la razón de la locura de que esté viajando 300 días al año. Se está cultivando este programa con materiales que van desde preescolar a la universidad, y está cambiando vidas en el centro de las ciudades donde viven familias de menos recursos económicos, está cambiando vidas en áreas rurales.

AG: ¿y, usted hace qué?

JG: Cada grupo elige 3 diferentes tipos de proyectos, al principio para mejorar su mundo cercano, primero de todo para su propia comunidad, en segundo lugar para los animales, incluyendo a los animales domésticos, en tercer lugar para el medio ambiente. Y tejido por todo esto, es una sensación de tener una forma de vida en paz y armonía con el otro, con el reino animal y con el mundo natural. Y es mucho sobre derribar barreras que levantamos entre personas de diferentes culturas, países, religiones, entre nosotros y el reino animal. Relamente está cambiando el mundo.

No es que los niños puedan hacer un cambio. Ellos están cambiando. Ellos están limpiando los riachuelos. Ellos están limpiando las papeleras. Ellos están ayudando a los ancianos a pasear a sus perros. Ellos están haciendo cosas para su comunidad, sintiéndose a gusto por hacerlo, y entonces alargando la mano, como ayudando a las víctimas del Katrina, ayudando a las víctimas del tsunami y dl terremoto de Pakistán. Ellos están conectado por todo el mundo con esta maravillosa red de comunicación. Y ellos están con otros que tienen compasión, que se preocupan del futuro. Ellos lo consiguen. Así que si conseguimos tener una masa de juventud crítica que se mueva en una dirección fuera de la moral materialista, de la falta de ética y fuera de la falta de moral, como tanta gente hoy hay en el mundo moderno, entonces, quizá podamos recuperar la sabiduría.

AG: ¿Cómo encaja la guerra en este cuadro, y la paz?

JG: Guerra y paz. La guerra está devastando el medio ambiente. Está devastando la vida humana. Muy a menudo la gente habla, sabe, del daño hecho a los civiles, y ¿no importa que los soldados sean también desgarrados? Ellos tienen los mismos sentimientos que los civiles. Muchos salen a luchar, no porque realmente quieran hacerlo, sino porque son empujados a hacerlo, forzados a meterse, presión por obtener un trabajo, lo que quiera que dé la casualidad que sea. Y no creo que podamos incluso aprender a vivir en armonía con la naturaleza mientras estemos peleándonos. Pero, por igual, nunca seremos capaces de abandonar las armas por todo el mundo, hasta que aprendamos a vivir en armonía con la naturaleza. Las grandes guerras, dicen, van a ser por el agua, por el acceso al agua. Buenos negocios la compra de acuíferos.

AG: Cuando hablamos al principio, usted dijo que había sido advertida sobre el uso de la palabra “paz”.

JG: Eso parece. No entiendo eso, pero parece que la paz se ha convertido en una palabra política. Para mí, no es así. La paz significa el ser capaz de vivir en armonía con los demás. Yo escribí un “mensaje de paz” para la ONU; Kofi Annan lo hizo debido al programa “Raíces y Brotes”, ya que podía decir honestamente, “Kofi, donde quiera que vaya, estoy repartiendo semillas para la paz global”. Nosotros tenemos nuestro propio Día de la Paz en “Raíces y Brotes”, y debido a que cuando tú estás dando un mensaje de paz, ponemos un pin de una palomita, por alguna razón, hoy no llevo la mía, pero aquí está en su taza, entonces uno de los grupos de “Raíces y Brotes” de Nueva York creó este títere gigante relleno de guisantes con papel usado, papel reciclado, con un poco de alambrada de gallinero, y cuando estaba pensando cómo podía ayudar en la promoción del Día de la Paz de la ONU, pensé, “Sí, haremos que vuelen por todo el mundo”

Así que tenemos nuestro propio Día de la Paz, el 24 de septiembre. Creo que hicimos volar palomas por acerca de 50 países. En Los Ángeles, volaron 30 en un desfile precioso. Yo estaba en el Río Serpiente haciendo volar dos palomas en dos canoas y, sabe, mi visión es tal que el día vendrá como cuando el sol recorre el mundo, estas alas gigantes sembrarán, y se podrá mirar desde el satélite y verlas, y seguramente debido a que la gente joven está construyendo esas palomas bajo su propia responsabilidad por una vida en paz con ellos mismos, su familia, su comunidad, entonces alguno de estos sueños irán a la deriva empujados por el viento y establecidos en zonas todavía desgarradas por el conflicto.

AG: ¿Entonces, quién le está advirtiendo contra el uso de la palabra “paz”?

JG: Simplemente que alguna ONG está siendo advertida de que existen ciertas cosas que no deberían utilizar, ciertas palabras que los desacreditarían. Y paz… no puede ser verdad, ¿verdad? Eso no puede ser político, la paz es algo a lo que todos aspiramos. La paz es algo acerca de lo que sueña todo niño. Si pregunta a los niños de cualquier parte del mundo cuáles son sus sueños, una de las cosas que dirán es paz. No creo que haya un solo ser viviente que realmente quiera involucrarse en una guerra si existiera una salida.

AG: Bien, Jane Goodall, mientras concluimos, sus planes de futuro, y cómo son informados por lo que usted ha hecho, viviendo muy remotamente, primero, bien, en los tiempos en que tenía 20 años, con los chimpancés. ¿Usted tiene esperanza en el futuro cuando mira a los poderes que están seleccionados contra los principios que le importan?

JG: Esa es una pregunta que me hago casi siempre: ¿puedo realmente tener esperanza cuando veo especies animales que e están extinguiendo, cuando veo que los desiertos están ocupando el sitio de los bosques, cuando veo el sufrimiento, la pobreza, y tanto del mundo en vías de desarrollo, la enfermedad, el hambre, cuando veo la violencia étnica por todo los lugares y la tremenda injusticia social? ¿Tengo realmente esperanza de que exista paz?

No escribiría libros sobre la paz si no tuviera esperanza, y quizá mi esperanza de paz es… y mi esperanza de futuro, mi esperanza de que salgamos de este lío, este monstruoso lío en el que nos encontramos, quizá, son simplistas. Quizá son idealistas. Pero me funcionan- el cerebro humano y, sabe, si realmente comprobamos por ahí lo que la gente ha inventado, eso que nos permitirá vivir en mayor armonía con la naturaleza, quiero decir, hay muchos, muchos científicos que dicen que si simplemente hiciéramos ests cosas y dejáramos de hablar sobre ellas, tendríamos el camino de salir de este gran lío en el que nos hemos metido. Así que, esta es una razón para la esperanza y de que más gente esté pensando sobre la forma en que viven y se dan cuenta de lo que hacemos cada día, de hecho, el tener un impacto en el mundo.

Traducción del inglés: Icíar