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En lo profundo de la mina africana, inclinado sobre las pantallas en la semioscuridad, Jonnie estaba enfrentando una pérdida.
El día 92 se acercaba en un torbellino.
Al comienzo había esperado que podía obtener un panel de instrumentos usando los planos de Terl e instalarlo en Kariba. Esto eludiría la necesidad real de un desesperado ataque a América para coger el otro. Parecía que fuera su mejor oportunidad, pero en realidad no existía. Hubiera tenido que evitar que Terl usara aquella extraña bomba, pero no podía hacerlo sin correr los más extremados riesgos de que estallara en el momento del disparo, el día 92, y tener que atacar la plataforma y coger el panel en el último instante.
Había otras noticias que tampoco eran buenas. Los visitantes habían hecho otras dos incursiones y se habían producido bajas. Un avión de transporte de metal que regresaba vacío de un viaje había sido atacado por los hawvin y volado, con la pérdida del piloto y el copiloto Una partida de cazadores de la base rusa habían sido cañoneados desde arriba y habían muerto tres siberianos y un sherpa antes de que la cobertura aérea pudiera eliminar al intruso.
También había ido mal el planteamiento de defensa de Edimburgo Sir Roberto quería llevar un par de millas de cable de atmósfera y rodear con él Castle Rock. Las antiquísimas centrales eléctricas de Escocia no estaban en condiciones o no habían sido convertidas a la electricidad psiclo. El suministro eléctrico de la mina de Cornwall era una central mareomotriz en Bristol, en el canal de Bristol, y si bien trabajaba correctamente con el descenso y el ascenso de aquellas gigantescas mareas, no era posible tender una línea hasta Edimburgo…, y de todos modos esa línea hubiera quedado expuesta a los ataques. El traslado de semejante cantidad de cable constituía un problema, porque había que llevarlo en sectores a Escocia. Para proteger Edimburgo no había más defensa disponible que el fuego de las baterías antiaéreas. Los escoceses no iban a abandonarlo después de haberlo recuperado. Era el centro del más antiguo nacionalismo escocés. No habían aprobado la propuesta de Jonnie de trasladar lo que quedaba de la población a Cornwall, y era cierto que en Cornwall había demasiada gente. Jonnie sabía que Edimburgo sería atacada.
Terl trabajaba con retraso, según parecía. Se pasaba mucho tiempo midiendo postes y tendiendo alambre exterior y colocando puntas de disparo. Todo lo que hacía se repetía exactamente en Kariba. Ahora tenían todos los alambres puestos y también las puntas en aquella base. Cada vez que se colocaba una cosa nueva, Angus se iba a toda prisa a Kariba e instalaba el equivalente en la plataforma defensiva secundaria.
Durante algunos días había resultado esperanzador. Terl había conseguido un montón de metal y construido la caja del panel, una cosa maciza y pesada de alrededor de una yarda cuadrada. Allí habían montado la misma caja y la tenían en una habitación cerrada; una concha vacía, esperando.
Pero después de este derroche de energía, Terl se había pasado los días siguientes tonteando con fusibles. No seguía con la construcción.
Terl había llenado resmas con sus matemáticas. Para lo que servían… ¿Quién podía entenderlas?
Y ahora eran sólo fusibles. Jonnie había conseguido en aprovisionamiento duplicados de todos los fusibles con los que estaba trabajando Terl y trataba de comprender qué estaba haciendo.
Jonnie había aprendido una cosa: que algunos de los elementos de un panel que aparentaban ser distintos, eran falsos. No eran resistencias o condensadores. Eran sencillamente fusibles transformados para parecer otras cosas.
Terl estaba haciendo algo de lo que Jonnie nunca había oído hablar. Con metros y cosas por el estilo, estaba trabajando en un tipo de fusible de «subcarga». El circuito estaría conectado sólo mientras lo recorriera la corriente. Cuando ésta cesara de fluir, el fusible se quemaba. Era un extraño tipo de interceptor de circuito, hecho con un filamento tan diminuto y delgado que había que trabajarlo mediante una lupa.
Bueno; eso parecía ser todo lo que hacía Terl.
La atención de Jonnie estaba desviándose cuando de pronto comprendió que el filamento que estaba usando Terl se parecía muchísimo a los que había en las cápsulas de plata de los cráneos psiclo.
Se olvidó de su nuca dolorida. Salió a toda prisa y cogió uno que habían sacado a un cadáver. ¡Era la misma cosa!
Súbitamente, lo comprendió todo y corrió en busca de Mac Kendrick. El médico estaba trabajando en un cráneo psiclo que había limpiado y blanqueado. Estaba tratando de encontrar la manera de meter sus instrumentos. Lo puso sobre la mesa, frente a él, de modo que las órbitas lo contemplaban ciegamente y se compuso para escuchar a Jonnie.
—¡No tiene nada de misterioso! —refirió Jonnie, señalando excitado la cápsula de plata que llevaba—. ¡Es sólo un fusible! No vibra ni transmite señales radiales ni nada. ¡Es sólo un fusible! —Jonnie cogió unas fotografías del interior de un cerebro psiclo—. ¡Mire! Usted dijo que los nervios con los que esto estaba sujeto eran los canales de impulso primario de su pensamiento.
»Muy bien. ¡Las matemáticas son un pensamiento lógico! Es la aproximación a la razón. Ahora bien, aun si un psiclo tiene un alma y piensa con su alma, o si no la tiene, la acción mental se produce entre estos dos canales.
»En la medida en que un psiclo piense lógicamente, hay una corriente constante entre estos dos nervios. Aun dormidos existiría la corriente, aunque débil.
»Ahora se acerca un extranjero. El psiclo sabe que su raza y su imperio dependen de que sus matemáticas permanezcan secretas. Y el extraño desea conocer las matemáticas psiclo. Instantáneamente, el psiclo deja de pensar en ellas. O se produce algo que acelera un cierre. Pop. ¡Fusible quemado!
Mac Kendrick estaba bastante interesado, pero dijo:
—Eso no explica el suicidio.
—¡Muy bien! Mire esta fotografía y mire este fusible. La cápsula de plata está muy cerca de ese objeto de bronce que produce un cortocircuito entre el placer, el dolor y la acción. ¡Mire el filamento de este fusible! Cuando se separa, los extremos caen dentro de la cápsula y se produce un cortocircuito en el objeto de bronce. ¡El psiclo experimenta un impulso instantáneo de matar! Si en ese momento no puede hacerlo, el cortocircuito entre los objetos de plata y bronce actúa como una obsesión por matar que no cede. ¡Tiene que matar algo y termina por matarse a sí mismo! Mac Kendrick lo pensó y asintió.
—Pero eso no explica lo de las hembras —apuntó. Jonnie cogió ese tipo de cápsula y la miró.
—Es otro tipo de fusible. Como las matemáticas es pensamiento lógico, provocaría el inicio de una concentración de corriente. Probablemente se les enseña a no enseñar matemáticas a las hembras…; es parte de su código moral. Y las hembras son conspicuas por su falta de lógica. Cuando empiezan a pensar en términos matemáticos o tratan de hacerlo, una de las corrientes se hace demasiado intensa y queman el fusible. No tienen objeto de bronce y simplemente caen en coma. Su inteligencia ya no conecta y pierden la comunicación con el sistema nervioso. —Jonnie hizo una pausa—. Es posible que mi explicación no sea completa. Pero sé que éstos son fusibles y cortocircuitos. ¡Y así es como protegían su imperio!
—Y es también la razón de que sean tan locos —explicó Mac Kendrick—. Estoy seguro de que tiene la explicación y de que esas cosas son lo que usted dice que son.
Mac Kendrick dio vuelta el cráneo psiclo que estaba sobre la mesa. Era una cosa inmensa, maciza, pesada. Una masa compleja de huesos y articulaciones.
—Sólo hay una cosa que va mal.
Jonnie era feliz de haber llegado tan lejos. Escucho.
—No estamos más cerca que antes de sacar esas cosas de sus cabezas —dijo Mac Kendrick.
Jonnie dejó las fotografías y las capsulas encima de la mesa, junto al cráneo, y salió silenciosamente de la habitación.
Decididamente, no era un buen día.