7

Lars Thorensen había tomado todas las precauciones. Lo había estudiado todo cuidadosamente. Si no había exhibición pública de armas y guardias, pero se mantenía no obstante a este Tyler bien cubierto con armamento adecuado, no podía darse ninguna alerta y ningún desatinado amigo de este felón vendría a rescatarlo.

Lars había dejado guardias en el coche, no había permitido que otros brigantes aparecieran en las calles o abiertamente en los corredores; había enviado un mensaje al comando apostado en el complejo de que no se dejara ver pero estuviera preparado, y que no disparara a menos que los atacasen.

En el complejo tenía una pequeña sorpresa para este Tyler, pero todo saldría bien. Pensó que hasta Hitler hubiera aprobado las habilidades tácticas que estaba exhibiendo. Recogerían los caballos, pasarían por el paso en dirección a la pradera, ordenaría a este Tyler que entrara en su casa y eso sería todo. Habría terminado el azote y la amenaza a la estabilidad del estado. Por completo y sin que nadie pudiera culpar al Consejo.

El día se había puesto gris. El sol estaba cada vez más pálido. El viento arreciaba y oleadas de polvo y nubes de hierbas muertas corrían delante de la tormenta que se aproximaba.

Para empezar, Lars no era un buen conductor y las ráfagas de viento golpeaban el coche, desviándolo de las huellas mal elegidas desde el principio. No iba rápido.

Jonnie estaba considerando sus posibilidades. Pese a sus afirmaciones moderadas, no creía que tuvieran intención de dejarlo con vida. ¿Cuál sería el punto de ese yeso que, golpeado, terminaría con el trabajo de romper el cuello de ese traidor? ¡Qué bien les quedaba la ametralladora a esos malolientes brigantes!

El arma, letal como era, hacía ya un milenio que era obsoleta, cuando se produjo el ataque psiclo. Disparaba municiones de pistola demasiado pesadas como para un arma manual, haciendo que se levantara, de modo que era preciso sostener el cañón con fuerza. Estas armas que tenían no estaban equipadas con «compensadores Cutts», que ocupaban parte del cañón y ayudaban a disminuir el movimiento hacia arriba. Estaban cargadas con cilindros de sesenta disparos y los resortes de esos cilindros eran a menudo débiles y no alimentaban. Un elevado porcentaje de la munición, muy antigua, fallaba y había que conocer el truco de realimentar velozmente para que el arma siguiera disparando con el automático. Jonnie sabía todo esto porque había hecho mucha práctica de tiro, cuando Angus había desenterrado las armas del viejo camión donde habían yacido durante siglos, protegidas por una grasa muy espesa y un embalaje hermético. Pero ¿lo sabían los brigantes? Probablemente hubieran hecho algunos disparos, los primeros disparos de armas misiles que habrían hecho en su vida. Lo primero que se le ocurrió, aunque era improbable y lo descartó en seguida, era hablarles de las armas y coger una para explicarles algo y volarles las inmundas cabezas.

A menos que pensara algo, éste sería su último viaje. Eso estaba escrito en los modales de Lars. Estaba también en las miradas que le dirigían los brigantes. Se los veía muy confiados, mucho.

Frente a ellos, a la distancia, apareció el complejo. Había ganado disperso por la planicie. Lars evitó por poco un grupo de búfalos, esquivó un arbusto leñoso, estuvo a punto de hundirse en un pozo, saltó por encima de unos cantos rodados que cualquiera que supiera conducir hubiera evitado, y finalmente se detuvo a unos cien pies del comienzo de la elevación que terminaba con la meseta que había junto a la jaula.

No estaban tan cerca del complejo como había esperado Jonnie. Y después comprendió la razón. Aparte de algunos cantos rodados, el terreno era abierto y de ese modo era posible derribar a un hombre que tratara de huir.

Allí estaban sus caballos, tres de estos parados con las cabezas buscando refugio contra el viento. ¿Dónde estaba Bailarín? Después lo vio. Estaba en la meseta y parecía llevar una cuerda. No era demasiado extraño. No estaba tratando de evitar el viento. ¿Por qué? ¡Ah, la cuerda se había enganchado en unas rocas! Detrás de ella había una piedra grande y más allá el propio complejo ofrecía numerosos puntos de cobertura para tiradores, como habían aprendido durante la batalla. Jonnie miró a través del parabrisas. ¿Qué era esto, una especie de emboscada o trampa? Donde podía esperarse ver algunos cadetes de centinela, no se veía un alma.

Lars eligió ese momento para darle su pequeña sorpresa. Había leído en las obras de Hitler —¿o se lo había dicho Terl?—: «Si desea que alguien permanezca inactivo, destroce sus esperanzas. Después dele falsas esperanzas para hacerlo moverse en una dirección en que pueda usted eliminarlo». Era una máxima militar extremadamente sabia.

Lars, moviéndose ahora con facilidad al lado del cuadro de mandos, dijo:

—¿Sabe aquel avión de combate cuyo número de serie terminaba en nueve y tres, que estaba aparcado y lleno de combustible junto a la puerta del hangar? Estoy seguro de que sabe lo que quiero decir. Bueno: ya no está allí. Le sacaron el combustible y volvieron a meterlo en el hangar esta mañana.

De modo que ésa era la razón por la cual Angus y Ker no se habían detenido al irse por la mañana, pensó Jonnie. No vieron el avión de combate y pensaron que se había ido sano y salvo. Por eso no aparecía nadie que lo buscara. Bueno: de todos modos no había esperado ayuda. Y era una cosa muy buena que no se hubieran encontrado con estos nerviosos brigantes y sus ametralladoras. El traidor le dejó digerir la sorpresa y después dijo:

—Pero no iremos a caballo hasta la pradera. Bajaré al garaje, cogeré un camión con remolque y veré de meter los caballos, e incluso creo que sería conveniente que sea usted quien conduzca hasta las montañas.

No tenía intención de hacer eso, pero era una buena esperanza falsa. ¡En realidad, era genial! Hitler (¿o era Terl?) lo hubiera aprobado.

—Puede salir y empezar a recoger los caballos. Estos dos brigantes lo mantendrán en la mira de sus armas.

Lars salió y empezó a caminar en dirección a la entrada del garaje, del otro lado del complejo.

Obligaron a Jonnie a bajar empujándolo con los cañones de las armas y se quedó de pie del lado izquierdo del coche, flanqueado por los brigantes, que lo apuntaban con los dedos sobré el gatillo. Estaba estudiando el complejo aparentemente despoblado. ¿Sería ésta la zona donde iban a ejecutarlo?

Campo de batalla: la Tierra. La victoria
cubierta.xhtml
sinopsis.xhtml
titulo.xhtml
info.xhtml
Section0001.xhtml
Section0002.xhtml
Section0003.xhtml
Section0004.xhtml
Section0005.xhtml
Section0006.xhtml
Section0007.xhtml
Section0008.xhtml
Section0009.xhtml
Section0010.xhtml
Section0011.xhtml
Section0012.xhtml
Section0013.xhtml
Section0014.xhtml
Section0015.xhtml
Section0016.xhtml
Section0017.xhtml
Section0018.xhtml
Section0019.xhtml
Section0020.xhtml
Section0021.xhtml
Section0022.xhtml
Section0023.xhtml
Section0024.xhtml
Section0025.xhtml
Section0026.xhtml
Section0027.xhtml
Section0028.xhtml
Section0029.xhtml
Section0030.xhtml
Section0031.xhtml
Section0032.xhtml
Section0033.xhtml
Section0034.xhtml
Section0035.xhtml
Section0036.xhtml
Section0037.xhtml
Section0038.xhtml
Section0039.xhtml
Section0040.xhtml
Section0041.xhtml
Section0042.xhtml
Section0043.xhtml
Section0044.xhtml
Section0045.xhtml
Section0046.xhtml
Section0047.xhtml
Section0048.xhtml
Section0049.xhtml
Section0050.xhtml
Section0051.xhtml
Section0052.xhtml
Section0053.xhtml
Section0054.xhtml
Section0055.xhtml
Section0056.xhtml
Section0057.xhtml
Section0058.xhtml
Section0059.xhtml
Section0060.xhtml
Section0061.xhtml
Section0062.xhtml
Section0063.xhtml
Section0064.xhtml
Section0065.xhtml
Section0066.xhtml
Section0067.xhtml
Section0068.xhtml
Section0069.xhtml
Section0070.xhtml
Section0071.xhtml
Section0072.xhtml
Section0073.xhtml
Section0074.xhtml
Section0075.xhtml
Section0076.xhtml
Section0077.xhtml
Section0078.xhtml
Section0079.xhtml
Section0080.xhtml
Section0081.xhtml
Section0082.xhtml
Section0083.xhtml
Section0084.xhtml
Section0085.xhtml
Section0086.xhtml
Section0087.xhtml
Section0088.xhtml
Section0089.xhtml
Section0090.xhtml
Section0091.xhtml
Section0092.xhtml
Section0093.xhtml
Section0094.xhtml
Section0095.xhtml
Section0096.xhtml
Section0097.xhtml
Section0098.xhtml
Section0099.xhtml
Section0100.xhtml
Section0101.xhtml
Section0102.xhtml
Section0103.xhtml
Section0104.xhtml
Section0105.xhtml
Section0106.xhtml
Section0107.xhtml
Section0108.xhtml
Section0109.xhtml
Section0110.xhtml
Section0111.xhtml
Section0112.xhtml
Section0113.xhtml
Section0114.xhtml
Section0115.xhtml
Section0116.xhtml
Section0117.xhtml
Section0118.xhtml
Section0119.xhtml
Section0120.xhtml
Section0121.xhtml
Section0122.xhtml
Section0123.xhtml
Section0124.xhtml
Section0125.xhtml
autor.xhtml