1950 Ornitología. El burlón de frente desnuda
Maury F. A. Meiklejohn publicó un artículo científico en Bird Notes que describía una especie de ave desconocida hasta entonces. El burlón de frente desnuda (Dissimulatrix spuria) tiene la capacidad de «casi ser visto», señalaba Meiklejohn, y puede ser identificado por su «aspecto borroso y su vuelo extremadamente rápido al alejarse del observador». El 1 de abril de 1975 el Museo Real de Escocia, de Edimburgo, exhibió un ejemplar de burlón. El 2 de abril se reveló que su cabeza era la de una corneja negra, su cuerpo el de un chorlito y sus patas las de un ave acuática no identificada.
1953 Neurociencia. Sobre la importancia de la ensoñación
En la Universidad de Pennsylvania, el neurocientíficos americano Louis Sokoloff realizó un experimento en el que, a lo largo de una hora, hacía el seguimiento de la actividad cerebral y de los niveles de oxígeno y dióxido de carbono en la vena yugular de un estudiante de veinte años de edad. Sokoloff se sorprendió al encontrar que el cerebro del estudiante gastaba tanto oxígeno mientras se hallaba en reposo con los ojos cerrados como cuando realizaba pruebas difíciles de aritmética mental. Aunque el cerebro representa sólo el por 100 de la masa corporal, utiliza el 20 por 100 de las calorías que consumimos, ya estemos concentrados en alguna tarea mental difícil o simplemente nos hallemos contemplando ociosamente el paisaje. Investigaciones posteriores, en las décadas de 1980 y 1990, indicaron que había algunas aéreas del cerebro que son muy activas cuando estamos en reposo, pero que se acallan cuando nos enfrentamos con un reto mental inmediato. Algunos neurocientíficos han llegado a la conclusión de que la actividad que desconecta es, en esencia, la ensoñación, parte de la cual puede implicar filtrar detalles para retenerlos o no en la memoria. En apoyo de esto, se ha encontrado que cuando están activas, dichas partes del cerebro utilizan una cantidad de glucosa desproporcionada, quizá como elemento fundamental para la creación y mantenimiento de sinapsis, las conexiones clave que constituyen la memoria.
1953 Informática. Más rápido que una rueda de oración
Empezó a operar el ordenador JOHNIAC (que entonces era el más rápido del mundo). Lo construyó la compañía Rand y su nombre se refería a John von Neumann, el hombre en cuya arquitectura se basaba: el acrónimo corresponde a Integrador Numérico y Computador Automático de John von Neumann[*]. El mismo Neumann declaró modestamente: «No sé realmente lo útil que será. Pero, en cualquier caso, será posible obtener mucho crédito en el Tíbet por codificar “Om Mane Padme Hum[*]” cien millones de veces por hora. Excederá con mucho lo que pueda hacer cualquier rueda de oración».
1953 Farmacología. Drogas que controlan la mente
Alien Dulles, el director de la CIA, puso en marcha el proyecto MK-ULTRA para investigar las posibilidades de utilizar varias drogas para controlar la mente de prisioneros, o incluso de líderes extranjeros. Experimentos que implicaban el uso de drogas tales como el LSD se solían realizar sin el conocimiento o consentimiento de los sujetos, y los cobayas humanos incluían agentes de la CIA, personal militar y otros empleados del gobierno, pacientes mentales, prostitutas y miembros del público general. En un caso, la CIA estableció sus propios burdeles y administró LSD a los inadvertidos clientes, y filmó los resultados a través de espejos de un solo sentido. Calculaban que era poco probable que los hombres implicados hicieran públicas sus experiencias. Resultó que los efectos del LSD eran demasiado impredecibles para que fuera una droga de la verdad efectiva, y en muchos casos sólo reforzaba la convicción del sujeto de que podría resistir cualquier forma de interrogatorio, incluida la tortura. Se hicieron otros experimentos con heroína, marihuana, alcohol, pentotal sódico, barbituratos y anfetaminas. En el caso de estas dos últimas drogas, una técnica implicaba inyectar una dosis de barbiturato y después, cuando el sujeto estaba a punto de quedarse dormido, administrar una dosis de anfetamina. Inmediatamente antes de que el sujeto cayera en la incoherencia total, a veces era posible obtener de él alguna información interesante. En 1973, el director de la CIA, Richard Helms, ordenó que todos los archivos relacionados con MK-ULTRA deberían destruirse, de manera que la investigación ulterior del Congreso tuvo muy poco en que basarse, más allá de un puñado de documentos y del testimonio de algunos de los implicados.
1954 Cirugía de trasplantes. El monstruo de Demikhov
El cirujano soviético Vladimir Demikhov injertó la cabeza de un cachorro en el hombro de un perro pastor alemán adulto. El pastor alemán intentó deshacerse del cachorro, que a su vez mordió a su «patrón». Cuando el cachorro intentó lamer leche, ésta rezumó de la base de su cuello. La horrible criatura sobrevivió seis días. A lo largo de los años siguientes, Demikhov repitió el experimento otras 19 veces. Se ha atribuido a las técnicas desarrolladas durante dichos experimentos el haber abierto el camino de la cirugía de los trasplantes humanos.
En uno de los experimentos más grotescos jamás realizados, Vladimir Demikhov injertó cabezas de cachorros en los hombros de perros adultos.
1954 Ingeniería/Fisiología. Chocar contra una pared de ladrillo
El teniente coronel John Stapp, piloto de pruebas estadounidense, alcanzó una velocidad de 1011 kilómetros por hora en un trineo impulsado por cohetes, y después, cuando se aplicó el sistema de frenado, durante 1,1 segundos se vio sometido a una fuerza de deceleración de 25 G, una sacudida mayor que la experimentada por un conductor que chocara con una pared de ladrillo a 192 kilómetros por hora. Stapp no sufrió daños, aparte de la rotura de los capilares de sus ojos, pero al día siguiente la visión había retornado más o menos a la normalidad. Se libró de mayores daños gracias al arnés de seguridad que llevaba, y durante el resto de su vida hizo campañas para la instalación obligatoria de cinturones de seguridad en los automóviles.
1955 Estudios post mortem. Einstein desmembrado
(18 de abril). Muerte de Albert Einstein. Thomas Stoltz Harvey, el patólogo del Hospital de Princeton, donde Einstein murió, extrajo su cerebro para conservarlo, en la creencia dique los neurocientíficos del futuro podrían llegar a establecer la base física del genio del gran científico. Lo que es menos conocido es que el oftalmólogo de Einstein, Henry Abrams, extrajo los ojos de Einstein, que todavía se conservan en un pequeño frasco de cristal en una caja de seguridad en Nueva Jersey. «Cuando miras sus ojos», Abrams le dijo más tarde a Denis Brian, el biógrafo de Einstein, «estás contemplando las bellezas y los misterios del mundo».
1955 Energía nuclear. Un reactor nuclear en cada hogar
(1 de junio). Robert E. Ferry, director general del Instituto Americano de Fabricantes de Calderas y Radiadores, predijo que cada hogar dispondría pronto de su propio reactor nuclear. «El sistema caldeará y refrigerará una casa», dijo, «proporcionará agua caliente ilimitada, y fundirá la nieve de las aceras y los caminos del jardín». Todo esto, decía, podría proporcionarse a lo largo de un período de seis años a un costo de sólo trescientos dólares para el material fisionable. Aquel mismo año, Alex Lewyt, un fabricante de aspiradoras, predijo que en diez años las aspiradoras funcionarían con energía nuclear.
1955 Química. Expectoración ardiente
(11 de agosto). Muerte del físico americano Robert W. Wood, conocido como el padre de la fotografía infrarroja y ultravioleta. Un bromista ocurrente muy conocido, uno de sus trucos favoritos consistía en escupir en charcos de agua y al mismo tiempo dejar caer a escondidas un fragmento de sodio, que reaccionaba violentamente con el agua, lo que sobresaltaba a los transeúntes.
1957 Exploración espacial. Famosas últimas palabras
(Septiembre). El astrónomo real inglés, sir Harold Spencer Jones, declaró: «Los viajes espaciales son palabrería». Sólo dos semanas después, el 4 de octubre de 1957, los soviéticos lanzaron el Sputnik I, el primer satélite artificial de la Tierra. Un editorial de la edición de la semana siguiente de The New Scientist advertía a sus lectores que no se entusiasmaran demasiado: «Es muy probable», opinaba, «que pasen generaciones antes de que el hombre consiga poner el pie en la Luna».
1957 Física. Alimento para la mente
Cuando los físicos C. N. (Frank) Yang, del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, y Tsung-Dao Lee, de la Universidad de Columbia, obtuvieron conjuntamente el premio Nobel por su trabajo sobre la violación de la ley de la paridad en la interacción débil, el restaurante chino en el que comían juntos cada semana instaló un cartel que rezaba así: «¡Coma aquí y gane un premio Nobel!».
1957 Tecnología militar. Los que estáis a punto de morir…
Los militares estadounidenses desarrollaron una bomba parlante. A 1200 metros sobre el objetivo, se abrían unos paracaídas y se ponía en marcha un magnetófono, que con voz resonante emitía una lección propagandística a los que, en tierra, estaban a punto de ser destruidos.
1958 Física. El efecto Pauli
(15 de diciembre). Muerte del físico teórico austríaco Wolfgang Pauli. Pauli, un pionero de la física cuántica, dio su nombre al principio de exclusión de Pauli, y asimismo, menos seriamente, al efecto Pauli. Éste sugiere que, en presencia de determinadas personas, el equipo experimental tiene la costumbre de sufrir fallos catastróficos. Tanta fama tenía Pauli a este respecto que su amigo Otto Stern, el físico experimental, le prohibió entrar en su laboratorio. El propio Pauli estaba fascinado por el efecto, y señaló que cuando estuvo en Princeton en febrero de 1950, el ciclotrón se incendió.
Pero Pauli tenía muy claro qué era ciencia y qué no lo era, sobre la base de la comprobabilidad; así, en una ocasión condenó el artículo de un colega diciendo: «No sólo no está bien, sino que ni siquiera está mal». Cuando un físico menos apreciado le interrumpió una vez con una objeción pedante, Pauli lo reprendió diciéndole: «Todo lo que usted sabe, yo lo sé». Cuando conoció a Paul Ehrenfest, un físico muy distinguido, después de conversar durante un rato, éste le dijo: «Creo que sus artículos me gustan más que usted». A lo que Pauli respondió: «Creo que me gusta usted más que sus artículos». Ambos se hicieron buenos amigos.
Mientras agonizaba (a la edad de sólo cincuenta y ocho años) de un cáncer que no se le había diagnosticado hasta entonces, Pauli estaba preocupado porque el número de su habitación en el hospital era el 137. Este número tiene una cierta importancia en física cuántica, al ser 1/137 la constante de estructura fina del espectro del hidrógeno.
1960 Neurociencia. Sobre la irresistible calidad del sueño
El investigador del sueño Ian Oswald, de la Universidad de Edimburgo, realizó un experimento en tres jóvenes voluntarios. Mantuvo sus ojos abiertos con cinta adhesiva y colocó directamente frente a su cara un banco de luces que destellaban. Al mismo tiempo, se vieron sometidos a descargas eléctricas violentas y a música muy fuerte. No obstante, cuando estuvieron lo bastante cansados, incluso esos estímulos extremos no consiguieron mantenerlos despiertos (o, tal como sentenció Oswald, «hubo una caída considerable de la vigilancia cerebral…»).
1960 Astronomía. ¿Hay alguien ahí afuera?
El doctor Frank Drake, en la actualidad profesor emérito de astronomía y astrofísica en la Universidad de California en Santa Cruz, anunció su ecuación epónima en la reunión de Green Bank, Virginia, que puso en marcha la SETI, la búsqueda de inteligencia extraterrestre. Su ecuación intenta cal cular cuántas civilizaciones extraterrestres podrían hallarse esparcidas por nuestra propia galaxia, la Vía Láctea.
La fórmula para establecer el número de civilizaciones (N) es la siguiente:
N = N × fp × ne x fl × fi × fc × fL[*].
Donde,
N es el número de estrellas en la galaxia;
fp es la fracción de estrellas que poseen sistemas planetarios;
ne es el número de planetas del tipo Tierra (es decir, los que potencialmente podrían albergar la vida) en cualquier sistema solar;
fl es la fracción de planetas adecuados en los que surge realmente la vida;
fi es la fracción de planetas con organismos vivos en los que evolucionan seres inteligentes;
fc es la fracción de planetas con seres inteligentes que realmente intentan comunicarse a través del espacio;
fL es el tiempo durante el cual las civilizaciones envían señales detectables al espacio.
La ecuación de Drake no proporciona la respuesta, pero señala varios factores desconocidos que será necesario resolver antes de que podamos obtener ninguna estimación precisa de la probabilidad de oír noticias procedentes de seres vivos extraterrestres. Dado el número muy elevado de estrellas en la galaxia (100 000 - 400 000 millones), y la extensión del tiempo que hace que el universo existe (13 500-14 000 millones de años), parecería que las probabilidades son relativamente elevadas, pero esto plantea la pregunta de que si las civilizaciones tecnológicamente avanzadas son tan comunes en esta galaxia o en los alrededor de cien mil millones de otras galaxias, algunas de las cuales tienen hasta un billón de estrellas, ¿por qué no hemos tenido noticias de ellas? Ésta es la llamada paradoja de Fermi, que Enrico Fermi planteó en 1950. La implicación es que las civilizaciones tecnológicamente avanzadas tienen tendencia a destruirse rápidamente.
1961 Química. Estableciendo sus propias credenciales
El presidente Kennedy nombró al premio Nobel Glenn Seaborg presidente de la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos. En una audiencia posterior del Congreso, un senador hostil le preguntó a Seaborg: «¿Qué sabe usted del plutonio?». A lo que Seaborg pudo replicar, con total veracidad, que lo había descubierto él.
Seaborg estuvo asimismo implicado en el descubrimiento de otros varios elementos transuránicos: americio, curio, berkelio, californio, einstenio, fermio, mendelevio y nobelio. La denominación del elemento 106 (seaborgio) en su honor fue polémica durante un tiempo, pues algunos creían que no era correcto dar a nuevos elementos el nombre de personas aún vivas. El mismo Seaborg comentó la controversia en 1995:
Ha habido una cierta renuencia por parte de la Comisión para la Nomenclatura de Química Inorgánica de la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada en aceptar el nombre porque todavía estoy vivo… y dicen que pueden demostrarlo.
Sin embargo, en 1997, la 39.ª asamblea general de la IUPAC en Ginebra aceptó el nombre. Seaborg murió dos años después.
1961 Psicología. Yo sólo obedecía órdenes, segunda parte
Stanley Milgrana, de la Universidad de Yale, que entonces era un profesor ayudante de veintisiete años, se embarcó en un experimentó muy polémico, en el que quería estudiar si se podía sobornar a personas con un sentido ordinario de decencia moral para que hicieran atrocidades. A tal fin preparó un escenario en el que cada sujeto creía que participaba en un estudio de memoria y aprendizaje. Se le pedía al sujeto que planteara una serie de preguntas a un «aprendiz» (que en realidad era un actor), y si el «aprendiz» no conseguía dar la respuesta correcta, el «profesor» (el sujeto) tenía que darle lo que parecía ser una descarga eléctrica. A medida que el experimento avanzaba, las «descargas» (inexistentes) eran aparentemente cada vez más fuertes. En muchos casos, cuando el «aprendiz» gritaba y golpeaba las paredes, los sujetos se dirigían al «experimentador» (la persona que supervisaba la operación) para decirle que no podían continuar, pero se les contestaba tranquilamente que siguieran con el experimento. Cuando Milgram estudió los resultados, encontró, para su sorpresa, que el 65 por 100 de sus sujetos habían llegado al punto en el que administraban la «descarga» máxima: supuestamente de 450 voltios, mucho más allá del nivel de 375 voltios, en el que una señal de aviso indicaba «Peligro: descarga grave». En una carta a la entidad que lo había financiado, la Fundación Nacional para la Ciencia, Milgram escribió: «Una vez me pregunté si en todo Estados Unidos un gobierno depravado hubiera podido encontrar suficientes imbéciles morales que cumplieran las necesidades de personal de un sistema nacional de campos de la muerte, del tipo de los que existieron en Alemania. Ahora estoy empezando a pensar que toda la dotación podría reclutarse en New Haven».
Glenn Seaborg en su laboratorio en 1980, mostrando las cajas de cigarros en las que se almacenaron las primeras muestras de plutonio-239.
1961 Tecnología. Bombas para la paz
Estados Unidos denominó «Proyecto Azada[*]» a su programa para desarrollar usos pacíficos para las bombas nucleares, por el pasaje bien conocido del Antiguo Testamento que dice: «… que de sus espadas harán azadas, y de sus lanzas hoces» (Maqueas 4,3[*]). Se consideró un amplio rango de propuestas, entre ellas la extracción de minerales, la conexión de acuíferos subterráneos, atravesar las montañas Bristol del desierto de Mojave para que pasara la Interestatal 40 y una nueva línea férrea, y abrir un nuevo canal entre el Pacífico y el Atlántico a través de Nicaragua y al nivel del mar[*]. En 1962 se abandonó finalmente un proyecto de utilizar bombas de hidrógeno para crear un puerto artificial enorme en la costa septentrional de Alaska, por la oposición de los inuit locales y porque era evidente que un tal puerto no tendría ninguna utilidad. Bajo los auspicios del Proyecto Azada se efectuó un total de 27 explosiones nucleares de prueba en Nuevo México, Colorado y Nevada entre 1961 y 1973, varias de las cuales intentaban acceder a depósitos de gas natural. Sin embargo, resultó evidente que si se llegaba a extraer gas de esta manera, sería demasiado radiactivo para su uso con seguridad.
1961 Tecnología del transporte. El futuro de los viajes de cercanías
El mariscal jefe del ejército del Aire, sir Ralph Cochrane, que había tenido el mando total de las incursiones de los «Destructores de presas[*]» en la segunda guerra mundial, calculó que hacia 1976 los ferrocarriles no podrían dar abasto al gran número de personas que viajarían a y desde Londres. La solución, proponía, comprendía una flota de 360 aviones de despegue y aterrizaje vertical (VTOL[*]), cada uno de los cuales transportaría 110 pasajeros y volaría a 960 kilómetros por hora. Cochrane estaba convencido de que este sistema sería operativo a finales del siglo XX.
1962 Medicina/Química/Farmacología. El elefante y el ácido
(Agosto). Warren Thomas, director del parque zoológico Lincoln en Oklahoma City, disparó un dardo a la grupa de Tusko, el elefante. El dardo contenía una dosis de la droga alucinógena LSD tres mil veces más fuerte que la usada por los humanos con fines recreativos. La intención era ver si el LSD inducía la condición denominada mustb, en la que los elefantes macho entran en un estado de frenesí sexual agresivo, y exudan una secreción por una glándula situada entre la oreja y el ojo. Las cosas empezaron bien, pues Tusko empezó a cargar y a barritar fuertemente durante unos minutos. Y después cayó muerto. En su informe a la revista Science, los experimentadores llegaron a la conclusión de que «Parece que el elefante es muy sensible a los efectos del LSD».
1962 Física. Sobre la eficacia de las herraduras
(18 de noviembre). Muerte del físico danés Niels Bohr, pionero de la mecánica cuántica. Cuando un colega se burló de él por colgar una herradura de la buena suerte en la puerta de su casa de campo, Bohr replicó: «Sí, es una tontería, pero dicen que funciona incluso si no crees en ello».
1962 Futurología. Las tres leyes de Clarke
Arthur C. Clarke publicó Profiles of the Future, que incluía un ensayo titulado «Riesgos de la profecía: el fracaso de la imaginación». En él proponía la primera ley así:
Cuando un científico distinguido pero de edad avanzada afirma que algo es posible, casi con toda seguridad está en lo cierto. Cuando afirma que algo es imposible, muy probablemente se equivoca.
En el mismo ensayo, Clarke observaba asimismo:
La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de dichos límites, en lo imposible.
Otros llamaron rápidamente a esta frase la segunda ley de Clarke. En 1973, en la edición revisada de Profiles of the Future[*], Clarke añadía una tercera ley:
Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.
1963 Astronomía. ¿Una civilización galáctica?
Nikolai Kardashev, el astrofísico soviético que se convertiría en director diputado del Instituto de Investigaciones Espaciales de Rusia, sugirió que CTA-102, una fuente distante de radio enormemente potente, descubierta en los primeros años de la década de 1960 por el Instituto de Tecnología de California, podría estar generada por una civilización extraterrestre muy avanzada. Se definió la tal civilización como una que no sólo había encontrado maneras de utilizar todos los recursos energéticos de su propio planeta (civilización de tipo I, según la clasificación de Kardashev), sino también los de su propio sol (civilización de tipo II), o incluso de su galaxia (civilización de tipo III). Posteriormente, se identificó la fuente de radio como un quásar (una fuente de radio cuasiestelar). Los quásares son objetos celestes muy energéticos y muy distantes, asociados probablemente con los agujeros negros absolutamente enormes del centro de las galaxias.
1963 Farmacología. Las alucinaciones de los ciegos
Alex E. Krill, Hubert J. Alpert y Adrian M. Ostfeld, científicos médicos de la Universidad de Illinois, publicaron los resultados de un experimento para comprobar el efecto del LSD en 24 personas totalmente ciegas, de edades comprendidas entre los dieciséis y los setenta y seis años. Encontraron que algunas de las que no eran ciegas de nacimiento experimentaron alucinaciones visuales, entre ellas manchas, oscilaciones de luz y colores (como las que experimentaban ocasionalmente sin la droga), o incluso «experiencias visuales más complejas», y llegaron a la conclusión de que no es necesaria una retina normal para que aparezcan alucinaciones visuales inducidas por el LSD. Ninguna de las personas que eran ciegas de nacimiento experimentó ningún tipo de alucinación visual. En todos los casos, la incidencia de alucinaciones que afectaban a los demás sentidos (olfato, oído, tacto y gusto) era mucho mayor que en sujetos no ciegos. Un sujeto ciego congénito informó de que el Braille que leía parecía saltar de la página.
1964 Cosmología. Eco del Gran Estallido confundido con caca de paloma
Arno Penzias y Robert Wilson, dos físicos que trabajaban en los Laboratorios Bell en Holmdel, Nueva Jersey, tuvieron un problema con su receptor de microondas ultrasensible, una antena de bocina gigante que utilizaban para observaciones radioastronómicas. El problema era una interferencia constante, la misma en todas direcciones, y con una temperatura de 2,7 ℉ (es decir, justo por encima del cero absoluto). Al principio pensaron que podía deberse a la proximidad de la ciudad de Nueva York, y después lo atribuyeron a las palomas que se posaban en la antena, cuyo «material blanco dieléctrico» (tal como lo describía Penzias) se incrustaba en el instrumento. Pero incluso después de haber eliminado las deyecciones de las aves y capturado las palomas, la interferencia siguió. Una vez la pareja publicó sus resultados, otros cosmólogos se dieron cuenta de que 2,7 ℉ correspondía exactamente a la intensidad predicha de la radiación cósmica de fondo de microondas, dejada desde el Gran Estallido. Wilson había sido estudiante de Fred Hoyle, el principal defensor de la teoría del estado estacionario del universo, y por ello no había hecho la conexión, que fue un componente crucial en la aceptación general de la teoría del Gran Estallido de la que Hoyle tanto se burlaba. Penzias y Wilson recibieron el premio Nobel de Física en 1978.
1964 Exploración espacial. La misión zambiana a Marte
En la época de la independencia de este país, un profesor de ciencia zambiano y patriota llamado Edward Makuka Nkoloso estableció la Academia de Ciencias y Tecnología Espacial de Zambia. Su objetivo era enviar una expedición zambiana a Marte (o la Luna). «La tripulación de nuestro cohete está preparada», dijo a la prensa:
Matha Mwambwa, una muchacha especialmente preparada, dos gatos (asimismo especialmente adiestrados) y un misionero serán lanzados en nuestro primer cohete. Pero he advertido al misionero que no debe obligar a abrazar el cristianismo a la gente de Marte si ellos no quieren. Otra dificultad ha sido la de la financiación. La UNESCO no ha respondido a nuestra petición de siete millones de libras, y necesitamos este dinero para nuestro programa del cohete. Después, lideraremos la ciencia mundial.
Mientras esperaba que llegara la financiación, continuaba el adiestramiento de su equipo:
Los voy aclimatando a los viajes espaciales introduciéndolos cada día en mi cápsula espacial. Es un barril de petróleo de cuarenta galones en el que se sientan, y después lo echo a rodar colina abajo. Esto les da la sensación de que atraviesan el espacio a gran velocidad. También hago que se balanceen al final de una cuerda larga. Cuando alcanzan el punto más elevado, corto la cuerda; esto les produce la sensación de caída libre.
Las autoridades no accedieron a la petición de Nkoloso de lanzar su cohete desde el estadio de la Independencia el Día de la Independencia:
Si de mí hubiera dependido, Zambia habría nacido con el estallido del cohete de la academia al ser lanzado al espacio. Pero el Comité de Celebraciones de la Independencia dijo que ello aterrorizaría a los invitados y posiblemente a toda la población. Creo que les preocupaba el polvo y el ruido.
Parece que el proyecto fracasó por falta de motivación del equipo. «He tenido problemas con mis hombres y mis mujeres del espacio», informó Nkoloso a la prensa en noviembre de 1964. «No se concentran en el vuelo espacial; hacen demasiado el amor…». Posteriormente se informó de que Matha Mwambwa, que tenía diecisiete años, había quedado embarazada y que sus padres la habían retirado del proyecto.
1964 Química. Situar las cosas en perspectiva
Cuando a Dorothy Hodgkin le concedieron el premio Nobel de Química en reconocimiento de su trabajo pionero en cristalografía de rayos X (particularmente en revelar la estruelili a de la penicilina y de la vitamina B12), el Daily Mail celebró la noticia con un titular imperecedero: «Premio Nobel para señora inglesa».
1965 Comportamiento animal. Qué es lo que excita a los pavos
En su libro Sex and Behaviour, Martin Schein y Edgar Hale, de la Universidad Estatal de Pennsylvania, describieron los experimentos que habían realizado con el fin de descubrir qué es lo que excitaba a los machos de pavo en las hembras de esta especie. Encontraron que los machos se apareaban de manera entusiasta con un modelo realista de una hembra. Después, para averiguar qué aspecto de la forma de la hembra era responsable de desencadenar sus respuestas amorosas, los dos científicos fueron eliminando gradualmente fragmentos del modelo, hasta que éste quedó reducido simplemente a una cabeza montada sobre un palo. Aun así, los machos intentaban copular de forma entusiasta. Schein y Hale llegaron a la conclusión de que cuando un macho de pavo monta a una hembra, todo lo que puede ver de ella bajo su cuerpo mayor es la cabeza, y que la vista de ésta proporciona el estímulo suficiente para hacer que las cosas funcionen.
1967 Astronomía. ¿Mensajes de los hombrecillos verdes?
Con gran asombro por su parte, Jocelyn Bell Burnell, una estudiante de investigación posgraduada, descubrió que un punto en la constelación de Vulpécula emitía estallidos de radiación cada 1,3373 segundos exactamente. La regularidad aparentemente artificial de los pulsos hizo que Bell y su director de tesis doctoral, el profesor Antony Hewish, denominaran LGM-1 (abreviación de Hombrecillos Verdes)[*] la fuente de radiación, y que especularan en broma que los pulsos eran señales procedentes de alguna civilización extraterrestre. Los pulsos, que barrían la Tierra como la luz de un faro, resultaron ser en realidad los haces de radiación electromagnética procedente de una estrella de neutrones que giraba muy rápidamente y estaba muy magnetizada. Posteriormente, a las estrellas de neutrones de este tipo se las denominó pulsares (abreviación de estrellas pulsantes[*]). En 1974, el profesor Hewish recibió el premio Nobel, pero no así Bell, a pesar de que fue ella la que hizo el descubrimiento inicial.
1967 Matemáticas. Una mente diferente
(2 de noviembre). Muerte del matemático neozelandés A. C. Aitken, que había sido profesor de la Universidad de Edimburgo. Tenía una memoria notable: podía recitar los primeros mil dígitos de pi y había memorizado toda la Eneida cuando asistía a la escuela. Era asimismo un calculador mental muy potente, y se dijo de él, como antes de Ramanujan (véase 1920), que consideraba que los números enteros eran sus amigos personales. En una ocasión se le retó a expresar 4/47 como un decimal. Después de una pausa de cuatro segundos, empezó a vomitar dígitos a un ritmo de uno cada tres cuartos de segundo: 0,08510638297872340425531914. Después hizo una pausa para hablar sobre el problema durante un minuto, y continuó: 191 489. Hizo otra pausa, sólo durante cinco segundos, y después continuó: 361 702 127 659 574 468. Y después declaró que en este punto la secuencia de dígitos empezaba a repetirse.
Aitken fue asimismo un defensor apasionado del sistema duodecimal, que creía que dejaría de lado al sistema decimal. En The Case Against Decimalization[*] (1962), argumentaba:
Pero la ventaja cuantitativa final, según mi propia experiencia, es ésta: en cálculos variados y extensos de un tipo ordinario y no indebidamente complicados, realizados a lo largo de muchos años, llego a la conclusión de que la eficiencia del sistema decimal puede calificarse con un 65 o menos, si asignamos 100 al duodecimal.
Sólo puede intuirse lo que Aitken calificaba de cálculos «de un tipo ordinario y no indebidamente complicados». Otros defensores del sistema duodecimal han sido George Bernard Shaw, H. G. Wells y sir Isaac Pitman.
1967 Numerología. Insignificancia
Martin Gardner publicó The Numerology of Dr. Matrix[*], una colección de artículos de su columna de juegos matemáticos en Scientific American. En uno de ellos indica que si se toma la clasificación decimal de Dewey para la numerología, 133 335, se invierte para obtener 533 331 y después se suman los dos números, se obtiene 666 666: el Número de la Bestia, doble. Gardner también señalaba que la clasificación decimal de Dewey para la teoría de números era 512.81, cuyas dos partes pueden escribirse como 29 y 9². Desde entonces, la clasificación ha cambiado a 512.73.
1968 Cosmología. Sobre el carácter insufrible de los cosmólogos
(1 de abril). Muerte del físico soviético Lev Landau, conocido por su trabajo en mecánica cuántica, superfluidez y superconductividad. A él se debe una observación famosa: «Los cosmólogos suelen equivocarse, pero nunca dudan».
1969 Física. Sobre la posibilidad de viajar en el tiempo, segunda parte
El matemático, físico y cosmólogo estadounidense Frank Tipler demostró que si un cilindro muy voluminoso e infinitamente largo gira a una velocidad inmensa, entonces se tiene la base de una máquina del tiempo, porque si se volara en una nave espacial siguiendo una trayectoria espiral alrededor del cilindro, se podría viajar hacia adelante o hacia atrás en el tiempo, en función de la dirección de la espiral. Tipler reconoció que construir una tal máquina se hallaba mucho más allá de nuestras capacidades actuales.
1972 Termodinámica. El cielo está más caliente que el infierno
En Applied Optics apareció un artículo anónimo que se planteaba la irritante cuestión de qué destino era más caliente, el Cielo o el Infierno. El autor basaba sus hallazgos en dos pasajes de la Biblia. El primero, de Isaías 30:26, dice así: «Y será entonces la luz de la luna como la luz del sol, y la luz del sol siete veces mayor, como la luz de siete días…». De ello el autor concluye que «el Cielo recibe de la Luna tanta radiación como la Tierra recibe del Sol, y además 7 por 7 (49) veces tanta como la que la Tierra recibe del Sol, o 50 veces en total». Utilizando la ley de Stefan-Boltzmann de la cuarta potencia para la radiación, calculaba que la temperatura del Cielo era de 525 ℃. El segundo pasaje es del Apocalipsis 21,8, que describe a los condenados en un «estanque, que arde con fuego y azufre». A partir de ello, el autor llega a la siguiente conclusión: «Un lago de fuego y alcrebite [azufre] significa que su temperatura tiene que estar en o por debajo del punto de ebullición, que es de 444,6 ℃. (Por encima de este punto, sería un vapor, no un lago)». Así, el Cielo está más caliente que el Infierno… o éste al menos era el consenso hasta 1998, cuando Jorge Mira Pérez y José Viña escribieron a Physics Today para señalar que Eugenio Ramiro Pose, obispo auxiliar de Madrid y obispo titular de Turuda, había aclarado que en el pasaje de Isaías se quería indicar un único factor de 7, no «7 por 7», de modo que la temperatura del Cielo es más templada, 231,5 ℃, considerablemente más fresca que la del Infierno.
1972 Física nuclear. Un reactor nuclear natural
En la instalación de enriquecimiento de uranio de Pierreplatte, en Francia, las pruebas demostraron que el uranio procedente de la mina de Oklo, en el Gabón, África central, contenía una proporción inferior a la normal del isótopo fisionable U-235. Se ordenó de inmediato una investigación, porque el U-235 que faltaba podría haberse usado para fabricar armas atómicas. Exámenes ulteriores del uranio extraído en Oklo comparado con el uranio de otras minas mostró que el primero tenía de manera consistente una concentración inferior de U-235. Dicha reducción en U-235 es precisamente lo que ocurre después de la fisión nuclear, y los científicos de la comisión de energía atómica francesa llegaron a la conclusión de que, hace unos dos mil millones de años, a lo largo de un período de unos cuantos miles de años, había tenido lugar una serie de reacciones nucleares en cadena, naturales y automantenidas, en un estrato de mineral de uranio en Oído. En aquella época, el U-235 suponía alrededor del 3 por 100 del uranio natural, lo que hizo posible una reacción en cadena; sin embargo, la desintegración radiactiva a lo largo del período transcurrido ha reducido la concentración de U-235 a un 0,7 por 100, que es demasiado baja para que tengan lugar reacciones nucleares naturales.
1974 Medicina del trabajo. Escroto de violoncelo
El British Medical Journal publicó la siguiente carta:
Señor:
Aunque no me he encontrado con ningún caso de «pezón de guitarra», como el que indica el doctor P. Curtis (27 de abril, pág. 226), sí que una vez tuve un caso de «escroto de violoncelo» causado por la irritación por el cuerpo del violoncelo. El paciente en cuestión era un músico profesional y tocaba, en ensayos, prácticas y conciertos, durante varias horas cada día. Suyo afmo.,
J. M. Murphy Chalford, Glos.
A lo largo de los años, hubo referencias al «escroto de violoncelo» en otras varias revistas médicas, y en un caso el comunicante planteó si no podía ser el contacto con la silla, y no con el instrumento, lo que causaba la condición. En 2009, la doctora Elaine Murphy (actualmente baronesa) admitió haber escrito la carta, enviándola con el nombre de su marido, y que era un engaño. «Quienquiera que haya visto alguna vez tocar un violoncelo», dijo, «se habrá dado cuenta de la imposibilidad física de nuestra afirmación». Un portavoz del British Medical Journal dijo: «Ahora quizá tengamos que organizar una retractación o corrección formal. Una vez que estas cosas se introducen en la bibliografía científica, allí se quedan para siempre. Pero todo esto aumenta la alegría de la vida».
1976 Química. Dulce serendipidez
Un estudiante de investigación en el Queen Elizabeth College (en la actualidad parte del King’s College), de Londres, Shashikant Phadnis, descubrió por casualidad el edulcorante sucralosa. El director de Phadnis, el profesor Leslie Hough, le había dicho que comprobara el derivado sintético de la sucrosa que habían producido. Phadnis, cuya primera lengua no era el inglés, pensó que Hough le había pedido que lo «probara[*]»… y así descubrió una sustancia que es seiscientas veces más dulce que la sucrosa.
1977 Astronomía. La señal ¡Uau!
(15 de agosto). El doctor Jerry R. Ehman, mientras examinaba los datos impresos por ordenador del radiotelescopio Big Ear[*], de la Universidad Estatal de Ohio, detectó una fuerte señal de radio de banda estrecha procedente de la constelación de Sagitario, cerca del grupo estelar Chi Sagitarii. Duró 72 segundos, y es lo más cercano a una señal artificial (es decir, generada de manera inteligente) que se ha detectado nunca. Ehman escribió «¡Uau!» en la hoja impresa junto a la señal, y ello se convirtió en el nombre de la señal. Sin embargo, nunca se ha vuelto a escuchar. El propio Ehman dice que es renuente a sacar «grandes conclusiones a partir de datos que sólo son medio grandes».
La famosa anotación del doctor Ehman en la hoja impresa que contiene el mejor candidato, hasta ahora, para una señal inteligente procedente del espacio exterior.
1977 Energía nuclear. Más segura que comer o que dormir con la esposa
Con lógica impecable, el gobernador demócrata de Washington, Dixy Lee Ray (que había presidido la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos en 1973-1974), afirmó:
Una central de energía nuclear es infinitamente más segura que comer, porque cada año trescientas personas se asfixian y mueren mientras comen.
Dos años después, Edward Teller (conocido como «el padre de la bomba de hidrógeno») testificó ante un comité de investigación en relación a la construcción de Dresden III, una planta de energía nuclear que se planeaba construir en Illinois. También él insistió en destacar la seguridad de la energía nuclear en comparación con las actividades cotidianas:
¿Qué piensa usted que produce más radiación, apoyarse contra un reactor atómico o contra su esposa? No quisiera alarmarle, pero todos los seres humanos poseen en su sangre potasio radiactivo… y esto incluye a su esposa… No estoy abogando por una ley que obligue a las parejas a dormir en camas separadas, pero desde el punto de vista de la seguridad frente a la radiación, debo prevenirle contra la práctica de dormir cada noche con dos chicas, porque entonces usted recibiría más radiación que la que emite Dresden III.
Aquel mismo año, Teller sufrió un ataque cardíaco, que él achacó a la actriz Jane Fonda y a la posición antinuclear de su filme El síndrome de China, que presenta un accidente nuclear. La película se estrenó justo una semana antes del accidente nuclear real de Three-Mile Island. Teller no se inmutó, y publicó un anuncio a doble página en los periódicos en el que afirmaba: «Yo fui el único cuya salud se vio afectada por el reactor cercano a Harrisburg. No, esto sería incorrecto. No fue el reactor. Fue Jane Fonda. Los reactores no son peligrosos».
1977 Matemáticas. ¿Cuán grande es grande?
El matemático americano Ronald Graham, mientras consideraba un problema en la teoría de Ramsay, obtuvo un «número grande» como límite superior para su solución. Este número, que en la actualidad se conoce como número de Graham, es demasiado grande para expresarlo mediante la notación matemática convencional. De hecho, es el mayor número que jamás se haya usado en una prueba matemática, y el universo observable es demasiado pequeño para contener una representación digital del mismo.
1978 Matemáticas. Morir de inanición
(14 de enero). Muerte de Kurt Gódel, el matemático y lógico austríaco-americano cuyo «teorema de la incompletitud» demostró que las matemáticas no podrán ser nunca un sistema completo e intrínsecamente coherente, y que dedujo las circunstancias en las que sería posible el viaje en el tiempo (véase 1949). Hacia el final de su vida, Gódel se tornó cada vez más paranoico, y no comía nada que antes no hubiera probado su esposa Adele, por miedo a que hubieran envenenado su comida. A finales de 1977, Adele enfermó y tuvo que ser hospitalizada. Gódel dejó de comer enteramente, y cuando murió pesaba sólo 29,5 kilogramos. El certificado de la causa de la muerte indicaba «desnutrición e inanición causadas por per turbaciones en la personalidad».
1978 Publicaciones científicas. El título más curioso del año
Se estableció el premio Diagrama para el Título Más Curioso del Año, una competición nada seria que anualmente organiza la revista The Bookseller. El ganador en 1978 fue Proceedings of the Second International Conference on Nude Mice [Actas de la segunda conferencia internacional sobre ratones desnudos] (University of Tokio Press). Desde entonces, algunos de los libros científicos o técnicos que han ganado el premio son:
- The Theory of Lenghtwise Rolling [Teoría de la laminación longitudinal] (1983, Mir Publishers);
- Highlights in the History of Concrete [Acontecimientos destacados de la historia del cemento] (1994, British Cement Association);
- Development in Dairy Cow Breeding: New Opportunities to Widen the Use of Straw [Avances en la cría de vacas lecheras. Nuevas oportunidades para ampliar el uso de la paja] (1998, Nuffield Farming Scholarship Trust);
- Weeds in a Changing World [Malas hierbas en un mundo cambiante] (1999, British Crop Protection Council), y
- High Performance Stiffened Structures [Estructuras endurecidas de alto rendimiento] (2000, Professional Engineering Publishing).
1979 Neurociencia. ¿Cuánto podemos llegar a saber?
En su libro Broca’s Brain: The Romance of Science[*] el profesor Cari Sagan calculó cuántos bits de información podría contener el cerebro humano. Hay unas 10 neuronas en el cerebro, escribió, cada una de las cuales tiene alrededor de mil dendritas, minúsculos «cables» que conectan a cada neurona con la red de otras neuronas. Si se supone que cada una de estas conexiones representa un bit, entonces el cerebro puede acomodar 1014 ítems de información, que está lejos de ser suficiente, señala Sagan, para listar las posiciones tridimensionales de los 1016 átomos de cloro y sodio en un microgramo de sal común. Por suerte, la naturaleza posee leyes que podemos desentrañar, de manera que para comprender lo que ocurre en un microgramo de sal, no necesitamos crear una representación completa del mismo; de no ser así, para tener una cierta idea del universo y de sus 1080 partículas, nos haría falta un cerebro al menos tan grande como el mismo universo.
1981 Tecnología del transporte. Un carruaje sin caballos movido por un caballo
Un inventor inglés llamado Philip Barnes patentó un vehículo que sería movido por un caballo. El caballo no tiraría del vehículo, sino que estaría situado en su interior, donde camina ría sobre una cinta transportadora que, a su vez, haría girar las ruedas.
1981 Psicología. Sexar el aliento
Un estudio de la Universidad de Pennsylvania demostró que en una serie de pruebas ciegas, el 95 por 100 de los sujetos podían identificar correctamente el género de la persona que les echaba el aliento.
1981 Psicología/Neurociencia. De cascos de Dios y fantasmas
Michael Persinger, un neurocientífico de la Universidad Laurentiana, del Canadá, propuso la hipótesis de que las experiencias místicas y religiosas se «evocan mediante microataques eléctricos transitorios dentro de las estructuras profundas del lóbulo temporal». Persinger diseñó experimentos en los que los sujetos llevaban un casco modificado de moto de nieve, equipado con solenoides que generaban campos magnéticos débiles pero complejos en la inmediación de los lóbulos temporales del sujeto, que son las áreas del cerebro implicadas en la memoria y en la percepción visual y auditiva. Un 30 por 100 de sus sujetos informaron de la presencia de otro ser en la habitación, a veces identificado como un ser querido muerto, o incluso con Dios.
Dos décadas después, Jason Braithwaite, un psicólogo cognitivo de la Universidad de Birmingham interesado por las aparentes experiencias paranormales de la gente, investigó la Sala de los Tapices del castillo de Muncaster, en Cumbria, donde muchos huéspedes que pasaron allí la noche informaron de extrañas experiencias, como haber oído a niños gritar o llorar, o pisadas extrañas, o bien se habían sentido tocados por una presencia extraña. Con el presentimiento de que campos magnéticos inusuales pudieran explicar tales experiencias, Braithwaite instaló dos magnetómetros que podían detectar incluso campos magnéticos muy débiles. Encontró, efectivamente, unos campos magnéticos particularmente complejos en la Sala de los Tapices, y descubrió que estaban asociados a la malla de hierro de la armadura de la cama bajo los colchones. Cuando alguien que estuviera tendido en la cama se daba la vuelta, el movimiento resultante en la malla de hierro causaba fluctuaciones anómalas en los campos magnéticos que rodeaban el cabezal de la cama, fluctuaciones que eran comparables a las generadas en el «casco de Dios» de Persinger. Quizá era esto lo que había causado todas aquellas terroríficas experiencias «paranormales».
La doctora Susan Blackmore tocada con un «casco de Dios», en el que campos magnéticos complejos inducen lo que se percibe como experiencias «paranormales».
1981 Farmacología. No sólo un antidepresivo…
Tres psiquiatras del Hospital Regional de Saint John, New Brunswick, informaron en el Canadian journal of Psychiatry de un efecto secundario inesperado experimentado por una pequeña proporción de pacientes que tomaban el antidepresivo clomipramina. Cada vez que bostezaban, dijeron dichos pacientes, tenían un orgasmo. Una mujer «admitió tímidamente que esperaba seguir tomando el medicamento con un tratamiento a largo plazo», mientras que un hombre se vio obligado a llevar permanentemente un condón, en caso de que en el autobús encontrara a un pelmazo que lo hiciera bostezar. Una mujer de edad mediana que fue hospitalizada solicitó que se le quitara la medicación, porque en el ambiente hospitalario no había manera satisfactoria de resolver sus «ansias sexuales irresistibles». Un cuarto paciente, un hombre casado, informó de una experiencia bastante distinta del medicamento: cada vez que bostezaba «experimentaba una sensación tan intensa de agotamiento y debilidad que tenía que tenderse durante diez a quince minutos».
Al año siguiente, el Canadian Journal of Psychiatry publicó algunos comentarios sobre el fenómeno por parte de otro equipo de científicos, que proporcionaban una posible explicación: «Proponemos que el aumento en los niveles de serotonina del cerebro que resultan del efecto de la clomipramina sobre la reabsorción de serotonina pueden estimular la liberación de CRF [factor liberador de la corticotrofina] hipotalámica. El CRF liberado tiene el potencial de activar circuitos neuronales responsables de los patrones de comportamiento descritos previamente, es decir, bostezar y la respuesta sexual espontánea».
1984 Física. ¿Cuánto frio?
(20 de octubre). Muerte del brillante físico teórico británico Paul Dirac, que predijo la existencia de antimateria y compartió el premio Nobel de 1933 con Erwin Schródinger. Las capacidades de Dirac se limitaban al plano elevado de su trabajo; desde el punto de vista social, se situaba tangencialmente al resto del mundo. En Cambridge, un rector de clásicas intentó entablar conversación con él con la observación: «Hace frío, ¿verdad?». Dirac se lo pensó un momento y después respondió: «¿Cuánto frío?». En 1929, mientras viajaba en barco desde Estados Unidos a Japón con Werner Heisenberg, le preguntó a su compañero por qué iba a bailar cada noche. Heisenberg respondió: «Bueno, cuando hay chicas bonitas, es un placer bailar». Después de algunos minutos de intensa meditación, Dirac preguntó: «Pero ¿cómo sabes de antemano que las chicas son bonitas?». Dirac achacaba su carencia de habilidades sociales y su personalidad carente de gracia (puede que fuera autista) a su padre abusador. «Nunca conocí el amor o el afecto cuando era niño», admitió.
1984 Medicina. El médico que se infectó a sí mismo
Durante años, los médicos habían creído que las úlceras gástricas y duodenales (llamadas colectivamente úlceras pépticas) eran causadas por factores tales como el estrés y una mala dieta. Pero Barry Marshall, archivero médico del Hospital Real de Perth, en Australia occidental, y su colega, el patólogo Robín Warren, habían encontrado que la bacteria Helicobacter pylori se encontraba en todos los pacientes con úlceras duodenales, y en las tres cuartas partes de los que tenían úlceras gástricas. Sus hallazgos fueron rechazados por muchos científicos médicos, que sostenían que H. pylori no podía ser responsable de las úlceras pépticas, pues ninguna bacteria podría sobrevivir en el ambiente ácido del estómago. Después de haber fracasado en su intento de infectar a lechones con la bacteria, Marshall decidió infectarse él mismo, y se tragó una placa de Petri de H. pylori. A los pocos días empezó a notar malestar, nauseas, vómitos y mal aliento: los síntomas de la gastritis, que a menudo conduce a las úlceras. Pasados diez días su esposa insistió en que tomara antibióticos, y los síntomas desaparecieron. Pasaron algunos años antes de que sus hallazgos fueran aceptados de manera general, pero en la actualidad las úlceras pépticas se tratan de modo rutinario con antibióticos. En 2005, Marshall y Warren recibieron el premio Nobel.
1986 Tecnología. Una máquina de afeitar con láser
(26 de noviembre). Eugene J. Politzer solicitó patentar un dispositivo para quemar la barba cerdosa utilizando un láser. La patente de Estados Unidos n.º 4 819 669 reza así:
Se revela un método de afeitar una barba que incluye los pasos de pasar los pelos de una barba a través de una rejilla eléctrica y térmicamente aislada, y después aplicar energía de láser de longitudes de onda seleccionadas a los extremos de los pelos que atraviesan la rejilla. De preferencia, la energía procedente de la fuente de láser se dirige perpendicularmente a los pelos en la rejilla.
La patente se concedió el 11 de abril de 1989, pero los fabricantes no han adoptado la idea.
1986 Biología. Un nombre adecuado
Mientras investigaba la biología de la cueva de Villa Luz en México, Jim Pisarowicz dio con un nombre apropiado, que en la actualidad se ha adoptado de manera general, para las colonias de bacterias que sintetizan azufre, que cuelgan como estalactitas del techo de esta cueva y de algunas otras, y que dejan caer al suelo gotas de ácido sulfúrico muy concentrado. Las llamó esnotitas[*].
1986 Genética. La ameba no es tan sencilla
En su libro The Blind Watchmaker[*], Richard Dawkins indica que algunas especies de amebas poseen tanta información en su ADN como mil volúmenes de la Encyclopaedia Britannica.
1988 Medicina. Una cura para el hipo
La revista Annals of Emergency Medicine publicó un artículo de Francis M. Fesmire, médico del Hospital Universitario de Jacksonville, Florida, titulado «Terminación de hipo intratable mediante masaje rectal digital».
1989 Física nuclear. Una estrella en un bocal
(23 de marzo). Stanley Pons y Martin Fleischmann dieron una conferencia de prensa en la Universidad de Utah, en la que anunciaron su logro de la «fusión fría»: la recreación a temperatura ambiente de la fusión nuclear, la energía que alimenta el Sol, mediante el simple uso de dos electrodos y un tubo de ensayo de agua especial. Nadie más fue capaz de repetir su experimento, que podría haber hecho añicos las leyes de la termodinámica, y que muchos consideraron el equivalente moderno de las afirmaciones que hacían los alquimistas medievales de poder transformar metales viles en oro.
1989 Patología. El síndrome de Reggio Calabria
Después de tres décadas de realizar autopsias de mañosos muertos en la ciudad de Reggio Calabria, en el sur de Italia, Francesco Aragona, de la Universidad de Messina, llegó a la conclusión de que los órganos internos de los gánsteres muestran niveles de estrés (tales como agrandamiento y ulceración) comparables a los de las víctimas de ataques apopléticos o del corazón de setenta años de edad. La prensa llamó a esta condición «síndrome de Reggio Calabria», al ser esta ciudad tristemente famosa como la «capital del asesinato de Italia»; pero cuando en 1996 los lexicógrafos de HarperCollins sugirieron que el término podría incluirse en las ediciones siguientes del Collins English Dictionary, hubo quien se sintió ofendido. «Es un ejemplo de pseudocultura», declaró el obispo auxiliar de Reggio, Salvatore Nunnari. «Supone hacer juicios que no tienen ninguna relación con la realidad». En cuanto a Francesco Aragona, estaba orgulloso del hecho de que podía separar a los mañosos de las víctimas inocentes mediante el simple expediente de examinar sus entrañas.