Notas

Capítulo 1

[1] Véase Nagel, 1974. La primera utilización de esta frase en contextos filosóficos se atribuye usualmente a Farrell (1950). Véase también Sprigge, 1971. <<

[2] Distintos autores utilizan el término «qualia» de diferentes modos. Yo utilizo el término en lo que creo es el modo estándar, para referir a aquellas propiedades de los estados mentales que tipifican esos estados según cómo sea experimentarlos. Al utilizar el término, no deseo comprometerme inmediatamente con cuestiones ulteriores, tales como si los qualia son incorregiblemente cognoscibles, si son propiedades intencionales, etcétera. Los qualia pueden ser propiedades de estados mentales «internos» además de sensaciones. Suele ser conveniente hablar como si los qualia fuesen propiedades instanciadas directamente por un sujeto, en lugar de por los estados mentales de ese sujeto; esta práctica es inocua y está justificada por el hecho de que los qualia corresponden a tipos de estados mentales por derecho propio. <<

[3] Utilizo expresiones como «sensación de rojo», «sensación de verde», y similares a través del libro. Por supuesto al hacerlo no deseo sugerir que las experiencias instancian el mismo tipo de propiedades del color que son instanciadas por objetos (manzanas, árboles) en el mundo externo. Esta forma de expresión siempre puede reformularse como «experiencia del tipo que usualmente tengo (en el mundo real) cuando miro objetos rojos», etcétera, pero la locución más breve resulta más natural. <<

[4] Cocine 12 tazas de frijoles de carete en agua hirviendo a la que se le agregaron previamente cuatro cucharadas soperas de sal. Cocine hasta que los frijoles estén tiernos y luego sumerja en agua fría. Mezcle dos pimientos rojos cortados en trozos, 5 pimientos verdes cortados en trozos, 2 cebollas grandes cortadas en trozos, 3 tazas de pasas de uva y un manojo de cilantro picado con un aderezo hecho con 1 ½ taza de aceite de maíz, ¼ de taza de vinagre blanco, 4 cucharadas soperas de azúcar, y 1 cucharada sopera de sal, 4 cucharadas de pimienta negra, 5 cucharadas soperas de curry en polvo y media cucharada sopera de clavo de olor molido. Sirva frío. Agradezco a Lisa Thomas y al Encoré Café. <<

[5] Para un número abundante de reflexiones sobre variedades específicas de experiencias, véase A Natural History of Senses de Ackerman (1990). Este texto proporciona material para que aquellos que están absorbidos por su experiencia consciente puedan reflexionar durante días. <<

[6] Es interesante que Descartes solía excluir a las sensaciones de la categoría de lo mental y las asimilaba, en cambio, a lo corporal; de este modo, no todo estado fenoménico (al menos, tal como yo entiendo la noción) sería considerado mental. <<

[7] Esta interpretación común de Ryle no hace justicia a la sutileza de sus enfoques pero es, al menos, una ficción útil. <<

[8] Existen otras formas de funcionalismo, como la desarrollada por Putnam (1960). No las considero aquí, ya que fueron formuladas como hipótesis empíricas más que como análisis de los conceptos mentales. <<

[9] Nagel (1970) señala un punto similar en contra de Armstrong, con referencia al problema de otras mentes. <<

[10] El argumento de Searle depende de la tesis de que sin la conciencia, no hay ningún modo de explicar la «forma aspectual» que la intencionalidad exhibe, como cuando alguien cree algo acerca de Venus bajo su aspecto de «estrella matutina» pero no bajo su aspecto de «estrella vespertina». No me resulta claro que la forma aspectual no pueda explicarse de otras formas; se podría incluso argumentar que los ordenadores actuales exhiben algo similar, cuando almacenan información acerca de mí bajo un «aspecto» pero no otro (por ejemplo, bajo mi nombre pero no bajo mi número de seguridad social). Podría objetarse que esta es sólo una forma aspectual «como si», ya que la única verdadera forma aspectual es la forma aspectual fenoménica; pero esto parecería trivializar el argumento. <<

[11] Algunas observaciones de Lockwood (1989) y Nagel (1986) sugieren una posición semejante, aunque no estoy seguro de que alguno de los dos acepte esa posición. <<

[12] Algunos podrían señalar argumentos como el de Kripke (1982) al efecto de que el contenido de una creencia no está determinado por propiedades psicológicas o fenoménicas. Estos argumentos son discutibles pero, en cualquier caso, es notable que su consecuencia no es que el contenido sea un nuevo elemento irreducible de la mente, sino que el contenido mismo es indeterminado. Lo que ocurre aquí es que consideraciones como las del texto nos dan buenas razones para creer que no existe ningún tercer aspecto de la mente que pueda variarse en forma independiente; de modo que cualquier cuestión que no pudiese decidirse mediante los primeros dos elementos no podría decidirse. <<

[13] Este es un análisis de «tema neutro» de las nociones fenoménicas específicas, no demasiado diferente de los propuestos por Place (1956) y Smart (1959). Algo es una experiencia de naranja, en forma muy aproximada, si es el tipo de experiencia causada por lo general por las naranjas. Place: «Cuando describimos la postimagen como verde…, decimos que tenemos el tipo de experiencia que normalmente tenemos cuando miramos un fragmento verde de luz y que hemos aprendido a describir de esa manera», (p. 49); Smart: «Cuando una persona dice “Veo una postimagen naranja amarillenta”, está diciendo algo así como: “Ocurre algo que es como lo que ocurre cuando tengo mis ojos abiertos, estoy despierto, y hay una naranja iluminada bajo una buena luz frente a mí”» (p. 150). Pero debido a la ocurrencia de la noción no analizada de «experiencia», este análisis no es suficiente para establecer inmediatamente una identificación entre los estados fenoménicos y los físicos, al modo como Place y Smart lo sugirieron. La concepción de Smart evita este problema dejando a la «experiencia» fuera del análisis al recurrir a la frase equívoca «ocurre algo». Si «ocurre algo» se interpreta en una forma lo suficientemente amplia como para cubrir cualquier tipo de estado, entonces el análisis es inadecuado; si se lo interpreta de un modo restringido como un tipo de experiencia, el análisis está más cerca del objetivo pero no basta para la conclusión. <<

[14] Jackendoff distingue la «mente fenomenológica» de la «mente computacional». Esta distinción es muy similar a la distinción fenoménica-psicológica esbozada aquí, aunque no me gustaría dar por sentado que los procesos psicológicos son computacionales. <<

[15] Nelkin (1989) distingue CN (conciencia en el sentido de «Nagel») de C1 (un estado de procesamiento de información de primer orden) y C2 (acceso no inferencial directo de segundo orden a otros estados conscientes). En otro artículo (Nelkin, 1993), hace una distinción relacionada entre fenomenalidad, intencionalidad e introspectibilidad. Bisiach (1988) distingue C1 (experiencia fenoménica) de C2 (el acceso de partes o procesos de un sistema a otras de sus partes o procesos). Natsoulas (1978) distingue un gran número de sentidos del término «conciencia». Dennett (1969) distingue dos clases de «percatación», la primera asociada con los informes verbales y la segunda más generalmente con el control de la conducta, aunque ninguna de estas es claramente una noción fenoménica. <<

[16] Rosenthal separa explícitamente la conciencia de la «cualidad sensorial», y dice que formula una teoría sólo de la primera, lo que podría sugerir que los aspectos fenoménicos no están en discusión. Pero también dice que un estado es consciente cuando existe algo que es como estar en ese estado, lo que sugiere que el sujeto es conciencia fenoménica después de todo. Sin embargo, hay muy poco en la concepción de Rosenthal que sugiera una explicación de la conciencia fenoménica. ¿Por qué debería la existencia de un pensamiento de orden superior acerca de un estado llevar a que haya algo que es como estar en ese estado? Aparte de argumentar que es plausible que los dos fenómenos vayan juntos en la práctica, Rosenthal no da ninguna respuesta a esta cuestión. <<

[17] Una excepción es el campo de la psicofísica; es posible que arroje luz sobre las diversas características de la experiencia consciente, aunque no proporcionará una explicación completa. Analizaré esto más en profundidad en el capítulo 6. <<