«Este libro demuestra que el viaje en síes tan apasionante como el destino» —Rick Kleffel El 15 de agosto de 2047, cuando se cumplen cien años delnacimiento de la India, diez extraños ven cómo sus vidas se cruzan. Un policía,un consejero del Gobierno, un humorista, un actor, un delincuente callejero, unperiodista, un investigador y un científico estadounidense son algunos de loselegidos que, durante las siguientes semanas, tendrán en sus manos el poder dedecidir el destino de un país de mil quinientos millones de personas queveneran a nueve millones de dioses diferentes. Un viaje que redescubre la India colocándola bajo el prismade la ficción especulativa y acerca al lector a los secretos de uno de lospaíses más fascinantes del planeta. Ian McDonald es un autor consolidado en el Reino Unido. Sus obras abordanlos principales temas de nuestro tiempo con una marcada preocupación por losaspectos sociales.
Corta Hélio, una de las cinco corporaciones familiares que gobiernan la Luna, ha caído. Sus riquezas se reparten entre sus innumerables enemigos, y sus supervivientes están dispersos. Han pasado dieciocho meses. Lucasinho y Luna, los jóvenes Corta, se encuentran bajo la protección de los poderosos Asamoah, mientras que Robson, aún conmocionado tras presenciar la muerte violenta de sus padres, es ahora pupilo, prácticamente un rehén, de Mackenzie Metals. Y el último heredero, Lucas, ha desaparecido de la faz de la Luna. Solo Lady Sun, la matriarca de Taiyang, sospecha que Lucas Corta no ha muerto y, lo más importante, que sigue desempeñando un importante papel. A fin de cuentas, siempre se le han dado bien las maquinaciones, e incluso desde la muerte está dispuesto a todo con tal de recuperar lo perdido y reconstruir Corta Hélio, con más poder que antes. Pero Corta Hélio necesita aliados y, para buscarlos, el hijo fugitivo emprende un viaje audaz e imposible… a la Tierra. En un entorno lunar inestable, las lealtades cambiantes y las intrigas políticas de las diversas familias alcanzan el cénit de sus tramas más elaboradas cuando estalla una guerra abierta entre ellas
La gélida acritud del vacío. La letal lluvia radiactiva. El polvo que la recubre, tan viejo como la Tierra. La creciente debilidad de los huesos… O puedes quedarte sin dinero para agua. O para aire. O puedes caer en desgracia con uno de los Cinco Dragones, las corporaciones que dirigen la Luna y controlan sus amplios recursos. Pero te quedas, porque la Luna puede hacerte más rico de lo que eres capaz de imaginar…, mientras sigas con vida. Adriana Corta tiene ochenta años. Su familia dirige Corta Hélio. Han sobrevivido a las implacables guerras corporativas y a la peligrosa paz subsiguiente. Pero ahora esa paz se resquebraja. Es probable que Adriana tenga que morir, aunque no la matarán sus rivales ni la Luna. Sea cual sea su destino, sin embargo, Corta Hélio no morirá.
Joe y Clarissa son una pareja feliz. Él se dedica a escribir sobre temas científicos; ella es una profesora de literatura inglesa que regresa a Inglaterra tras un breve período de investigación en Harvard. Joe ha ido a esperarla al aeropuerto, y desde allí se han marchado a los verdes prados de las colinas de Chiltern, a un delicioso almuerzo campestre que aúna los placeres del vino francés, la naturaleza y el reencuentro amoroso. Pero en medio de aquel civilizado paraíso, y casi sin que ellos se den cuenta, se introducirá una serpiente, inesperada e inocente, pero no por ello menos terrible.Los tripulantes de un globo, un anciano y su nieto, se ven en serias dificultades. El aerostato, incontrolado, sube en el aire con el niño dentro, y Joe y otros hombres presentes en el lugar van a socorrerlo. En aquel extraño nudo de encuentros urdido por el destino, el muy racional Joe conoce a Jed Parry, un fanático religioso que se enamorará obsesiva e implacablemente del cada vez más horrorizado Joe… lan McEwan, con una sutil ironía y su peculiar gusto por la comicidad más ominosa, urde una ambigua fábula moral, un thriller apasionante acerca de la naturaleza misma del amor, y su localización en la encrucijada entre la racionalidad y la locura.
Trudy mantiene una relación adúltera con Claude, hermano de su marido John. Este, poeta y editor de poesía, es un soñador depresivo con tendencia a la obesidad cuyo matrimonio se está desintegrando. Claude es más pragmático y trabaja en negocios inmobiliarios. La pareja de amantes concibe un plan: asesinar a John envenenándolo. El motivo: una mansión georgiana valorada en unos ocho millones de libras que, si John muere, heredará Trudy. Pero resulta que hay un testigo de esta maquinación criminal: el feto que Trudy lleva en sus entrañas.Y en una pirueta de triple salto mortal que parece imposible de sostener pero le sale redonda, McEwan convierte al feto, al que todavía no han puesto nombre porque no ha nacido, en el narrador de la novela, desde la primera página hasta la última. Lo que sigue es una mezcla genial de comedia negra, trama detectivesca y astuta reescritura intrauterina de un gran clásico, por cuyas páginas asoman también una joven poetisa amante de John y una bregada inspectora de policía.Pero además de observar desde primera fila los preparativos del asesinato de su padre a manos de su madre, el feto filosofa sobre el mundo y la vida, lanza preguntas incómodas y se lo cuestiona todo, mientras las copas de vino, y alguna bebida de más graduación, que bebe su madre tienen efectos mareantes sobre él.
Tienen poco más de veinte años, y se conocieron en una manifestación en contra de las armas nucleares. Florence es una chica de clase media alta, su padre es un exitoso hombre de negocios y su madre una activa profesora universitaria. Edward, en cambio, pertenece a una familia que apenas se sostiene en la zona baja de la clase media; su padre es maestro y su madre, tras un insólito accidente, vive desde hace años en una nebulosa. Florence es violinista, y Edward ha estudiado historia. Y ambos son inocentes, y vírgenes, y se aman. Es un día de julio de 1962, un año antes de que, según Philip Larkin, en Inglaterra se empezara a follar, cuando El amante de Lady Chatterley aún estaba prohibido, no había aparecido el primer LP de los Beatles, y el tsunami de la revolución sexual no había llegado a esas costas. Edward y Florence se han casado y van a pasar su noche de bodas en un hotel junto a Chesil Beach, y lo que sucede esa noche entre estos dos inocentes, en unos años donde hablar sobre problemas sexuales era imposible, es la materia con que McEwan construye su chejoviano, delicadísimo, terrible mapa de una relación, del amor, del sexo, y también de una época, y de sus discursos y sus silencios.
Berlín, 1955, en plena guerra fría. Leonard Marnham, un joven técnico en comunicaciones —inglés, virgen y escasamente mundano—, es enviado a trabajar en un proyecto conjunto de los servicios de inteligencia británicos y americanos, la «Operación Oro». Tras una breve exploración de los kafkianos vericuetos de la vida berlinesa, Leonard descubre la naturaleza del proyecto: la instalación de una central telefónica destinada a intervenir las comunicaciones entre el ejército soviético de ocupación y Moscú, en el fondo de un túnel que penetra en el Berlín ruso y que están cavando en secreto y a marchas forzadas. Pero Berlín será mucho más que un laberinto de espias para el inocente británico: Leonard conocerá a Maria, una alemana divorciada y algo mayor que él, y los trabajos del túnel se alternarán con los del amor. Maria y Berlín serán la iniciación del joven a casi todas las «cosas de la vida».La central interceptora de mensajes ya está en funcionamiento; la historia de amor de los jóvenes se hace más intensa y profunda, y deciden celebrar su compromiso matrimonial, tal como se hacía en tiempos más tranquilos. Y será precisamente entonces cuando Ian McEwan, con mano maestra, hará germinar las simientes de corrupción y de traición que sembró como al descuido en medio de la aparente felicidad, y los amantes se verán arrastrados por un horror que los trasciende.Pero las «vueltas de tuerca» de McEwan no acaban aquí, y el lector descubrirá que esta extraordinaria e imprevisible incursión literaria en una de las épocas más candentes de nuestra historia no acaba con un signo decididamente negativo, sino que su final se abre ambiguamente al porvenir, tal como ambiguamente se abriera la historia tras la caída del muro de Berlín.
Esta novela transcurre en Venecia y las novelas situadas en esa ciudad, por alguna razón, tienden a ser siniestras, como si en ella hubiera algo que confundiera las expectativas de la decencia.Colin y Mary, amantes desde hace varios años, de posición bastante acomodada, pasan sus vacaciones en esta ciudad anónima, haciendo el obligado turismo y sintiendo ese estado de disociación que a menudo se experimenta en las ciudades ajenas. Tras conocer a un misterioso italiano casado con una canadiense, se ven progresivamente envueltos en la relación con esta pareja. Los encuentros son agradables, casuales… pero hay en el aire algo amenazador, sofocante, inexplicable. Colin y Mary, súbitamente aislados y vulnerables, son arrastrados hacia algo desconocido, conducidos a acciones y sentimientos más allá de su control.McEwan ha afilado su prosa, admirablemente lacónica, para narrar esta historia y, con la habilidad de un experto torturador, esparce ocasionales migajas de confort, cuando la tensión resulta intolerable, para hurtarlas de inmediato, en beneficio del horror.
Enestos siete episodios exquisitos, Peter Fortune, un hombre adulto, nos revelael secreto de las metamorfosis y las aventuras de su infancia: Ian McEwan nosbrinda una encantadora obra de ficción que se dirige por igual a niños, jóvenesy adultos. Peter es un niño de diez años a quien los adultos consideranproblemático sólo porque vive inmerso en sus fantasías. Entre la ficción y larealidad, Peter experimenta fantásticas transformaciones y nos traslada afascinantes universos: intercambia el cuerpo del gato de la familia por el deun niño malhumorado, lucha contra una muñeca diabólica que busca venganza, ydescubre en un cajón una especie de crema facial que hace desaparecer a lagente. Y en la última historia se despierta como un niño encerrado en el cuerpode un adulto, y se embarca en la aventura de enamorarse. Conmovedora, irreal yextraordinaria, esta novela es una celebración de la imaginación y la fantasía.
Como un mapa atrozmente exacto de las zonas oscuras de la mente, los relatos de este libro atrapan la atención del lector, y quizá multipliquen sus pesadillas.Un pornógrafo nada inocente se convierte, sin desearlo, en objeto de las fantasías de sus víctimas. Un millonario aburrido se compra una amante perfecta que le hará descender a los infiernos de los celos y la desesperación. Stephen, un padre divorciado, descubre durante un fin de semana con su hija Miranda y una amiga de ésta la magnitud de su propia inocencia. Y Terence, el guapísimo Terence, que se enamora de Sylvie y haría cualquier cosa que ella le pidiera como prueba de su devoción, deberá satisfacer la más inesperada de las peticiones.Porque para McEwan, la inocencia infantil puede esconder simas de depravación, y de la necesidad de amor surge a veces la perversidad. Y todos sus relatos hablan del amor, de su exceso o de su ausencia, del deseo y de sus frustraciones, de fantasías sádicas o masoquistas.
En la gran casa de campo de la familia Tallis todo parece fluir con apacible elegancia en el dia más caluroso del verano de 1935. Pero si el lector ha agudizado el oído, ya habrá percibido unas sutiles notas disonantes, y comienza a esperar el instante en que el gusano que habita en la deliciosa manzana asome la cabeza. La tensión estallará después de que Cecilia, la hija mayor de los Tallis, salga empapada de una fuente, vestida solamente con su ropa interior, mientras Robbie, el brillante hijo de la criada y protegido de la familia Tallis, la contempla…Un libro prodigioso, que va abriéndose como un juego de cajas chinas y que contiene muchas novelas: una romántica historia de amor imposible, una durísima narración de guerra y la novela que dentro de la novela escribe uno de los personajes.McEwan ha escrito su obra maestra.
En una casa de los suburbios de Londres, vive un familia como cualquiera otra, hasta el día en que fallece el padre y en que los hijos deben asumir la gestión de la casa y de sus propias vidas, ya que la madre padece una grave enfermedad que la obliga a permanecer encerrada en su cuarto. Esta repentina e inesperada ausencia de la autoridad, del punto de referencia que siempre es un padre, lleva esta pequeña comunidad de adolescentes a crear una nueva organización, un nuevo sistema de vida, que, gracias a una gradual escalada de insólitas situaciones, los convierte en seres extraños, que actúan de un modo poco usual, ajenos a las normas que rigen una sociedad patriarcal como la nuestra. ¿Serán pequeños monstruos, o simplemente seres de otra galaxia? ¿Cómo afrontarán el despertar del sexo, la muerte, la convivencia, la justicia, la violencia? Contada por el hijo de 16 años, esta historia es, según el autor, «un relato, algo estremecedor, acerca de las cadenas edípicas que a la vez amenazan y cimientan las relaciones familiares».
Acostumbrada a evaluar las vidas de los demás en sus encrucijadas más complejas, Fiona Maye se encuentra de golpe con que su propia existencia no arroja el saldo que desearía: su irreprochable trayectoria como jueza del Tribunal Superior especializada en derecho de familia ha ido arrinconando la idea de formar una propia, y su marido, Jack, acaba de pedirle educadamente que le permita tener, al borde de la sesentena, una primera y última aventura: una de nombre Melanie. Y al mismo tiempo que Jack se va de casa, incapaz de obtener la imposible aprobación que demandaba, a Fiona le encargan el caso de Adam Henry. Que es anormalmente maduro, y encendidamente sensible, y exhibe una belleza a juego con su mente, tan afilada como ingenua, tan preclara como romántica; pero que está, también, enfermo de leucemia. Y que, asumiendo las consecuencias últimas de la fe en que sus padres, testigos de Jehová, lo han criado, ha resuelto rechazar la transfusión que le salvaría la vida. Pero Adam aún no ha cumplido los dieciocho, y su futuro no está en sus manos, sino en las del tribunal que Fiona preside. Y Fiona lo visita en el hospital, y habla con él de poesía, y canta mientras el violín de Adam suena; luego vuelve al juzgado y decide, de acuerdo con la Ley del Menor.
A Jeremy, huérfano desde los ocho años, siempre le han fascinado los padres de sus amigos. En la adolescencia, cuando ellos se rebelaban contra sus padres, él era el buen chico que les acompañaba y satisfacía sus deseos. Ahora, a los cuarenta años, su último amor filial son los padres de su esposa, June y Bernard Tremaine, personas de cierta notoriedad, cuya biografía Jeremy ha decidido escribir.Y así, con la historia de la progresiva reconstrucción de la vida e ideas de los Tremaine, Ian McEwan ha escrito una de las novelas clave de nuestra época, un inquietante cuadro bajo cuyos colores se transparenta la «textura» ideológica del siglo XXdesde la Segunda Guerra Mundial.June y Bernard Tremaine, fervientes militantes del partido comunista, se casaron inmediatamente después de la guerra y en 1946 emprendieron un tardío y largo viaje de bodas que les llevó a Francia, y tras el cual vivieron toda su vida separados, aunque nunca se divorciaron. June en el Languedoc, dedicada a la meditación y a la escritura de libros sobre experiencias místicas; Bernard en Inglaterra, como destacado político de izquierdas.En la familia se menciona a veces, pero de manera oblicua y esquiva, a los «perros negros» (el poeta romano Horacio sugirió que la visión de estos animales era un mal augurio, y Churchill hablaba del perro negro de la depresión), y su historia constituirá el núcleo que iluminará y dará sentido a toda la novela, tal como lo hacían el asesinato y el descuartizamiento de El inocente, el anterior libro de McEwan.
Inglaterra, 1972. En plena Guerra Fría la joven estudiante Serena Frome es reclutada en Cambridge por el MI5. Su misión: crear una fundación para ayudar a novelistas prometedores, pero cuya verdadera finalidad es generar propaganda anticomunista. Y en su vida dominada por el engaño entra Tom Healy, joven escritor del que acabará enamorándose. Hasta que llega el momento en que tiene que decidir si seguir con su mentira o contarle la verdad…Esta deslumbrante narración atrapa y sorprende al lector con sucesivas vueltas de tuerca en las que realidad y ficción se funden y confunden. Con extraordinaria sutileza psicológica, una trama trepidante y momentos de fina ironía, Ian McEwan demuestra una vez más que es un maestro consumado del arte de la novela.
En los ocho relatos de este libro, bajo las manipulaciones de McEwan, la depravación puede enmascararse de inocencia y las mariposas pueden resultar siniestras. Con igual fuerza puede mostrar cómo la vida de un niño puede ser arrastrada por lo macabro, o destilar las primeras sensaciones del primer amor, rastreando sus rituales iniciáticos, infundiéndoles una lujuriante imaginería sensual. Asociando lo insólito y la provocación, la ternura y un humor glacial, Ian McEwan nos revela la cara oculta de nuestros fantasmas y nos ofrece una visión diferente de nuestra vida cotidiana.
Henry Perowne es un hombre feliz. Es un reconocido neurocirujano y está casado con Rosalind, una abogada de un importante periódico. Ambos disfrutan su trabajo, se quieren y quieren a sus hijos, un prometedor músico y una joven poeta. Es sábado, 15 de febrero de 2003, el día de las grandes manifestaciones contra la guerra de Irak. Henry se despierta, va hacia la ventana de su dormitorio y ve un avión en llamas que sobrevuela Londres muy bajo. Henry teme un accidente terrible, un ataque terrorista. Más tarde, escuchando la radio, sabrá que se trata de un aterrizaje forzoso. Y Henry volverá a dormir, y hará el amor con su mujer, y se irá luego a su partida de squash semanal. Pero la visión nocturna no ha sido sino el presagio de la realidad azarosa que irrumpirá en la plácida burbuja de su vida tan armoniosa...
Un barco ballenero del siglo XIX zarpa en dirección al Círculo Polar Ártico con un asesino a bordo.Henry Drax es el principal arponero del Volunteer, un barco ballenero que zarpa desde Yorkshire para dirigirse a las ricas aguas de caza del Círculo Polar Ártico. A bordo del barco está el joven e inexperto Patrick Sumner, un cirujano y antiguo miembro del ejército que no tiene otra alternativa que embarcarse como médico en lo que será un violento, sucio y nefasto viaje. En su época como soldado en la India, durante el asedio de Delhi, Sumner llegó a creer que había experimentado en su totalidad las profundidades del mal, y que el viaje en este ballenero podía ser el salvoconducto final hacia una vida en libertad. Lo que no sabe Sumner es que en el barco ballenero con el que cruzan el invierno ártico se esconde un sangriento asesino.Un thriller brillantemente oscuro que atrapa desde la primera página y que llevará al lector a un mundo salvaje, primigenio y violento.
Robert Borrows nació en West Yorkshire, el agosto del año sesenta y seis del tercer gran ciclo de la Era de la Industria. Pero no se trata de un pueblo más. En sus minas se obtiene un extraño material: el éter, sustancia de la que se compone la magia feérica. Mientras los maestros gremiales controlan la riqueza que producen las minas, los trabajadores tienen que ganarse duramente el pan y vivir en una terrible pobreza. Para Borrows surge una chispa de esperanza cuando conoce en la metrópoli a un ladrón que le iniciará en una lucha política por cambiar el orden de un mundo lleno de fantasía y de miseria.«Si la técnica narrativa de MacLeod está cerca de la perfección, la caracterización de personajes y la maravillosa ambientación no le van a la zaga». —Publishers Weekly«Una extraordinaria novela de historia alternativa». —Booklist«No tengo ni idea de qué aspecto tiene [Ian MacLeod], pero lo imagino como un ángel con alas policromas, manos sucias, y un lápiz muy masticado». —Gene Wolfe«MacLeod ha elevado el listón del género inventando una genial obra maestra». —Locus«Las edades de la luz es una de las principales novelas de 2003». —Strange Horizons«Bellamente escrita, una novela de compleja fantasía». —Washington Times
La corrupción en España y sus causas
El presente ensayo busca demostrar que el alto porcentaje de índice de percepción de la corrupción que ostenta España, nada tiene que ver con la elección de una persona u otra para un cargo público. Sino que tales desviaciones se producen por fallas del propio sistema. Ergo, si de mejorar se trata, lo que hay que hacer es implementar aquellas medidas con las que otros países han logrado aminorar las desviaciones en el funcionamiento de la Administración Pública. Conclusión a la que se pretende llegar analizando inicialmente las disparidades culturales e históricas, entre los países del Sur y el Norte de Europa. Donde se atisba que el componente religioso entre ambos bloques, catolicismo y protestantismo, ya de entrada marca un diferente prisma a la hora de abordar el problema. Confiriendo al ser humano una esencia de la que carece. Pues los primeros dividen a los individuos entre buenos y malos, cuando una persona es dualidad, compuesta por un lado luminoso y otro oscuro. El doctor Jekyll y el señor Hyde, de la célebre novela de Robert Louis Stevenson (1850-1894). Percepción del gobernante ideal que derivará en la tan recurrida figura del cirujano de hierro. Lo que llevará a España a sufrir lamentables periodos dictatoriales. Y es que, como afirmara Popper, no debemos preguntarnos: ¿Quién debe gobernar?, ya que la respuesta será inevitablemente los mejores. Lo que raramente ocurre. Por tanto, la cuestión a resolver será: ¿Cómo debemos gobernar? Un análisis necesario motivado por la gravedad de los acontecimientos que muestran cada día los medios de comunicación. Y que hace emerger el eterno fantasma nacional de las dos Españas. Cuando la meta debería ser alcanzar la Tercera España, aquella que para Salvador de Madariaga (1886-1978) era la de la libertad, la integración y el progreso.