Ian

—Más imbécil no puedes ser —me dije a mí mismo—. ¿Cómo se te ocurre haber tentado la suerte de esa manera brillante Ian?

Sentía que el señor Hyde quería burlarse de mí, me senté en mi silla y me sujeté la cabeza, quería arrancarme los pelos. ¿Por qué incité a un encuentro íntimo? ¿Qué diablos me pasó? Tentación, esa es la respuesta, verla también en su bata y camisón, poder notar sus pechos y pezones erguidos, sentir esa importancia que me da al querer atenderme… pero quitarme mi bata y mostrarle mi pecho no es una manera de darle las gracias, al contrario, sé que se asustó y ahora con seguridad querrá mantener su distancia más que nunca, abusé de su confianza y bajo su mismo techo, le falté el respeto. ¿Qué ganaba con mostrarle mi pecho desnudo con la excusa que querer limpiarlo? Nada, excitarla tal vez, sentirla aún más cerca, permitirme tenerla en mis brazos otra vez y por fin sentir sus labios, si eso hubiera pasado con seguridad no paro y con el deseo quemándome sin pensarlo la hubiera llevado a la cama, eso es lo que habría pasado y estando allí tampoco me detengo, ya no puedo negarlo, deseo a Ivonne, deseo tenerla, me excita mucho pensarlo pero fui un imbécil que arruinó todo, todo este asunto paulatinamente nos está afectando o al menos a mí, tengo tres días aquí y siento como si llevara meses encerrado, es extraño pero eso es lo que siento y por alguna razón no me hace bien, la mansión podrá ser muy lujosa pero yo no viviría aquí, no sé lo que tiene pero me inquieta, Ivonne sería perfecta para mí si no estuviera atada a este lugar, le pediría que se fuera conmigo, en otro ambiente sé que sería otra persona y podríamos conocernos mejor, quisiera pedírselo pero no me atrevo y después de esto menos. Estoy aquí sentado como estúpido y con seguridad no podré conciliar el sueño, debo estudiar y escribir mis impresiones y aquí estoy con la mente bloqueada sólo pensando en ella en vez de encontrar una solución a su problema, mañana iremos a los museos y no sé con qué cara presentarme a desayunar, pensará que hice las cosas deliberadas y está en su justa razón de pensar y sacar las conclusiones que quiera.

¿Me visto y voy a su habitación para darle una disculpa formal? “Oh sí claro, te va a abrir la puerta y te va a invitar a pasar para tomar el té” siento el tono de sarcasmo con el que el señor Hyde me contesta, niego resignado, deberé enmendar el error y respetar su distancia si eso quiere, exhalo y me reclino en la silla, nada puedo hacer por el momento, miro el diario de su hermana y no tengo más remedio que hacer a un lado lo que pasó, vuelvo a exhalar y lo sujeto entre mis manos, será mejor que lea y me concentre en mi trabajo, no me importa desvelarme, ya mañana será otro día.