Hessa es guía turística en Granada. Junto a su mejor amigo, Izan, y a Laia, dirigen TUPUG, una empresa de visitas turísticas a distintas zonas de la ciudad. Ella es la encargada de enseñar la Alhambra, el monumento principal y donde destaca por el amplio conocimiento que tiene de esta fortaleza roja. Pero, ¿qué pasaría si Hessa estuviera más vinculada de lo que ella sabe a la Alhambra? ¿Y si su vida da un giro completo para mostrarle lo que nadie sabe de ese palacio nazarí? Una novela donde los árabes darán mucho de qué hablar, donde las leyendas hablarán por sí solas. Donde el amor y la intriga te mantendrán pegad@ al libro. ¿Te animarás a leerla?
Hace casi dos años, Adam perdió a su esposa en un accidente de coche y no cree que pueda volver a enamorarse nunca más. Vive obsesionado por la seguridad de su hijo Colin, así que decide contratar a una estudiante de magisterio para que se haga cargo de él por las tardes. Jackie siente devoción por los niños y adora a Colin, con quien pasa muchas horas al día. Ha conseguido devolverle la alegría al pequeño y se siente feliz por ello. El problema, sin embargo, son los sentimientos que tiene hacia Adam, deseos que pueden poner en peligro la vida de ambos. ¿Estarán preparados para darle una segunda oportunidad al amor?
Shanie es una joven de veintisiete años cuyo aspecto físico es el de una chica de dieciséis. Harta de que nadie se fije en ella, sigue el consejo de sus compañeros de trabajo y comienza a ir a una discoteca de moda. Desde hace una semana, Wolf no ha perdido de vista a esa criatura que recientemente frecuenta su negocio. Y cada vez le cuesta más dejar de observarla. La atracción que sienten es mutua, pero Wolf, al descubrir que es virgen, se aleja de Shanie por su bien. Un año después no ha podido olvidarla, y cada día se arrepiente más de lo que le hizo. Después de lo sucedido con Wolf, lo único que quiere Shanie es que la dejen en paz. Ella, que siempre había sido alegre, divertida y risueña, se encierra en sí misma para no volver a sufrir nunca más. Cuando Wolf reaparece en su vida, se propone sacarla de su letargo como sea y recuperar a la Shanie que conoció y de la que se enamoró, aunque para lograrlo tenga que secuestrarla.
El hombre ígneo es el primer contacto que tiene Bayard con seres de mundos allende su línea de origen en el universo... Después, conoce a los Hagroon, caníbales, invasores brutales que pretenden destruir el Imperio... Y a Dzok, poseedor, como sus congéneres, de fantásticos conocimientos científicos... Y a Olivia, la bruja confinada en un mundo atrasado, soñado en ptros universos presentidos...Desplazado de una realidad a otra, el coronel Brion Bayard debe regresar del tiempo nulo, d ela otra parte del tiempo para evitar el cataclismo de su mundo combinando pasado, presente y futuro... Es imposible preverlo todo, y mucho menos la posible amenaza de tener como adversario a otro coronel Brion Bayard de increíble parecido con sí mismo...
El último contacto con la realidad que tuvo Mal Irish fue una moneda de oro que cogió del bolsillo de un hombre muerto… el hombre que en los últimos estertores de su agonía le había hablado con respiración entrecortada, de mastodontes enterrados bajo el hielo, y de hombres que no eran humanos. Una vez en posesión de la moneda, Mal se halló así mismo involucrado en un terrible misterio que le llevó a descubrir cosas todavía mucho más extrañas… la muchacha que hablaba un lenguaje de otro mundo, la ciudad bajo el fondo del océano y los diminutos hombre crueles y ávidos de sangre que le perseguían. Se hallaba bajo el poder de algo que iba más allá de su comprensión y se empeñó en descubrir la fuente de aquellos acontecimientos antes de que se sirvieran de él para sus fantasmales propósitos.
El autor de esta novela confesó en una oportunidad: El proceso de escribir una historia resulta tan esclarecedor para mi como, espero, lo sea para el lector. Es en las situaciones emocionales cuando nos enfrentamos con las pruebas más arduas: el temor, el amor, la ira, requieren nuestros mayores esfuerzos”. El gran espectáculo abunda, ciertamente, en esas situaciones limites en las que el autor, sus personajes y sus lectores pueden, implicarse mutuamente en una relación estimulante y fecunda.
Un prisionero cuyo historial se pierde en la Guerra Civil norteamericana y que escapa de una forma imposible de una prisión de altísima seguridad…Un hombre con el cuerpo cubierto de cicatrices y una fuerza sobrehumana surgido de ninguna parte…Una nueva tecnología de distribución de energía que bruscamente se ve apresada y dominada por fuerzas desconocidas…Una tormenta en las cercanías de las Bermudas que amenaza con destruir toda la costa este de los Estados Unidos…¡Y, a través y por encima de todo ello, dos superhombres inmortales que acuden a una cita en la cima de una montaña perdida donde, desde tiempos inmemoriales, aguarda una nave para cumplir con su misión que destruirá el planeta Tierra!
Muy pronto, KEITH LAUMER será bien popular a los lectores de ciencia ficción. ENVÍO A NUEVOS MUNDOS es la obra que lo ha consagrado en EE. UU. Esta novela es en realidad un fix-up compuesto por seis narraciones que se publicaron anteriormente por separado. Contiene los siguientes RELATOS: Protocolo (Protocol, 1966), Instrucciones Selladas (Sealed Orders, 1966), Intercambio Cultural (Cultural Exchange, 1966), Memorial (Aide Memorial, 1966), Política (Policy, 1966), Revolución en el Palacio (Palace Revolution, 1966).
¿Quién era Foster? ¿Estaba completamente loco? ¿Era cierta su afirmación de haber vivido diversas existencias, desde antes de que la humanidad existiese? Para ensombrecer aún más el misterio, Legion fue invitado una noche a penetrar en la biblioteca de Foster. ¡Y allí vio los extraños cilindros de la memoria! ¿Qué tenian que ver los monolitos de Stonehenge con aquel misterio? Pero cuando Foster consiguió atraer su nave espacial hacia la Tierra, y el vehiculo emprendio rumbo a otro mundo, Legion no tuvo la menor duda. ¡Tenia que enfrentarse con una fuerza sobrenatural, con la vida en otro planeta, con otros seres, con otras costumbres...!
La Segunda Guerra Mundial dejó a Europa sumida en el caos. Paisajes y cultivos destruidos, ciudades completamente arrasadas y más de 35 millones de muertos. En la mayor parte del continente, las instituciones como la policía, los medios de comunicación, el transporte, los gobiernos locales y nacionales, habían dejado de existir. Los índices de criminalidad aumentaron, las economías colapsaron y los ciudadanos europeos estaban al límite de la extenuación. En este apasionante estudio de los años posteriores a la guerra, Keith Lowe describe un continente todavía sacudido por la violencia, donde una gran parte de la población no había aceptado aún que la guerra hubiera terminado. El libro subraya la ausencia de moralidad y la insaciable sed de venganza consecuencia del conflicto. Describe los choques étnicos y los enfrentamientos civiles que azotaron las vidas de la gente común desde el mar Báltico al Mediterráneo y el establecimiento de un nuevo orden que finalmente trajo una difícil estabilidad a un continente devastado. Casi todo lo referente a la Segunda Guerra Mundial ha sido estudiado y difundido. Sin embargo, muy poco es lo que se conoce de los cinco años posteriores a la guerra en los que murieron también millones de europeos y decenas de millones sufrieron los horrores de la posguerra. Basado en documentos originales, entrevistas y estudios académicos en ocho lenguas diferentes, Continente salvaje cambia radicalmente la visión que hasta hoy se tenía de la Segunda Guerra Mundial y ayuda a entender la Europa de nuestros días, heredera de aquellos conflictos.
El enloquecido vehículo que pasaba por debajo levantó una densa polvareda y ocultó el letrero. Era una diligencia de prácticas. El carruaje dio un rápido viraje y la rueda golpeó contra la esquina de la primera casa de Post City. Sonó un crujido y la rueda salió disparada hacia la calle mayor. El aprendiz de conductores chilló aterrorizado en el pescante. Un par de vecinos se apartaron con premura, y a continuación, un viejo tuvo que lanzarse de cabeza a un abrevadero para que la loca rueda no lo pillara. El sheriff O’Hara salía en aquel momento de la oficina y de repente dio un salto acompañándose de un aullido. Gracias al salto, pudo esquivar la rueda, que entró como un bólido en la oficina. Escapó por pelos.
Bob pisó elembrague y el coche comenzó a deslizarse sorteando obstáculos. De pronto,cuando doblaba la curva de la Avenida Madison, un coche, otro taxi, que veníaen dirección contraria, se le echó encima. Bob hizo girar el volante en unmovimiento brusco, pero no pudo evitar la colisión. Sonó un chasquido,chillaron los frenos entre el ruido de los cristales rotos y los dos vehículosquedaron detenidos. Clark bajó delcoche vociferando. El otro conductor no quiso ser menos y también se puso a laaltura de las circunstancias. Unos cuantos peatones se aproximaron al lugar delaccidente.
Keith Luger era uno de los seudónimos de Miguel Oliveros Tovar, nació en La Coruña el 17 de marzo de 1924. Su padre, Juan Oliveros Bueno, capitán del cuerpo de sanidad militar, y su madre, Presentación Tovar Rivas, eran de la provincia de Granada, de Ojiva él y de Salobreña ella. En la fecha indicada, el padre estaba destinado en la ciudad gallega donde permanecieron hasta que el niño cumplió los tres años. El siguiente destino paterno fue Melilla y, cuando Miguel era ya un adolescente, llegaron a Valencia. Estudió el bachillerato en el instituto “Luis Vives”. Terminado con brillantez, pasó a la Universidad, donde fue un aventajadísimo estudiante de Derecho. Los cinco cursos de la carrera los hizo en tres años. Jura como abogado el 10 de febrero de 1949. Ejerció como tal algunos años. En las tarjetas que distribuía a sus clientes, además de su nombre, podía leerse: “abogado criminalista”. Durante esta época encontró tiempo para preparar oposiciones al ayuntamiento valenciano. Las aprobó y llegó a jefe de negociado. Miguel Oliveros publicó, entre agosto de 1953 y julio de 1972, las últimas fueron póstumas, novecientas quince novelas (915) de los géneros: oeste, policial, ciencia-ficción y rosa. Otro seudónimo fue el de 'Miguel Romano' (para novelas rosas) o el de 'Bronco Mike' (para la editorial argentina Trébol)
Keith Luger era uno de los seudónimos de Miguel Oliveros Tovar, nació en La Coruña el 17 de marzo de 1924. Su padre, Juan Oliveros Bueno, capitán del cuerpo de sanidad militar, y su madre, Presentación Tovar Rivas, eran de la provincia de Granada, de Ojiva él y de Salobreña ella. En la fecha indicada, el padre estaba destinado en la ciudad gallega donde permanecieron hasta que el niño cumplió los tres años. El siguiente destino paterno fue Melilla y, cuando Miguel era ya un adolescente, llegaron a Valencia. Estudió el bachillerato en el instituto “Luis Vives”. Terminado con brillantez, pasó a la Universidad, donde fue un aventajadísimo estudiante de Derecho. Los cinco cursos de la carrera los hizo en tres años. Jura como abogado el 10 de febrero de 1949. Ejerció como tal algunos años. En las tarjetas que distribuía a sus clientes, además de su nombre, podía leerse: “abogado criminalista”. Durante esta época encontró tiempo para preparar oposiciones al ayuntamiento valenciano. Las aprobó y llegó a jefe de negociado. Miguel Oliveros publicó, entre agosto de 1953 y julio de 1972, las últimas fueron póstumas, novecientas quince novelas (915) de los géneros: oeste, policial, ciencia-ficción y rosa. Otro seudónimo fue el de 'Miguel Romano' (para novelas rosas) o el de 'Bronco Mike' (para la editorial argentina Trébol)
CARA de Perro me miró con ojos despiadados mientras se acercaba a la silla en que yo estaba sentado. Se detuvo delante de mí y dijo: —Eres un cerdo, Tom. Eso es lo que eres, un cerdo. Solté una risita y cogí de la mesita cercana mi vaso de whisky. Me lo llevaba a los labios cuando Cara de Perro me soltó un patadón en la mano. El vaso salió despedido al aire y se estrelló en la alfombra. Lancé un aullido de dolor porque por lo menos me había aplastado tres dedos y me levanté furioso. —¡Maldito! —grité—. No vuelvas a hacerlo, ¿sabes? El rió sarcásticamente y me abofeteó con la mano izquierda. Retrocedí un paso mordiéndome el labio inferior. —¿Qué es lo que te pasa? —pregunté. Él se balanceó sobre las puntas de los pies y repuso: —Que eres un traidor, eso es lo que pasa y te voy a dar ahora tu merecido.
Yo creo que todo en esta vida es cuestión de la casualidad. Tome mi ejemplo, hermano. Nunca he sido conferenciante. Jamás he pretendido serlo. Sólo soy un trotamundos, eso que se llama un soldado de fortuna, con una vida un poco agitada, porque he recorrido toda América y una gran parte de Europa y de Asia. La cosa empezó a ocurrir en Nueva York. Fue en el bar de Sammy, donde recalamos todos los desarraigados. Me encontré allí con Bill Jordan, un antiguo amigo, tan vagabundo como yo.—Tienes que salvarme de un compromiso —dijo Bill.—No puedo darte un solo dólar —le contesté—. Estoy también en mala situación.—No se trata de eso —repuso y luego agregó—: Necesito un conferenciante.
Keith Luger era uno de los seudónimos de Miguel Oliveros Tovar, nació en La Coruña el 17 de marzo de 1924. Su padre, Juan Oliveros Bueno, capitán del cuerpo de sanidad militar, y su madre, Presentación Tovar Rivas, eran de la provincia de Granada, de Ojiva él y de Salobreña ella. En la fecha indicada, el padre estaba destinado en la ciudad gallega donde permanecieron hasta que el niño cumplió los tres años. El siguiente destino paterno fue Melilla y, cuando Miguel era ya un adolescente, llegaron a Valencia. Estudió el bachillerato en el instituto “Luis Vives”. Terminado con brillantez, pasó a la Universidad, donde fue un aventajadísimo estudiante de Derecho. Los cinco cursos de la carrera los hizo en tres años. Jura como abogado el 10 de febrero de 1949. Ejerció como tal algunos años. En las tarjetas que distribuía a sus clientes, además de su nombre, podía leerse: “abogado criminalista”. Durante esta época encontró tiempo para preparar oposiciones al ayuntamiento valenciano. Las aprobó y llegó a jefe de negociado. Miguel Oliveros publicó, entre agosto de 1953 y julio de 1972, las últimas fueron póstumas, novecientas quince novelas (915) de los géneros: oeste, policial, ciencia-ficción y rosa. Otro seudónimo fue el de 'Miguel Romano' (para novelas rosas) o el de 'Bronco Mike' (para la editorial argentina Trébol)
EL rublo Martin Curtís se arrastró hacia la empalizada, sin hacer el menor ruido.Al llegar ante los maderos, se detuvo y se incorporó poco a poco.Dio un salto y cayó sobre su presa.Era una mujer.Ella dio un grito al sentir las manos de él sobre su cuerpo. Se volvió.—¡Martin!El rubio la besó en la boca.
EL teniente de detectives Lou Merrill pulsó el botón. Seguidamente oyó pasos en el interior del apartamento y la puerta se abrió unas pulgadas. Por el resquicio vio la cara de Andro Norse. —Hola, Andro. —¿Viene solo, teniente? —Sí, tal como quedamos. Andro Norse se mojó los labios con la lengua. —Está bien. Pase, Merrill. El teniente empujó la puerta con la mano y Andro Norse retrocedió hacia el vestíbulo para dejarle el paso libre.
Keith Luger era uno de los seudónimos de Miguel Oliveros Tovar, nació en La Coruña el 17 de marzo de 1924. Su padre, Juan Oliveros Bueno, capitán del cuerpo de sanidad militar, y su madre, Presentación Tovar Rivas, eran de la provincia de Granada, de Ojiva él y de Salobreña ella. En la fecha indicada, el padre estaba destinado en la ciudad gallega donde permanecieron hasta que el niño cumplió los tres años. El siguiente destino paterno fue Melilla y, cuando Miguel era ya un adolescente, llegaron a Valencia. Estudió el bachillerato en el instituto “Luis Vives”. Terminado con brillantez, pasó a la Universidad, donde fue un aventajadísimo estudiante de Derecho. Los cinco cursos de la carrera los hizo en tres años. Jura como abogado el 10 de febrero de 1949. Ejerció como tal algunos años. En las tarjetas que distribuía a sus clientes, además de su nombre, podía leerse: “abogado criminalista”. Durante esta época encontró tiempo para preparar oposiciones al ayuntamiento valenciano. Las aprobó y llegó a jefe de negociado. Miguel Oliveros publicó, entre agosto de 1953 y julio de 1972, las últimas fueron póstumas, novecientas quince novelas (915) de los géneros: oeste, policial, ciencia-ficción y rosa. Otro seudónimo fue el de 'Miguel Romano' (para novelas rosas) o el de 'Bronco Mike' (para la editorial argentina Trébol)