Se escribe
He leído en la sección de cartas a los lectores del recién aparecido volumen 3 de su revista la respuesta que dan ustedes a un aficionado que se interesa por la recopilación de Flash Gordon aparecida en los Estados Unidos.
Como yo mismo he andado siempre tras los dibujos de Alex Raymond desde los tiempos de mi ingreso en el bachillerato, que coincidieron con la desaparición de Leyendas, y me he llevado además bastantes malos ratos con el trato que han recibido por parte de las editoriales españolas, me permito aprovechar su amable oferta de transmitir los pedidos a su importador habitual de publicaciones extranjeras, interesándome en primer lugar el volumen antes citado o bien, de hallarse agotado, la versión francesa del mismo.
Con gracias anticipadas por su amabilidad y con la seguridad de tener en mí un permanente lector de Nueva Dimensión.
José Ramón BETRÁN
Bilbao
N. D. No cabe duda de que el comic es la forma literaria más rabiosamente actual, o para seguir la denominación de hoy en día, más «in», y que constituye uno de los pocos temas que aún logran traer correspondencia a nuestra redacción.
Sí, amigo Betrán: haremos llegar su petición a nuestro importador, tal como ya hemos hecho con otras peticiones anteriores de nuestros lectores, pero... ¿nos permite que le pidamos un pequeño favor a cambio?: coja, se lo rogamos, de nuevo la máquina de escribir, y mándenos otra carta. Y, esta vez, háblenos de Nueva Dimensión.
Háblenos, si quiere, del tema que a usted le agrada: del comic. Díganos qué tal le parecieron los que publicamos en números anteriores, o el que publicamos en este. Díganos qué comics le gustaría ver en nuestras páginas, cuáles le gustaría que sirviesen de tema para artículo... Al hacerlo, no sólo pondremos todo nuestro empeño en satisfacerle, sino que también nos habrá ayudado en nuestra tarea.
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Hace unos días, y por casualidad, llegó a mi poder el número 2 de su publicación Nueva Dimensión. Desde hace algún tiempo he venido preocupándome por las publicaciones referentes a la ciencia-ficción, afición que ya venía precedida por una solitaria semipasión por los tebeos, «comics» como dicen otros.
Realmente ha sido una muy agradable sorpresa el encontrar una publicación tan completa como es la suya. Reconforta saber que hay gente seria que se preocupa por estas cosas, pues, aunque todo el mundo diga lo contrario, hoy por hoy, la ciencia ficción y los tebeos se consideran en España géneros menores.
Dado que al parecer Luis Gasca es el más entendido en España en tebeos, les agradecerías me informasen de su dirección actual, pues tengo gran interés en ponerme en contacto con él.
Por último; felicitarles por lo que hasta ahora han hecho y animarles a continuar. Las últimas hojas verdes, apasionantes y reconfortantes. Gracias.
Jesús IRAGUI
Pamplona
N. D. Segunda carta de las recibidas... y seguimos con el comic. En los Estados Unidos se está notando un creciente aumento de aficionados al comic en la composición de los participantes a las convenciones, que llegan así a parecer más dedicadas al comic que a la ciencia ficción. En nuestra revista, los aficionados al comic amenazan con apoderarse de la sección «se escribe». Pero no podemos serles desagradecidos, ya que sin ellos nos veríamos atacados por un raquitismo mortal.
Contestando a su demanda, apreciado Sr. Iragui, tenemos que manifestarle que, hallándose ausente nuestro colaborador Luis Gasca, camino de la República Argentina para participar en la Bienal Mundial de la Historieta —como ya informamos en nuestro número anterior— no podemos transmitirle su interés por ponerse en contacto con él. Sin embargo, si usted desea enviarnos una carta a su atención, tendremos mucho gusto en entregársela en cuanto regrese de su periplo por las Américas.
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Recientemente ha caído en mis manos el primer ejemplar de su nueva Revista, por cuya aparición les felicito, pues hace bastantes años que soy lector asiduo de este género literario y puedo asegurarles que su publicación se puede clasificar entre las mejores de su estilo.
Desde luego está a la cabeza de las españolas, con gran diferencia. La sección introducción de relatos es muy buena, la sección de información sencillamente magnífica, el dibujo y composición excelentes, y la revista en conjunto tiene verdadera personalidad.
Les agradecería me informen sobre la posibilidad de adquirir en España alguna de las publicaciones reseñadas por ustedes. En particular tendría interés en conseguir Barbarella y la serie de Aníbal-5 extractada por D. Luis Gasca en su número 1.
José E. DURAN ZAÑOLA
Dr. Ingeniero de Minas
Avilés
N. D. Parece que no es sólo amenaza, sino que los fans del comic ya se han apoderado definitivamente de esta sección... Bueno, D. José: lamentamos tener que decirle que Aníbal-5 es inencontrable, ya lo hemos dicho otras veces, y ni nuestros amigos mejicanos nos han podido conseguir unos ejemplares para nosotros. Por lo que se refiere a su otra petición, actuaremos como en el caso del Sr. Betrán.
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En primer lugar deseo felicitar a Nueva Dimensión por el gran éxito obtenido. También les escribo para hacerles unas preguntas sobre los comics de Superman y Batman, ya casi olvidados en España.
- ¿Por qué han sido prohibidos en España Superman y Batman? Es algo que no logro comprender, dado el éxito alcanzado cuando se editaban; entonces: ¿por qué?
- ¿Veremos alguna vez en España la versión cinematográfica de Batman, así como su serie de televisión?
- ¿Podrían, por favor, indicarme cómo puedo ponerme en contacto con las editoriales de estos comics en el extranjero, ya sea en Italia, Portugal o Méjico?
José L. GLEC LAGO
Madrid
N. D. Ya no cabe duda: vale más que nos apresuremos a declarar que nosotros también somos unos aficionados «de siempre» al comic, desde mucho antes que se produjese este alud de cartas de fans del mismo. Y como prueba de descargo, nos remitimos a cualquiera de nuestros números.
En lo que se refiere a su pregunta, señor Glec (y perdone si malinterpretamos su nombre, pero este es el que creemos leer, pues no aparece muy claro en su carta), los motivos que ocasionaron la desaparición de esos dos personajes, así como la del resto de los superhéroes, de las librerías y puestos de periódicos españoles, son muy complejos, por lo que, para su total comprensión, lo mejor será que consulte el artículo, exhaustivo en su documentación, de nuestro colaborador el Dr. D. Alfonso Álvarez Villar, aparecido en la Revista Española de la Opinión Pública, n.° 6, de octubre/diciembre de 1966 o, mejor aún, el n.° 2 y 3 del fanzine Cuto, de nuestro también colaborador Luis Gasca, que no sólo reproduce dicho artículo, sino que, además, está totalmente dedicado al «fenómeno Superman».
Por las mismas razones que quedó eliminado el comic del mercado español, creemos bastante improbable el pase de sus aventuras por las pantallas, grandes o pequeñas.
En lo referente a las ediciones extranjeras, lo mejor será que se ponga en contacto directo con los editores, que son: en Italia, Arnoldo Mondadori Editore, via Bianca di Savoia 20, Milano; en Francia, Societé Anonime Générale d’Editions, 12 rue du Quatre-Septembre, Paris 2e; en Méjico, Organización Editorial Novaro, Calle 5, n.° 12, México 1; y, en los Estados Unidos, National Periodical Publications Inc., 575 Lexington Ave., New York, N. Y. 10022.
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Solo quedan los tres habituales, Señor, (de «Punch»)
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Nuevamente me dirijo a Nueva Dimensión para agradecerle la publicación de mi carta, así como la respuesta tan amable de la que ha sido objeto. Felicitarles también nuevamente por la calidad que han alcanzado en sus números dos y tres. Nueva Dimensión ha ganado en cuanto a material de dibujo se refiere.
Y ahora una serie de puntos a tratar, que se desprenden de la lectura de dichos números.
1) He leído en su número dos, en la sección «se escribe» un magnífico artículo de Sebastián Martínez titulado Los premios Hugo. A título informativo debo advertir que el premio Hugo de novela otorgado por la 23.ª convención, en Londres, a Fritz Leiber por su obra The Wanderer, ha aparecido en la colección Nebulae bajo el título de El Planeta Errante y no de El vagabundo. La traducción que ofrece Sebastián Martínez es, sin duda, más correcta, pero los lectores que quieran localizar la obra de Leiber corren el peligro, al pedir El vagabundo, de que les den una obra (por cierto bastante floja) de F. Brown que aparece en Nebulae bajo ese título.
Concretando, The Wanderer es el número 130 de Nebulae, y lo integran dos volúmenes.
2) Felicitar a Luis Vigil por su serie de relatos sobre ese personaje tan simpático que es el robomóvil. Espero sinceramente que no abandone esa idea. El robomóvil es un personaje embriagado de una sutil ironía, una poesía sobre cuatro ruedas.
3) Nueva Dimensión ha dado un gran paso; se habla de miniconvenciones, se sueña con asistir a la convención mundial del 70, con que se celebre una nacional en España. Todo esto está muy bien, pero... ¿y el lector? Tratemos nosotros de agruparnos en un club, vamos a reunirnos, cambiemos impresiones. ¿Y cómo hacerlo? Reunimos un día determinado en un lugar determinado no va a ser cosa fácil, deberíamos aunar las distintas obligaciones de los aficionados. Por otra parte, si la convocatoria debiera hacerse por carta a Nueva Dimensión, al ser la revista bimestral transcurriría un tiempo entre la publicación y la reunión. Por ello, me ofrezco para confeccionar una lista de todos aquellos que estén interesados en celebrar este tipo de reuniones. Así podríamos ponemos de acuerdo para la determinación de las fechas y lugares donde los efectuaríamos. Por ello, los interesados pueden telefonearme al 230 74 81, o escribirme.
Jaime ROSAL DEL CASTILLO
Avenida de Sarriá, 42
Barcelona
N. D. ¡Aleluya! Amigo Rosal: la suya es una carta de las que, desgraciadamente, vemos pocas. Siguiendo las líneas del artículo de Suzanne Malaval aparecido en nuestro núm. 3, diríamos que está usted a punto de pasar al segundo estadio de la ciencia ficción, ya que no se contenta con leer, sino que quiere actuar: ¡bienvenido al manicomio!
Ya su punto uno es del tipo que nos va estupendamente, al paliar una deficiencia de nuestro equipo que, como humano que es (aunque de vez en cuando surjan algunas dudas al respecto), no puede ni conocerlo ni abarcarlo todo. El punto dos da un nuevo motivo a nuestro colaborador Luis Vigil para que nos siga sometiendo al fuego granizado de sus «minicuentos». Pero el punto tres... ¡el punto tres es música para nuestros oídos!
Apoyamos su idea, la apoyaremos en todo lo que nos sea factible, y ojalá su valiente iniciativa sea el primer eslabón hacia la creación de una cadena de clubs que den al fandom español algo que no tiene y que le resultará esencial: unos puntos de aglutinación, unos «polos de desarrollo».
¡Animo y adelante, amigo Rosal! ¡Estamos con usted!
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(de «Allers»)
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Mal «cartoonist» sería sí no hubiera examinado una y mil veces el magnífico comic El Mensajero, de Carlos Giménez. Mal colega suyo sería si no os escribiera estas líneas entusiastas.
Hace aproximadamente diez años que los dibujantes de la generación a la que pertenecemos Carlos y yo trabajamos en los comics. Durante todo este tiempo, hemos producido miles de viñetas sin casi atrevernos a decir en público cuál era nuestra profesión, por temor a las miradas de desprecio. Los comics han sido tan públicamente menospreciados como ávidamente leídos. Los editores, nacionales y extranjeros, nos han impuesto un estilo más o menos uniforme de segura aceptación en el vastísimo mercado de la literatura gráfica. Como sabéis, sólo hace un par de años que el comic ha sido descubierto por el mundo llamado intelectual. El papel jugado por el comic, estadísticamente hablando, en la cultura de masas, ha movido a un amplio sector de la crítica no sólo a considerar la importancia sociológica del mismo, sino también a empezar a valorar estéticamente nuestro grafismo. Tarde pero necesario. Los cineastas tuvieron mejor suerte...
De todas formas, los primeros beneficiados de esta acogida somos los propios «cartoonists», que podemos por fin reconciliarnos con nuestra propia profesión. Este cambio de actitud puede, y debe, llevarnos a la renovación que exige el comic. Si el comic es un arte, de los dibujantes y de los guionistas depende. Si uno de los núcleos productores de comics más importantes de Europa, el de Barcelona, puede llegar a sonar como merece, depende de sus hombres. De sus hombres, que deben comenzar a dar rienda suelta a su imaginación y a su capacidad de creación. Y también, cómo no, de los editores que deben plantearse el problema del nuevo comic que surge ya de los pinceles de quienes han tenido que estar sometidos hasta ahora a los cánones de la vulgaridad comercializada.
Personalmente, aunque no me importaría equivocarme, no creo qué los editores de comics de nuestro país estén preparados para darse cuenta de la transformación que vive el mundo del grafismo. La posibilidad de comercializar un comic de calidad, un comic realmente artístico, creo que puede venir de editores que en su vida han publicado una sola viñeta. Por ello, el hecho de que hayáis dado acogida en las páginas de Nueva Dimensión al comic de Carlos Giménez me satisface enormemente. Me satisface porque demostráis con ello querer romper tabús insostenibles y estimuláis a los «cartoonists» a que, paralelamente a su labor normal dentro del comic de consumo, se decidan a investigar, a dar un paso adelante en la creación de este nuevo lenguaje que es el comic.
Para Nueva Dimensión y para Carlos, mi más sincera felicitación.
Enric Sió
Barcelona
N. D. Querido Enric: en una ocasión nos dijiste que lo que teníamos que hacer con Nueva Dimensión era convertirla en una revista dedicada al comic. La correspondencia de este y de otros números parece darte la razón.
Sabemos que tu opinión, la opinión de uno de los mejores dibujantes de comics españoles, es realmente inapreciable, y por ello nos llena de emoción, especialmente porque tú, mejor que nadie, sabe lo que cuesta en España defender las ideas de un comic adulto y de una ciencia ficción adulta. Gracias.
Sólo nos queda desear que nuestras comunes ilusiones tengan un buen fin y que, en estas páginas, podamos demostrar, con tu ayuda, con la de Giménez, con la de Beá y con la de tantos otros, que el comic no sólo puede ser bueno, sino que lo es.
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Antes que nada quisiera felicitarles por su magnífica revista de ciencia ficción y fantasía; pensarán que es un poco tardía (quizá bastante) mi felicitación, ya que su revista comenzó a salir a principios de este año, pero yo acabo, hace pocos días, de adquirir el número uno de su serie. No cabe duda de que aquí, en mi país, andamos bastante atrasados en todo, en lo que se refiere a la ciencia ficción. Poco a poco el número de fans mexicanos aumenta, pero aun así somos pocos los que formamos el fandom mexicano. Les pondré un ejemplo, mejor dicho, varios:
El programa de televisión Star Trek desapareció a fines del año pasado debido a que a la gente no le gustaba en lo más mínimo; el programa The Avengers corrió la misma suerte que el anterior, a mediados de este año, y los programas The Invaders y The Prisoner, que comenzarán su ciclo este año, están destinados a correr la misma suerte que los anteriores, debido también a la falta de fans y al espíritu estúpido de la mayoría del público que ve la televisión.
Por lo que toca a revistas, ustedes se habrán dado cuenta que yo acabo de adquirir el número uno cuando ya está por salir el cuatro. La mayoría de novelas son importadas de Argentina, de Estados Unidos o de su país.
Hace poco han empezado a aparecer novelas de ciencia ficción editadas aquí, pero son muy contadas, aunque todas ellas muy buenas (Sturgeon, Leinster, Vance, etc.).
Asimismo, empiezan a aparecer escritores latinoamericanos, como el cubano Óscar Hurtado y el muy bueno (al menos así me parece) René Rebetez, el autor de la novela La nueva prehistoria.
El campo de desolación mexicano en la ciencia ficción es muy vasto, aún, pero empieza a cambiar. Aparecen más fans cada día.
Bien, creo que ya les hablé mucho del terrible panorama que existe aquí, pero lo decía porque me agradó mucho su gran revista. Ahora, pasando a otro tema, quisiera preguntarles si me debo dirigir a ustedes o a un fanzine, en caso de escribir un relato. Tengo varios en mente y me gustaría cooperar, ya que creo que es una de las cosas que me faltan como fan: cooperar, entrevistarme con otros, escribir.
Luis VÁZQUEZ LEÓN
Méjico
N. D. Primera carta recibida de un lector iberoamericano, y consiguiente alegría. Al igual que la del señor Rosal, esta carta nos ayuda a cubrir un campo: el de la ciencia ficción en Méjico, que, por carecer de datos suficientes, no podíamos atender por nosotros mismos.
Todos conocen el refrán: «Mal de muchos, consuelo de tontos» (aunque uno de nuestros amigos lo haya modificado a «... epidemia»).
Pues bien, a nosotros, que no nos consideramos tontos, el mal de muchos no nos consuela, y por ello nos causa pena el «campo de desolación» en que se encuentra el fan mejicano.
Nos imaginábamos a Méjico, por su proximidad con el coloso yanqui, inundado de libros y revistas de ciencia ficción, de comics, y con fuertes lazos de relación con el fandom estadounidense; pero ahora volvemos a ver lo importante que sigue siendo todavía la barrera del lenguaje.
En fin, esperamos que nuestro modesto esfuerzo les sirva de algo, señor Vázquez, a los fans de su país. Por nuestra parte nos agradaría mantener el contacto con usted, para tener esa visión de lo que sucede en su país en lo referente a nuestras aficiones que sólo es exacta cuando es directa y vívida.
Hallándose ya en máquinas este número, acaba de llegarnos la noticia del repentino fallecimiento, el día 24 de setiembre en Gran Bretaña, de nuestro buen amigo y corresponsal Arthur Sellings. Autor sobradamente conocido, no ya sólo en su país y en los Estados Unidos, sino también en los de habla hispana, donde habían sido publicadas recientemente varias de sus obras, Arthur Sellings fue uno de los primeros y más entusiastas amigos y colaboradores de esta revista, cuyo aliento nos ayudó mucho en los primeros y siempre difíciles momentos. Descanse en paz este buen amigo, autor y fan de la ciencia ficción.
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Toda la correspondencia deberá ir dirigida a: Nueva Dimensión, Apartado de Correos 4018, Barcelona, España
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