DIEZ
“Pensar”
Michael: No conozco a
nadie que pueda atravesar
el día sin dos o tres racionalizaciones jugosas.
Son más importantes que el sexo.
En cierto grado, la mayoría de nosotros llevamos conversaciones con nosotros mismos “en nuestras cabezas,” más como un monólogo en marcha de muchas maneras, y nos referimos a esto como pensamiento. Para la mayoría de las personas, este flujo de palabras mentales ocupa un lugar central en su propia consciencia como un ser sensible.
Pienso, luego existo, decía Descartes: mi sentido del yo se presenta, en parte, por las palabras que fluyen a través de mi mente.
El pensamiento parece un proceso constructivo, y por supuesto lo es; sin el pensamiento, los seres humanos no podrían responder creativamente a su mundo, hacer descubrimientos, terminar haciendo invenciones etc. El pensamiento nos permite tomar medidas primero en nuestras imaginaciones, antes de tomarlas en la realidad, a menudo, evitándonos errores graves. Un sabio consejo recomienda la interposición del pensamiento antes que la acción.
Mira antes de saltar.
Piensa antes de hablar.
Vísteme despacio que estoy apurado.
Todos estos refranes transportan la idea de que el pensamiento, como forma de acción imaginaria, puede evitarnos dolor y arrepentimiento. El pensamiento es quizás la herramienta más valiosa del repertorio humano.
Por otra parte, a veces, pensar se siente como si “se volviera en contra” nuestro y se convirtiera en un fastidio, incluso una clase de tormento. ¿Alguna vez usted encontró que era incapaz de dormir porque no podía apagar su mente? ¿Alguna vez se sintió obsesionado con algo - una pelea que tuvo con un amigo, o una decisión importante a tomar en su carrera - y encontró que no podía dejar de pensar en eso incluso cuando quería hacerlo? El pensamiento es un instrumento muy poderoso pero, a veces, seguir y seguir pensando se siente como tortura.
Y si el pensamiento a menudo incorpora una clase de diálogo interno, un comentario en marcha que hacemos nosotros mismos, entonces, también se presenta la pregunta: ¿qué sucede si las cosas que nos decimos a nosotros mismos no son realmente verdaderas? A veces, el pensamiento se convierte en una clase de mentira interna, llevándonos lejos de la fea realidad o cubriendo una realidad dolorosa; en esos casos, estamos empleando el pensamiento como mecanismo de defensa psicológico.
Este capítulo observa los dos ejemplos principales del pensamiento como dicha defensa - racionalización e intelectualización - terminando con una mirada en cómo el proceso de pensamiento puede incorporar por completo un tipo de defensa psicológica.
Racionalización
¡Deja de engañarte!
¡Oh, por favor, sé realista!
Tú solo te estás mintiendo a ti mismo.
Estas son solamente algunas de las muchas expresiones que utilizamos cuando creemos que otra persona se engaña a sí misma. Él pudo habernos dicho algo, haber hecho una declaración explicando que cree que es la realidad de una situación, y nosotros estamos convencidos de que él ha hablado consigo mismo de dicha visión, en gran parte porque él quiere creerla y no porque realmente sea verdad. Podríamos llamarlo ilusión. Deducimos un proceso mental de autoengaño, uno que implica pensamiento verbal al servicio de una mentira.
A veces, la mentira que se dice implica la justificación de algún sentimiento, motivo o acción, intentando hacerla sentir aceptable o válida - en otras palabras, cuando en realidad nos sentimos inquietos sobre ella en cierto nivel.
Está bien que haya descargado esa copia pirateada de ese CD porque soy un estudiante pobre y esas compañías de grabación tienen tanto dinero que, de todos modos, no les hará ninguna diferencia.
También ponemos excusas por nuestras acciones - es decir, las racionalizamos - cuando no queremos aceptar la completa responsabilidad de lo que hemos hecho.
La razón por la cual logré una nota horrible en esa prueba, es que no le gusto al profesor (y no porque no trabajé lo suficientemente duro en ella).
También podemos llegar a razones lógicas para explicar algo que hemos hecho, haciéndolo parecer completamente racional, cuando, de hecho, fuimos llevados por sentimientos que no nos importa admitir, ni siquiera a nosotros mismos.
Salí y compré ese atuendo nuevo porque realmente no tenía nada para usar para la fiesta de Jane (no porque sabía que el ex que me dejó estaría allí y yo me quería ver especialmente bien y feliz, como si no me sintiera ni mínimamente humillada).
Como observa Michael en la cita de Reencuentro que encabeza este capítulo, todos racionalizamos nuestros sentimientos y acciones; es parte de la vida cotidiana y pasaríamos un mal momento atravesándola sin un poco de autoengaño. Las cosas se resolverán para mejor, a menudo se dicen las personas a sí mismas, impidiendo sentimientos de pérdida o arrepentimiento. Todo sucede por una razón, decimos, cuando en verdad, la vida es en gran parte imprevisible y fortuita. Las racionalizaciones nos ayudan a sentir que vivimos en un mundo ordenado que se desarrolla según un cierto plan más grande, cuando en realidad es un universo fortuito donde nos ocurren cosas dolorosas sin una buena razón.
Reforzar nuestra autoestima es otra área donde la racionalización desempeña un rol importante en nuestras vidas cotidianas. Diane consiguió esa promoción en lugar mío porque ella es despiadadamente ambiciosa y tiene engañado al jefe. ¿No se siente mucho mejor creer dicha historia que aceptar que Diane es simplemente más habilidosa para el trabajo de lo que es usted? A Brandy le gusta más David que yo porque él tiene mucho dinero y un lindo coche. Quizás, ella simplemente encuentra a David más interesante y atractivo, punto.
Para la mayor parte, este tipo de racionalización no es una defensa especialmente poderosa; la verdad a menudo reposa no muy lejos de la superficie, y con un poco de ayuda - cuando alguien nos enfrenta con la verdad de una manera que no se siente crítica o acusatoria - podemos reconocerla después de una breve lucha.
Intelectualización
Mientras la racionalización como mecanismo de defensa ofrece explicaciones para hechos específicos, que son más plausibles que verdades, la intelectualización intenta mantener el completo espectro de la emoción perturbadora en la bahía. El primero puede ser pensado como la mentira blanca ocasional que nos decimos a nosotros mismos, el último un sistema en marcha que incorpora una gran mentira en marcha: ninguna emoción perturbadora aquí, solamente pensamiento desapasionado. La racionalización es una defensa discreta, ocasional, mientras que la intelectualización impregna y define todo el carácter de alguien.
Sigmund Freud nunca utilizó la palabra intelectualización, sin embargo, él claramente entendió que el proceso intelectual puede ser usado para propósitos de defensa. Su hija Ana Freud dedicó un capítulo entero de su libro El Yo y Los Mecanismos de Defensa al tema “Intelectualización en la pubertad.” Ella creía que “los intereses intelectuales, científicos y filosóficos del período en crecimiento, representaban intentos para dominar los deseos y las emociones conectadas,” viendo cada esfuerzo relativamente normal durante la adolescencia[15].
Si usted creció con las series de TV Star Trek de los últimos años de los 60 como yo, o si usted se ha interiorizado con las repeticiones televisivas, las secuelas o los DVD, entonces, usted está familiarizado con el personaje Sr. Spock, mitad vulcano que conscientemente siente poca emoción y lleva un gran intelecto para sobrellevar cada situación, a diferencia del Capitán Kirk quien a menudo parece manejado por sus pasiones. Quizás, mejor que cualquier otro personaje en la cultura popular, el Sr. Spock demuestra intelectualización y cómo esto define todo su carácter.
Usted a veces escucha a dichas personas descritas como cerebrales; o podemos hablar de alguien que vive demasiado “en su cabeza.” Encuentro útil pensar sobre intelectualización en términos de nuestra atención y hacia dónde la dirigimos. La persona que intelectualiza su experiencia, dedica tanta atención a los pensamientos que pasan a través de su cabeza, que no tiene espacio para darse cuenta de qué está sucediendo en su cuerpo.
Tomar nota de sensaciones corporales nos ayuda a reconocer lo que estamos sintiendo. Un brote de lágrimas, presión en mi pecho y respiración temblorosa -estas sensaciones me dejan saber que me siento triste. Pero si estoy demasiado ocupado con mis pensamientos, puedo no poder notar esas sensaciones y seguiré siendo inconsciente de la emoción. Aun si registro algún tipo de tristeza, rápidamente puedo cambiar mi atención de las sensaciones corporales a mis pensamientos, para alejarme de ellos.
Es otras palabras, la intelectualización es un esfuerzo masivo y continuo que desvía la atención de los lugares corporales donde notamos nuestros sentimientos y en la zona de libre de emoción del intelecto.
Precocidad
Los individuos que dependen fuertemente de la intelectualización, a menudo son personas que quieren crecer rápidamente, porque la vida familiar temprana los hizo sentir que era inseguro ser pequeño, necesitado y a merced de sus emociones. Aunque no siempre es el caso, los niños precoces pueden levantar vuelo en una clase de pseudo-madurez para escapar a la experiencia de ser pequeños, desarrollando un yo intelectual fuera de foco con su experiencia emocional. Si los padres son exitosos que esperan que su descendiente satisfaga sus propias expectativas idealizadas, esos niños pueden sentirse como si no hubiese espacio para que ellos sean pequeños, con los miedos normales y los caprichos emocionales que son parte del crecimiento.
Como adultos, dichos individuos precoces pueden sentirse como si fuesen impostores. Los sueños de llegar a una clase sin estar preparado para tomar un examen o aparecer desnudos en una situación social revelan el miedo inconsciente de que su sofisticación intelectual es nada más que una farsa. A pesar de la gran fluidez verbal y una capacidad impresionante para manipular conceptos, se sienten como si hubiesen crecido solamente “en el exterior,” con un niño o bebé vulnerable que se oculta detrás de la fachada.
Hace muchos años, una clienta me trajo una breve imagen de un sueño que representaba la intelectualización y de qué se podía defender. En su sueño, ella veía una figura parada con una capa blanca de laboratorio con un birrete en su cabeza, grandes anteojos negros deportivos (le recordaban a los usados por el científico del dibujo animado Mr. Peabody de la Máquina Wayback). Debajo de la capa del laboratorio, él estaba usando pañales. De este modo, un intelecto indiferente, científico puede ofrecer una ruta de escape de los sentimientos asustadizos del “bebé” de abajo.
Usted probablemente conoce a alguien con una manera elevadamente intelectualizada de ver el mundo, un tipo Sr. Spock que raramente se siente apasionado sobre algo y quien se esfuerza siempre para ser objetivo. En un nivel inconsciente, estos individuos están aterrorizados de sus sentimientos imprevisibles, incontrolables, levantando vuelo de ellos hacia el ámbito libre de emoción del pensamiento.
El Proceso Total del Pensamiento como Defensa
En el caso de la pseudo-madurez, el niño se escapa al desarrollo intelectual precoz de manera que refleja una clase de negación: No soy pequeño, indefenso e inexperto; de hecho, soy bastante conocedor y avanzado. En dichos casos, la capacidad intelectual y verbal se desarrollan prematuramente, pero indiferente de la experiencia auténtica, y como una defensa contra ella. Las palabras adquieren vida propia y, a menudo, se siente que tienen casi una capacidad mágica para impedir o desactivar el dolor.
En mi familia de origen, según el dicho popular, cuando comencé a hablar, comencé a hablar con oraciones completas - ninguna charla de bebé ni dubitativa para dominar el idioma. Durante el tratamiento, mi terapeuta sugirió que esa era mi forma de expresar un odio de sentirme pequeño e inexperto; yo quería sonar maduro enseguida, sin atravesar ese largo proceso de realmente madurar. Mi manejo precoz del idioma también reflejaba una reacción a la enfermedad depresiva de mi madre, se sentía invasiva y abrumadora: al dominar las palabras y el idioma me sentía en control. Yo creía que “pensar” me ayudaba a escaparme del dolor y la confusión insostenibles (de ella, así como también mío).
Como resultado, siempre he sobrevalorado la fluidez verbal, viviendo demasiado en mi cabeza donde soy trasladado por el flujo mental de las palabras. Al ir a la escuela, escribía trabajos que sonaban sofisticados; tenía facilidad con los conceptos y podía manipularlos de maneras persuasivas, pero el ámbito de las palabras y de las ideas existía de muchas maneras aparte de mi experiencia personal, fuera de contacto y en la negación de ella. Una gran parte de mi viaje como escritor y como cliente en terapia era volver a conectar esos dos ámbitos.
Con el transcurso de los años, muchos de mis clientes han comenzado el tratamiento con defensas similares. Usualmente puedo reconocer este proceso en ejercicio cuando estoy escuchando a alguien que habla con aparente conocimiento de su experiencia, pero me deja sintiéndome desconectado, a la distancia. Para estos individuos, “entender” - todo el ámbito del pensamiento verbal - puede funcionar aparte del significado verdadero y sirve para impedir, especialmente, las partes más dolorosas. Usted puede pensar en él como una clase de sofistería, donde nosotros nos engañamos continuamente con ideas engañosas y discusiones que pretenden ocultar la verdad.
El pensamiento verbal a veces adquiere vida propia, en defensa perpetua contra las emociones insostenibles, convirtiéndose en una clase de tormento. Muchos clientes que he conocido, han hablado de la agonía de no poder dormir porque sus mentes no paraban. Creo que esta dinámica reposa detrás de muchos tipos de insomnio. Como con frecuencia sucede con los mecanismos de defensa poderosos, lo que comienza como un medio para protegernos a nosotros mismos, se desarrolla en un problema por derecho propio: el dolor no es el problema tanto como qué hacemos para defendernos de él.
El grado de dolor subyacente explica por qué silenciar la defensa verbal y establecer tranquilidad mental es tan increíblemente difícil para la mayoría de las personas: como con todas las defensas, dejar ir significa abrirse al dolor, descubrir qué ha estado evitando todos estos años. Con la racionalización, eso significa desafiar esas pequeñas mentiras blancas que usted a veces se dice a sí mismo; con la intelectualización y el uso del pensamiento verbal como defensa, implica la tarea más desalentadora de repasar su estructura entera del carácter y las maneras en que usted ha funcionado a lo largo de su vida, aprendiendo a pensar mucho menos para sentir más.
Qué Buscar
Las racionalizaciones son bastante fáciles de identificar; pero debido a que son penetrantes, construidas dentro de nuestra estructura del carácter, la intelectualización y el “pensamiento” son más difíciles de identificar.
Necesidad y Dependencia
Una racionalización ocurre con frecuencia en el momento que una persona que está intentando perder peso, rompe una de las reglas de su dieta.
Fue un infierno en el trabajo y merezco un poco de helado esta noche - solo un pequeño bol. Siempre puedo compensarlo mañana.
Siento que me falta algo y, si sigo así, arruinaré mi dieta de una forma peor. Romperla un poco, de hecho, me ayudará a limitarme a mi dieta.
Todos saben cuán difícil es necesitar o querer algo - ser consciente del deseo - y aún no poder satisfacerlo. Aunque estemos ansiosos de perder peso, el hambre puede sentirse insostenible. Racionalizamos la violación de nuestras metas a largo plazo para gratificar nuestros deseos inmediatos, es decir, nos mentimos a nosotros mismos para conseguir lo que queremos ahora mismo. Los lectores que se identifican mayormente con las declaraciones del Subgrupo 2 pueden utilizar la racionalización de esta manera.
Los hombres y mujeres que luchan con varias adicciones, a menudo se mienten a sí mismos y a las personas a su alrededor, simplemente de esta manera. Los alcohólicos son notoriamente deshonestos, consigo mismos y con sus seres queridos; ellos dependen principalmente de la negación, pero también utilizan la racionalización para evadir la consciencia del daño que resulta de beber. No estoy lastimando a nadie más que a mí es la mentira común que los alcohólicos se dicen sí mismos y a las personas.
Ellos también intentan reducir al mínimo la severidad de su problema y hacer que parezca “normal.”
Todos tienen un vicio. Nadie es perfecto.
¡Qué día estresante! Esta bebida me ayudará a atravesar mi próxima reunión.
Me ayudará a relajarme y a lograr dormir, así mañana podré funcionar mejor.
En general, las racionalizaciones tienden a aparecer cuando nuestras metas o valores a largo plazo están en conflicto con el deseo de la gratificación inmediata. Intentamos evadir el dolor de la privación con una mentira sobre la verdadera naturaleza de nuestros motivos o las consecuencias reales de nuestras acciones. Si usted frecuentemente pone excusas para su abuso de sustancias, para esos casos donde usted sale de las dietas o fracasa en seguir metas que usted se ha fijado, probablemente hace uso de la racionalización.
En cambio, las racionalizaciones también aparecen cuando no podemos tener lo que queremos. La Fábula de Esopo del zorro y las uvas ilustra este proceso. Probablemente, de todos modos ni siquiera están maduras. Este tipo de racionalización representa una mentira que nos decimos a nosotros mismos para impedir el deseo, la envidia o el arrepentimiento insostenible. La mujer con perfectamente buenas razones por las que a ella no le importa cierta decepción está utilizando la racionalización para justificar la sensación de pérdida. El hombre que lógicamente dice por qué él nunca querría estar en los (objetivamente envidiables) zapatos de un amigo ha racionalizado su envidia. Si usted se relacionó más fuertemente con las declaraciones del Subgrupo 1, puede utilizar la racionalización de esta manera.
Las personas que inconscientemente temen a la intimidad pueden tener una explicación muy lógica por la cual ellas la evitan. Racionalizan el impulso de escaparse de la dependencia emocional, disfrazando su miedo con razones plausibles.
No me puedo involucrar hasta que descubra qué quiero hacer con mi vida.
Tiene sentido salir casualmente en este momento, hasta que esté preparado para establecerme. No le quiero dar falsas esperanzas a nadie.
Hombres y mujeres comprometidos en carreras que implican un gran pensamiento analítico pueden comprometerse tan profundamente, hasta apasionarse por su investigación académica, su escrito legal, su análisis químico o cuantitativo, que no dejan espacio para las relaciones emocionales. Pueden convencerse a sí mismos de que el éxito en su carrera demanda un tipo de enfoque único que hace las relaciones difíciles, sino imposible.
Las personas que dependen del “pensamiento” y la intelectualización como su mecanismo de defensa principal, pueden vivir tan enteramente en sus cabezas que tienen poco contacto con sus cuerpos, donde se ven la necesidad y el deseo. Pueden parecer muy “secos” (una vez, un cliente describió a estas personas como “sin jugo”); pueden dar la impresión de cerebrales e, incluso, asexuales. En un nivel inconsciente, probablemente encuentran aterrador la necesidad y el deseo sexual. Si usted tiene poco interés en el sexo y ningún deseo por el contacto humano, vive principalmente en su cabeza, entonces, la intelectualización es una de sus defensas principales.
La intelectualización puede presentarse fuertemente en las personalidades de los lectores que se relacionan mayormente con las declaraciones del Subgrupo 3.
Emociones
La racionalización a menudo nos da una excusa para no completar los compromisos, o para expresar sentimientos hostiles que no reconocemos conscientemente. En esta área, puede ser una defensa favorecida de los lectores que se identificaron mayormente con las declaraciones del Subgrupo 4.
Si fuera yo y pensara que alguien estaría viniendo a cenar a mi casa solamente porque lo había prometido, preferiría que se quedara en su casa, a menos que realmente quiera venir. Simplemente voy a cancelar, aunque sea en el último minuto.
Ella puede sentir que estoy siendo cruelmente, pero sería mucho más cruel no decir la verdad. La honradez es la mejor política
O ese favorito parental: Es por tu propio bien.
A veces, la honradez realmente es la mejor política, y los padres a menudo hacen cosas en beneficio de sus hijos que se sienten injustas para sus descendientes, pero, a veces, estas racionalizaciones simplemente enmascaran el motivo o sentimiento genuino. En vista de los tres ejemplos anteriores, de hecho, la persona puede realmente sentir (inconscientemente):
No me importa si lo prometí. John llamó y preferiría mejor verlo esta noche.
Realmente quiero volver con ella por lo que dijo el otro día.
Estoy cansado de lidiar contigo y resiento toda esta carencia. ¡La paternidad nunca afloja!
Las racionalizaciones nos evitan tener que reconocer las llamadas emociones negativas: ira y odio, envidia, celos, resentimiento, egoísmo etc. En lugar de eso, escribimos esos sentimientos fuera de nuestras historias personales y substituimos una explicación racional para nuestro comportamiento. A veces, usted puede identificar este tipo de racionalización porque tiende a seguir repitiéndolo con un vago sentimiento de desconfianza o culpa; usted puede sentir la necesidad de justificarse continuamente. Hablaré más sobre esta característica de muchos mecanismos de defensa en la Parte III.
La intelectualización tiende a impedir todo el espectro de la emoción humana y es fácilmente identificada como una característica prominente de la personalidad, como discutí en la sección anterior. Esta persona teme a la emoción fuerte y tenderá a evitar situaciones o involucramiento que la estimulen. La persona fría, distante o indiferente teme el calor del sentimiento fuerte. “Pensar”, por otra parte, puede ser más evidente en ciertos momentos que en otros. En mi propio caso, cuando estoy particularmente estresado o molesto, mis pensamientos despegan. Es mi manera de intentar hacer frente a una experiencia que se siente como “demasiado.” Si no tengo cuidado, significa que no dormiré mucho esa noche.
¿Suena familiar?
Siempre que la charla toma velocidad y aumenta el volumen, es una indicación de que cierto sentimiento doloroso está amenazando abrumarlo y usted está intentando evadirlo.
Autoestima
La racionalización puede ser útil cuando hemos dicho o hemos hecho algo que desencadena la vergüenza. El razonar la “culpa” es algo que todos nosotros hacemos.
Le hice un favor - al final, ella me agradecerá.
Él realmente lo veía venir.
Después de todo, tenía el perfecto derecho de decir lo que pensaba - no hay absolutamente razón para sentirme mal.
Según lo descrito en la sección anterior, tendemos a repetir nuestras racionalizaciones para apuntalar la defensa. Si usted se escucha a sí mismo explicándose, una y otra vez, por qué usted no debería sentirse avergonzado o culpable, haga caso.
Donde la intelectualización funciona como una defensa contra la vergüenza, la brillantez del pensamiento se puede valorar como una clase de superioridad, que se siente para invalidar los sentimientos (inconscientes) subyacentes de la vergüenza. La persona que cree ser mucho más astuta y, por lo tanto, superior a los demás, a menudo da la impresión de arrogante o condescendiente (piense en el personaje de Mark Zuckerberg en La Red Social). Él ha tomado refugio en su brillantez, alentando esta defensa menospreciando a otras personas; él puede calentarse especialmente durante debates intelectuales y sentirse motivado para probar “incorrectas” esas mentes inferiores.
Como discutiré en el capítulo siguiente, la persona que se defiende contra la vergüenza, a menudo intenta hacerle sentir vergüenza a otro; si usted a menudo se siente despectivo o impaciente con otras personas, y continuamente se irrita, si usted tiene una necesidad poderosa de ganar cada discusión, entonces, su intelecto puede estar funcionando como una defensa contra la vergüenza inconsciente. Los lectores que se identificaron mayormente con las declaraciones del Subgrupo 5 deberían prestar atención.
EJERCICIOS
- Guarde media hora y preste atención
a su proceso de pensamiento interno. En otras palabras, tome nota
de lo que usted está pensando mientras lo piensa. La meta aquí es
meramente ser un auto observador consciente.
- ¿Sus pensamientos son principalmente verbales? ¿En qué grado su pensamiento se asemeja a una clase de monólogo interno?
- ¿Usted siente como si tuviese control sobre el flujo mental de palabras? ¿Usted puede comenzar y detenerse cuando quiere, o enfocarse donde quisiera?
- Ahora, esfuércese por la tranquilidad mental - es decir, observe si puede silenciar las palabras pensadas. Cambie su atención en su cuerpo, en los lugares donde usted puede registrar emoción: cara, vientre, garganta, torso.
- ¿Cuánto tiempo puede durar antes de que los pensamientos empiecen otra vez? ¿Usted notó alguna sensación específica durante el silencio? ¿Eran incómodas?
- En un día donde usted no tiene muchos compromisos, comprométase a un ayuno corto - por ejemplo, saltearse una comida o dos sin bocados. Permítase nada más que agua o jugo, luego observe cuidadosamente como el hambre comienza a aumentar. ¿Usted intenta racionalizar romper el ayuno? ¿Usted pone excusas perfectamente razonables para comer?
- Si usted cree que tiene una
adicción de algún tipo - podría ser abuso de sustancias o
comportamiento sexual - intente sostener más tiempo de lo que
normalmente lo hace antes de satisfacerse.
- Si usted puede sostener suficiente tiempo, debería darle algún conocimiento dentro de la experiencia que usted está intentando evitar con el comportamiento adictivo.
- También puede revelar las maneras en que usted justifica mentalmente su hábito. Escuche cuidadosamente su proceso de pensamiento, las palabras que circulan por su cabeza; ¿usted se pone excusas o tiene razones enteramente plausibles por las que debe continuar y darse por vencido?
- Cuando sucede algo que le molesta y
usted se encuentra pensando en el incidente repetidamente, intente
detener el flujo mental de palabras. Observe cuánto tiempo puede
durar. En contraste con la manera en que he pedido que usted haga
uso de otros ejercicios:
- No intente describir lo que usted está experimentando.
- No escriba nada.
- No intente entender o encontrar el sentido de lo que usted siente.
- Intente recordar un momento en el
que usted expresó un sentimiento fuerte o agredió a alguien y
siguió intentando justificar su comportamiento después de eso.
- Anote una explicación cuidadosa y lógica para su comportamiento. Presiónese al extremo y llegue a tantas justificaciones como pueda.
- Ahora imagine a alguien discutiendo el punto de vista opuesto, explicando por qué cada una de sus razones son inválidas. ¿Usted se siente defensivo?
- Asuma por un momento que realmente no hay justificación válida; ¿cómo se siente?
- ¿Usted coloca un alto valor en su
inteligencia o tiene un orgullo especial en ser especialmente
elocuente?
- ¿Cómo se siente sobre la gente menos inteligente o elocuente que usted?
- ¿Usted recuerda algún momento donde dio la impresión de inarticulado o sin poder pensar claramente en el calor del momento? ¿Cómo se sintió como resultado de esa experiencia?
- ¿Alguna vez intentó deliberadamente hacer sentir a alguien absurdo o estúpido porque la persona sostenía una opinión que difería de la suya? Con tanto detalle como sea posible, describa sus sentimientos por esa persona y sus puntos de vista.
- Ahora intente ponerse en los zapatos de esa persona. Ejercite su imaginación e intente sentir la experiencia de esa persona, haciendo suyas sus emociones.
- Si usted puede sentir su sensación de vergüenza o humillación, puede ayudarlo a entender los sentimientos que usted está intentando evadir.
¿Ahora Qué?
En mi experiencia, la mayoría de nosotros en cierto grado dependemos de los mecanismos de defensa discutidos en este capítulo. Debido a que el proceso de pensamiento está en el centro de la consciencia individual, es crucial desarrollar cierto escepticismo sobre nuestro propio pensamiento si queremos detectar las mentiras que nos decimos a nosotros mismos. Los ejercicios de este capítulo deberían ayudarle a adaptarse a este proceso, al mismo tiempo, estimulándolo a volver a enfocar su atención lejos de su cabeza y en su cuerpo. En la Parte III, discutiré el proceso de “localizar” nuestros sentimientos en mayor detalle.
Mientras que usted puede hacer lo mismo con todos los ejercicios en esta parte central, necesita trabajar duro especialmente para generalizar esta experiencia, haciéndola una parte de su vida cotidiana. Nosotros dependemos de nuestros procesos de pensamiento para justificar todas las defensas que utilizamos, como un tipo de defensa de respaldo o secundaria. Por esta razón, volver a esos pensamientos y cuestionar su validez es el punto de partida para desarmar nuestras defensas, que serán discutidas en la parte final de este libro.