Agradecimientos
Escribir y publicar un libro es una aventura que no se vive en soledad, así que no puedo no agradecérselo a mis espléndidos compañeros de viaje.
Gracias de todo corazón…
A Stefano Izzo, por todos los preciosos consejos y por haber sido el primero en creer en nosotros. Sus indicaciones y la inmensa paciencia demostrada han enriquecido y mejorado el texto y al escritor.
A mi agente, Laura Grandi, que me guía con firmeza y amabilidad en un mundo nuevo.
A Daniel Cladera, por haber dado, con gracia y decisión, una casa y una familia a una historia que vagaba por mi mente.
A Riccardo Barbagallo, por el compromiso y la profesionalidad en todo lo que hace.
Y, por supuesto, a Sandrone Dazieri, amigo y maestro (sé que te enfadarás por este epíteto) que me ha indicado el camino. A Davide Morosinotto, porque siempre está.
Y también a todos los amigos a los que he molestado continuamente relatándoles las vicisitudes de Michele Vigilante, «Impasible», y con las aventuras de todos mis personajes… Gracias a Italo y Serena, Luigi y Sira, Lorenzo, Teo y Antonio «Sereno» (que a su pesar se ha hallado en las páginas de este libro).
Gracias a mis padres porque me han enseñado a creer en los sueños.
Y, por encima de todo, gracias al pequeño Michelangelo y a mi mujer, Paola, porque ellos han hecho que mis sueños se realizaran.
Y por último gracias a ti, lector, que me has dedicado tu tiempo y me has seguido en este viaje a través de lugares oscuros y crueles.
Gracias a todos.