En las pintorescas y sinuosas calles, y en los bien conservados edificios de West Village abundan las opciones para comer o beber en la intimidad. El vecino Meatpacking District ofrece una animada vida nocturna. Más arriba se encuentra Chelsea, con un vibrante ambiente gay, y el epicentro del mundillo artístico de NY, en especial en las calles 20 West.
Lo mejor en un día
Se empieza la mañana con una tostada y el periódico en
uno de los mejores locales de West Village, el Café Cluny (Clicar).
Se va hacia el norte por las calles adoquinadas hasta el Whitney Museum of American Art
(Clicar),
diseñado por Renzo Piano, para ver su colección y luego repostar en
el cercano mercado de
Chelsea (Clicar).
Después se pasea por la High Line (Clicar),
una exuberante zona verde sobre las calles, hasta 26th St, y se
baja a la zona de antiguos almacenes que
concentra la oferta artística de Chelsea. Zigzagueando por las
calles entre las avenidas Tenth y Eleventh, se visitan las galerías
que más atraigan. Se toman unas tapas en Tía Pol (Clicar).
Por la noche hay que pasear por Washington Square Park (Clicar),
uno de los rincones más pintorescos de Manhattan. En las proximidades hay innumerables restaurantes, como
Jeffrey’s Grocery
(Clicar)
y Blue Hill (Clicar),
y los mejores clubes de jazz; después
de cenar merece la pena ir a Smalls (Clicar)
o Village Vanguard
(Clicar).
Se acaba la noche cantando con la animada clientela del
Duplex (Clicar).
Para pasar un día en Chelsea como un neoyorkino, véase Clicar.