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Comunicación del príncipe Alberto I de Monaco
«SOBRE la alimentación de los náufragos en alta mar» 17 de diciembre de 1888
«Creo útil comunicar a la Academia una sorprendente consecuencia de las investigaciones sobre la fauna pelágica del Océano, realizadas desde hace cuatro años con el Hirondelle al mismo tiempo que otras investigaciones científicas. La campaña de 1888 ha permitido comprobar la abundancia de la fauna pelágica, que es fácil de pescar durante la noche.
»Una red de tela de seda para cerner el salvado, que tenga 2,50 m de abertura, arrastrada durante media hora por la superficie, proporcionaba cada vez un número mayor o menor de peces (Scopelidae) y unos 70 centímetros cúbicos de materia orgánica utilizable.
"También por la noche, una red de 0,50 m, dispuesta en achicador, y sencillamente sumergida en uno de los numerosos bancos de medusas que se encuentran a menudo en pleno Atlántico, proporcionaba unos 15 centímetros cúbicos de crustáceos (Hyperia Latreillei) que viven en la vecindad de estas medusas.
»En la región que recorren las matas de sargazo se descubre, oculta entre las ramificaciones de ese vegetal errante, toda una fauna (crustáceos y peces) mucho más substancial que la precedente, pero que ojos no avisados descubrirían con dificultad dado el mimetismo que presenta.
»Durante los meses de julio y agosto últimos, el Hirondelle hizo, hasta unas 600 leguas en el oeste y el sudoeste de Europa, investigaciones sobre la presencia de los atunes: dos sedales con cebos artificiales capturaron 53 atunes, que pesaban juntos 908 libras.
»Los pecios, lo bastante antiguos para haberse cargado de anatifes, son seguidos casi siempre por peces bastante grandes; seis de ellos, visitados en julio y septiembre pasados, proporcionaron 28 meros, que pesaban juntos 303 libras. A veces, durante esta campaña y las campañas precedentes, se tomó de una de esas bandadas de peces la cantidad que se deseaba (un día, incluso, hasta 300 libras) sin que su número disminuyera sensiblemente...».