[1] Título de una serie de ensayos publicados por el periodista Fernando González en El País entre el 5 de junio y el 3 de julio de 1977. <<

[2] I. Escobar y Kirkpatrick, marqués de Valdeiglesias, Testimonio sobre una gran traición, documento mecanografiado, sin fecha (1978?). <<

[3] Decreto del 25-IX-1936, publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el 28-IX-1936. Las previsiones de este decreto se aplicaban al bando nacional. Prohibiciones similares en cuanto a las organizaciones políticas y sindicales republicanas ya se habían publicado en el Decreto 108, BOE del 16-IX-1936. El día 28 del mismo mes, Franco fue nombrado generalísimo de todos los ejércitos y jefe del gobierno y del Estado nacionales. <<

[4] No se conocen instrucciones concretas en este sentido por parte de la CEDA ni de Renovación Española, pero las indicaciones son que tampoco circuló ninguna prohibición sobre el pase de sus militantes a las filas de la Falange y de la Comunión Tradicionalista. Cf. P. Preston, La destrucción de la democracia en España, Ed. Turner, Madrid, 1978, pp. 301-304. <<

[5] Estaban, naturalmente, censurados por la autoridad castrense competente, pero aun así gozaban de una autonomía grande. <<

[6] Este último punto está ampliamente comprobado en el caso de los falangistas. Un estudio a fondo de la represión bajo el franquismo tal vez revelaría el grado de responsabilidad carlista, cedista, etcétera, en la eliminación de adversarios en la retaguardia nacionalista. <<

[7] Para los detalles de estas maniobras, véase S. Ellwood, Prietas las filas, Crítica, Barcelona, 1984, pp. 99-100, y las referencias bibliográficas allí citadas. <<

[8] M. Hedilla Larrey, Testimonio, Ediciones Acervo, Barcelona, 1972, p. 532. <<

[9] La «conquista del Estado» era la meta final expresada en el último de los veintisiete Puntos Doctrinales del credo falangista, elaborados en 1935. Al pasar los Puntos a ser patrimonio del nuevo partido, el vigesimoséptimo fue excluido. <<

[10] R. Serrano Súñer, Memorias, Planeta, Barcelona, 1977, p. 186. <<

[11] Los más conocidos de estos grupúsculos eran Falange Autónoma (1937), Falange Española Auténtica (1937), la Junta Política clandestina (1939-1941), Falange Española Auténtica (1939), Ofensiva de Recobro Nacional Sindicalista (1940) y la Alianza Sindicalista (1945). <<

[12] D. Jato, Gibraltar decidió la guerra, Ediciones Acervo, Barcelona, 1978, pp. 163-165, y entrevista personal, 7-VI-1977; J. M. Doussinague, España tenía razón, Espasa-Calpe, Madrid, 1949, passim, especialmente pp. 63-240; Narciso Perales (falangista), entrevistas personales, 31-XII-1976 y 11-IX-1978; L. López Rodó, La larga marcha hacia la monarquía, Noguer, Barcelona, 1972, pp. 503-505. <<

[13] J. M. Gil Robles, La monarquía por la que yo luché, Taurus, Madrid, 1976, pp. 20-24; A. Marquina Barrio, «Conspiración contra Franco», en Historia 16, núm. 72 (abril 1982). <<

[14] D. Jato, op. cit., passim, especialmente pp. 64 y 80-135. <<

[15] Marquina Barrio, loe. cit. Esto ocurrió en 1940. No me ha sido posible establecer si hubo alguna relación entre estas «sacas» y la existencia del grupo falangista Ofensiva de Recobro Nacional Sindicalista fundado en Valencia en 1940 por Eduardo Ezquer y Gabaldón. <<

[16] Ibidem. Paradójicamente, en esta decisión fue clave otro monárquico alfonsino, el almirante Luis Carrero Blanco. <<

[17] Ibidem. <<

[18] Ibidem. Huelga decir que ninguna de las propuestas hechas por Aranda obtuvo el apoyo anglosajón buscado. Aranda fue arrestado en 1946, acusado de estar vinculado a la Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas, creada clandestinamente en 1944 por representantes de las fuerzas antifranquistas de izquierda. <<

[19] Entrevista con Narciso Perales, amigo personal de Muñoz Grandes y a la sazón confinado en La Línea de la Concepción, 11-IX-1978. <<

[20] D. Jato, op. cit., p. 134, quien cita un informe del almirante Canaris a Franco que implicaba también al falangista Dionisio Ridruejo en el plan. Jato sin duda tenía acceso a información reservada sobre el particular por cuanto era miembro del Servicio de Información de FET y de las JONS. <<

[21] No es posible por el momento citar la procedencia de esta información. No obstante, doy fe de que existe al respecto una documentación detallada y digna de crédito. <<

[22] Entrevista personal con don Ramón Salas Larrazábal, Salamanca, 1-VIII-1984. <<

[23] D. Ridruejo, Casi unas memorias, Planeta, Barcelona, 1976, p. 282; la primera vez fue en 1942. <<

[24] D. Jato, op. cit., p. 140; L. López Rodó, op. cit., pp. 37-38. En 1943, don Juan de Borbón pidió a Franco que abandonara el poder y, en junio del mismo año, un grupo de diputados envió una carta a Franco sugiriendo que cediese su puesto a don Juan. En 1945, don Juan hizo público su célebre «Manifiesto de Lausana» en la creencia de que el resultado de la segunda guerra mundial iba a provocar cambios importantes en España. <<

[25] Conclusión tercera de la Comisión Permanente del I Congreso Nacional de la Falange celebrado en octubre de 1953, reproducida en Congreso Nacional de FET y de las JONS, Madrid, 1953, p. 166. <<

[26] Ibidem, pp. 101 y 175. <<

[27] Sobre la elaboración de la Ley de los Principios Fundamentales véase Ellwood, op. cit., pp. 176-182, y referencias. <<

[28] Discurso pronunciado por Carrero Blanco el 10-XII-1966. <<

[29] Preámbulo al Decreto del 3-IV-1970, en el que se afirma: «este Movimiento Nacional es el mismo Movimiento que fue creado por el Decreto de 19 de abril de 1937». <<

[30] Cf. J. Triguero, «La generación de Fraga y su destino», en Cuadernos de Ruedo Ibérico, núm. 1 (junio-julio 1965), París. <<

[31] En 1970, el movimiento carlista, que desde el final de la guerra civil se había encerrado en sus asuntos dinásticos, se dividió en dos ramas. Una, encabezada por el príncipe Carlos Hugo, se alió con la oposición democrática; la otra, presidida por el hermano de Carlos Hugo, Sixto, se reafirmó en su fidelidad al franquismo. <<

[32] El ejemplo más sonado fue la diatriba emitida por Girón contra ciertos miembros liberales del gobierno en abril de 1974, que en seguida fue refererenciada como «el gironazo». <<

[33] Cf. H. R. Southworth, «La herencia fascista española», en P. Preston, España en crisis, Fondo de Cultura Económica, Madrid, 1978, p. 58. <<