4 Léase, por ejemplo, el Libro de Daniel en la Biblia: «Daniel y los tres jóvenes en la corte de Nabuconodosor».
[,..] El rey ordenó después a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que escogiese de entre los hijos de Israel algunos jóvenes de estirpe real y de familia noble: no debían tener defecto alguno. [...] El rey les asignó una ración diaria de la comida del monarca y del vino que él bebía. [...]
Daniel tenía el propósito de no contaminarse con la comida del rey ni con el vino que él bebía, y suplicó al jefe de los eunucos que no le obligaran a contaminarse. [...] Sin embargo, éste le dijo a Daniel: «Temo que el rey, mi señor, que ha asignado vuestra comida y vuestra bebida, venga a encontrar vuestros rostros macilentos en comparación con los jóvenes de vuestra edad, y así terminéis haciéndome culpable de muerte ante él». Entonces Daniel dijo al inspector a quien el jefe de los eunucos había confiado el cuidado de Daniel, Ananías, Misad y Azarías: «Haz una prueba por favor con tus siervos durante diez días: que nos den legumbres¹ por comida y agua como bebida; después puedes comparar nuestro aspecto con el de los jóvenes que comen los manjares del rey y tratar a tus siervos con arreglo a lo que hayas visto». Aceptó él la propuesta y los puso a prueba durante diez días. Al cabo de este tiempo, su rostro apareció más bello y su aspecto más rollizo que el de todos los jóvenes que comían los manjares del rey. Desde entonces el inspector siguió retirándoles su ración de comida y su vino y dándoles sólo legumbres. Dios concedió a aquellos cuatro jóvenes saber e inteligencia en materia de escritura y sabiduría. Daniel, en particular, sabía interpretar toda clase de visiones y sueños. [...] El rey se entretuvo hablando con ellos, pero entre todos los otros no encontró ninguno que pudiese compararse con Daniel, Ananías, Misael y Azadas [...] en sabiduría e inteligencia.
Libro de Daniel 1(1-21)
1. La traducción literal es «granos».<<