CAPÍTULO 13. OTROS MUNDOS Y GRANDES PREGUNTAS

[1] W. Owen, «O world of many worlds», The Collected Poems of Wilfred Owen 1893-1918, Chatto & Windus, Londres, 1963. <<

[2] C. Pantin, «Life and the Conditions of Existence», en Biology and Personality, ed. I. T. Ramsey, Blackwell, Oxford, 1965, p. 94; ver también C. F. A. Pantin, «Organic Design», Advances in Science 8, p. 138 (1951). <<

[3] El problema de añadir sustancias a la palabra «probable» es un problema profundo y difícil. Cada intento de definir la probabilidad de forma precisa para problemas cosmológicos y dar así respuestas numéricas a preguntas como «¿cuál es la probabilidad de que el Universo tenga ciertas propiedades que permitan que exista vida en él?» ha fracasado hasta ahora. Técnicamente, éste es el problema matemático de definir una medida de probabilidad. La dificultad está simplemente en no saber cuáles son los resultados igualmente probables cuando se trata de evaluar el conjunto de todas las posibles condiciones de partida para el Universo o todos los posibles resultados de la teoría del Universo inflacionario caótico. Los problemas se acentúan por el problema de definir «cuándo» se aplican las probabilidades de un modo universal para cualquier lugar en el Universo. Hay considerable investigación sobre este problema actualmente pero sigue sin estar resuelto. <<

[4] C. Pantin, «Life and the Conditions of Existence», op. cit. p. 104. Nótese que aunque Pantin menciona «una solución análoga al principio de selección natural», él no la desarrolla. <<

[5] Podríamos estar equivocados en esto si la Teoría de Todo contuviera alguna interrelación de constantes que tuviera la propiedad de que un cambio de una parte en cien mil millones en la constante de estructura fina produjera un cambio de, digamos, una parte en dos de alguna otra constante crítica para la vida. <<

[6] Si la vida no es nada más que un subproducto de alcanzar un nivel muy alto de complejidad, entonces quizá pueda haber vida en el espacio de velocidades o en la fábrica de la estructura del espacio-tiempo o en las escalas atómica, nuclear o de las partículas elementales como una extensión asintótica de las búsquedas actuales por crear nanotecnologías. <<

[7] J. D. Barrow, Pi in the Sky, Oxford University Press y Vintage, Nueva York, 1992, pp. 280-292. [Hay traducción española: La trama oculta del Universo, Crítica, Barcelona, 1996]. Para un desarrollo ver también M. Tegmark, «Is the “Theory of Everything” merely the Ultimate Ensemble Theory?», Annals of Physics (NY) 270, 1 (1998). <<

[8] Podríamos preguntar si hay algún umbral de complejidad en el que se hace posible que la vida sea descrita dentro de un formalismo matemático. El único umbral evidente ocurre cuando alcanzamos la complejidad de la aritmética. En este punto es posible la auto-referencia. Allí puede haber una correspondencia uno a uno entre aritmética y enunciados sobre aritmética (esto no es posible con estructuras más simples como las geometrías). Autómatas celulares como el juego de la vida de John Conway resultan ser equivalentes a la aritmética en su estructura lógica. Es interesante que cuando alcanzamos la complejidad de la aritmética, la propiedad de incompletitud de Gödel se hace una propiedad del sistema. Algunos autores, en especial John Lucas y Roger Penrose, han sugerido que esta propiedad podría ser una característica esencial de la consciencia. Si es así, entonces el umbral de complejidad que se cruza cuando alcanzamos la aritmética sería el nivel mínimo necesario para que aparezca procesamiento de información consciente dentro del sistema lógico. Es interesante comparar este bajo umbral para la complejidad auto-referencial en los sistemas lógicos con el bajo umbral para la generación de complejidad en autómatas celulares discretos discutido por Stephen Wolfram en A New Kind of Science, Wolfram Media Inc., Champaign, IL, 2002. Algoritmos unidimensionales sencillos con reglas de primeros vecinos pueden generar niveles de complejidad que no pueden superarse añadiendo dimensiones extra, reglas más complejas, perturbaciones aleatorias o promedios. <<

[9] Si en un sistema lógico hay un enunciado falso, éste puede utilizarse para demostrar la verdad de cualquier enunciado (como 0 = 1). Es famosa la respuesta que dio Bertrand Russell a un reto para demostrar que su interlocutor era el Papa si 1 = 2: usted y el Papa son dos pero si 2 = 1, entonces usted y el Papa son uno. <<

[10] G. H. Hardy, A Mathematician’s Apology, Cambridge University Press, 1967, p. 135. [Hay traducción española: Apología de un matemático, Nivola, Madrid, 1999]. <<

[11] Esta fe en que el futuro será como el presente es lo que los filósofos llaman problema de inducción. <<

[12] W. Allen, Getting Even, Random House, Nueva York, 1971, p. 33. <<

[13] Si olvidamos la inflación como creadora de diversidad y sólo suponemos que el Universo es infinito y aleatorio, entonces en algún lugar, infinitamente a menudo, deben aparecer grandes regiones que tienen propiedades que soportan la vida. Tendríamos que habitar en una de ellas. Sin embargo, las grandes regiones ordenadas serían mucho menos probables que las pequeñas y la inflación ofrece un mecanismo para explicar por qué grandes regiones ordenadas se generan con alta probabilidad. <<

[14] A. C. Clarke, «The Wall of Darkness», en Super Science Stories, recogidas en The Other Side of the Sky, Signet, Nueva York, 1959, capítulo 4. Esta historia fue escrita en 1946 y publicada por primera vez en 1949. <<

[15] A. Linde, «The Self-reproducing Inflationary Universe», Scientific American 5, 32 (mayo de 1994). <<

[16] La motivación para descubrir si esto es posible es evitar el hacerlo por accidente. <<

[17] E. R. Harrison, «The Natural Selection of Universes Containing Intelligent Life», Quarterly Journal of the Royal Astronomical Society 36, p. 193 (1995). Aunque el autor llama al inteligente ajuste de las constantes de la Naturaleza «selección natural» de universos, es en realidad selección «antinatural» o «reproducción forzada» de universos con características deseadas. <<

[18] L. Smolin, The Life of the Cosmos, Oxford University Press, Nueva York, 1995. <<

[19] Esta idea de que las constantes de la Naturaleza son «reprocesadas» cuando la materia colapsa en una singularidad de densidad infinita, por ejemplo cuando un Universo cerrado colapsa y rebota a un estado de expansión, fue sugerida por primera vez por John A. Wheeler; ver por ejemplo el último capítulo de C. Misner, K. Thome y J. A. Wheeler, Gravitation, W. H. Freeman, San Francisco, 1972. <<

[20] Esto es bastante parecido al estado a largo plazo para un sistema evolucionista, mientras que la situación en que se alcanza un máximo local con respecto al valor de las constantes es similar a alcanzar una estrategia evolutivamente estable, en la que cualquier desviación de este estado deja al menos a uno de los jugadores peor de lo que estaba; ver por ejemplo J. Maynard Smith, Evolutionary Genetics, Oxford University Press, Londres, 1989. <<

[21] Evidentemente este escenario requiere que el Universo sea cerrado de modo que pueda colapsar en el futuro. <<

[22] Suponiendo que no hay ninguna otra forma de que las constantes cambien sus valores distinta de cambiar en una singularidad. <<

[23] La energía total del Universo en cualquier ciclo es en realidad cero. <<

[24] Esto fue advertido por primera vez en dos artículos del cosmólogo americano R. C. Tolman, «On the Problem of the Entropy of the Universe as a Whole», Physical Review 37, p. 1639 (1931) y «On the Theoretical Requirements for a Periodic Behaviour of the Universe», Physical Review 38, p. 1758 (1931). <<

[25] J. D. Barrow y M. Dabrowski, «Oscillating Universes», Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, 275, p. 850 (1995). <<

[26] C. Raymo, Skeptics and True Believers, Random House, Nueva York, 1999, p. 221. <<