CAPÍTULO 9. ALTERAR LAS CONSTANTES Y REESCRIBIR LA HISTORIA
[1] D. Adams, Mostly Harmless, Heinemann, Londres, 1992, p. 25. <<
[2] R. A. Heinlein, The Number of the Beast, New English Library, Londres, 1980, p. 14. [Hay traducción española: El número de la bestia, Martínez Roca, Madrid, 1982]. <<
[3] Ésta es una situación algo hipotética. Cabría esperar entender por qué nuestra teoría final no puede cambiarse en ninguna manera sin destruir su coherencia lógica, pero es difícil imaginar cómo podríamos saber alguna vez que no había una teoría autoconsistente completamente diferente que no estuviera en ningún sentido próxima a nuestra supuesta teoría final. <<
[4] A primera vista podría parecer que este punto final es similar al de la biología anterior al descubrimiento de la evolución por selección natural. Sin embargo, es bastante diferente. Se trata del descubrimiento de una forma completa para las leyes y constantes verdaderas de la Naturaleza. Pero incluso si las conociéramos no podríamos predecir todos los estados que podrían salir de ellas. <<
[5] Esto no significa que el Universo entero tenga que ser como es en cualquier aspecto. Dos universos con las mismas leyes y constantes de la Naturaleza, e incluso las mismas condiciones iniciales, mostrarán diferentes resultados para dichas leyes y diferente evolución detallada debido a la ruptura de simetría y la incertidumbre cuántica. <<
[6] Carter, «Large number coincidences and the anthropic principle», en Confrontation of Cosmological Theories with Observational Data, ed. M. S. Longair Reidel, Dordrecht, 1974. <<
[7] A. R. Wallace, Man’s Place in the Universe, Chapman & Hall, Londres, 1903, p. 267. <<
[8] M. Born, Physics in My Generation, Pergamon, Londres, 1956, p. 77. <<
[9] S. Schaefer, Independent, 4 de junio de 2000, p. 6. <<
[10] A. Guth, «The Inflationary Universe», Phys. Rev. D 23, p. 347 (1981); A. Guth, The Inflationary Universe, Addison Wesley, Reading, 1997. [Hay traducción española: El Universo inflacionario, Debate, Barcelona, 1999]. <<
[11] Ver J. D. Barrow, The Origin of the Universe, Orion, Londres, 1994 para una exposición de estos desarrollos. <<
[12] Esto se debe a que el Universo contiene irregularidades. <<
[13] La aceleración es tan rápida que sólo se requiere un período muy breve, desde 10−35 a 10−33 segundos, para hacerlo. <<
[14] Para una exposición más detallada de este problema ver J. D. Barrow y J. Silk, The Left Hand of Creation, Basic Books, Nueva York, 1983 y Penguin Books, Londres, 19952. <<
[15] G. Smoot y K. Davidson, Wringles in Time, Morrow, Nueva York, 1994. [Hay traducción española: Arrugas en el tiempo, Plaza y Janés, Barcelona, 1994]. J. C. Mather y J. Boslough, The Very First Light, Basic Books, Nueva York, 1996. <<
[16] Los primeros resultados del análisis de los datos enviados por WMAP (la W se añadió al nombre inicial de la misión en homenaje a David Wilkinson, uno de sus promotores, fallecido en septiembre de 2002) se publicaron en febrero de 2003. Estos resultados muestran un espectro de fluctuaciones gaussiano y (aproximadamente) invariante frente a escala que coincide con las predicciones de los modelos inflacionarios más generales. El Universo estaría compuesto de un 4 por 100 de materia bariónica, un 23 por 100 de materia oscura no bariónica y un 73 por 100 de energía oscura. Además, los datos dan una edad para el Universo de 13,7 ± 0,2 × 109 años, y un tiempo de 379 + 8 × 103 años para el instante en que se liberó la radiación cósmica de fondo. Otro resultado importante es que las primeras estrellas se formaron sólo 200 millones de años después del Big Bang, mucho antes de lo que se pensaba hasta ahora. Todavía no se han hecho públicos los resultados del análisis de una segunda serie de datos, pese a que su aparición estaba prevista para la primavera de 2004. (Para más detalles, ver http://lambda.gsfc.nasa.gov.) (N. del t.) <<
[18] J. D. Barrow y F. J. Tipler, The Anthropic Cosmological Principle, Oxford University Press, Oxford, 1986. <<
[19] A. Linde, «The Self-Reproducing Inflationary Universe», Sci. American n.º 5, vol. 32 (1994). <<
[17] Preparado para el autor por Rob Crittenden. <<
[20] Debo confesar que siempre he estado intrigado por esta justificación para el estudio de la historia. Parece que la mayoría de los problemas importantes en el mundo, desde Irlanda del Norte al Oriente Medio, han surgido porque la gente sabe demasiada historia. <<
[21] N. Ferguson, ed., Virtual History, Perseus Books, Nueva York, 1997. <<
[22] D. Mackay, ver J. D. Barrow, Impossibility, Oxford University Press, Londres, 1998 para una discusión más amplia. <<
[23] K. Amis, The Alteration, Penguin, Londres, 1988, que imagina las consecuencias de que nunca se hubiera producido la reforma inglesa. <<
[24] L. Deighton, SS-GB, Jonathan Cape, Londres, 1978, en donde, en febrero de 1941, los británicos se han rendido, Churchill ha sido ejecutado, el rey Jorge VI está prisionero en la Torre de Londres y las SS gobiernan Gran Bretaña desde Whitehall. [Hay traducción española: SS-GB, Bruguera, Barcelona, 1981]. <<
[25] R. Harris, Fatherland, Hutchinson, Londres 1992. [Hay traducción española: Patria, Ediciones B, Barcelona, 1993]. <<
[26] J. L. Borges, Labyrinths, New Directions, Nueva York, 1964, p. 19. [Hay traducción española: Ficciones, Alianza, Madrid, 2005]. <<
[27] M. Oakeshott, citado en N. Ferguson (ed.), Virtual History, Perseus Books, Nueva York, 1997, pp. 6-7. <<
[28] Ferguson, ibíd., p. 6. <<
[29] S. Blackburn, Being Good, Oxford University Press, Londres, 2001, pp. 72-73. <<
[30] Ferguson, ed., Virtual History, Perseus Books, Nueva York, 1997, p. 86. <<