Karate para todos
Uno de los más notables aspectos del karate es que puede ser realizado por todos, jóvenes o viejos, fuertes o débiles, hombres o mujeres. Además, para practicarlo no es necesario un oponente. Por supuesto, a medida que se progresa en el arte, será esencial un adversario como sparring en la práctica (kumite) o sparring libre (jiyū kumite), pero al comienzo es innecesario un adversario real. No hay necesidad de un uniforme especial. Aún un Dojo es innecesario: una persona puede practicar karate en su propio patio. Por supuesto, ninguno que quiera realmente aprender los distintos katas puede hacerlo en un Dojo propio, pero el que considere que es suficiente estar saludable y entrenar su mente y espíritu puede hacerlo practicando karate por sí mismo.
Por estas razones encontramos que hay muchas más mujeres practicando el arte actualmente, lo que creo que es una ventaja para ambos, para las mismas mujeres y para el Karate-dō. Pero si los colegios de chicas que estudian karate frenan la publicidad de este hecho, pienso que aquellos que hemos sido responsables de su propagación también podemos ser responsables de alimentar la idea de que es un arte que debe ser practicado sólo por hombres.
Aunque en general la gente no piense muy bien de una mujer que eligió estudiar karate, ellas mismas deben encontrar al arte tan intrigante como le pasa al hombre. Una razón, creo yo, es que los katas tienen movimientos graciosos, parecidos a aquellos usados en distintos tipos de danzas. En televisión vemos ahora los llamados “ejercicios de belleza” para mujeres y pienso al mirarlos cuán efectivamente podrían utilizarse nuestros katas para ese propósito, ya que pueden ser practicados por cualquiera.
Frecuentemente me han preguntado si una mujer que aprendió karate no querrá dominar a su marido después de casarse. Lo más probable es que ocurra lo contrario, yo decía; una esposa entrenada en karate hará todos los esfuerzos para obedecer a su marido porque el karate comienza y termina con cortesía. Una esposa que aprendió Karate-dō no pensará en tratar de prevalecer sobre su marido.
Sabemos muy bien que el karate puede mejorar la apariencia de chicas y mujeres jóvenes, tanto que los padres me traen frecuentemente a sus hijos para que les enseñe el arte. En numerosas ocasiones tuve que aceptar a chicas enfermizas como alumnas sólo para verlas recuperar su salud después de aproximadamente seis meses de entrenamiento, pero luego el karate se hizo tan importante para muchas de ellas que no desearon dejarlo.
También está el hecho indiscutible que una mujer con algún conocimiento de karate puede defenderse aún contra un poderoso agresor masculino. Sin embargo me gustaría reiterar que el karate no es, ni nunca ha sido, meramente una forma brutal de defensa propia. Por el contrario, cualquiera que haya aprendido el arte de karate tendrá cuidado de aventurarse en lugares peligrosos o en situaciones donde él o ella puedan verse obligados a usar el arte. Así como un hombre entrenado en karate no irá buscando pelea, una mujer entrenada en karate no se colocará en una situación donde deba usar su destreza para someter a un posible captor.
Una cosa que a menudo les digo a mis jóvenes alumnos ellos la encuentran confusa. “Ustedes no deben” les digo “convertirse en fuertes sino en débiles”. Ellos quieren saber qué quiero decir, porque una de las razones por la que eligieron Karate-dō es para hacerse fuertes. Es difícil, me dicen ellos, entrenarse para convertirse en débil. Luego les contesto que lo que les estoy diciendo es realmente difícil de entender. “Quiero que encuentren la respuesta ustedes mismos” les digo. “Y les prometo que llegará el tiempo en que ustedes realmente entenderán lo que les quiero decir”.
Estoy convencido de que podrán. Estoy convencido que si la gente joven practica karate con todo su corazón y toda su alma llegará a entender mis palabras. El que conoce su propia debilidad podrá manejarse en cualquier situación; solo una persona verdaderamente débil es capaz de un verdadero valor. Naturalmente un adepto al karate debe perfeccionar su técnica a través del entrenamiento, pero nunca debe olvidar que sólo a través del entrenamiento será capaz de reconocer su propia debilidad.