Historia no escrita

Debido a que prácticamente no hay material escrito sobre los comienzos del karate, no conocemos quién lo inventó y desarrolló ni tampoco donde se originó y como se extendió. Su historia más antigua se puede inferir sólo por leyendas que se transmitieron de boca en boca, y ellas, como muchas leyendas, tienden a ser imaginativas y posiblemente inexactas.

En mi infancia, durante los primeros años Meiji, como mencioné antes, el karate fue prohibido por el gobierno. No podía practicarse legalmente y por supuesto no había Dojo de karate. No había ningún instructor profesional. Los hombres que se sabía que eran adeptos aceptaban pocos alumnos en secreto, pero su subsistencia dependía de trabajos no relacionados con el karate. Y aquellos que tenían la suerte de ser aceptados como alumnos se debía a su interés por el arte. Al principio, por ejemplo, yo fui el único alumno del Maestro Azato y uno de los pocos que estudió con el Maestro Itosu.

No habiendo instructores profesionales fue puesto poco énfasis en descripciones escritas de técnicas y formas, una carencia que para un hombre como yo, cuya misión en la vida ha sido la propagación del Karate-dō, se ha sentido muy profundamente. Aunque obviamente lo que recuerdo haber oído de mis maestros acerca de las leyendas que sobrevivieron en Okinawa. Ay, sé que mi memoria no es siempre confiable y estoy seguro de que haré mi parte de errores. Sin embargo, haré lo posible para decir aquí lo poco que aprendí acerca del origen y desarrollo del karate en Okinawa.

Se dice que Napoleón observó que en alguna parte del Lejano Este había un pequeño reino donde la gente no poseía una sola arma. Hay un poco de dudas de si se refería a las Islas Ryukyu, lo que es ahora la prefectura de Okinawa y sonde debe haberse originado el karate, desarrollado y hecho popular entre la gente de la isla por esta razón: ellos tenían prohibido por ley portar armas.

Había, en efecto, dos decretos prohibiendo esto: uno promulgado alrededor de cinco siglos atrás, el segundo promulgado alrededor de 200 años más tarde. Antes de la promulgación del primer decreto, las Ryukyus estaban divididas en tres pequeños reinos guerreros: Chuzan, Nazan y Hokuzan. El monarca de Chuzan, Shō Hashi, una vez logró unificar los tres pequeños reinos y emitió un mando prohibiendo a todos los habitantes de las Ryukyus la posesión de armas, aún viejas y oxidadas espadas. También invitó a los letrados famosos y hombres de estado de los tres reinos a la ciudad capital de Shuri, donde estableció un gobierno central que duró los dos siglos siguientes.

En el año 1609, sin embargo, el rey dominante de la dinastía estuvo obligado a equiparse de armas para repeler una invasión a las islas lanzada por Shimazu, el “daimyo” de Satsuma (actualmente Prefectura de Kagoshima).

Los recientemente armados guerreros de las Ryukyu pelearon con gran bravura y valor contra los soldados del clan Satsuma, conocidos y temidos en toda la región por su capacidad de pelea, pero después del éxito de los Ryukyuan en algunas batallas, la sorpresa del desembarco de fuerzas de Shimazu selló el destino de los isleños y el de su monarca, que fue obligado a rendirse.

Como Shimazu reimplantó el edicto de prohibición de armas, muchos Ryukyuans (la mayoría de ellos miembros de clase “shizoku”) comenzaron a practicar secretamente una forma de autodefensa donde las manos y piernas eran las únicas armas. Cómo fue realmente esto solo puede ser conjeturado.

Sin embargo es conocido que por muchos siglos Okinawa estuvo empeñada en comerciar con la gente de la Provincia de Fukien, al sur de China, y es probable que de esta forma el “kempo” chino (boxeo) fuese introducido en las islas.

Fue a través del kempo que el karate actual se desarrolló. Primero fue conocido como “Okinawate”, y recuerdo que cuando era un chico escuchaba a mis mayores hablar de ambos, “Okinawate” y “Karate” (el “Kara” en este caso refiriéndose a China). Luego comencé a pensar en el Okinawate como un arte de pelea nativo de Okinawa y en el karate como una forma china de boxeo. En cada caso, percibía una clara distinción entre los dos.

Durante los años de prohibición de armas, se enviaban inspectores a las islas desde Satsuma, para asegurar que la prohibición fuese observada estrictamente, así que es sorprendente cómo el karate (que capacitaba a un hombre a matar sin armas) pudo ser practicado y perfeccionado en la clandestinidad. Como dije antes, este aspecto clandestino del karate persistió a través de los primeros años de Meiji, en parte porque el antiguo decreto se mantenía en la mente de la gente.

Es una observación personal que las danzas folclóricas okinawenses usaban una serie de movimientos similares a los utilizados en karate, y la razón, yo creo, es que los adeptos que practicaban el arte marcial en secreto, incorporaron estos movimientos en las danzas a efecto de confundir más a las autoridades. Ciertamente, cualquiera que observe cuidadosamente las danzas folclóricas okinawenses (y ellas tienen todavía bastante popularidad en las grandes ciudades) notará que difieren marcadamente de las danzas más gráciles de otras islas japonesas. Los bailarines okinawenses, hombres y mujeres, usan sus manos y piernas mucho más enérgicamente, y su entrada en la zona de danza, así como su salida, son también reminiscencias del comienzo y final de cualquier kata de karate.

Ciertamente, la esencia del arte ha sido resumida en las palabras: “Karate comienza y termina con cortesía”. Así también en la misma Okinawa, la gente por muchos, muchos siglos consideró a su país como un lugar donde eran estrictamente observadas todas las formas de etiqueta.

La famosa puerta en el frente del Castillo Shuri era llamada “Shurei no Mon”: “la Puerta de la Cortesía”. Antes de que el gobierno Meiji llegara al poder y Okinawa se convirtiese en una prefectura, la “Shuri no Mon”, así como el castillo por el cual se accedía, fueron designados como tesoro nacional. Ay, la

“Shuri no Mon” no existe más: fue totalmente destruida durante la batalla de Okinawa al final de la Segunda Guerra Mundial. Que irónico es esto. Las bases militares americanas ocupan ahora el terreno adyacente de donde una vez estaba la puerta y simbolizaba paz! (Después de que esto fue escrito la “Shurei no Mon” fue reconstruida en su forma original).