CAPÍTULO 14

 

-MARTIN-

 

¿Dónde estás mi amor, por qué te escondes de mí otra vez?

 

Una semana sin verla. Un vacío en el pecho, un dolor en el alma.

Qué estúpido me siento otra vez.

No voy a dejar que vuelvan a alejarme de ella. Voy a evadir todo tipo de acusación para volver a ser parte de su vida.

Era un crío cuando dejé que su familia me tratara cómo  a un pobre diablo. Me hicieron sentir una escoria, cuando jamás lo fui.

Y ahora que ascendí y soy parte de la élite de abogados, no pueden cuestionarme nada, y si lo llegaran a hacer, en este momento, me importaría una mierda.

Tengo para darle a mi preciosa pequeña, a mi Lau, todo, además de mi amor.

Los voy a enfrentar, me voy la a jugar por ella, por el amor que siento.

Cuando pensé que no iba a volver a encontrar el amor, cuando estaba casi seguro de no volver a enamorarme, el universo hizo que la viera de nuevo. Esa  tarde de lluvia, en ese lugar, tan inesperadamente posible.

En un primer momento no creí que fuera ella. Estaba más… ¿cómo explicarlo? la vi hecha toda una mujer, tan endemoniadamente sexy con la ropa y el pelo mojados. No pude resistirme y la abordé.

Cuando se giró y quedó bien cerquita de mí, disfruté de su aroma, de ese que había extrañado tanto, ese aroma del cual no había podido desprenderme por mucho tiempo.

Y ahí estaba Laura.

Nerviosa, curiosa y sexy, pero no me reconoció al instante. En un primer momento, pero pensé que estaba jugando,  después me di cuenta de que realmente no me recordaba cómo  yo sí la recordaba a ella.

 

Su sonrisa logró, que durante algunos segundos, todo mi ser paseara por diferentes y hermosos momentos vividos. Comencé a sentir un sabor amargo y un dolor en una parte de mi corazón.  

Tantos años sin verla, sin poder encontrarla, ni a ella ni a…

Un sonido de mi teléfono móvil hizo que mi mente saliera del pasado. Me salvó del sentimiento del dolor. Respondí al tercer timbrazo.

 

—Hermanitoooo ¿Cómo estás?

La voz de mi hermano calmó todo tipo de ansiedad insoportable que estaba terminando con mi paciencia.

—¡Hola, paseandero! Estoy… simplemente estoy. ¿Vos cómo estás?

A mi hermano no podía mentirle. Él seguramente se habría dado cuenta del tono en mí voz.

—¿Estás?¿Existís? ¡¡¡Estás vivooo!!! ¡Eso es lo que te sucede! ¡Yo estoy muy bien!  Acabo de terminar uno de los trabajos, y en un par de semanas se me termina el contrato con esta agencia. Voy a tener un tiempo libre hasta que comience con el nuevo proyecto.

Tengo ganas de ir a visitarte, ¿crees que pueda ser posible?

—¡Sería perfecto! Justo necesito un buen cocinero. Amo, las viandas y las comidas de restaurantes, pero ¡extraño tus artes culinarias, brother!

—Mmm entonces… en un par de semanas estaré por Buenos Aires. ¿Estás seguro de que es un buen momento?. No te escucho muy bien y no hablo de la conexión.

<<Bingo, ya lo había detectado.>>

—Hablaremos en persona mientras me cocinas una de tus especialidades.

—Te conozco, hermanito, pero dale, ¡largá prenda! Dame una pista, quiero estar preparado para lidiar con lo que sea!

Dudé por dos segundos, no podía mentirle a mi hermano.

—Laura.

—¿Whatttttttt?....

 

  Le hice un corto resumen de lo sucedido hasta ese momento y le conté cómo  me sentía y lo que pensaba hacer para reconquistarla… todo casi sin respirar.  De lo contrario no me iba a dejar en paz hasta que le fuera sincero.

 

—Organizo mi Schedule y te confirmo fecha posible de viaje.

 

Continuamos charlando de amenidades y nos prometimos vernos pronto.

 
Tu secreto, mi destino
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