35. Intercambios culturales galácticos

Símbolo de una galaxia unificada, por Jon Lomberg. La galaxia representada es la M74, en la constelación de Piscis.

Es posible especular en el futuro, muy distante, de las civilizaciones avanzadas. Podemos imaginar tales sociedades en excelente armonía con sus medios ambientes, su biología, y las extravagancias o caprichos de sus políticas, de manera que gozan de períodos de vida extraordinariamente largos. La comunicación tiene que haberse establecido hace ya mucho tiempo con otras civilizaciones. La difusión de conocimientos, técnicas y puntos de vista se extenderían a la velocidad de la luz. Con el tiempo, las diversas culturas de la Galaxia, que implica un gran número de organismos muy diferentes en su aspecto, basados en diferentes bioquímicas y diferentes culturas iniciales, se homogenizarían, así como las diversas culturas de la Tierra están hoy día en procesos de homogeneización.

Pero tal homogeneización cultural de la Galaxia costará largo tiempo. Una comunicación por radio de ida y vuelta entre nosotros y el centro de la Vía Láctea requiere sesenta mil años. La homogeneización cultural de la Galaxia precisaría de muchos de tales cambios, aun cuando cada cambio implicara grandes cantidades de información enviada eficientemente. Considero difícil creer que serían adecuados no menos de cien intercambios entre los lugares más remotos de la Galaxia para la homogeneización cultural.

En consecuencia, el mínimo período de vida para la homogeneización de la Galaxia se extendería a muchos millones de años. Por supuesto, las sociedades deben permanecer estables durante períodos de tiempo comparables. Tal homogeneización no precisa ser deseada, pero se dan todavía presiones fuertes y evidentes para que ocurra, como es también el caso en la Tierra. Si hay una comunidad galáctica de civilizaciones que abarca gran parte de la Vía Láctea, y si estamos en lo cierto con respecto a que no se puede transmitir información a una velocidad mayor que la de la luz, entonces la mayor parte de sus miembros —y todos los miembros fundadores— de tal comunidad deben estar, por lo menos, millones de años más avanzados que nosotros. Por esta razón, creo que es algo muy fantástico o más bien una verdadera locura el suponer que actualmente se pueda establecer contactos por radio con los extraterrestres y llegar a ser miembro de la federación galáctica, algo similar a como si un armadillo solicitara ingresar en las Naciones Unidas.

Estas limitaciones de la velocidad de la luz, en cuanto se refiere a la comunicación, también se pueden aplicar a la homogeneización de culturas de diferentes galaxias, después de transcurrido un hipotético período de millones de años, en el cual las civilizaciones estelares de una determinada galaxia alcanzarán una cultura común. Podemos imaginar que otras galaxias estén tratando de entrar en contacto con estas federaciones galácticas.

Las galaxias espirales más cercanas se encuentran a varios millones de años-luz de distancia. Esto significa que un solo elemento de diálogo —un mensaje y su respuesta— necesitaría espacios de tiempo de varios millones de años, probablemente unos diez en total. Si se precisan cien de tales intercambios, la escala de tiempo para la homogeneización de un grupo de galaxias cercanas es entonces del orden de los mil millones de años. Las sociedades galácticas tendrían que ser estables y preservar la continuidad para tales períodos de tiempo. Esto significaría que una civilización sumamente vieja en nuestra Galaxia podría tener enormes semejanzas culturales con federaciones galácticas similares en otros miembros de los que los astrónomos llaman modestamente el grupo «local» de galaxias.

Estas escalas de tiempo en la homogeneización están comenzando a alcanzar un punto que pone a prueba la credulidad. Hay suficientes catástrofes naturales y fluctuaciones estadísticas en el Universo —aun residiendo en muchos planetas simultáneamente durante más de mil millones de años— como para que una sociedad estable comience a ser poco probable. También, durante estos inmensos períodos de tiempo, las mismas sociedades galácticas comunicantes estarán evolucionando. Se precisarán muchos contactos para mantener la homogeneización. Las galaxias están tan alejadas una de otra que siempre retendrán su individualidad cultural.

En todo caso, para poseer homogeneización cultural con el grupo más próximo de galaxias como la nuestra, y empeñarnos en un centenar de intercambios de mensajes se necesitaría un tiempo superior a la edad del Universo. Esto no es excluir largos mensajes individuales de una galaxia a otra. Puede ser que enormes cantidades de información, por ejemplo —sobre la historia de una federación galáctica— quizá sean conocidas para civilizaciones de otras galaxias. Pero no habrá tiempo suficiente para diálogos. Como máximo, sería posible un intercambio entre las más distantes galaxias en el Universo. Dos intercambios de información a la velocidad de la luz necesitarían más tiempo del que existe, de acuerdo con la moderna cosmología.

Concluimos que no puede haber una red fuertemente coherente de comunicación, unificando inteligencias a través de todo el Universo si: 1) tales civilizaciones galácticas implican evolución hacia arriba de sociedades individuales planetarias; y 2) la velocidad de la luz es indudablemente un límite fijo en la velocidad de transmisión de información como la relatividad especial requiere (es decir, si ignoramos ciertas posibilidades como la de usar agujeros negros para el transporte rápido: véase capítulo 39). Esta inteligencia universal es una especie de dios que no puede existir.

En cierta forma, san Agustín y otros teólogos han llegado a la misma conclusión: Dios no debe vivir en uno a otro momento, sino durante todo el tiempo simultáneamente. Esto es, en cierto sentido, como decir que la relatividad especial no se aplica a Él. Pero los dioses de la supercivilización, quizá los únicos que admiten esta clase de especulación científica, están fundamentalmente limitados. Puede haber tales dioses de galaxias, pero no del Universo como un todo.