Lección

Al usar el micrófono, recordar que se debe descargar siempre la voz sobre él; graduar su altura para que nos quede exactamente a la altura de la boca, y encontrar y mantener la distancia apropiada.

Usar ademanes normalmente cuando el micrófono se encuentre fijo. Manejar un volumen de voz como en una conversación con una persona a un metro de nosotros.

Si nos entregan el micrófono sin soporte, anclar el brazo que lo sostenga, pegando el codo al costado del cuerpo.

Utilizar el pizarrón y el rotafolios sólo con públicos reducidos en donde todos puedan leer con claridad, y no hablar mientras se escribe. En el rotafolios, si es posible, utilizar material preelaborado para reducir el rompimiento del contacto visual. No dejar visible material ajeno a lo que se expone en el momento.

Al usar la computadora para crear material y proyectarlo, hay que saber manejar bien tanto los programas como los equipos, sin abusar de los recursos de los primeros, recordando que se trata de complementar con imágenes las palabras del expositor y no de divertir al público. El material debe elaborarse para la audiencia y no como guía del orador.

Colocarse al lado de la pantalla, sin obstruir la proyección a nadie, manteniendo el contacto visual con el público y sólo ver la pantalla cuando haya que hacer un señalamiento en la imagen, usando el puntero, cuando sea indispensable, con la mano del lado de la proyección. Con el puntero láser, cuidar de no dirigirlo encendido a nuestros ojos ni hacia la audiencia. Apagarlo cuando no se usa.

Tener presente que menos material proyectado siempre dará mejor resultado.

Contar con planes alternos ante la eventual falla de los equipos de

proyección.