21 de septiembre
El Betis le estropea un estreno al Sevilla
(1958)
El Betis ha vivido siempre un poquito a la sombra del Sevilla, un poco como el Atlético con el Madrid, o el Espanyol con el Barcelona. Rivalizar con alguien que lleva el nombre de la propia ciudad es difícil. Pero eso mismo hace que produzca una felicidad especial alcanzar un éxito sonado contra el enemigo poderoso. Y ese caso se le dio al Betis un día como este, con la inauguración (o así) del nuevo estadio del Sevilla. Un estadio que se llamó, y se llama, Sánchez Pizjuán, porque se debió a la iniciativa de este hombre, entonces presidente del Sevilla. Don Ramón Sánchez Pizjuán había admirado la visión de Bernabéu al hacer un estadio gigante, siete años antes. Ese estadio le dio al Real Madrid una ventaja notable. Sánchez Pizjuán pisó sobre sus huellas, hasta el punto de que el nuevo estadio del Sevilla era, en buena medida, una réplica del campo del Madrid. Y fue diseñado por los mismos arquitectos.
El estreno se produjo al principio de la temporada 1958-1959. Quiso el duende del fútbol que el adversario fuera el Betis, recién ascendido después de quince años de ausencia en la máxima categoría. En esos años, el Betis había llegado al infierno (verdadero) de la Tercera División. Pero volvió justo a tiempo para estrenar el nuevo campo del Sevilla, que al ver que el primer rival liguero iba a ser el Betis improvisó un amistoso con el Jaén (3-3, el 7 de septiembre) para «cristianar» el campo con un rival menos crítico. Marcaron para el Sevilla Szalay, Oviedo y Diéguez, y para el Jaén, Arregui (dos) y Sará.
Pero nada pudo evitar que el primer partido oficial del Sánchez Pizjuán fuera un Sevilla-Betis, retorno del Betis a la máxima categoría tras tantos años fuera de ella. Y el primer gol lo marcó Luis del Sol, luego figura mundial en el Madrid y en la Juventus. Y ganó el Betis, 2-4, victoria que guardará como un tesoro en su relicario para el resto de los tiempos. Vayan las alineaciones: Sevilla: Cardoso (Guerrica, 52’); Santín, Campanal, Maraver; Ruiz Sosa, Pepín; Antoniet, Diéguez, Gómez, Arza y Szalay. Betis: Otero; Valderas, Ríos, Portu; Isidro, Paqui; Castaño, Azpeitia, Kuszmann, Areta y Del Sol. Goles: 0-1, Del Sol (2’); 1-1, Szalay, de penalti (37’); 2-1, Diéguez (44’); 2-2, Kuszmann (51’); 2-3, Areta (68’); 2-4, Kuszmann (78’). Asistieron 40 000 espectadores, capacidad máxima del estadio, que no estaba terminado cuando se inauguró, y que no se remataría del todo hasta 1975, cuando aquel Sevilla-Real Madrid del célebre gol de Breitner que entró por un descosido de la red (véase el día 9 de noviembre). El segundo gol del Betis, obra de Kuszmann (húngaro fugado, como Szalay, al estilo de los Kubala, Puskás, Kocsis o Czibor), fue un fallo estrepitoso de Cardoso, que se fue llorando, sustituido por Guerrica, por una lesión que según algunos béticos no era real sino fingida, por la aflicción que le produjo aquel tanto. Aquel partido supuso también el debut en el Betis de Eusebio Ríos, central vasco que alcanzaría la internacionalidad, padre de Roberto Ríos, que jugó con éxito en el Betis y fue vendido al Athletic por Lopera por la extraordinaria cantidad de 2000 millones de pesetas.