SESIÓN OCTAVA

14 de abril de 1937 a las cuatro de la tarde.

GOLDMAN: Sr. Presidente, esta mañana surgió la pregunta, una pregunta sobre cómo el Sr. Trotsky, o si él sabía que existían tendencias terroristas entre la juventud en la Unión Soviética. Quiero leer dos extractos que se encontraron este mediodía que mostrarán que el Sr. Trotsky sabía de estas tendencias terroristas, y cómo respondió a ellas y cómo además previno a la juventud contra esta tendencia. En el Boletín de la Oposición N° 33, de marzo de 1935, el Sr. Trotsky escribió. Esto, por ejemplo, es una muestra.

TROTSKY: Es correspondencia desde Moscú, no es mi artículo.

GOLDMAN: Una carta que fue recibida desde Moscú. ¿Está en formato de carta?

TROTSKY: No recuerdo, si fue una comunicación oral de parte de un hombre que vino de la Unión Soviética que cambiamos a formato de correspondencia con el fin de ocultar la evidencia de que estábamos en contacto con un extranjero que. Pero si era realmente correspondencia, no estoy seguro.

GOLDMAN: En cualquier caso, esto es de una comunicación.

TROTSKY: Una comunicación directa de un tal…

GOLDMAN: Recibida de Moscú. Cito:

Así, por ejemplo, con relación a la detención del grupo del sindicalista Nemchenko. Comunicamos lo siguiente: primero un grupo de komsomols* fue detenido, entre los que estaba el hijo de Nemchenko, acusado de preparar actos terroristas (!) el grupo fue interrogado con urgencia sobre cómo la juventud llegaba a tales ideas. El hijo de Nemchenko podría haber contestado: «En nuestra casa se repetía constantemente que el líder estaba provocando la perdición del país».

TROTSKY: Discúlpeme, no es sindicalista, debería ser gremialista. «Sindicalista» es en francés.

GOLDMAN: «Sindicalista[263]» en inglés significa algo totalmente diferente de «gremialista». Entonces, en el artículo de Trotsky publicado por The Militant, del 25 de marzo de 1933, continúa:

Ya en 1926 se acusó a Stalin de prepararse para ocupar el puesto de sepulturero del Partido y de la revolución. En el curso de los últimos seis años, casi llegó a cumplir ese papel. La consigna «¡Abajo Stalin!» se difunde por todas partes, dentro y fuera del Partido[264]. No es necesario explicar el origen y la creciente popularidad de este «proverbio». Pero para nosotros es incorrecto; el problema no atañe a la persona de Stalin sino a su fracción. Es cierto que en los dos últimos años su alcance se ha reducido enormemente. Pero todavía abarca a miles de funcionarios del aparato. Otros miles y docenas de miles que han abierto los ojos respecto de Stalin siguen apoyándolo por temor a lo desconocido. A la consigna «¡Abajo Stalin!» se la puede entender, e inevitablemente llegará a tener ese contenido, como una consigna por el derrocamiento de la fracción que ocupa actualmente el poder y, más aún, por el derrocamiento del aparato. Lo que queremos no es derrocar el sistema sino dirigir los esfuerzos de los mejores elementos proletarios a reformarlo. Desde luego, hay que poner fin al régimen bonapartista de un solo líder a quien todos deben adorar; hay que poner fin a esta perversión vergonzosa de la concepción del partido revolucionario. Pero lo importante no es la expulsión de individuos sino el cambio de sistema.

La camarilla estalinista difunde persistentemente el rumor de que la Oposición de Izquierda no volverá al Partido si no es con la espada en la mano, y que su primera tarea será vengarse implacablemente de sus adversarios. Debemos refutar, repudiar, denunciar esta calumnia venenosa. La venganza no es una actitud política. Los bolcheviques leninistas.

Es decir, la fracción oposicionista de Izquierda.

… jamás se dejaron arrastrar por ese sentimiento en el pasado; menos aún lo harán en el futuro. Estamos dispuestos a trabajar hombro a hombro con todos los que se muestren a favor de la reconstrucción del Partido y que deseen impedir la catástrofe[265].

Entonces, Sr. Trotsky…

TROTSKY: Permítame hacer una declaración.

GOLDMAN: ¿Quiere hacer una declaración sobre la cuestión de la conspiración?

TROTSKY: El Presidente me preguntó sobre mi labor conspirativa. Dada la gran importancia de esta pregunta, complementaré mis respuestas orales con una breve declaración.

Bajo un régimen más o menos normal de partido y de Estado, tal como el que prevaleció durante el primer período después de la Revolución de Octubre (1917-1922), la tendencia que yo represento hubiera sido capaz de encontrar canales de expresión normales y legales dentro de los marcos de la democracia soviética y del Partido. Sólo el hecho de que la democracia ha sido abolida por la burocracia impone un carácter ilegal a toda crítica o forma de oposición. En ese sentido, todo aquel que no crea en la infalibilidad de la dirigencia, y que exprese, aun a puertas cerradas, ideas inconformistas es acusado inevitablemente de hacer «trabajo conspirativo». El régimen de Stalin transforma las funciones más elementales del pensamiento humano en «trabajo conspirativo».

Es verdad que mis amigos y yo utilizamos métodos conspirativos para introducir nuestros puntos de vista dentro de las fronteras de la URSS, así como también dentro de las fronteras de Alemania e Italia, porque los regímenes políticos de esos países no nos dejan más opción que utilizar esos métodos. Pero nuestros puntos de vista no son diferentes de aquellos que expresamos públicamente en cualquier otra parte y sin ningún método conspirativo. El objetivo del sistema de incriminaciones es introducir de forma conspirativa un contenido terrorista que les es completamente ajeno.

Con respecto a Alemania, quisiera aclarar una declaración que hice esta mañana. No quise dar la impresión de que los partidos Comunista o Socialista quedaron completamente sin contactos en Alemania. Sólo quería declarar que, como nosotros, el número de sus contactos ha disminuido catastróficamente desde la consolidación del régimen policíaco de Hitler.

GOLDMAN: Ahora bien, Sr. Trotsky.

BEALS: ¿Puedo hacer una pregunta? El Sr. Trotsky hizo esta comparación entre la Unión Soviética y Alemania en este momento para mostrar que determinados lazos, el trabajo conspirativo, subterráneo, ilegal o como quiera llamárselo, es prácticamente imposible mantener contactos con el extranjero. Sin embargo, incluso en el peor momento del terror nazi había muchísimos contactos y comunicación entre varios grupos revolucionarios de Alemania. ¿Por qué esto es completamente imposible en el caso de la Unión Soviética?

TROTSKY: Si usted compara Alemania con Italia, observará que las comunicaciones en Italia son menores que en Alemania. En Alemania, la reacción está en sus comienzos. El nuevo régimen es demasiado nuevo, y la gran oleada de masas que precedió a la victoria de Hitler continúa, y esto da la posibilidad a los partidos revolucionarios de tener algunos contactos y de hacer algún trabajo. Yo tuve una gran polémica con la Comintern* sobre esta cuestión. Después de la victoria de Hitler, Stalin y todos los demás afirmaban que se trataba de algo episódico, que «mañana tomaríamos el poder en Alemania». Yo, por mi parte, declaré: «Esa es la mayor estupidez que pueden decir; es la mayor derrota de la historia del proletariado alemán». Si usted compara la situación de 1933 y 1934 con la situación de hoy, verá que el Partido Comunista y que el Partido Socialista tienen ahora menos contactos que hace dos años. Y es posible que disminuyan aún más en los próximos años. Cuando comience una nueva oleada, y espero poder verla. Pero hoy tenemos en Alemania una línea descendente. En la Unión Soviética, la reacción comenzó en 1923. Desde 1923 tenemos una reacción abierta, organizada durante trece años. El hecho de que Zinoviev, Kamenev, Rakovsky y yo —que éramos más o menos la línea dirigente del Partido— fuéramos expulsados del mismo, deportados, produjo un impacto muy profundo en las masas. Fue el principio de la reacción en las masas, no sólo en la burocracia. En la burocracia, es una reacción activa para asegurar sus privilegios. En las masas, es una reacción pasiva, un espíritu de: «No hay nada que hacer». Es el ánimo de las masas. Esta ola de reacción ya lleva trece años, y es por eso que es profunda —la reacción—, por eso no tenemos ninguna comunicación regular con Rusia. En Italia sucede más o menos lo mismo.

GOLDMAN: Ahora bien, Sr. Trotsky, usted demostró que está en contra del terrorismo individual, y que sus seguidores están en contra del terror individual. Usted también ha declarado, y quizá no sea necesario probarlo, que no hay democracia en la Unión Soviética. ¿Cree usted que habrá algún cambio, que el régimen de Stalin será destituido en algún momento?

TROTSKY: Estoy seguro de que se lo puede remover bajo la amenaza de la democracia obrera, o bajo la amenaza de la reacción fascista.

GOLDMAN: Si debiera ser destituido mediante la democracia obrera, ¿cuál sería el método a utilizar para destituir el aparato de Stalin?

TROTSKY: La fuerza de los trabajadores, para establecer la democracia obrera. Sólo los obreros son capaces de hacer eso. Es la fuerza de las masas. No puede ser reemplazada por amenazas individuales o preparaciones químicas.

GOLDMAN: Cuando usted dice la fuerza de los trabajadores, ¿podría explicarlo un poco más? ¿Qué es lo que quiere decir con eso? ¿No quiere decir que trabajadores individualmente le vayan a disparar a Stalin u otros dirigentes y seguidores?

TROTSKY: Rechazo abiertamente esta idea. Antes creía que con el tiempo iba a ser posible cambiar el régimen a través de la reforma, por medios pacíficos, y nuestra consigna era: «Reforma, no revolución, en la Unión Soviética». Eso fue hasta la segunda mitad de 1933. Después de la victoria de Hitler y el reciente cambio de política de Stalin y la Comintern, y después de que nos convencimos que la IC [Internacional Comunista —NdE] es absolutamente incapaz de sacar las conclusiones necesarias de la mayor derrota —es decir, la derrota del proletariado alemán y la victoria de Hitler—, dijimos: «La Comintern ya no es más una organización revolucionaria, y el partido dirigente de la Comintern, el viejo Partido Bolchevique, no puede seguir considerándose como un partido revolucionario». El Partido era, según nuestra concepción, la palanca, el instrumento, para la reforma pacífica del Estado soviético. Ahora debe haber una palanca revolucionaria, un nuevo instrumento. Esa era la consigna de la IV Internacional para construir un nuevo partido revolucionario en la Unión Soviética. Stalin declaró, en agosto de 1927, en una sesión del Comité Central —lo cité cuando discutimos sobre Radek, la cuestión de Radek—, él declaró, en oposición a mí, que «estos cuadros sólo pueden ser destituidos por medio de la guerra civil». Los cuadros son la burocracia. Radek respondió —esto lo escribió en septiembre de 1927—: «Esto es un virtual bonapartismo». Contestamos: «Stalin está convencido de que es imposible destituirlo por la fuerza del Partido». Teníamos otra opinión. Estábamos seguros de que era posible que la vanguardia del proletariado cambiara totalmente la dirección del Partido y del Estado por medio de un movimiento activo, y estábamos preparados en el Partido para dirigir este movimiento de la vanguardia, para transformar el Partido, la estructura del Partido y la estructura del Estado.

GOLDMAN: ¿Pacíficamente?

TROTSKY: Pacíficamente. En ese momento era una política de reforma. Esto duró hasta la segunda mitad de 1933. Pero poco después de la victoria de Hitler declaramos: «En este aspecto Stalin tenía razón. Los cuadros, la burocracia, sólo pueden ser destituidos por medio de una nueva revolución política».

GOLDMAN: ¿Por qué dice usted revolución política?

TROTSKY: Porque en el pasado conocimos revoluciones sociales que también fueron políticas. Podemos tomar como ejemplo la gran Revolución Francesa, que fue social y política. Cambió las formas de propiedad feudales por las formas de propiedad burguesas. Después de la gran Revolución Francesa, los franceses tuvieron las revoluciones de 1830, 1848 y 1870. Fueron revoluciones políticas. El Estado burgués, sobre la base de su propia forma de propiedad, creada por la gran Revolución Francesa, la gran revolución social, cambió su Estado político. Actualmente, en Rusia vemos cómo el proletariado puede repetir estas experiencias, en cierto grado. A través de la gran Revolución de Octubre, el proletariado creó nuevas formas de propiedad. Estas formas permanecen hasta hoy a pesar de la burocracia y sus privilegios. Pero la burocracia misma amenaza la nueva forma de propiedad, amenaza la vida política y moral del proletariado. Hace inevitable el conflicto entre el proletariado y la burocracia. El derrocamiento de la burocracia implica sólo una revolución política, porque el proletariado no estará obligado a cambiar las formas de propiedad. Se ajustará a los intereses genuinos de las masas y no a los de la burocracia.

GOLDMAN: ¿Trató usted esta cuestión en su último libro, La revolución Traicionada?

TROTSKY: Sí. Si me permite, tuvimos una conferencia de la IV Internacional, fue en julio de 1936. Fue una conferencia en la que no estuve presente. No fue en Noruega. Yo participé sólo en la preparación teórica de esa conferencia. Ésta adoptó una declaración titulada: «La Cuarta Internacional y la Unión Soviética[266]». En el punto quince, dice:

15. La clase obrera de la URSS ha sido privada de la última posibilidad de hacer una reforma legal del Estado. La lucha contra la burocracia se convierte necesariamente en una lucha revolucionaria. Fiel a las tradiciones del marxismo, la Cuarta Internacional rechaza decisivamente el terror individual, como lo hace con todos los otros medios de aventurerismo político. La burocracia sólo puede ser aplastada por medio del movimiento consciente de las masas contra los usurpadores, parásitos y opresores.

Sólo voy a enfatizar lo que tenemos que decir cuando decimos que estamos por una revolución en la Unión Soviética. No tenemos miedo de decirlo. Si estuviéramos a favor del terror, si opináramos que por medio del terror individual podríamos ayudar a la clase obrera en su movimiento hacia adelante, yo lo proclamaría y apelaría a los mejores elementos de la clase obrera para recurrir al terror individual. Decir qué es necesario; esa es la primera regla de mis pensamientos y mis acciones. Si digo que estoy en contra del terror, no es porque temo a la policía de Stalin o cualquier otra policía; es sólo porque soy un marxista, porque estoy a favor de la acción de masas y no del terror individual.

BEALS: Sr. Trotsky, ¿cuántos trabajadores de la Unión Soviética apoyan sus doctrinas?

TROTSKY: Ojalá pudiera establecer una estadística sobre este asunto. Debería tener reuniones con ellos, votaciones. Para poder contestar a su pregunta debo tener democracia soviética.

BEALS: ¿Cómo va a llegar a ellos si no existen medios de comunicación?

TROTSKY: ¿Perdón?

BEALS: ¿Cómo va a llegar a ellos para establecer sus ideas?

TROTSKY: Nunca dije que las comunicaciones no existieran. Dije que no tenemos ninguna comunicación regular, organizada. Es absolutamente diferente. Usted sabrá que desde la Unión Soviética han venido cada año cientos, y algunos años, miles de ingenieros, estudiantes y trabajadores a Estados Unidos y a Francia, a Alemania antes de Hitler, para estudiar la industria y la técnica. Toda esta gente lee el Boletín. Los buscamos, y les dimos el Boletín a través de nuestros amigos alemanes, nuestros amigos norteamericanos y amigos franceses. Ellos vuelven, y como dijo el poeta alemán, Heinrich Heine[267], al funcionario de la frontera: «Puede revisar mi valija, pero el contrabando está en mi cabeza». Hay cientos y miles que vuelven con el contrabando en sus cabezas.

BEALS: ¿Cuántas copias del Boletín imprimen generalmente?

TROTSKY: De dos a tres mil, pero es sólo el principio. Imprimiremos más en el futuro.

DEWEY: ¿Fue este cambio de actitud de su parte, anunciado primero en el Boletín de la Oposición de octubre de 1933, al que se hace referencia en la página 507?

TROTSKY: Mi «violencia», la cita de Vyshinsky.

DEWEY: ¿Fue ese el momento en que usted anunció por primera vez su cambio de actitud?

TROTSKY: Creo que fue en la segunda mitad de 1933. Podemos encontrar inmediatamente la fecha exacta. Fue en agosto de 1933.

DEWEY: No es muy importante. Aquí dice octubre.

BEALS: Creo que hace una referencia directa al terrorismo.

DEWEY: No advierto que el documento en cuestión pueda vincularse a ese tema.

FINERTY: Creo que sería bueno que se presentara el documento ahora.

TROTSKY: Esperen. La cita es del 1° de octubre de 1933.

FINERTY: El Sr. Goldman hizo una referencia directa a ella como N° 36-37, octubre de 1933.

TROTSKY: Ni el fiscal del Zar cometió falsificaciones tan miserables.

GOLDMAN: En el Boletín. Creo que Vyshinsky lo citó del Boletín de la Oposición, N° 36-37, octubre de 1933. ¿Es correcto?

FINERTY: Así es.

GOLDMAN: El tema del artículo que citó Vyshinsky es, si estoy en lo cierto, «La naturaleza de clase del Estado soviético[268]».

DEWEY: Sr. Finerty, veo que entrará de lleno en el asunto. Sólo quise identificar el artículo sobre el cambio de la evolución a la revolución.

GOLDMAN: El artículo está en ruso. Creo que hay una traducción al inglés publicada en The Militant. La fecha exacta no la sé, pero se la daremos a la Comisión hoy o mañana. Que conste en actas que hicimos referencia a ello, y lo presentaremos como prueba más tarde. ¿Es ahí donde Vyshinsky dice: «No seguiré citando debido a las terribles cosas que hay en él»?

TROTSKY: ¿Puedo presentar otro documento «conspirador»? Olvidé totalmente esto. Recibí esta carta, que yo mismo escribí en Copenhague en noviembre de 1932 y que le di a mi amigo inglés, Wicks[269], quien me visitó en Copenhague. Ahora bien, antes de que la Comisión viniera aquí, todos mis amigos comenzaron a buscar cualquier documento mío que tuvieran, y me los enviaron. Todos los días recibimos documentos desde todos los países de Europa. Wicks me dijo: «Tengo conexiones con rusos en Londres y ellos, a su vez, tienen conexiones en la Unión Soviética, pero no me tienen la confianza necesaria» —o sea, a Wicks—, «sé que ellos simpatizan con la Oposición. ¿Puede darme una carta para ellos?». La carta está escrita en lápiz. No estoy seguro de si se puede establecer la fecha de la carta por medios químicos, pero fue escrita en noviembre de 1932 en Copenhague. La carta no es tan importante, pero caracteriza lo que intentamos hacer mediante métodos conspirativos. Le escribí lo siguiente a simpatizantes desconocidos de la Oposición de Izquierda:

Estimado Camarada:

No estoy seguro si usted reconoce mi letra. Si no es así, probablemente encontrará a alguien más que lo haga. Aprovecho esta afortunada ocasión para escribirle unas palabras. Los camaradas que simpatizan con la Oposición de Izquierda tienen en este momento la obligación de salir de su pasividad, manteniendo, por supuesto, todas las precauciones. No siempre es fácil comunicarse conmigo directamente. Pero es posible encontrar una vía absolutamente segura, por supuesto, no de manera directa; por ejemplo, a través de mi hijo en Berlín. Pueden encontrarlo por intermedio de Pfemfert (adjunto su dirección), o a través de Grylewicz…

Pfemfert es el editor alemán. Le di las cartas de Pfemfert y de su esposa. Grylewicz es el editor, o era el editor del Boletín ruso.

… a través de contactos personales, etc. Tomando todas las precauciones, es necesario establecer contacto para: enviar información, distribuir el Boletín, colaborar con dinero, etc., etc. Tengo la firme esperanza de que la situación amenazante en la que se encuentra el Partido obligue a todos los camaradas fieles a la revolución a agruparse activamente alrededor de la Oposición de Izquierda.

Esperaré una confirmación por escrito (mecanografiada) de que esta carta fue recibida. Escriba a: Sr. Pierre Frank, Poste Restante, Pera, Estambul. Un apretón de manos. Suyo, León Trotsky[270].

Esta es una de mis cartas conspirativas.

GOLDMAN: ¿Esta carta la escribió en Copenhague?

TROTSKY: Copenhague.

GOLDMAN: En 19.

TROTSKY: Noviembre de 1932, durante mi estadía en Copenhague. Le di esto al ciudadano británico Wicks.

GOLDMAN: ¿Para que él se lo dé a unos rusos?

TROTSKY: Simpatizantes rusos de la Oposición.

STOLBERG: ¿Dónde? ¿En la Unión Soviética?

GOLDMAN: En Inglaterra.

TROTSKY: Yo tenía la posibilidad de hacerlo llegar a Rusia a través de Londres. Él está relacionado con los simpatizantes en Moscú. Todos los oficiales que están durante un cierto tiempo en Londres y en Moscú tienen la posibilidad.

GOLDMAN: Agrego el original a la evidencia y lo marco como Prueba N° 22.

(La carta de noviembre de 1932 entregada a Wicks fue presentada como Prueba N° 22).

FINERTY: Usted debería demostrar que la carta fue entregada a la persona en Londres o al simpatizante ruso.

GOLDMAN: ¿Sabe usted, Sr. Trotsky? A propósito, ¿cuándo recuperó usted esta carta?

TROTSKY: Creo que fue hace tres o cuatro días.

VAN HEIJENOORT: Tres días.

GOLDMAN: ¿Recibió usted una nota con esta carta explicando la devolución?

TROTSKY: «Quizá usted la necesite para la investigación de la Comisión». La carta permaneció en sus manos. Si él hizo algo, si él la mostró a los rusos, no lo sé. Pero puedo preguntarle. Él está en Londres, y puedo escribirle o puedo enviarle un telegrama.

FINERTY: Podremos definir eso luego.

GOLDMAN: Como sea, esta carta se puede presentar aún si suponemos que no se entregó a ningún simpatizante ruso. Se puede presentar para indicar la naturaleza del trabajo conspirativo en el que estaba involucrado el Sr. Trotsky.

FINERTY: Permítame aconsejarle, Sr. Goldman, sería mejor que utilizara la palabra «presunto» por su propio interés, porque las actas intentarán mostrar estas cosas.

GOLDMAN: Sí, el presunto trabajo conspirativo.

TROTSKY: Era para mostrársela a un ruso, luego él la copió para una segunda ocasión. Estaba en sus manos. Era como una legitimación.

INTÉRPRETE: Usted quiere decir un «certificado de autenticidad».

TROTSKY: Sí, un certificado de autenticidad.

GOLDMAN: ¿Eso está escrito con su letra, Sr. Trotsky? ¿Aquella carta está escrita de su puño y letra?

TROTSKY: Sí.

STOLBERG: Cuando usted dice que es necesaria una revolución política en Rusia, no una revolución social, ¿implica esto que, según cree usted, no hay diferencias de clase en Rusia? Cuando usted dice que desde su punto de vista en la Unión Soviética es necesaria una revolución política, ¿implica que cree esto porque no hay lucha de clases en Rusia?

TROTSKY: Yo diría que la lucha de clases es de una naturaleza embrionaria. En esta etapa, la nueva casta dirigente no ha cambiado las formas de propiedad. El proletariado creó las formas de propiedad, y la nueva casta dirigente trata de usarlas en su propio beneficio y no en el del proletariado. En esta situación, es posible eliminar la casta dirigente por medio de una revolución política, no una revolución social. Pero esto no es para toda la eternidad. Si la revolución política llega demasiado tarde, la casta dirigente cambiará las formas sociales de la sociedad.

FINERTY: Sr. Trotsky, cuando usted dice «eliminar», ¿quiere decir «exterminar»?

TROTSKY: No.

FINERTY: En otras palabras, cuando usted dice «eliminar», ¿piensa en eliminar políticamente?

TROTSKY: Sí, privarlos del aparato de la dictadura y reemplazarlos por la democracia.

FINERTY: Cuando usted dijo «Remover a Stalin», ¿lo usó en el mismo sentido político?

TROTSKY: No sólo eso; me sorprende hasta qué punto fui cauteloso en mi artículo. Escribí una segunda vez al Comité Central: «Deben remover a Stalin». Pero como consigna, «¡Abajo Stalin!», la repudié en mi artículo. Porque en el Comité Central todos entienden que propuse removerlo de un modo legal; cambiar el Secretario. Cuando se convierte en una consigna de las masas, no puede significar asesinato. Lo repudié.

FINERTY: Cuando usted usa la palabra «revolución», ¿quiere decir violencia, pero violencia organizada?

TROTSKY: Esto depende enteramente de la burocracia. Si los burócratas tienden a ceder a la expresión políticamente organizada de las masas, todo será muy satisfactorio. Si se oponen a las masas, las masas usarán la violencia. Es legítimo.

FINERTY: Lo que usted realmente quiere decir es que si la burocracia usa la violencia para resistir su destitución, ¿las masas usarán la violencia para removerla?

TROTSKY: Absolutamente correcto.

GOLDMAN: No sé si contestó a la pregunta del comisionado Beals. El Sr. Beals le preguntó cómo espera ganar para sus ideas a las masas de la Unión Soviética.

TROTSKY: ¿Sí?

GOLDMAN: Ahora bien, ¿no es un hecho que si la reacción permaneciera durante un largo período de tiempo, no importa cuántas cartas mande usted, no importa con cuánta gente hable usted, no se ganará a las masas? Explique qué relación hay entre el cambio en la reacción y el efecto que tendrán sus ideas sobre las masas.

TROTSKY: Mi opinión es que ahora la clave de la situación en la Unión Soviética no está en la Unión Soviética, sino en Europa. Si el pueblo de España resulta victorioso frente a los fascistas, si la clase obrera en Francia asegura su movimiento hacia el socialismo, entonces la situación en la Unión Soviética cambiará inmediatamente, porque los trabajadores están muy insatisfechos con la dictadura de la burocracia. Ellos, como digo, están en un impasse. Ellos dicen: «Si debemos elegir entre Hitler y Stalin, preferimos a Stalin». Tienen razón, Stalin es preferible a Hitler. Y en el momento en que vean una nueva perspectiva en Europa, un movimiento revolucionario hacia la victoria del socialismo, ellos van a.

GOLDMAN: ¿A levantar sus cabezas?

TROTSKY: A levantar sus cabezas. Entonces, creo que el único programa que pueden aceptar es nuestro programa, porque está basado en su propia experiencia, su propio pasado, y, estoy seguro, en su propio futuro. Por eso, no me desespero ante el hecho de que en los últimos dos o tres años hemos perdido casi todas nuestras comunicaciones directas, nuestras conexiones con la Unión Soviética. Entiendo que es un período de reacción terrible, y el primer paso, el inicio de una nueva oleada nos dará nuestra oportunidad, y entonces veremos.

Tengo paciencia. Tres revoluciones me han hecho paciente. Es absolutamente necesario para un revolucionario ser paciente. Es una idea falsa que un revolucionario debe ser impaciente. Los aventureros son impacientes, pero un revolucionario es paciente [Trotsky pronunció aquí la palabra «paciente» como «pasión» y «paciencia» como «pasiones» -A.M.G.].

INTÉRPRETE: Quiere decir «paciencia».

TROTSKY: Sí; un revolucionario debe saber inglés y con la ayuda de la paciencia aprenderé inglés. (Risas).

Sobre la base de esta falsa idea sobre un revolucionario se construyen todas las maquinaciones: «Trotsky quiere poder. Está impaciente. Matará a todos para tomar el poder». Esto es absolutamente estúpido. No estoy hambriento de poder personal. Estoy más satisfecho con mi trabajo literario. El poder es una carga, pero es un mal necesario e inevitable. Cuando las propias ideas triunfan, hay que aceptarlo. Pero la mecánica del poder es una cosa miserable. Si me permiten hacer una observación personal: durante el tiempo que estuve en el poder, el mejor momento eran las vacaciones, cuando escribía mis libros. Considero esto unas largas vacaciones. Escribo mis libros. Eso me da plena satisfacción. Soy paciente y espero una nueva oleada, una oleada revolucionaria, y entonces, si puedo servir a los intereses del proletariado, haré todo lo que pueda.

FINERTY: Entiendo que usted no piensa, por lo que dice, que ayudará a la causa del proletariado, derrocar a Stalin, utilizando como medio a Hitler.

TROTSKY: ¡Esa acusación es absurda! Todas las veces lo repito, me hace… me deja tan perplejo que no puedo encontrar argumentos contra este absurdo, pensar que puedo usar a Hitler contra Stalin. ¿Para qué objetivo? ¿Qué puedo ganar yo con eso? Vyshinsky no me explicó qué puedo ganar yo con este accionar. ¿Debo sacrificar todo mi pasado, todos mis amigos y todo mi futuro, y qué puedo ganar? No puedo entenderlo.

FINERTY: ¿Cómo ve usted que está la situación ahora? ¿Hitler debe ser derrocado primero, antes de derrocar a Stalin?

TROTSKY: Espero que así sea. Todos los artículos que escribí sobre esto, y lo repetí en docenas de entrevistas y artículos, si viene una guerra, la primera revolución será en Japón, porque Japón se parece a la vieja Rusia zarista, con una autoridad más brutalmente organizada; y las contradicciones del cuerpo social de Japón estallarán. La primera revolución ocurrirá en Japón. La segunda, espero, en Alemania, porque Alemania, herméticamente sellada, explotará inevitablemente durante la guerra, como lo hizo durante la guerra imperialista bajo los Hohenzollern, porque ahora todas las contradicciones, las contradicciones sociales y económicas, son más agudas en Alemania. Repetí esta simple idea docenas y docenas de veces y luego, de improviso, até mi destino a los dos regímenes condenados. (Risas). Dos regímenes condenados, Japón en el Este y Alemania en Europa.

GOLDMAN: El artículo al que me referí antes del Boletín de Oposición ruso, y del que Vyshinsky tomó las citas, fue traducido en The Militant, el 6 de enero de 1934. A partir de ese artículo se hizo un folleto y, si lo conseguimos, le entregaremos uno a la Comisión. Estoy casi seguro de que lo podemos conseguir en Nueva York. El folleto se tituló La Unión Soviética y la Cuarta Internacional, con el subtítulo de La naturaleza de clase del Estado soviético, de León Trotsky.

DEWEY: Sr. Goldman, me gustaría preguntarle al Sr. Trotsky la fecha de la creación de la IV Internacional.

TROTSKY: Si me permite, Sr. Presidente, presentaré una declaración con todas las fechas necesarias. Hay diferentes etapas —sólo proclamamos la necesidad de la IV Internacional[271]—, les presentaremos todas las fechas.

GOLDMAN: Entonces, con esto terminamos la parte de la evidencia que se relaciona con el terrorismo individual.

TROTSKY: Permítanme decir unas palabras sobre la lista de víctimas. Sólo estableceré ahora hechos simples, necesarios para mis conclusiones posteriores. Le probaré a la Comisión que fue Stalin, el Politburó de Stalin, quien estableció la lista de las presuntas víctimas de los futuros atentados terroristas, y no los supuestos terroristas. Lo probaré por el hecho de que en el juicio de Zinoviev y Kamenev ustedes encontrarán una lista, una lista completa de las víctimas futuras de los futuros atentados terroristas, que incluye a Stalin, Voroshilov, Zhdanov[272], Kaganovich[273], Kossior[274], Ordjonikidze* y Postyshev[275]. Mis instrucciones, mis supuestas instrucciones terroristas, eran matar a Stalin y a Voroshilov —y creo que había un tercero, Kaganovich, pero no importa—, a Kaganovich lo dejaron para el futuro. (Risas). Encontrarán más que eso, encontrarán un diálogo entre Vyshinsky y Zinoviev en el juicio a Zinoviev en agosto de 1936. Vyshinsky le pregunta a Zinoviev, sobre la preparación de los actos terroristas, «¿contra quién?»:

ZINOVIEV: Contra los dirigentes.

VYSHINSKY: Es decir, ¿contra el camarada Stalin, Voroshilov y Kaganovich?

ZINOVIEV: Sí.

«Sí». Esa es la respuesta general. (Risas).

Zinoviev dice contra los dirigentes; y Vyshinsky contesta muy bien cuáles son esos dirigentes. Es decir, Stalin, Voroshilov y Kaganovich. Omite a Molotov. Molotov es la segunda personalidad de la Unión Soviética. Es un miembro del Politburó, un viejo bolchevique y Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo. Lo omite. Hay cinco o seis testimonios de los acusados que respondían supuestamente a mis instrucciones. Y en la afirmación de Vyshinsky, como en las de todo el resto, se omite a Molotov.

En el segundo juicio encontrarán a Molotov en el segundo lugar, no sólo hacia el futuro, sino también hacia el pasado. Voy a explicar esto y lo voy a desenmascarar. La explicación de esto reside en la relación entre Stalin y Molotov, una relación que se revela en la prensa soviética y en el Boletín ruso. Había un conflicto entre Stalin y Molotov. Molotov mantuvo una discreta oposición a Stalin durante dos años o más. Entonces Stalin no permitió que se lo eleve a la altura de víctima del terrorismo de Trotsky. Stalin introdujo nuevos dirigentes y los nombres de estos dirigentes no son nada para mí. Kirov no era tan importante. Ustedes conocen el nombre de Kirov sólo porque fue asesinado. Antes de su asesinato, nadie sabía quién era Kirov. Postyshev y Kossior son de la misma especie, pero apoyaron a Stalin contra Molotov. Stalin los presenta como un monarca presentaría a un coronel o a un mariscal. Los llamó las víctimas de Trotsky, y excluyó a Molotov. Trataré de demostrarlo con citas exactas y fechas en mi conclusión.

GOLDMAN: Esto concluye con la sección sobre el terrorismo individual y la opinión del Sr. Trotsky en cuanto a los métodos para remover a la burocracia estalinista.

DEWEY: ¿Cuál es el siguiente punto?

GOLDMAN: El siguiente tema es sobre la posición del Sr. Trotsky sobre la defensa de la URSS contra Japón y Alemania.

FINERTY: ¿Podría hacerle una pregunta al Sr. Trotsky antes de terminar con esto? Según entiendo, Sr. Trotsky, su posición sobre el terrorismo individual, dejando de lado toda cuestión moral, es una cuestión de, una cuestión programática. No es un método eficaz.

TROTSKY: No es un método eficaz, como aprendimos a través de la experiencia. Todo el movimiento revolucionario ruso está lleno de divisiones sobre esta cuestión. Nuestros partidos revolucionarios estaban divididos en dos campos, a favor y en contra del terrorismo individual[276]. Este no es el método, el modo de proceder, la concepción; para mí, mi método de acción es una cuestión fundamental.

FINERTY: ¿Usted no piensa que éste sea un método político eficaz?

TROTSKY: Política, económica y estratégicamente es absolutamente contrario a los mayores intereses de las masas trabajadoras.

FINERTY: ¿Sin ningún tipo de cuestionamiento, o de punto de vista moral sobre un método u otro? Excluyendo la cuestión moral, ¿no es eficaz?

TROTSKY: Si me permite explicitar mi opinión: cuando la opresión de las masas es tan terrible, sobre todo en algunos países, entonces cualquier método está justificado moralmente si puede liberar a las masas. Sólo se trata de si este método es capaz de liberar a las masas o no.

FINERTY: ¿Su oposición al terrorismo individual, aunque puede justificarse moralmente, es que no es un movimiento político eficaz?

TROTSKY: Absolutamente.

GOLDMAN: Quiero mencionar a la Comisión que en el libro de Trotsky que mencioné —que es el volumen cuatro de las Obras Completas en ruso— no hay sólo citas en cuanto al terrorismo individual. Hay docenas de otras citas, y si los miembros de la Comisión consiguen el libro y lo traducen, se convencerán de este hecho.

DEWEY: Tomaremos ahora un corto receso.

* * *

GOLDMAN: En la parte de las pruebas que sigue, intentaré refutar la idea de que León Trotsky fue, en algún momento, o es actualmente, un enemigo de la Unión Soviética. La evidencia demostrará que en todo momento —antes y después de que fuera expulsado de la Unión Soviética, y en la actualidad— sostiene una sola cosa en cuanto a la Unión Soviética, y esto es, la defensa de la Unión Soviética contra todo los enemigos.

Sr. Trotsky, podría usted darnos muy brevemente su idea sobre la naturaleza de la Unión Soviética desde el punto de vista de la economía y desde el punto de vista del Estado.

TROTSKY: El Estado soviético fue creado por la revolución proletaria, que estableció la dictadura del proletariado. La dictadura proletaria tiene como objetivo la defensa de las nuevas formas de propiedad, la propiedad colectiva. Y la dictadura proletaria significa, políticamente, la democracia proletaria. Pero los factores de atraso del país, el aislamiento de la Unión Soviética y las derrotas del proletariado en otros países cambiaron la situación en este sentido; el Estado se tornó burocrático y ese Estado tiene ahora una función dudosa.

GOLDMAN: ¿Quiere decir «dual»?

TROTSKY: Sí, una función dual. Defiende la nueva forma de propiedad contra la clase capitalista y los enemigos capitalistas, y utiliza la nueva forma de propiedad en interés de la burocracia. Con la Oposición de Izquierda declaramos muchas veces que sostendremos a Stalin y su burocracia, y lo repetimos ahora. Sostendremos a Stalin y su burocracia en cada esfuerzo que hace para defender las nuevas formas de propiedad contra los ataques imperialistas. Al mismo tiempo, trataremos de defender las nuevas formas de propiedad contra Stalin y la burocracia, contra los ataques desde el interior contra las nuevas formas de propiedad. Esa es nuestra posición.

GOLDMAN: Entonces, la Unión Soviética es todavía un Estado obrero; ¿es esa su posición?

TROTSKY: Un Estado obrero deformado, un Estado obrero degenerado.

GOLDMAN: ¿Cuál es la naturaleza de su economía?

TROTSKY: Su economía es una economía proletaria, una economía socialista deformada.

GOLDMAN: ¿Una economía de transición, la llamaría usted, entre el capitalismo y el socialismo?

TROTSKY: Sí. Desde el punto de vista político, es una condición necesaria para el futuro socialista. Pero, materialmente, la sociedad soviética está hoy más cerca del capitalismo que del socialismo. Las nuevas formas de propiedad permiten el desarrollo de la sociedad hacia el socialismo sin una nueva revolución social.

GOLDMAN: ¿Qué distinción hace usted entre el régimen burocrático de Stalin y la Unión Soviética?

TROTSKY: Nosotros defendemos la Unión Soviética. Yo diría, defendemos las conquistas de la Revolución de Octubre, a pesar de la burocracia de Stalin.

GOLDMAN: En otras palabras, al atacar a la burocracia de Stalin, usted no está atacando a la Unión Soviética; ¿usted está atacando algo que es como un cáncer, según sus palabras, en la Unión Soviética?

TROTSKY: Sí.

GOLDMAN: En su opinión, ¿qué efecto tiene la lucha contra las ideas y la práctica de Stalin en lo que hace a la defensa de la Unión Soviética contra sus enemigos internos y externos?

TROTSKY: No le entiendo.

GOLDMAN: Están aquellos que sostienen que al atacar a Stalin usted debilita a la Unión Soviética, tanto contra sus enemigos internos como externos. ¿Qué diría usted de eso?

TROTSKY: Toda la reacción repite las mismas objeciones contra los críticos. En relación con esto, yo cito el ejemplo de Clemenceau, que desempeña un gran papel en la acusación.

GOLDMAN: Sí, y la siguiente pregunta se refiere a la tesis Clemenceau.

TROTSKY: Sí, están relacionadas. Voy a responder a las dos preguntas. A comienzos del año 1926, Stalin, Molotov y otros afirmaban en cada ocasión que era inadmisible tolerar cualquier crítica, porque había peligro de guerra. Todos los regímenes bonapartistas usan el peligro de guerra como medio para sofocar cualquier crítica. Es una vieja exageración. Yo respondía: «Incluso si llega la guerra, debemos tener, para la defensa, debemos tener la posibilidad de libre crítica en el país», y di en uno de mis discursos el ejemplo de, y cité a Clemenceau. Dije que incluso en el Estado burgués en Francia, en donde la burguesía durante la guerra estaba muy asustada por el descontento de las masas, ésta, la burguesía, no se atrevió a sofocar en ningún momento la crítica de Clemenceau. Durante el tercer año de la guerra, éste tuvo una actitud inflexible hacia todos los gobiernos, los gobiernos de guerra. Los criticó a viva voz, y convenció al Parlamento en 1917. Tomó el poder y aseguró la victoria. Yo cité este ejemplo para mostrar la necesidad de una cierta elasticidad, incluso durante una guerra —no sólo antes de la guerra—, incluso para un régimen burgués. Y todavía más para un régimen proletario. No tenemos miedo a las masas durante la guerra, porque nuestra guerra se impondría sólo sobre nosotros. Esta no es una provocación, es una defensa genuina de nuestra revolución. Mi tesis fue denunciada como la tesis de Clemenceau, la terrible tesis de Clemenceau. Si ven la declaración del fiscal, Vyshinsky, dice que Trotsky quiere organizar una insurrección como la que hizo Clemenceau cuando los alemanes estaban a ochenta kilómetros de París. Yo nunca escuché que Clemenceau fuera el organizador de una insurrección en Francia. Creo que los franceses estarían muy asombrados al leer la traducción francesa del informe textual. Clemenceau no era derrotista. El pueblo francés lo nombró el padre de la victoria. Ese es su nombre popular.

Ustedes pueden ver en qué forma deshonesta y brutal deforman y distorsionan cada idea de la crítica de la Oposición. Está no sólo en los artículos de Pravda, sino en la acusación. Vyshinsky no me citó a mí: «Trotsky dijo esto y aquello». Él sólo supuso que Clemenceau era derrotista y que había organizado una insurrección durante la guerra.

GOLDMAN: Ahora, luego de su expulsión de la Unión Soviética, ¿formuló la Oposición de Izquierda algún programa que contenga partes que traten acerca de la defensa de la Unión Soviética?

TROTSKY: Sí; está «La Guerra y la IV Internacional[277]», un documento oficial. Este es el programa oficial de la IV Internacional.

GOLDMAN: ¿Esta IV Internacional no estaba formada en ese momento?

TROTSKY: No; no está formada aún hoy.

GOLDMAN: ¿Está en proceso de formación?

TROTSKY: Es la preparación, la preparación programática de la IV Internacional.

GOLDMAN: ¿Podrían designar esto como Prueba N° 23?

Esta prueba es el folleto programático titulado «La Guerra y la IV Internacional». Cito ahora del folleto el programa oficial sobre la guerra aprobado por el Secretariado Internacional de la Liga Comunista Internacional*. Creo, si no estoy equivocado, que usted escribió este programa, ¿no es cierto?

TROTSKY: Sí.

GOLDMAN: De la página 9, cito lo siguiente:

La indudable degeneración burocrática del Estado soviético, que se sigue profundizando, así como el carácter nacional-conservador de su política exterior, no cambian el carácter social de la Unión Soviética, que sigue siendo el primer Estado obrero. Todo tipo de teorías democráticas, idealistas, ultraizquierdistas y anarquistas, que ignoran el carácter de las relaciones de propiedad soviéticas, socialista por sus tendencias, y que niegan o pasan por alto la contradicción de clase entre la URSS y el Estado burgués, llevarán inevitablemente, y especialmente en caso de guerra, a conclusiones políticas contrarrevolucionarias. Defender a la Unión Soviética de los ataques de los enemigos capitalistas, más allá de las circunstancias y las causas inmediatas del conflicto, es el deber elemental e imperativo de toda organización obrera honesta.

Esto fue publicado en julio de 1934, y fue adoptado durante mayo de…

TROTSKY: Esto fue escrito en 1933.

VAN HEIJENOORT: 1934.

TROTSKY: Es correcto, 1934.

GOLDMAN: ¿Fue escrito en mayo de 1934?

LAFOLLETE: ¿Cuándo fue adoptado?

GOLDMAN: Fue adoptado el 10 de junio de 1934, por el Secretariado Internacional.

TROTSKY: Esto fue discutido en el momento en que fue escrito, fue discutido internacionalmente, y luego fue adoptado. ¿Podría usted, por favor, añadir mi artículo sobre Clemenceau, que apareció en New International*?

GOLDMAN: La cuestión de la tesis Clemenceau a la que se refiere la acusación y la declaración de Vyshinsky fue abordada en un artículo del señor Trotsky fechado el 24 de septiembre de 1927 en Moscú, y publicado en New International de julio de 1934[278]. New International era una publicación editada en Nueva York. Me refiero a ella sin presentarla como prueba. La Comisión puede obtenerla fácilmente.

FINERTY: ¿Puede decirme en qué parte del sumario se hace esa referencia a esto?

TROTSKY: No está en el sumario, sino en la acusación en la página 497.

GOLDMAN: No en el sumario, pero sí en el discurso del fiscal. Tengo el folleto titulado En defensa de la Unión Soviética, una compilación de artículos y extractos de los trabajos de León Trotsky entre 1927 y 1937, publicada por Pioneer Publishers de Nueva York este año; creo que el mes pasado. El folleto tiene una introducción de Max Shachtman. Lo agrego como Prueba N° 24.

(Los folletos La Guerra y la IV Internacional y En defensa de la Unión Soviética de León Trotsky se presentaron como Pruebas N° 23 y 24, respectivamente).

DEWEY: ¿Puedo interrumpir un momento? En la página 497 figura entre comillas como cita del Sr. TROTSKY: «Debemos restaurar la táctica de Clemenceau, quien, como bien se sabe, se levantó contra el gobierno francés en el momento en que los alemanes se encontraban a ochenta kilómetros de París».

GOLDMAN: Esto es a lo que el Sr. Trotsky se refiere como la interpretación de Vyshinsky.

TROTSKY: Es una pequeña falsificación literaria dentro de una gran maquinación.

GOLDMAN: Ahora bien, Sr. Trotsky, ¿mantuvo alguna vez alguna controversia con miembros de la Oposición de Izquierda, o con personas pertenecientes a otros grupos, sobre la cuestión de la defensa de la Unión Soviética?

TROTSKY: Muy frecuentemente. Yo diría que fue todo el tiempo. Mi exilio está lleno de esas discusiones y conflictos, e incluso ahora, especialmente ahora, después de los Procesos de Moscú. Recibimos desde Francia, de jóvenes amigos de Francia. Me acusan de no renunciar, ni aun ahora, a la idea de la necesidad de la defensa de la Unión Soviética. Psicológicamente, es absolutamente comprensible por parte de gente joven, no suficientemente educada políticamente y sin experiencia política. Esto es Don…

STOLBERG: Quijotesco[279].

TROTSKY: ¿Exótico? No, no es exótico.

INTÉRPRETE: Quijotesco.

TROTSKY: Sí, Don Quijotesco. Está bien, omitiremos esa palabra. (Risas). Ellos dicen: «Insiste en defender la Unión Soviética cuando en ella se cometen actos terribles». Pero nosotros defendemos la Unión Soviética, no por Stalin ni por Vyshinsky. La defendemos como el legado de la Revolución de Octubre, como una puerta abierta a un futuro mejor, a pesar de Stalin y Vyshinsky.

GOLDMAN: ¿Puede nombrar a algunos de los miembros que pertenecían a la Oposición de Izquierda con los que rompió?

TROTSKY: No se trataba sólo de personas sino de organizaciones. En Alemania estaba el «Leninbund[280]», una organización relacionada con nosotros; pero nos separamos en 1929, a comienzos de 1929, por este tema. Luego tenemos en Francia el periódico de un grupo que se escindió de nosotros. Uno de los editores es Laste, quien es nuestro testigo, un testigo muy importante. Él es mi adversario, y me ataca especialmente sobre esta cuestión.

GOLDMAN: ¿Quién escribió el artículo de este periódico?

TROTSKY: No sé si está firmado o es un editorial. Es un editorial.

GOLDMAN: ¿Quién es el editor?

TROTSKY: Aquí está el editor. Está firmado «Laste».

GOLDMAN: Él es el que hizo una declaración en su favor en este caso con referencia a Royan, ¿no es cierto?

TROTSKY: Sí.

GOLDMAN: ¿Él toma una posición contraria a la suya respecto a la defensa de la Unión Soviética?

TROTSKY: Sí.

GOLDMAN: Agrego este periódico como Prueba N° 25.

(El periódico L’Internationale, que contiene un editorial sobre la defensa de la Unión Soviética, se agregó como Prueba N° 25).

TROTSKY: En Bélgica teníamos un organizador del Partido Comunista que se hizo oposicionista. Luego se separó de nosotros, especialmente por la cuestión de la defensa de la Unión Soviética. Su nombre es Van Overstraeten[281]. En todos los otros países podemos encontrar gente así.

GOLDMAN: ¿Contiene ese artículo contra la defensa de la URSS alguna referencia a sus puntos de vista?

TROTSKY: Sí, yo creo que sí. En cada número puede hallarlas.

GOLDMAN: Agrego esta revista titulada L’Internationale, fechada el 23 de mayo de 1936, con dos propósitos: uno, para mostrar con esto, con el editorial de esta revista, que Trotsky está por la defensa de la Unión Soviética y que el autor del editorial lo critica por estar a favor de la defensa de la Unión Soviética. Dos, para mostrar que sus adversarios, que el testimonio de Laste es un testimonio realizado por alguien que no es simpatizante político del Sr. Trotsky o que está en la misma organización, sino por alguien que está en una organización diferente, hostil a Trotsky. Haré numerar a esta revista. Está bien, ya la he agregado.

STOLBERG: Sr. Trotsky, sobre estas cuestiones, como la defensa de la URSS, ¿qué posición tienen en Francia revolucionarios como Souvarine[282]?

TROTSKY: Ellos dicen: «Veremos, permaneceremos neutrales». Dicen que hay un problema diferente; por ejemplo, de capitalismo de Estado. Su posición es: «Veremos; tendremos una posición neutral sobre eso y pelearemos contra todos ellos».

GOLDMAN: ¿Quiere continuar?

TROTSKY: Sólo diré que las formas confusas son trabas para cualquier defensa organizada de la Unión Soviética.

GOLDMAN: ¿Debo entender que su actitud actual es la misma?

TROTSKY: La misma.

GOLDMAN: ¿Por la defensa de la Unión Soviética?

TROTSKY: Por la defensa de la Unión Soviética.

GOLDMAN: En caso de un ataque contra la Unión Soviética por parte de Alemania, Japón o cualquier otro país, ¿de qué modo se expresaría su actitud por la defensa de la Unión Soviética? ¿Cómo demostraría que está por la defensa de la Unión Soviética? ¿Podría darnos una idea de las acciones concretas que haría usted para ayudar a la Unión Soviética?

TROTSKY: Sí. Yo creo que en la próxima guerra los partidos comunistas de todos los países apoyarán a sus propios países como hizo la socialdemocracia en la última guerra. Creo que la IV Internacional peleará contra los países imperialistas, las clases imperialistas, y defenderá la Unión Soviética. Yo creo, ahora, que cuando la verdad sobre la situación interna en la Unión Soviética se vuelva cada vez más conocida por los trabajadores, se extenderá una cierta insatisfacción y decepción, con el peligro de que los trabajadores digan: «Los comunistas nos han embaucado. Nos han…».

GOLDMAN: Engañado.

TROTSKY: «No han hecho más que engañarnos. No tendremos nada que ver con el Estado soviético». Nosotros diremos: «Nosotros nunca los engañamos. Les dijimos la verdad todo el tiempo. A pesar de todo, hay una diferencia entre la Unión Soviética, el Estado obrero, y Japón y Alemania. Ustedes deben ayudar a la Unión Soviética, a pesar de todas sus debilidades y sus enfermedades sociales. Ustedes deben defenderla contra Japón y Alemania». Yo creo que en un momento de gran peligro los obreros nos escucharán con más confianza que a los comunistas-estalinistas oficiales que los traicionan todos los días.

STOLBERG: Sr. Trotsky, supongamos que la Unión Soviética en caso de guerra tiene una alianza con, un tipo de alianza que usted no pudiera defender. ¿Qué haría usted entonces?

TROTSKY: Primero, debo responder a eso, pero debo tener datos más concretos sobre la situación. Es una pregunta demasiado concreta con elementos demasiado abstractos. No es posible responderla.

GOLDMAN: ¿Entonces?

FINERTY: Suponga una alianza entre Francia, Inglaterra y Rusia.

TROTSKY: ¿Perdón?

FINERTY: Una alianza contra Alemania, Italia y Japón. Esa es una alianza posible. ¿Cuál sería su actitud? ¿En apoyo de Rusia?

STOLBERG: Seguramente Rusia en la próxima guerra tendrá una alianza.

TROTSKY: Es una cuestión muy complicada. Creo que durante la guerra los aliados pueden imponerle a la Unión Soviética concesiones de tal magnitud, económicas y sociales, que el Estado soviético puede transformarse en un Estado burgués. Está, en relación con los Estados burgueses, completamente sola. Al final de la guerra, es posible que tengamos una Unión Soviética capitalista. Si la Unión Soviética se enfrenta a la presión de los aliados, entonces creo que los aliados se agruparán con sus enemigos para asfixiar a la Unión Soviética al final de la guerra. Porque son los aliados quienes creen que la combinación de potencias será la misma al comienzo, durante y al final de la guerra. Y nosotros, como partido revolucionario, debemos prepararnos, no para una cierta coyuntura, no para un momento, sino para un período. Yo diría, por mi parte, que no apoyaría al gobierno burgués francés, no apoyaría al gobierno burgués británico durante una guerra. Pero en la Unión Soviética, yo apoyaría a la Unión Soviética, al Ejército Rojo, al Estado soviético contra todos sus enemigos. Porque…

FINERTY: ¿Una forma por la que usted intentaría sostener o apoyar al gobierno soviético sería fomentando revoluciones en Alemania y Japón?

TROTSKY: Por ambos medios. En la Unión Soviética, trataría de ser un buen soldado, ganarme la simpatía de los soldados y pelear bien. Luego, en el momento oportuno, cuando la victoria esté asegurada, yo diría: «Ahora debemos acabar con la burocracia».

FINERTY: Entiendo. Pero si usted estuviera en Alemania, ¿cómo haría su trabajo?

TROTSKY: Yo dije que si estuviera personalmente en la Unión Soviética, sería un soldado. Si estuviera en Japón o en Alemania, haría todo lo posible para desarrollar el movimiento revolucionario.

FINERTY: ¿Qué haría si estuviera en Francia o en Inglaterra?

TROTSKY: En Francia o Inglaterra yo prepararía también el derrocamiento del régimen burgués.

STOLBERG: Usted es una personalidad revolucionaria responsable. Rusia y Francia ya tienen una alianza militar. Suponga que estalla una guerra internacional. No estoy interesado en lo que usted dice sobre la clase obrera rusa en ese momento. Eso ya lo sé. ¿Qué le diría a la clase obrera francesa con respecto a la defensa de la Unión Soviética? ¿«Cambien al gobierno burgués francés», eso les diría?

TROTSKY: Esta pregunta está más o menos respondida en las tesis «La Guerra y la IV Internacional», en este sentido: en Francia, yo permanecería en oposición al gobierno y desarrollaría sistemáticamente esta oposición. En Alemania, haría todo lo posible para sabotear la maquinaria de guerra. Son dos cosas diferentes. En Alemania y Japón, yo aplicaría métodos militares en la medida en que pueda pelear, oponerme y dañar a la maquinaria, la maquinaria militar de Japón, para desorganizarla, tanto en Alemania como en Japón. En Francia, se trata de oponerse políticamente a la burguesía, y preparar la revolución proletaria. Los dos son métodos revolucionarios. Pero en Alemania y en Japón yo tengo como mi objetivo inmediato la desorganización de la maquinaria completa. En Francia, tengo el objetivo de la revolución proletaria.

FINERTY: Si usted tuviera éxito en desorganizar el régimen de Hitler en Alemania y al régimen feudal en Japón, en tener una revolución triunfante en estos dos países, los soviets y estos dos Estados proletarios podrían resistir la agresión del capitalismo francés e inglés; pero usted querría ofrecer como precio de la guerra… podría ser que la Unión Soviética se viera forzada a otorgar concesiones de tal magnitud como transformarse en un Estado capitalista.

TROTSKY: Por esta razón, durante la alianza entre Francia y Rusia, es necesario hacer que el proletariado en Francia esté en oposición activa a su burguesía, para tener la posibilidad de impedir a su burguesía que imponga un régimen burgués o un régimen capitalista sobre la Unión Soviética al final de la guerra.

GOLDMAN: Suponga que usted tiene la oportunidad de tomar el poder durante la guerra, en Francia, ¿lucharía por esto si tuviera la mayoría del proletariado?

TROTSKY: Naturalmente.

GOLDMAN: De esa manera, ¿no obstaculizaría la guerra contra Japón y Hitler?

TROTSKY: No. Estoy absolutamente seguro de que la única manera de ayudar y preservar, de salvar y desarrollar la Unión Soviética, es desarrollar y provocar la revolución en Japón y Alemania. Para obtener éxito en esta dirección es necesario destruir la ideología nacional alemana, la idea de que todos están en contra de Alemania. Durante la guerra es suficiente aconsejar en Alemania lo que fuera aconsejado por Liebknecht y en Francia por Monatte[283]: «Derroquen a vuestro propio gobierno burgués». Si en Francia tenemos una oposición a la guerra, ésta provocará en Alemania un movimiento del proletariado diez veces más poderoso; porque en Alemania, en un Estado herméticamente cerrado, las contradicciones son muy explosivas. Es necesario tener en Francia un movimiento revolucionario. Si declaramos que todo el pueblo, el proletariado y la burguesía, debe pelear contra la Alemania fascista, entonces Hitler dirá: «Ven ustedes, toda la humanidad está contra la nación alemana». Este es el mejor cemento que tiene Hitler, el cemento nacional. Él se alimenta de esto. Es necesario continuar la oposición revolucionaria contra el gobierno en Francia para dar la posibilidad de que se desarrolle la revolución en Alemania.

GOLDMAN: En otras palabras, ¿usted no confía en la burguesía francesa o inglesa para defender a la Unión Soviética?

TROTSKY: No.

FINERTY: Como usted declaró, los aliados al comienzo de la guerra, no siempre son aliados al final de la guerra. Con la ayuda de la burguesía de Inglaterra y Francia, usted podría derrotar a Alemania y Japón y después aliarse con el proletariado de Japón y Alemania.

TROTSKY: Señor abogado, Francia y Gran Bretaña no son mis aliados. Ellos pueden ser los aliados del Estado soviético. Mis aliados son los trabajadores de todos los países y los únicos aliados que reconozco son los obreros de todos los otros países. Mi política se establece, no para hacer convenciones diplomáticas, sino para el desarrollo del movimiento revolucionario internacional de la clase obrera. Yo no puedo depositar ninguna esperanza en los aliados de la Unión Soviética, en Francia e Inglaterra. Se pueden traicionar entre sí. Se pueden separar. Pero estoy seguro de que diez obreros que comprendan muy bien la situación… serán libres y podrán ganar cien obreros, y luego los cien obreros ganarán a un millar de soldados. Ellos vencerán al final de la guerra. Me parece muy simple, pero creo que es una buena idea.

RUEHLE  (en alemán, a través de un intérprete): La defensa de la Unión Soviética puede llevar a un punto donde usted tenga que colaborar con Stalin. ¿Cuál sería su posición entonces?

TROTSKY: Usted sabe, yo me opongo a los reformistas. Me opongo a Jouhaux[284] en Francia, el dirigente de las organizaciones sindicales. Pero cuando los fascistas ataquen a Jouhaux, estoy dispuesto a entrar en una alianza con Jouhaux con el propósito práctico de crear compañías…

GOLDMAN: ¿Defensa?

TROTSKY: Organizaciones de defensa para pelear en común con Jouhaux, quien es mi más acérrimo adversario, contra los fascistas. Lo mismo con Stalin. En la Revolución Rusa hubo un ejemplo conocido. Kerensky me puso en prisión acusándome de ser un agente de Alemania. Luego Kornilov atacó a Kerensky. Kerensky se vio obligado a dejarme en libertad. Fui desde la prisión a una sesión del Comité de Defensa con representantes de Kerensky y compañía. Los bolcheviques fueron los mejores luchadores contra Kornilov. No es una consideración sentimental o personal. La única consideración son los intereses de las masas, lo que es necesario para la seguridad de las masas.

GOLDMAN: ¿Entonces su respuesta es que usted está dispuesto a colaborar con Stalin en la defensa de la Unión Soviética contra los enemigos capitalistas?

TROTSKY: Absolutamente. Lo afirmé en Copenhague en mi declaración, y yo hice aquella declaración…

GOLDMAN: Sí, la declaración está ahora en la evidencia. Usted declaró ante la prensa.

TROTSKY: Sí.

DEWEY: ¿Puedo formular una pregunta hipotética? Suponga que la burguesía de Inglaterra y Francia, en alianza con la Unión Soviética, derrotara a la Alemania fascista y al Japón feudal, ¿no resultaría esto en la transformación de la Unión Soviética en un país burgués?

TROTSKY: Sí, una victoria. Una victoria de Francia, de Gran Bretaña y la Unión Soviética. Una victoria sobre Alemania y Japón podría significar, primero, la transformación de la Unión Soviética en un Estado burgués y la transformación de Francia en un Estado fascista, porque para lograr una victoria sobre Hitler es necesario tener una maquinaria militar monstruosa, y las tendencias fascistas en Francia son poderosas ahora. Una victoria puede significar la destrucción del fascismo en Alemania y el establecimiento del fascismo en Francia. Esa es la razón por la cual no puedo asumir ninguna responsabilidad por ninguno de estos caballeros que están en el gobierno de estos Estados. La única garantía contra el fascismo y la reacción es la consciencia de las masas revolucionarias y sus organizaciones.

GOLDMAN: Ahora, en su opinión, ¿qué efecto puede tener la derrota de la Unión Soviética en relación con la realización de sus esperanzas y sus ideas?

TROTSKY: La derrota de la Unión Soviética es inevitable en caso de que la nueva guerra no provoque una nueva revolución. Yo creo que es imposible, es increíble, que una nueva guerra le permita al capitalismo, al capitalismo decadente, seguir como hasta ahora. La revolución es inevitable. Pero si admitimos teóricamente la guerra sin revolución, entonces la derrota de la Unión Soviética es inevitable.

LAFOLLETE: Sr. Trotsky, ¿la revolución en Rusia o fuera de Rusia?

TROTSKY: Fuera de Rusia, la revolución social fuera de Rusia, y en primer lugar, Alemania y Japón.

LAFOLLETE: Quisiera hacer una pregunta más ya que todas las otras posibilidades han sido discutidas. ¿Cuál sería su actitud, suponiendo que hubiera una guerra en la cual la Unión Soviética se encontrara aliada con el Sr. Hitler?

TROTSKY: Voy a esperar y ver. (Risas). Esto no está excluido. Yo creo que la acusación contra mí está dirigida contra un cierto sector de la burocracia. En la Unión Soviética —esta es mi hipótesis—, hay una tendencia recurrente a negociar la paz con Hitler a cualquier precio, porque la guerra es un gran peligro, no sólo para la Unión Soviética, sino especialmente para la burocracia. La burocracia está atemorizada, desde su punto de vista. Pero debe haber una tendencia favorable a la paz con Hitler. Ustedes saben, a comienzos de 1933, Stalin declaró que «nunca nos opusimos a su movimiento». Esto es, refiriéndose a Hitler. Yo lo ataqué y lo critiqué. Él declaró abiertamente: «Nunca nos opusimos al movimiento que ha triunfado en Alemania, y estamos dispuestos a mantener las mismas relaciones con la nueva Alemania que con la Alemania de Weimar».

LAFOLLETE: ¿Él declaró que Rusia no se oponía a ese movimiento?

TROTSKY: En los primeros seis meses de 1933, Stalin esperaba mantener buenas relaciones con los fascistas de Alemania. Puedo presentar artículos, mis artículos contra él en esa ocasión. Cito de Izvestia de alrededor del 15 de marzo de 1933: «La URSS es el único Estado que no alimenta sentimientos hostiles hacia Alemania, independientemente de la forma y la composición del gobierno del Reich». Fue Hitler quien lo rechazó, no él. Sólo entonces comenzó a mirar en dirección a Francia, etc. La primera mitad de 1933, yo era un agente de Francia, Estados Unidos y Gran Bretaña. Cambié de profesión sólo después de aplastadas las esperanzas de Stalin de mantenerse como amigo de Hitler. Puedo probarlo. Esto estaba en Pravda. Me presentaban como «Mister» Trotsky. Yo soy «Mister» Trotsky, a pesar de mi inglés. (Risas). El artículo se titula: «Mister Trotsky al servicio de Lord Beaverbrook». Radek me representa como un aliado de Lord Beaverbrook. No sé por qué especialmente de Beaverbrook. Yaroslavsky[285] me nombra como aliado de Winston Churchill[286]. Está en el mismo número, la misma copia de Pravda.

FINERTY: Creo que nos gustaría tener ese periódico en la evidencia.

LAFOLLETE: Sí.

GOLDMAN: Lo agregaré a la evidencia.

TROTSKY: Sí, puedo darles la cita. Ustedes se darán cuenta, estoy impresionado por la cantidad de evidencia tomada de la prensa. Tengo una serie de citas tomadas de la prensa oficial donde me presentan como el aliado de Polonia, como el defensor de la Paz de Versalles, y Stalin estaba en contra de la Paz de Versalles. Sólo que ahora él está a favor de ella y yo estoy en contra. (Risas).

FINERTY: Señor Goldman, creo que ayudaría a la Comisión si evaluáramos todas las diferencias en las acusaciones hechas por el gobierno de Stalin contra el Sr. Trotsky.

GOLDMAN: Sí.

BEALS: Yo quisiera hacer una pregunta en este sentido, ya que estamos hablando sobre esto. Quisiera preguntarle, ya que estamos hablando sobre la guerra mundial: el peligro más inminente de guerra en España. ¿Es usted responsable por los trotskistas en España?

TROTSKY: ¿Qué significa los «trotskistas en España»?

BEALS: ¿Es usted responsable por las distintas fracciones que utilizan en España el nombre de «trotskistas»?

TROTSKY: No hay trotskistas. La situación es tal que cualquiera que se opone a la política de la Comintern es catalogado por la Comintern como «trotskista». Porque trotskista significa fascismo en la propaganda de la Comintern. Es un argumento simple. Los trotskistas en España no son numerosos, los trotskistas genuinos. Lo siento, pero debo reconocer que no son numerosos. Hay un partido poderoso, el POUM, el Partido Obrero de Unificación Marxista[287]. Ese es el único partido que reconoce que no soy un fascista. La juventud de ese partido tiene simpatía por nuestras ideas. Pero la política de ese partido es muy oportunista, y yo la critico abiertamente.

BEALS: ¿Quién es su dirigente?

TROTSKY: Nin[288]. Es mi amigo. Lo conozco muy bien. Pero lo critico muy duramente.

BEALS: Una razón por la que traigo a colación esto consiste en que se ha acusado a la facción trotskista de sabotear el movimiento republicano en España.

TROTSKY: Que supuestamente saboteamos el movimiento republicano. Creo que lo he expresado en muchas entrevistas y artículos: el único camino posible para asegurar la victoria en España es decirle a los campesinos: «La tierra española es vuestra tierra». Decirles a los trabajadores: «Las fábricas españolas son vuestras fábricas». Es la única posibilidad de poder asegurar la victoria. Con el fin de no asustar a la burguesía francesa, Stalin se convirtió en el guardián de la propiedad privada en España. El campesino español no está muy interesado en definiciones sofisticadas. Él dice: «Con Franco[289] o Largo Caballero[290] es lo mismo», porque el campesino es muy realista. Durante nuestra Guerra Civil, no creo que hayamos salido victoriosos debido a la ciencia militar. Es falso. Triunfamos gracias a nuestro programa revolucionario. Le dijimos al campesino: «La tierra es vuestra». Y el campesino, que se había ido con los blancos, comparó a los bolcheviques con las guardias blancas[291] y dijo «Los bolcheviques son mejores». Entonces, cuando los campesinos, cientos y millones de campesinos rusos, se convencieron de que los bolcheviques eran mejores, vencimos.

BEALS: ¿Podría ampliar un poco más la afirmación de que Stalin es el guardián de la propiedad privada en España?

TROTSKY: Él dice, y la Comintern lo reafirma con respecto a España, que las reformas sociales vendrán después de la victoria. «Ahora estamos en guerra. Nuestra tarea ahora es la guerra. Las reformas sociales vendrán después de la victoria». El campesino se vuelve indiferente. «No es mi guerra; no estoy interesado en la victoria de los generales. Los generales están luchando entre ellos». Esa es la opinión del campesino. Usted sabe, aunque dicho de un modo muy simple, el campesino tiene razón. Me pongo del lado del sencillo campesino español contra los diplomáticos sofisticados.

BEALS: ¿Entonces usted piensa que no es de gran importancia qué bando gana la guerra en España? ¿No hace mucha diferencia qué bando gane la guerra?

TROTSKY: No, los trabajadores deben ganar la guerra. Es necesario que los trabajadores ganen. Pero le aseguro que la política de la Comintern y de Stalin es la vía más segura para perder la revolución. Ellos perdieron la revolución en China y en Alemania, y ahora preparan la derrota en Francia y en España. Sólo obtuvimos una victoria de la revolución proletaria y fue la Revolución de Octubre, y fue hecha en oposición directa a los métodos de Stalin.

BEALS: Ahora bien, si usted estuviera en el lugar de Stalin, ¿qué pasos seguiría hoy en el caso de España?

TROTSKY: Yo no podría estar en su lugar.

BEALS: Pero digamos, si estuviera en el lugar de Stalin, si tuviera el destino de la Unión Soviética en sus manos, ¿cuál sería su accionar en España?

TROTSKY: No es sólo un problema de la Unión Soviética. Es un problema de los partidos revolucionarios de la Comintern, es una cuestión de los partidos. Naturalmente, yo permanecería en oposición a todos los partidos burgueses.

STOLBERG: Sr. Trotsky, ¿puedo hacerle una pregunta que está relacionada con la pregunta de Carleton Beals? Si usted hubiese estado en el poder desde 1923, en ese caso, desde su punto de vista, la Revolución China se podría haber salvado, o incluso se podría haber ganado. No hubiera existido el fascismo alemán. Quiero decir, si su posición hubiera triunfado en 1923. Habría existido la situación en España, aunque no hubiese ocurrido exactamente del mismo modo. Pero usted perdió. La política de la Comintern para China y Alemania provocó una derrota. Ahora tenemos la situación española. Simplemente estoy presentando lo que pienso que es su posición. Voy a hacer entonces la pregunta. Tenemos la situación española como el mayor de los errores cometidos en los últimos catorce años. Tenemos una guerra civil en España. Seguramente una posición puramente ortodoxa o purista no ayudará a resolver el problema. ¿De qué lado se pondría usted en este momento en España?

TROTSKY: Lo respondí en muchas entrevistas y artículos. Cada trotskista en España debe ser un buen soldado, en el bando de la izquierda. Naturalmente, es una pregunta elemental, no vale la pena hacérsela. Un dirigente o cualquier otro miembro en el gobierno de Caballero es un traidor. Un dirigente de la clase obrera no puede entrar a un gobierno burgués. No entramos al gobierno de Kerensky en Rusia. Mientras lo defendíamos contra Kornilov, tampoco entramos al gobierno de Kerensky en Rusia. Del mismo modo, declaré que estoy dispuesto a formar una alianza con Stalin contra los fascistas, o una alianza con Jouhaux contra los fascistas franceses. Es una cuestión elemental.

FINERTY: Sr. Trotsky, si estuviera en el poder hoy en Rusia y los republicanos le pidiesen ayuda desde España, ¿condicionaría la misma a que la tierra fuese entregada a los campesinos y las fábricas a los trabajadores?

TROTSKY: No, no sería una condición, no es ésa la cuestión. La primera cuestión sería la actitud del partido revolucionario español. Yo diría, como primera condición, «ninguna alianza política con la burguesía». La segunda, «ustedes deben ser los mejores soldados contra los fascistas». Tercero, «deben decirles a los soldados, a los otros soldados y a los campesinos: “debemos transformar nuestro país en un país del pueblo. Y una vez que ganemos a las masas, echaremos a la burguesía del gobierno, y luego estaremos en el poder y haremos la revolución social”».

FINERTY: Entonces, para hacer efectiva cualquier tipo de ayuda, ¿usted tendría que hacer una alianza con el partido marxista en España?

TROTSKY: Naturalmente, yo ayudaría a Caballero con todos los medios materiales contra el fascismo, pero al mismo tiempo le aconsejaría al Partido Comunista que no entre al gobierno, sino que permanezca en una posición crítica contra Caballero y que prepare el segundo capítulo de la revolución obrera.

BEALS: ¿No es ése uno de los motivos por el que el gobierno de Azaña30 al llegar al poder provocó la reacción, debido precisamente a esa política?

TROTSKY: A causa de una política burguesa conservadora: porque trató de hacer media revolución, la tercera parte de una revolución. Mi opinión es que la revolución debe ser, mejor que no empiece así. Si uno comienza la revolución, tiene que hacerse hasta el final. Hasta el final significa la revolución social.

BEALS: Esto significaría, por la línea política que usted sigue, una probable victoria de Franco, ¿no?

TROTSKY: La victoria de Franco está asegurada por la actual política de la Comintern. La revolución española, el proletariado español y el campesinado, por sus esfuerzos, energía y devoción durante los últimos seis años, podrían haber asegurado cinco o seis victorias; cada año una victoria. Pero el estrato dirigente de la clase obrera hizo todo para dificultar, sabotear y traicionar la energía revolucionaria de las masas. La revolución está basada en las fuerzas elementales del proletariado y en la dirección política de sus dirigentes. Es un problema muy importante, y la dirección en España fue miserable todo el tiempo. El proletariado español muestra que está hecho del mejor material, es la mayor fuerza revolucionaria que hemos visto durante la última década. A pesar de esto, no ha triunfado. Yo acuso a la IC y a la II Internacional de dificultar la victoria por su política pérfida, que se basa en la cobardía ante la burguesía; la burguesía y Franco. Ellos permanecen en un gobierno con la burguesía, que es el símbolo de la propiedad privada. Y Largo Caballero mismo se inclina ante el símbolo de la propiedad privada. Las masas, sin embargo, no ven la diferencia entre los dos regímenes.

GOLDMAN: ¿Excluye usted la posibilidad de una victoria, de una victoria militar de Caballero sobre Franco?

TROTSKY: Es muy difícil decirlo, una victoria militar. Es posible que hasta con una victoria militar el régimen triunfante, en muy poco tiempo, pueda transformarse en un régimen fascista, si las masas permanecen insatisfechas e indiferentes y la nueva organización militar creada por la victoria no es una organización socialista.

GOLDMAN: Pero las masas en España podrían estar bajo la ilusión de que están luchando realmente contra Franco y los fascistas. En realidad ellos luchan por sus propios intereses proletarios.

TROTSKY: Lamentablemente, la mayor parte de las masas ha perdido todas sus ilusiones. Y esto explica el carácter prolongado de la guerra civil, porque el gobierno del Frente Popular* preparó un ejército para Franco. El nuevo gobierno surgió del Frente Popular, de la victoria, y protegió el ejército y a Franco, de modo que bajo el gobierno del Frente Popular se preparó el ejército para la insurrección. Luego, comenzó la guerra civil y la burguesía le dijo al pueblo: «Deben esperar el triunfo. Entonces seremos muy generosos, pero después de la victoria».

GOLDMAN: Ahora bien, usted no contestó la pregunta que le hicieron hace media hora.

BEALS: Aún no terminé. No veo aún, Sr. Trotsky, cómo usted o el Sr. Stalin van a salvar la situación en España. Me parece que las dos políticas que usted señaló tendrán como resultados más inmediatos que Franco gane la guerra. Personalmente, no puedo ver nada a favor de Franco. No consigo entender su punto de vista. Me parece que, mientras tanto, el Sr. Franco habrá ganado la guerra.

TROTSKY: Simplemente repito que lo que di fue la clave, una pequeña clave a mis amigos y a todos los que tengan la misma convicción; y mi primer consejo es que ahora deben ser los mejores soldados en el campo de Caballero. Esa es la primera cuestión. Sabe usted que hay un grupo de la IV Internacional, una compañía de nuestros camaradas en las trincheras. Es tan pequeña que no me explayaré sobre el tema. Es necesario luchar. Pero, sabe usted, no es suficiente luchar con un arma. Es necesario tener ideas y ofrecérselas a los demás, para prepararse para el futuro. Puedo luchar con el campesino sencillo, pero él entiende muy poco de esta situación. Debo darle una explicación. Debo decirle: «Tiene razón en combatir contra Franco. Debemos exterminar a los fascistas, pero no con el objetivo de tener la misma España que antes de la guerra civil, porque Franco es el resultado de esa España. Debemos liquidar los cimientos de Franco, el fundamento social de Franco, que es el sistema social capitalista. ¿Está de acuerdo con mis ideas?», le pregunto al campesino. Él dirá: «Sí, creo que sí». Luego, les explico lo mismo a los trabajadores.

BEALS: ¿Por qué usted enviaría al soldado a luchar contra Franco y aún así se niega a formar parte del gobierno de Caballero para ayudar con el mismo objetivo?

TROTSKY: Ya lo expliqué. Nos negamos categóricamente a entrar al gobierno de Kerensky, pero los bolcheviques fueron los mejores luchadores contra Kornilov. No sólo eso, los mejores soldados y marineros eran bolcheviques. Durante la insurrección de Kornilov, Kerensky tuvo que acudir a los marineros de la flota del Báltico31 y exigirles la defensa del Palacio de Invierno[292]. Entonces yo estaba en prisión. Ellos lo retuvieron bajo guardia, y enviaron una delegación para preguntarme qué debían hacer: ¿detener a Kerensky o defenderlo? Esto es un hecho histórico. Yo les dije: «Sí, hoy deben protegerlo muy bien, mañana lo arrestaremos». (Risas.).

GOLDMAN: ¿Ha terminado?

BEALS: Sí.

GOLDMAN: Ahora bien, Sr. Trotsky, sus acusadores dicen que usted quiere la derrota de la Unión Soviética. Le pregunto esto: ¿qué efecto tendría la derrota de la Unión Soviética sobre la posibilidad de realizar las ideas del socialismo que usted defiende?

TROTSKY: Esto significaría un tremendo retroceso histórico, porque el derrocamiento del actual gobierno significaría un caos económico durante años, probablemente durante décadas, si éste no es derrocado por la revolución proletaria. Pero una derrota y la restauración del capitalismo significarían un retroceso histórico.

GOLDMAN: Esto concluye la sección de evidencia sobre la defensa de la Unión Soviética. Creo que tenemos algo de tiempo para abordar la siguiente sección, así podemos estar seguros de terminar mañana.

TROTSKY: Sr. Presidente, me gustaría citar sólo cinco o seis líneas para demostrar que la acusación de que la Oposición está por la derrota no es un invento de ayer. Stalin formuló esta acusación en 1927 en la sesión del Comité Central. Nos acusó de no estar a favor de la victoria. Aquí hay una cita de la parte del Informe sobre la sesión del Comité Central, y mi respuesta.

STOLBERG: ¿En qué página?

TROTSKY: Está en la página 9 del folleto titulado En defensa de la Unión Soviética. Cito: «La Oposición está por la victoria de la URSS; ha demostrado esto y continuará demostrándolo en la acción con toda sus fuerzas».

DEWEY: Podría anunciar ahora que si el Sr. Goldman puede terminar alrededor del mediodía de mañana, no habrá sesión por la tarde. La Comisión tiene que discutir sobre la serie de preguntas, la serie de preguntas del Sr. Finerty al Sr. Trotsky. Espero que el Sr. Goldman pueda terminar para mañana a la tarde.

GOLDMAN: Si levantamos la sesión ahora, quiero presentar estos dos documentos de Pravda.

TROTSKY: Del 8 de marzo de 1929.

GOLDMAN: Del 8 de marzo de 1929, que contiene el artículo «El Sr. Trotsky al servicio de la burguesía inglesa». Esta será la prueba N° 26.

(La edición de Pravda del 8 de marzo de 1929 se presentó como Prueba N° 26).

TROTSKY: Aquí hay un facsímil sobre el asunto Pilsudski[293].

GOLDMAN: En el Boletín de la Oposición N° 23, de agosto de 1931, hay un artículo en el que se incluye una cita que muestra la acusación de Pravda de que Trotsky estaba aliado con Pilsudski, y que el Sr. Trotsky publicó un artículo en el periódico del gobierno polaco.

TROTSKY: Un artículo contra el Plan Quinquenal.

GOLDMAN: Voy a presentar esto como prueba N° 27.

(Dicho facsímil sobre el asunto Pilsudski se presentó como Prueba N° 27).

DEWEY: Levantamos ahora esta sesión.

Fin de la Sesión Octava a las siete de la tarde.