INFORME ANTE LA COMISION DE INVESTIGACION* SOBRE LOS CARGOS HECHOS CONTRA LEON TROTSKY EN LOS PROCESOS DE MOSCÚ

Vuestra Subcomisión, que fue autorizada a viajar a México y registrar el testimonio de León Trotsky sobre los cargos que se le imputaron en los Procesos de Moscú, ha completado su tarea y presenta ahora su informe.

1. Función. Vuestra Subcomisión no actuó en México en calidad de juez ni de fiscal. No consideramos al Sr. Trotsky ni procesado ni acusado. Él tampoco se consideraba a sí mismo como tal. De hecho, considerarlo así era imposible, ya que en los Procesos de Moscú nunca fue procesado, sólo condenado. Por lo tanto, fuimos a México únicamente en calidad de organismo de investigación para registrar el testimonio del Sr. Trotsky sobre las acusaciones lanzadas en su contra en las confesiones de los acusados de Moscú, para aceptar los documentos que tuviera para presentar en su propia defensa y para informar ante la Comisión ampliada, sobre la base de estas pruebas, nuestra decisión de considerar si el caso del Sr. Trotsky justifica mayor investigación.

2. Alcance. El alcance y el contenido de nuestra investigación fueron determinados necesariamente por el devenir de los Procesos de Moscú. Según el fiscal, el Sr. Vyshinsky*, el testimonio tuvo un carácter doble:

Primero, está la relación histórica que confirma las tesis de la acusación sobre la base de la actividad pasada de los trotskistas. También tenemos en mente el testimonio del acusado, que en sí tiene una enorme importancia como prueba.

Tan importante como los testimonios de los acusados fue el alegato final del Sr. Vyshinsky, donde fue más allá de las acusaciones hasta reescribir la historia de la Revolución Rusa y el rol del Sr. Trotsky en ella. También editó a su conveniencia los escritos del Sr. Trotsky, tanto anteriores como posteriores a la Revolución. La imparcialidad en este caso no requiere, por supuesto, que la Comisión descarte su conocimiento de los simples hechos históricos.

En consecuencia, nuestra investigación se dividió en tres categorías:

a. la biografía del Sr. Trotsky, con referencia especial a sus relaciones con los acusados en los Procesos de Moscú;

b. material documental relacionado con las acusaciones decisivas contra él;

c. sus escritos teóricos e históricos en la medida en que influyen sobre la credibilidad de las acusaciones, el testimonio, las confesiones y las conclusiones de los dos procesos de Moscú.

3. Las Audiencias. Vuestra Subcomisión celebró trece audiencias, del 10 al 17 de abril de 1937. Doce de ellas duraron tres horas cada una, y la última duró cinco horas. Para no incomodar al gobierno mexicano con el pedido de mayor protección policial, tal como hubieran requerido las audiencias públicas en la ciudad de México, realizamos las sesiones en el salón grande de la casa de Diego Rivera* en Coyoacán, donde vive el Sr. Trotsky. Este arreglo limitó el público a unas cincuenta personas, siendo casi la mitad de ellas corresponsales enviados por la prensa mexicana y extranjera.

4. Las Pruebas. Además del testimonio oral del Sr. Trotsky, las pruebas consistieron en materiales tales como los siguientes:

a. documentos que tienen por objeto refutar los testimonios presentados en los Procesos de Moscú en relación con los presuntos contactos conspirativos del Sr. Trotsky con los acusados. Estos materiales incluyen declaraciones juradas de testigos con respecto a las actividades, los movimientos y los visitantes del Sr. Trotsky durante períodos en los que se presume que habría tenido contacto personal con Holtzman, Berman-Yurin*, David, Romm y Pyatakov*. Incluye cartas que le fueron escritas cuando estaba en Prinkipo por sus amigos en Berlín, en las cuales se le aconsejaba no admitir como secretario a Olberg*. Incluye una copia fotostática del pasaporte de su hijo, León Sedov, con el objetivo de demostrar que no pudo haber estado en Copenhague en el momento en que se supone que Holtzman fue llevado por aquél ante el Sr. Trotsky; y que Sedov fue a París para encontrarse con sus padres inmediatamente después de la estadía de estos últimos en Copenhague. También incluye el telegrama enviado por Natalia Sedov-Trotsky al ministro de Asuntos Exteriores de Francia, el Sr. Herriot, en el que le solicitaba que se le otorgara la visa a su hijo, y el telegrama de la Oficina de Asuntos Exteriores de Francia a su representante en Berlín, donde lo autorizaba. Incluye una declaración del jefe del aeropuerto de Oslo que afirma que no aterrizó allí ningún avión extranjero durante el mes de diciembre de 1935, el mes del presunto vuelo de Pyatakov;

b. citas de los escritos del Sr. Trotsky con respecto a su actitud pasada y actual hacia los acusados en los Procesos de Moscú, como también sobre temas como el terrorismo individual, el fascismo, la revolución proletaria, la Unión Soviética, la burocracia soviética y la Internacional Comunista*. Citas de cartas y artículos que revelan el carácter de su relación con Lenin tanto antes como después de la Revolución de Octubre. También extractos de las obras de Lenin, Stalin, Radek* y otros sobre el rol del Sr. Trotsky en la revolución, la Guerra Civil* y las diversas luchas partidarias durante el período posterior;

c. cartas y otros escritos que demuestran los métodos y la naturaleza de las comunicaciones del Sr. Trotsky con sus simpatizantes en la Unión Soviética desde su exilio.

Tal es, en suma, el contenido de las pruebas documentales presentadas ante nosotros. El Sr. Trotsky también puso a nuestra disposición sus archivos de México, y ofreció revelar ante la Comisión, cuando lo solicitara, la ubicación de sus archivos europeos para darle acceso a ellos. Naturalmente, durante nuestra breve estadía en México tuvimos tiempo para analizar muy pocos materiales. Hemos autorizado, por ende, a uno de nuestros miembros, Otto Ruehle*, quien reside en la Ciudad de México, a continuar este trabajo y proveerle a la Comisión las copias certificadas o traducciones de todos los documentos existentes que, a su juicio o a juicio de cualquier otro miembro de la Comisión, sean pertinentes para nuestra investigación posterior. Vuestras subcomisiones europeas tendrán la tarea de analizar los archivos europeos del Sr. Trotsky. De conjunto, los archivos del Sr. Trotsky consisten en miles de documentos.

5. El Sr. Trotsky como testigo. Es una regla establecida, incluso en tribunales legalmente constituidos, que la actitud del testigo podrá ser tomada en cuenta al estimar el valor de su testimonio. Nos guió el mismo principio cuando informamos sobre la actitud y el comportamiento del Sr. Trotsky. A lo largo de las audiencias se mostró dispuesto a cooperar con la Comisión en sus esfuerzos por establecer la verdad sobre todas las fases de su vida y su actividad política y literaria. Contestó con buena disposición, con total amabilidad y sinceridad, a todas las preguntas que le hicieron el abogado de la Comisión y sus miembros.

6. El Caso del Sr. Beals*. Vuestra Subcomisión lamenta informar sobre la renuncia de uno de sus miembros, el Sr. Carleton Beals, antes de que finalizaran las audiencias. Hacia el cierre de la audiencia de la tarde del 16 de abril, el Sr. Beals le hizo al Sr. Trotsky una pregunta provocadora basada sobre presuntas informaciones que la Subcomisión no pudo verificar ni asentar en actas. Luego de aquella audiencia, nuestro abogado, el Sr. John Finerty, le advirtió a la Subcomisión que las preguntas sobre las informaciones privadas eran sumamente inapropiadas, que serían causa suficiente para la anulación de un juicio en un tribunal común, y que no seguiría como abogado si se permitían en el futuro. El Sr. Beals entonces declaró furiosamente que debía irse él o el Sr. Finerty de la Subcomisión. Aún así, prometió asistir a una conferencia esa tarde para discutir el tema. Aunque lo esperamos hasta la medianoche, no llegó. A la mañana siguiente, antes de la apertura de la sesión, la Sra. Beals nos alcanzó su renuncia, en la que alegaba que la Comisión no estaba llevando a cabo las investigaciones con seriedad. También hizo la increíble declaración de que las sesiones habían finalizado, aunque el interrogatorio de los miembros de la Comisión sólo iba por la mitad y él mismo había declarado que tenía «cientos de preguntas más» para hacerle. En consideración del hecho de que el Sr. Beals le ofreció más tarde a la prensa una serie de declaraciones que fueron ampliamente publicadas, y en las que impugnó la integridad de los demás miembros de la Comisión e hizo acusaciones falsas contra nosotros, nos parece necesario exponer ante ustedes los hechos siguientes:

a. desde el principio, el Sr. Beals se mantuvo al margen de la Subcomisión. Poco después de que se inauguraron las audiencias, se mudó de su hotel, y no accedió a nuestro pedido de revelarnos su nueva dirección. Se reunía constantemente con gente que se oponía abiertamente a los propósitos de la Comisión, y en ningún momento concentró su atención en el trabajo que ésta realizaba, tal como hacíamos los demás. Hicimos todos los esfuerzos posibles por asegurar su plena colaboración. Evidentemente, fracasamos;

b. en ningún momento previo a su renuncia el Sr. Beals hizo saber a los demás miembros de la Subcomisión sobre su disconformidad con la actitud de alguno de nosotros ni tampoco con la conducción de las audiencias. Como miembro de la Subcomisión, estaba obligado a expresar franca y honestamente en conferencia privada cualquier disconformidad que podría haber tenido, en lugar de plantearla en público y sin aviso. No cumplió con esta obligación;

c. en ningún momento, ni durante las audiencias ni en nuestras conferencias privadas, tuvieron los comisionados objeción alguna a las preguntas hechas al testigo por parte del Sr. Beals. La misma pregunta inapropiada que precipitó la renuncia del Sr. Beals aún permanece en las actas.

Aunque lamentamos la renuncia del Sr. Beals, no nos inquieta. La Comisión está investigando una gran controversia histórica. Se hallan involucrados intereses poderosos que intentan obstaculizar y sabotear el trabajo de la Comisión. Pueden esperarse más esfuerzos de este tipo en el futuro.

7. Recomendaciones. Vuestra Subcomisión presenta el informe textual del proceso, junto con los documentos entregados en calidad de pruebas. Este registro nos convence de que el Sr. Trotsky ha expuesto un caso que justifica ampliamente una investigación mayor. Por ende, recomendamos que el trabajo de esta Comisión proceda a su conclusión.

JOHN DEWEY*, Presidente

OTTO RUEHLE

BENJAMIN STOLBERG*

SUZANNE LAFOLLETTE*, Secretaria

JOHN F. FINERTY*, Abogado, Concurrente