Richard Middleton

CÓMO SE HACE UN HOMBRE

RICHARD Barham Middleton (1882-1911), nacido en Staines, tuvo una vida corta y desgraciada que lo llevó a suicidarse con cloroformo en el número 10 de la rue de Joncker, de Bruselas, a los veintinueve años. Atraído por la muerte desde muy joven según el testimonio del famoso biógrafo de Wilde, Frank Harris, que le dio empleo y lo protegió, Middleton intentó abrirse camino en el mundo literario de comienzos de siglo, pero lo cierto es que toda su obra (salvo algunos poemas y reseñas publicados en revistas) fue póstuma. Considerado por muchos escritores y críticos como un hombre de enorme talento si no de genio, su muerte fue llorada a posteriori hasta bien entrados los años treinta, aunque hoy, en cambio, nadie en Inglaterra parezca acordarse de él. En su día, sin embargo, se lo comparó con el mítico Chatterton y se le reconoció haber sido el «descubridor» de D. H. Lawrence.

El grueso de sus poemas apareció en dos volúmenes con el título Poems and Songs (1912), y su renombrado libro de cuentos The Ghost Ship (1912) fue prologado por Arthur Machen, quien dijo de él en otro texto: «Me impresionó la noticia [de su muerte]; pero no me sorprendió mucho, que yo sepa. Era impaciente, no quería esperar. No podía relajarse; […] Yo lo he visto sentado con la cabeza hundida en las manos; […] No recuerdo haberle oído reír; no abierta y generosamente, con fruición […]. Por lo general, su humor estaba teñido de amargura». Y según Frank Harris, Middleton se mató por «odio a la vida».

En los años treinta el incansable John Gawsworth rescató del olvido numerosos cuentos inéditos de Middleton, y los fue publicando en sus antologías ya citadas y en otras. Ninguno de ellos me parece tan intenso y perfecto como el aquí traducido, «The Making of a Man», procedente de la antología New Tales of Horror (1934).