Capítulo seis

Lección n.º 6.
¿Por qué la gente rica termina en bancarrota?

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El primer paso para realizar cambios en nuestra vida comienza con una modificación del contexto, con una variación en la forma en que vemos las cosas y en los filtros que usamos para procesar información y experiencias. Con frecuencia es posible ver que la imagen de una oruga que se transforma en mariposa se usa para ilustrar el concepto de mutabilidad. Esta imagen es muy afortunada porque, en efecto, el cambio es un proceso, y en lo que nos transformamos durante ese proceso es tan importante y sólido como la forma en que surgimos.

Al aprender a transformar los ingresos ordinarios en ingresos pasivos y de portafolio, tendrás la llave para tu futuro… y el de tus hijos. En el Capítulo siete hablaré más acerca de los distintos tipos de ingreso, y de por qué es tan importante entender las diferencias entre ellos. El mundo es un lugar emocionante y cambiante, lo cual significa que todo el tiempo nos encontramos con nuevos desafíos y oportunidades. La preparación de un niño para el mundo del mañana es una de las misiones más importantes que tienen los padres, y por eso, también puede resultar un desafío intimidante. Para comenzar la misión es necesario entender que nuestros pensamientos y acciones —es decir, lo que ponemos en nuestro cerebro y la forma en que actuamos respecto a esa información— deben cambiar… en la misma forma en que lo hace el mundo.

JUSTIFICACIÓN

Hace más de 2000 años Grecia era el imperio más poderoso sobre la Tierra. Hay muchas palabras en los vocabularios actuales que tienen su origen en el griego, como democracia, teatro, olímpico y maratón; incluso las letras como (A) alpha y (B) beta, que nos dieron la palabra alfabeto. Los griegos también nos legaron el concepto del «juicio con jurado» y, en el contexto del teatro, nos dieron la tragedia. Hoy en día, la espectacular nación de Grecia se encuentra conectada a soporte vital; es el caso perdido de Europa: una verdadera tragedia griega.

LA TRAGEDIA GRIEGA

Japón, Inglaterra, Francia y Estados Unidos también desempeñan papeles en la tragedia griega que se desarrolla en el escenario mundial. Si otras potencias llegan a colapsar, la obra se convertirá en una tragedia global.

Millones de jubilados de todo el mundo —me refiero a la generación global de baby boomers, muchos de los cuales alguna vez fueron ricos— ahora viven con el temor de vivir más tiempo del que pueden respaldar con sus ahorros. Los hombres y las mujeres de mi generación sienten que también tienen una participación, aunque sea menor, en esta: su tragedia griega privada. Entre el público se encuentran los hijos, nietos y bisnietos de los baby boomers… Y todos se preguntan cómo terminará la obra.

EL SURGIMIENTO DE LOS DÉSPOTAS

Si esta crisis financiera global no se resuelve, el acto final no será nada agradable. Con frecuencia sucede que, en tiempos de crisis financiera, surge un nuevo tipo de líder, el conocido como déspota. Varios de estos líderes fueron verdaderamente infames. Como Franklin Delano Roosevelt, Adolf Hitler, Mao Tse-Tung, Joseph Stalin, Robespierre y Napoleón. Parecerá irónico, pero la palabra «déspota» es de origen francés y se deriva del término griego «despotes».

Sé que parece una blasfemia incluir a Franklin D. Roosevelt en esta delicada galería; muy a menudo me critican por ello porque él es uno de nuestros presidentes más queridos. Sin embargo, antes de que cierres este libro de golpe, permíteme explicarte cómo llegué a esta conclusión.

Razón n.º 1.

Tanto Hitler como Roosevelt llegaron al poder el mismo año: 1933.

 

Razón n.º 2.

Ambos fueron elegidos para resolver el mismo problema: una depresión.

 

Razón n.º 3.

Ambos fracasaron en resolver el problema. La solución de Hitler fue ir a la guerra. La solución de Roosevelt fue ir a la guerra e iniciar el sistema de Bienestar Social. La Ley de Seguridad Social de 1935 es el programa gubernamental más querido en Estados Unidos.

El problema es que las soluciones de Roosevelt no funcionaron; él solo «pateó la lata en el camino» y así les dejó el problema a los dirigentes del futuro. Actualmente Seguridad Social y Medicare son enormes jarrones chinos de cuya presencia no nos podemos deshacer. Sucede lo mismo en Grecia, Inglaterra, Japón y otros países del mundo. El problema es que ya no podemos seguir respondiendo con evasivas. ¿Significará esto el surgimiento de un nuevo déspota?

Mi generación, la de los baby boomers, afirma que merece las prestaciones de Seguridad Social y Medicare, y es cierto, las merece. Nosotros hemos contribuido a los programas sociales, sin embargo, todos los programas sociales del gobierno son esquemas Ponzi. Un esquema Ponzi es una estafa en la que a los inversores anteriores —los primeros que participaron— se les paga con el dinero de los nuevos inversionistas.

Todos hemos escuchado acerca de Bernie Madoff, el campeón de los pesos pesados de los esquemas Ponzi privados. Madoff terminó en la cárcel porque lo que hizo es ilegal y, en mi opinión, también lo que está haciendo el gobierno de Estados Unidos lo es. El sistema de Bienestar Social está destruyendo nuestro país desde lo más profundo. Los programas sociales son tumores cancerosos que crecen en el espíritu de las personas a las que deberían servir. Estos programas no fortalecen a la gente, solo la debilitan porque la hacen depender del gobierno para resolver sus problemas.

Me he dado cuenta de que hay gente que tal vez merezca beneficiarse de programas gubernamentales. Algunas de esas personas realmente se encuentran necesitadas. Sin embargo, hay millones de estadounidenses perfectamente capaces y sanos que también reciben la ayuda del gobierno. Y entre esos estadounidenses están incluidos los líderes de nuestra nación: empezando por el presidente y hacia abajo. El presidente y los diputados reciben cheques de «ayuda» que harían que Bernie Madoff se avergonzara. La línea de alimentación del gobierno también incluye a los militares retirados, empleados gubernamentales y servidores públicos como policías, bomberos y maestros.

No estoy tratando de criticar a estas personas o de culparlas por haber elegido su profesión. De hecho, le tengo un respeto enorme al trabajo que desarrollan nuestro personal militar, la policía, los bomberos, los maestros y otros trabajadores del gobierno. Lo que hacen es muy importante.

Lo que me preocupa es la creciente «mentalidad de subsidio», esa actitud de «el gobierno debería hacerse cargo de mí» que se ha generalizado tanto en nuestra cultura. Hoy en día, cada vez que un trabajador pierde su empleo, lo primero que hace es solicitar las prestaciones para desempleados. Pero ¿cómo se le puede llamar a eso «prestaciones»?

¿Qué tiene que ver la creciente noción de que se tiene derecho a las subvenciones con este libro y con la forma en que los padres preparan a sus hijos para el futuro? En realidad es muy sencillo. Yo critico profundamente al sistema educativo y a buena parte del sistema tradicional porque no le enseñan a la gente a pescar. En lugar de enseñarles a los niños a colocar un cebo y obtener su propio alimento —habilidades y actitudes que los fortalecerán de verdad y les harán confiar en sí mismos y conseguir sus propios recursos—, nuestras escuelas fomentan la cultura de las subvenciones. Esta mentalidad es la que está erosionando los cimientos sobre los que se construyó esta nación. La «mentalidad del subsidio» está destruyendo al imperio norteamericano y al mundo entero.

EL ABISMO FISCAL

El polvo apenas se acababa de asentar tras la elección presidencial de Estados Unidos en 2012, cuando la batalla producto del abismo fiscal sepultó a Washington. Esta batalla se desarrolló entre los demócratas, quienes querían «cobrarles impuestos a los ricos», y los republicanos, quienes querían recortar los recursos de Seguridad Social y Medicare (parte del sistema de ayuda social del gobierno). Los problemas subyacentes a esta crisis no se han podido resolver, y ahora, el problema está mutando.

Las diferencias no se han resuelto porque nuestras dificultades financieras en realidad son dificultades sociales. Hay demasiada gente que no solo espera que el gobierno se haga cargo de ella…, también lo necesita con urgencia. Y todo porque no puede o no quiere pescar su propio alimento.

Como seguramente ya sabes, dentro de poco este problema se convertirá en el problema de tus hijos. Y es solo una de las tantas adversidades que heredará la siguiente generación. Pero entonces, ¿qué puede hacer un padre en esta situación?

LA CARRETA DE LOS SUBSIDIOS

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LA LOCURA

Algunas personas dicen que Albert Einstein nos dio la definición más adecuada de la palabra «locura»:

«Locura es hacer lo mismo una y otra vez,
y esperar que el resultado sea distinto
».

Decirle a tu hijo «Estudia y consigue un empleo», cuando en realidad los empleos se están yendo al extranjero o son reemplazados debido a los avances tecnológicos, es una locura.

También es una locura decir algo como «Trabaja arduamente», cuando, cuanto más trabajes para ganar dinero, más impuestos tendrás que pagar.

Es una locura decir «Ahorra dinero», cuando el dinero ya no vale nada… ya solo es deuda: un pagaré firmado por los contribuyentes.

Es una locura decir «Tu casa es un activo» cuando, en realidad, es un pasivo.

Es una locura decir «Invierte a largo plazo en el Mercado de Valores», cuando las casas de inversión profesional están utilizando programas informáticos de muchos millones de dólares para invertir a corto plazo —a veces apenas milisegundos— en fondos de cobertura, e intercambio de alta frecuencia (High Frequency Trading; HFT, por sus siglas en inglés) contra los inversores amateur… y en ocasiones, incluso hasta en contra de sus propios clientes. En esta situación sería menos arriesgado ir a apostar a Las Vegas.

A Albert Einstein también se le atribuye haber dicho:

«No podemos resolver los problemas con el mismo tipo de
pensamiento que usamos para producirlos
».

A continuación se presentan algunas nuevas ideas para resolver problemas antiguos como el de cómo preparar a tus hijos para el futuro y para entender el papel que el dinero desempeña en este. Aquí hay un punto distinto sobre la educación.

Solo comenzaremos a resolver los problemas cuando cambiemos el contexto.

CONTENIDO VS. CONTEXTO

A continuación, se ilustra un vaso al que se le ha vertido cierta cantidad de agua.

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Con el objetivo de explicar esta lección, diremos que el agua representa el contenido y el vaso representa el contexto.

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LA EDUCACIÓN TIENE QUE VER CON EL CONTENIDO

La educación tradicional se concentra en el contenido: leer, escribir, realizar operaciones matemáticas.

La educación tradicional no le presta atención al contexto, es decir, al estudiante.

Mis problemas en la escuela comenzaron cuando descubrí que no me gustaba el contenido (agua) que mis maestros estaban vertiendo en mi cabeza. Cada vez que tenía una objeción y preguntaba «¿Por qué tengo que estudiar esto?», ellos me respondían más o menos de la misma manera: «Porque si no tienes una buena educación, no conseguirás un buen empleo».

Ahora que soy mayor comprendo que las respuestas de mis maestros demostraban una falta de atención respecto a mi contexto. Siempre dieron por hecho que yo solo quería llegar a ser un empleado.

¿QUÉ ES EL CONTEXTO?

El contexto es lo que alberga al contenido. Los contextos pueden ser visibles, invisibles, humanos o materiales.

El contexto de una persona incluye sus:

  • filosofías
  • creencias
  • pensamientos
  • reglas
  • valores
  • miedos
  • dudas
  • actitudes
  • elecciones

El contexto de una persona pobre se puede identificar a través de sus palabras:

  • «Jamás seré rico».
  • «Los ricos no van al cielo».
  • «Preferiría ser feliz».
  • «El dinero no es importante para mí».
  • «El gobierno debería hacerse cargo de la gente».

Mucha gente es pobre porque tiene un contexto de pobreza. En la mayoría de los casos, ni siquiera tener más dinero serviría para que esa gente se volviera rica. Lo más común es que al darle dinero a una persona pobre solo la esté ayudando a perpetuar su pobreza… y en muchos casos, para siempre.

Es por esta razón que muchos ganadores de la lotería terminan en bancarrota en muy poco tiempo. Sucede lo mismo con las estrellas deportivas.

Ahora fíjate en la diferencia que hay en las prioridades, los valores y las palabras que transmite el contexto de una persona de la clase media:

  • «Debo tener una educación sólida».
  • «Debo conseguir un empleo bien pagado».
  • «Quiero una casa bonita en un buen vecindario».
  • «La seguridad en el empleo es muy importante».
  • «¿Cuánto tiempo me van a dar de vacaciones?».

Por lo general, la gente que tiene contexto de clase media jamás llega a ser rica. Muchos solo se endeudan más para «tener lo mismo que tiene el vecino de enfrente». En lugar de invertir, la gente de contexto de clase media solo consume más. Compra una casa más grande, se toma unas buenas vacaciones, conduce coches caros y gasta dinero en educación superior.

Como la mayoría compra a crédito, a menudo todos terminan más endeudados —sumergidos en deuda mala, deuda de consumo—, en lugar de volverse más ricos.

Cuando estas personas escuchan frases como «Existe la deuda buena y la deuda mala», su contexto se cierra. Lo único que conocen es la deuda mala, la que los empobrece. Casi nadie puede entender el concepto de la deuda buena, el tipo de compromiso que les puede hacer llegar a ser más ricos.

Para muchas de estas personas lo mejor es seguir el consejo de quienes les sugieren: «Corta tus tarjetas de crédito en dos y sal de todas tus deudas». Ese es el único contenido (el agua) que su contexto puede manejar.

En lo que se refiere a invertir, la mayoría de la gente de clase media tiene el contexto o sistema de creencias que apoya la noción de que «invertir es arriesgado». Esto sucede porque casi toda la gente invierte en educación tradicional para obtener títulos universitarios, pero no gasta un centavo en educación financiera.

Aquí te presento ejemplos de frases que reflejan el contexto de una persona rica:

  1. «Debo ser rico».
  2. «Soy dueño de mi propio negocio y mi trabajo es mi vida».
  3. «La libertad es más importante que la seguridad».
  4. «Yo acepto desafíos para aprender más».
  5. «Quiero averiguar lo lejos que puedo llegar en la vida».

Las personas que piensan así son verdaderos capitalistas. Saben cómo usar el talento y el dinero de otras personas (OPT y OPM, respectivamente).

Cuando alguien de clase media guarda sus ahorros o fondo de pensiones en el banco, el banquero le presta ese mismo dinero a un capitalista.

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Esta es la forma en que Padre Rico dice: «El contexto es más importante que el contenido».

Yo tuve problemas en la escuela porque mi plan no era llegar a ser empleado. Lo que quería era ser empleador, empresario.

Cada vez que un maestro intentaba motivarme con «Si no sacas buenas calificaciones no tendrás un buen empleo», yo desconectaba, mi mente se cerraba por completo. Para cuando tenía 12 años ya había trabajado tres años con mi Padre Rico; ya no tenía el contexto de un empleado.

La frase «No tendrás un buen empleo» solo funcionaba con mis compañeros que querían ser empleados, no conmigo.

Si el maestro hubiera dicho «Les voy a enseñar cómo captar capital para que puedan comenzar su propio negocio», entonces le habría puesto atención. Me habría sentado en primera fila y habría dicho: «¡Dinos todo lo que sabes!».

MI HISTORIA

EL CONTEXTO ES MÁS IMPORTANTE QUE EL CONTENIDO

Cuando Padre Rico hablaba de «Enseñarles a cantar a los cerdos», siempre aclaraba que era una situación en que todo el mundo perdía: «Tú pierdes el tiempo y el cerdo termina enfadado».

Su mensaje era:

«Hasta que no cambie su contexto no podrás enseñarle a una persona pobre a ser rica. Tratar de cambiar los hábitos de alguien que tiene un contexto de persona pobre o de la clase media es una pérdida de tiempo… y la gente termina enfadada».

 

Llevo más de treinta años enseñando actividades empresariales e inversión. Imparto las lecciones que mi Padre Rico me enseñó y puedo atestiguar que él estaba en lo correcto. Padre Rico, Padre Pobre fue rechazado cuando lo presenté a las editoriales por primera vez. La sociedad del mundo editorial formada por los estudiantes de «10» simplemente lo tiró a la basura. Fue por eso que en 1997 tuve que publicarlo yo mismo. La mayor parte de los periodistas son estudiantes de «10» y académicos que no tienen el mismo contexto de los estudiantes de «6» o de «C», los capitalistas.

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«No le enseñes a un cerdo a cantar.

»Tú pierdes tu tiempo y el cerdo termina enfadado».

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En 2002, cuando se publicó el libro Queremos que seas rico… me pareció que estaba teniendo un déjà vu. Aquel libro lo escribí con Donald Trump y advertía al público sobre la inminente crisis financiera y su impacto potencial en la clase media; sin embargo, no fue bien recibido por la tendencia financiera dominante. Cuando me pregunté «¿Por qué la comunidad financiera ataca nuestro trabajo?», pensé en todos los contextos distintos que estaban en juego —medios de comunicación, sus anunciantes, los periodistas y su público—, y entonces no fue difícil pensar en las posibles respuestas.

LA VIDA ES CONTEXTO

Nuestra vida está hecha de contextos. Algunos son invisibles y otros son físicos y tangibles. Estos son algunos ejemplos de otros contextos:

 

1. La Constitución de Estados Unidos es un contexto.

La Constitución representa los valores sobre los que se cimentó Estados Unidos, y que ahora también gobiernan su funcionamiento.

 

2. La religión es un contexto.

Los cristianos, por ejemplo, tienen un contexto distinto al de los musulmanes. Esto significa que su contenido también es diferente. Los cristianos creen que Jesús es el Hijo de Dios, y los musulmanes creen que Jesús es un profeta.

Para poner otro ejemplo, si yo le dijera a un cristiano devoto «El profeta Mahoma dijo…», lo más probable es que su contexto se cierre. Sin embargo, si le dijera a un cristiano «Jesús dijo…», tal vez su contexto siga abierto.

En otras palabras, cuando alguien dice «Mantén tu mente abierta», en realidad quiere decir «Mantén tu contexto abierto».

En la carrera presidencial estadounidense de 2012, los oponentes del presidente Obama le llamaron «musulmán» a pesar de que es cristiano. Los oponentes de Mitt Romney susurraban por ahí cosas como «No es cristiano, es mormón». Así de fuertes pueden ser los contextos.

 

3. Las filosofías económicas son contextos.

En aquella misma elección, por ejemplo, mucha gente dijo que el presidente Obama era socialista. Otros dijeron que Mitt Romney era capitalista.

Dependiendo de tu contexto económico personal, podrías aceptar o rechazar al candidato en función de su filosofía económica. Si fueras socialista, por ejemplo, saber que a Mitt Romney se le califica de «capitalista», te decepcionaría. Si fueras capitalista, la idea de votar por un socialista te resultaría inaceptable.

 

4. Un templo o iglesia es un contexto físico.

También el gimnasio. Al templo o iglesia vamos con un propósito, y al gimnasio vamos con otro. A la iglesia vamos para tener un renacimiento espiritual, y al gimnasio, un renacimiento físico.

 

5. Una escuela es un contexto físico.

Y también lo es un edificio de oficinas. En la actualidad, muchas escuelas animan a los padres para que lleven a sus hijos a la oficina, pero por desgracia, cuando los niños acompañan a sus padres se enfrentan al contexto de los empleados, no al de los empresarios que iniciaron el negocio.

 

6. Un hogar es otro contexto físico.

Hazte la siguiente pregunta como padre: «¿Cuál es el contexto de nuestro hogar? ¿Es el contexto de una familia pobre, de clase media o de una familia rica?».

CAMBIA TU CONTEXTO… Y CAMBIA TU VIDA

Cuando volví de Vietnam en 1973, mi Padre Rico me sugirió asistir a un curso de bienes raíces. «Si quieres ser rico, tienes que aprender a usar la deuda», me dijo.

Como mi contexto ya era «quiero ser rico», poco después terminé siguiendo sus consejos. Mi contexto aceptó con facilidad el contenido de la frase «La deuda me volverá rico». Por eso me inscribí en un seminario de tres días sobre inversión en bienes raíces.

Si hubiera tenido un contexto de pobre o de integrante de la clase media, habría dicho: «Lo voy a pensar. Creo que antes de inscribirme en clases sobre bienes raíces, volveré a la universidad y haré un máster».

Actualmente, cuando le digo a la gente «Los bienes raíces tienen que ver con el tipo de deuda que te volverá rico. Y cuanta más deuda tengas como esta, menos impuestos pagarás», no pasa mucho tiempo antes de que me cierren la puerta. La gente se tapa los oídos, como lo hacen los niños, y repite el contexto que le inculcaron sus padres: invertir es arriesgado; la deuda es mala; los ricos son codiciosos; la deuda y los impuestos no pueden volverte rico.

Te repito que la lección es «El contexto determina el contenido», o «No enseñes a un cerdo a cantar, a menos que se trate de un cerdo con ganas de hacerlo».

Aquel seminario de bienes raíces fue genial. Aunque ya había aprendido bastante de Padre Rico y era dueño del condominio en que vivía, el curso me dio mucho y me hizo darme cuenta de que todavía había mucho por hacer.

El instructor era un excelente maestro. Era obvio que enseñaba porque le encantaba hacerlo, además era un inversor de éxito en bienes raíces que no necesitaba nómina. Era un inversor de éxito legítimo y hacía lo que predicaba. Lo mejor de todo fue que no les tuvo que enseñar a los cerdos a cantar, ya que todos teníamos ganas de aprender.

Cuando el curso terminó, el instructor nos dijo: «Ahora es cuando su educación comienza». Luego sonrió y agregó: «Esta es su tarea: en los próximos noventa días tienen que buscar, inspeccionar, analizar y escribir un informe sobre cien o más propiedades para alquiler».

Casi a todos nos emocionó la tarea, pero hubo algunos a los que no les agradó para nada. El «contexto de perdedor» se había interpuesto en el camino de estos últimos. Las excusas fueron:

  1. No tengo tiempo.
  2. Tengo que pasar tiempo con mi familia.
  3. Tengo un empleo de tiempo completo.
  4. Iba a salir de vacaciones.
  5. No tengo dinero.

El instructor solo sonrió y dijo: «Como ya les dije, el curso se acabó. Ahora empieza su verdadera educación».

MÁS QUE UNA FORMA DE PENSAR

Mucha gente cree que el contexto es solo la manera de pensar, pero no es así. El contexto es tu centro, tu cuerpo, tu mente y tu espíritu. Aunque la manera de pensar puede modificarse con facilidad, los cambios completos de contexto son mucho más profundos.

Si tomamos el dinero como un ejemplo, podría decirse que mucha gente es pobre porque tienen el contexto de una persona pobre. Asistir a un seminario de tres días sobre bienes raíces y no asimilar y aplicar lo que aprendiste es equivalente a no cambiar tu contexto en absoluto.

Cuando le conté a mi Padre Rico que la tarea que nos asignó el instructor consistía en revisar y evaluar cien propiedades en noventa días, sonrió, y me dijo, «Si haces la tarea, cambiaréis tú y tu forma de ver el mundo. Empezarás a ver todo a través de los ojos de una persona rica. La tarea no te garantizará el éxito ni que te vuelvas rico, pero al llevarla a cabo estarás haciendo lo que hace la gente rica».

Seguramente recuerdas el cono del aprendizaje que presenté en el capítulo anterior. En la cima se enunciaba la mejor manera de aprender algo nuevo y retenerlo: «Vivir la experiencia real». La tarea de encontrar cien propiedades en noventa días era una simulación de una búsqueda real.

GRADUACIÓN

Al final de los tres días que duró el curso de bienes raíces, el instructor dividió al grupo en equipos. En mi equipo había seis personas y teníamos que hacer juntos el ejercicio de los noventa días.

La primera semana después del curso, renunciaron dos integrantes de nuestro equipo. No llegaron a la primera reunión y nunca volvimos a saber de ellos. Les ganó su contexto.

Entonces solo quedamos cuatro. Continuamos con la tarea durante cuatro semanas más, y luego otro integrante nos dejó después de decir «Los bienes raíces no son lo mío». Otra vez ganó el contexto.

Para principios del tercer mes, sesenta días después de que se hubiera iniciado el proyecto, el cuarto integrante se fue después de decirnos «Quiero pasar más tiempo con mi familia».

Solo dos personas terminamos el proceso de noventa días. Evaluamos 104 propiedades. John, el otro integrante del equipo, llegó a ser un desarrollador de bienes raíces y ha generado millones de dólares desde entonces. A mí tampoco me ha ido mal. John y yo pagamos 385 dólares, cada uno, por ese curso de tres días.

EDUCACIÓN VS. TRANSFORMACIÓN

Las decisiones que tomé respecto a mi educación cambiaron mi vida. Después de algunos meses de haber comenzado a estudiar el máster para hacer feliz a mi Padre Pobre, perdí el interés y abandoné. El problema con ese máster era que yo sabía que no iba a transformar mi vida. Ya tenía dos profesiones bien pagadas en las que podía apoyarme: era oficial de buque de la Standard Oil y también piloto de aerolíneas comerciales. Incluso, si hubiera terminado el máster, habría acabado siendo un empleado.

Me inscribí al curso de bienes raíces porque estaba buscando mi siguiente experiencia de transformación. Quería algo como lo que viví cuando asistí a la escuela de vuelo de la armada. Quería evolucionar y volverme mariposa y dejar de andar por la vida en el cuerpo de una oruga, dejar de ser ese tipo de persona que se aferra a un trabajo, la nómina constante y las prestaciones.

CONTEXTOS Y EL CUADRANTE

Las cuatro secciones del cuadrante del flujo de efectivo son contextos. Para que alguien abandone su empleo e inicie su propio negocio, primero tiene que modificar su contexto. Para salir de E o A y pasar a los cuadrantes D o I, reitero, es necesario un cambio.

Cambiar de contexto, sin embargo, lleva tiempo; no sucede de la noche a la mañana, e implica algo más que solo modificar tu forma de pensar. Este cambio exige más que pensamiento positivo. En realidad, es un proceso de evolución mental, física y espiritual. Exige un altísimo nivel de fe, valor y autoestima, así como un inmenso deseo de aprender con rapidez.

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Si quieres cambiar tu vida…
modifica tu contexto
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A Donald Trump y a mí nos encanta dirigirnos a la gente joven y dar conferencias en universidades. Nos gusta, en particular, hablar ante organizaciones de redes comerciales. ¿Por qué? Porque quienes trabajan en redes comerciales tienen un deseo voraz por aprender, mucha energía y, además, están emocionados y ansiosos por recibir información. ¿Y por qué tienen tanta energía? Porque están en un proceso de transformación que, más que solo educación, requiere de mucho ímpetu. La mayoría de estas personas están haciendo la transición de los cuadrantes E y A hacia el mundo de D e I. Saben que no están aprendiendo para conseguir un trabajo, sino que ahora se van a adentrar a un universo en el que no hay nóminas continuas. Por eso son un público extraordinario. Donald y yo tenemos el mismo contexto que ellos, y por eso nos encanta nuestro contenido.

La gente se transforma a sí misma a través del ingreso. Cuando alguien logra cambiar el origen de su ingreso, puede modificar su vida.

La educación financiera debe incluir el conocimiento de los tres tipos de ingresos.

La mayoría de la gente, incluso los estudiantes de «10», aprende sobre un solo tipo de ingreso, exclusivamente. Los ricos trabajan para obtener los otros dos tipos.

TRES TIPOS DE INGRESO

Existen tres tipos de ingreso en el mundo del dinero:

  1. Ordinario.
  2. De portafolio.
  3. Pasivo.

Estos tres tipos de ingresos se obtienen en todo el mundo; sin embargo, en la mayoría de los casos, las clases media y baja solo trabajan a cambio de ingreso ordinario. Los ricos trabajan a cambio de ingresos de portafolio y pasivos.

Incluso en el juego del Monopoly se enseña esta lección tan fundamental; cada vez que compras una casa verde —digamos que pagas 200 dólares y, en cada turno, la casita verde te devuelve 10 dólares—, conviertes tu dinero. Es decir, el jugador convierte 200 dólares de ingresos de una nómina en un ingreso pasivo y recurrente de 10 dólares mensuales. Como verás, no necesitas ser estudiante de «10» para entender esta transformación del ingreso.

¿POR QUÉ ALGUNOS RICOS TERMINAN EN BANCARROTA?

La razón por la que muchos multimillonarios ganadores de la lotería y deportistas profesionales sumamente bien pagados despiertan un día y descubren que están en quiebra es porque nunca lograron transformar su tipo de ingreso.

Muchos doctores, abogados y empresarios con altos ingresos del cuadrante A se encuentran en problemas hoy en día, o no son tan adinerados como podrían, tan solo porque no han sabido transformar sus ingresos.

Los expertos financieros dicen «Trabaja arduamente, ahorra dinero e invierte en planes 401(k)»; sin embargo, quienes siguen estos consejos en realidad no transforman su dinero.

Si la gente trabaja para obtener dinero a cambio, entonces solo está trabajando por ingreso ordinario, el más gravado de los tres. Si ahorra dinero, también trabaja por ingreso ordinario, pero en este caso, para obtener intereses sobre sus ahorros. Además, cada vez que los estadounidenses retiran dinero de sus planes 401(k) o de sus planes de pensiones, lo que obtienen también es este tipo de ingreso.

No solamente sucede en Estados Unidos; aunque los nombres de los planes o programas pueden ser diferentes, también funciona así en la mayoría de los países occidentales.

Es imperativo que los padres entiendan las diferencias entre los tipos de ingreso y que les enseñen a sus hijos a cambiar sus vidas por medio del proceso de transformar su dinero.

¿Cuáles son las principales diferencias entre los tres tipos de ingreso?

El ingreso ordinario es, por lo general, el dinero de una nómina. Es por el que más se pagan impuestos. Casi toda la gente asiste a la escuela para aprender a generar ingresos ordinarios y, tras la graduación, se convierte en asalariada. Si tú trabajas para obtener dinero, entonces también estás trabajando por ingreso ordinario. Lo irónico es que los intereses sobre ahorros también se gravan con tasas de este tipo. Además, cada vez que retires de tu plan 401(k), pagarás impuestos como si se tratara de ingreso ordinario. En mi opinión, hay maneras mejores de ahorrar que invertir en un plan 401(k).

Al ingreso de portafolio también se le conoce como ganancias de capital. La mayoría de los inversores invierte en portafolios, ingreso o ganancias de capital. Este último tipo de ganancias se genera cuando compras a precio bajo y vendes a alto. Por ejemplo, si compras acciones por 10 dólares y luego las vendes por 15, entonces se puede decir que fue un evento de ganancias de capital con una ganancia de 5 dólares, y que, sobre esa ganancia, se pagan impuestos de ingreso de portafolio.

Los impuestos son una más de las razones por las que rara vez invierto en acciones. Me parece que no tiene sentido correr riesgos invirtiendo en este tipo de instrumentos para, después, si gano, terminar pagando una gran cantidad de impuestos. Las ganancias de capital provenientes de bienes raíces y acciones están gravadas actualmente al 20 %; los dividendos de acciones, también.

Al ingreso pasivo también se le conoce como flujo de efectivo. En el juego del Monopoly, los 10 dólares que recibe un jugador por concepto de renta de una casita verde son un buen ejemplo de ingreso pasivo o flujo de efectivo. Por el ingreso pasivo se pagan las tasas más bajas de intereses de los tres tipos de ingresos y, a veces, no se paga nada.

Invertir para obtener a cambio flujo de efectivo no gravado exige el nivel más alto de experiencia y educación financiera. Sobre esto se hablará más adelante, en otras secciones del libro.

TRANSFORMA TU VIDA

La tarea de noventa días que me fue asignada al terminar el seminario de bienes raíces fue un proceso de transformación. Tal como ilustra el cono del aprendizaje, fue un proceso de simulación previo a realizar la acción en la vida real.

En el ámbito de los deportes a la simulación se le conoce como entrenamiento. En el teatro se conoce como ensayo.

En la escuela, por otro lado, no hay lugar para errores. El estudiante hace el examen, el maestro resta el número equivocado del número correcto, produce una calificación y la clase continúa.

Muchos estudiantes de «10» o «A» no llegan tan lejos en la vida como quisieran porque en el interior de su contexto —que en este caso es el sistema de creencias que ya tienen demasiado arraigado—, cometer errores significa que eres estúpido.

Los empresarios saben que en los negocios los errores son experiencias para aprender y, en muchos casos, proveen información valiosa relacionada con su modelo de negocios, producto o servicio.

Yo le recomiendo a la gente que, cuando juegue CASHFLOW, lo haga por lo menos diez veces, no para ganar, sino para cometer la mayor cantidad posible de errores y aprender de ellos. Cada partida, y en particular las que pierdes, en realidad te hacen más hábil y te preparan mejor para el mundo real. Tal como se ilustra en el cono del aprendizaje, lo que tienes que hacer antes de enfrentarte a la situación real son simulaciones (partidas, entrenamientos, ensayos).

POR QUÉ FRACASAN LOS ESTUDIANTES

Ser un estudiante de «10» no garantiza el éxito en la vida porque en esta, además de la inteligencia que el sistema escolar reconoce, hay varias más.

En 1983, Howard Gardner, profesor de la Escuela Superior de Educación de Harvard, publicó un libro llamado Frames of Mind: The Theory of Multiple Intelligences (Teoría de las inteligencias múltiples).

A continuación se presentan descripciones breves de las siete inteligencias, según la definición del profesor Gardner.

 

1. LINGÜÍSTICA-VERBAL

La gente que tiene el don de la inteligencia lingüística-verbal tiende a ser buena para leer, escribir y memorizar palabras y fechas. Aprenden mejor a través de la lectura, las notas que toman y las conferencias que escuchan. En estas personas domina el hemisferio izquierdo del cerebro.

Si tu inteligencia lingüística-verbal es fuerte, la escuela te puede ser relativamente fácil, que es lo que sucede con la mayoría de los estudiantes de «10». Muchos de ellos llegan a ser periodistas, abogados, escritores y médicos.

 

2. LÓGICA-MATEMÁTICA

A la gente que tiene el don de este tipo de inteligencia, le va bien con las matemáticas. Estos estudiantes se sienten cómodos al trabajar con números, problemas matemáticos, lógica y abstracciones. En ellos domina el hemisferio izquierdo del cerebro.

También les va bien en ambientes educativos tradicionales y, con frecuencia, sacan «10». Muchos llegan a ser ingenieros, científicos, doctores, economistas y analistas financieros.

 

3. CORPORAL-KINESTÉSICA

Estos estudiantes tienen dones físicos. Aprenden mejor si se mueven y realizan actividades de tipo atlético.

La inteligencia corporal-kinestésica surge a través del gimnasio, el campo de fútbol, el estudio de baile o de actuación, los talleres o grupos de automovilismo.

Es frecuente que los deportistas profesionales, bailarines, actores, modelos, cirujanos, bomberos, soldados, policías, pilotos, pilotos de carreras y mecánicos tengan este tipo de inteligencia.

 

4. ESPACIAL

Esta inteligencia es más fuerte en el arte, disciplinas visuales, diseño y en la resolución de rompecabezas. Por lo general, en la gente que la posee domina el hemisferio derecho del cerebro.

Los estudiantes que cuentan con este tipo de inteligencia tienden a tener problemas en ambientes educativos tradicionales. Les va mejor en escuelas de arte, diseño, color y arquitectura. Estos estudiantes se vuelven artistas, diseñadores de interiores o de modas, y arquitectos.

 

5. MUSICAL

Esta inteligencia se inclina a la música, el ritmo, el tono, la melodía y timbre. Las personas que la poseen cantan y tocan instrumentos musicales.

Esta inteligencia no prospera en ambientes educativos tradicionales. Una persona con este don se sentirá mejor en ambientes musicales de aprendizaje como los que hay en las escuelas de artes.

 

6. INTERPERSONAL

Estas personas se dedican a la comunicación. Por lo general, son populares y extrovertidas, y muestran sensibilidad ante los sentimientos, el temperamento y las motivaciones de otros.

Una persona con esta inteligencia se desarrolla bien en un ambiente escolar, y en particular, en concursos que implican popularidad como lo serían las elecciones estudiantiles. Estos estudiantes suelen dedicarse a las ventas, la política, la enseñanza y el trabajo social.

 

7. INTRAPERSONAL

A menudo a este don se le llama inteligencia emocional. Tiene que ver con la reflexión personal y la introspección. La inteligencia emocional implica un entendimiento mayor de uno mismo, el conocimiento de las debilidades y fortalezas personales, la comprensión de lo que lo hace a uno único y la habilidad de manejar reacciones y emociones.

La inteligencia intrapersonal es fundamental en los ambientes con alto nivel de estrés. De hecho, es crucial para tener éxito en casi cualquier campo o profesión.

LA INTELIGENCIA DEL ÉXITO

La inteligencia intrapersonal tiene que ver con comunicarte contigo mismo. Implica ser capaz de hablarte y controlar tus emociones. Por ejemplo, cuando una persona que está enfadada se dice a sí misma «Cuenta hasta diez antes de hablar», está ejerciendo inteligencia intrapersonal. En otras palabras, se habla a sí misma antes de abrir la boca y permitir que sus emociones se expresen.

La inteligencia intrapersonal es indispensable para el éxito, en particular cuando se atraviesan tiempos difíciles y la persona tiene miedo o quiere renunciar.

Todos conocemos a gente que es demasiado emotiva. Son personas que suelen permitir que sus emociones controlen sus vidas porque, con frecuencia, dejan que estas hablen o cometan actos de los que después se arrepienten.

La posesión de inteligencia emocional no significa carencia de sentimientos; implica saber que no hay nada de malo con estar molesto, pero que no se debe perder el control. Tú sabes que está bien sentirse lastimado, pero también que no se debe hacer algo estúpido solo para vengarse.

Creo que casi todos conocemos a alguna persona que es muy inteligente y hábil —en matemáticas, digamos—, pero permite que sus emociones dañen otros aspectos de su vida.

Es muy común que la falta de inteligencia emocional sea la causa de adicciones. Al sentirse frustrada, una persona puede comer, beber, tener sexo o ingerir drogas para adormecer el dolor. Cuando se sienten aburridos, algunos salen de compras y gastan dinero que ni siquiera tienen.

Pero no todo es negativo. También conocemos a gente que ha sido víctima de abuso extremo, pero se ha recuperado. Nelson Mandela es un buen ejemplo. Mandela fue encarcelado arbitrariamente en Sudáfrica, pero en lugar de guardar resentimientos, cuando salió de la cárcel surgió como un hombre superior. Tiempo después llegó a ser el líder del país que lo encarceló. A veces la grandeza es reflejo de una persona que cuenta con un alto nivel de inteligencia emocional.

Te repito que la inteligencia emocional a menudo se considera la «inteligencia del éxito» porque la gente exitosa sabe lidiar con sus emociones, particularmente en situaciones de mucho estrés.

Los siguientes comentarios describen a gente con alta inteligencia emocional.

  • Ella sabe actuar bajo presión.
  • Ella alcanza sus metas.
  • Él sabe controlar su temperamento.
  • Él sabe ver ambos lados de la situación.
  • Dejó de fumar hace cinco años.
  • Incluso si está en una mala situación, te dirá la verdad.
  • Ella sabe cumplir sus promesas.
  • Él es persistente y disciplinado.
  • Ella no pone pretextos.
  • Él siempre admite sus errores.

Como verás, los comentarios anteriores también se pueden aplicar a gente exitosa.

COMO NIÑOS

Creo que todos hemos visto a los niños…

  • Llorar cuando están tristes.
  • Quejarse cuando no consiguen lo que desean.
  • Rendirse cuando están cansados.
  • Ser egoístas con sus juguetes.
  • Culpar a alguien más de sus errores.
  • Mentir.
  • Correr al encuentro de mami y papi para sentirse seguros.
  • Sentir envidia cuando un amigo tiene un juguete nuevo.
  • Negarse a recoger su ropa.
  • Esperar que le den todo lo que pida.

Casi todos los adultos pueden tolerar este tipo de comportamiento en los niños porque, después de todo… ¡son solo niños! «Ya crecerán», pensamos.

Por desgracia hay muchos que, a pesar de crecer, no superan su comportamiento infantil. Hay una gran cantidad de adultos que son hábiles para disfrazar u ocultar su inmadurez emocional detrás de una fachada.

Creo, también, que todos hemos conocido a adultos que sonríen y son amables en la primera impresión pero que, sin embargo, a medida que los va uno conociendo más, se encuentra con el niño consentido que se oculta detrás de la máscara de adulto. Una vez que se ha descubierto la farsa y se llega a conocer mejor a esa persona, es posible ver su falta de madurez emocional. Respecto a esta inmadurez, tal vez escuches frases como las siguientes:

  • No se puede confiar en él.
  • Ella te dirá cualquier cosa que quieras escuchar.
  • Él sonríe pero luego te apuñala por la espalda.
  • Pierde el control con facilidad.
  • En cuanto las cosas se pongan difíciles, renunciará.
  • Se queja de todo.
  • Engaña a su esposa.
  • Es codiciosa.
  • No acepta críticas.
  • Le encantan los chismes.

En otras palabras, hay mucha gente que crece en el aspecto físico, pero no en el emocional. Muchos adultos siguen siendo niños por dentro. Estudian y consiguen un empleo, pero el que se presenta a trabajar es el chiquillo. Consiguen su nómina y, una vez más, el niño es el que sale a la calle y se gasta el dinero. Los años pasan y, un buen día, se preguntan qué pasó con sus vidas. Trabajaron durante años pero no tienen nada que así lo pruebe.

Esta falta de desarrollo emocional a veces les impide a los adultos funcionar en el mundo real. Muchos se pasan la vida haciendo lo que quieren hacer en lugar de lo que tienen que hacer.

La inteligencia emocional es fundamental para el éxito a largo plazo. En la práctica puede significar:

  • Ir al gimnasio en lugar de quedarse en casa.
  • Recibir clases de educación financiera, incluso si no quieres.
  • Ser amable cuando otros no lo son.
  • Salir a caminar en lugar de comer más.
  • No beber, incluso si tienes muchas ganas.
  • Decir la verdad aunque te haga quedar mal.
  • Hacerle una llamada a alguien con quien no quieres hablar.
  • Ofrecerte como voluntario aunque estés ocupado.
  • Controlar tu carácter en lugar de darle rienda suelta.
  • Apagar la televisión y pasar tiempo con tu familia, en especial si quieren ver su programa favorito.

Dicho llanamente, volverse adulto significa crecer en el aspecto emocional también.

DE ORUGA A MARIPOSA

Mi transformación comenzó cuando terminó aquel seminario de tres días sobre bienes raíces. Evaluar cien propiedades en noventa días no fue tan difícil después de todo; casi cualquiera habría podido hacerlo. Lo único que yo hice fue continuar trabajando noventa días y aplicar todo lo que había aprendido. Al igual que muchos otros, yo tampoco tenía dinero porque los tenientes de la marina no ganan mucho. Tampoco tenía tiempo porque volaba para el Cuerpo de Marina y por las noches estudiaba el máster.

Aquellos noventa días fueron una prueba para mi inteligencia emocional, la inteligencia del éxito.

Al final de ese periodo sabía exactamente con qué tipo de propiedad haría mi primera inversión y por qué. Estaba emocionado. Como Padre Rico decía con frecuencia, estaba comenzando a atisbar un mundo que muy pocos alcanzan a ver.

La propiedad era un condominio de un dormitorio en la Isla de Maui. Estaba al otro lado de la calle de una de las playas más hermosas del lugar. Todo el desarrollo estaba siendo rematado y el precio del condominio era de 18 000 dólares.

No tenía el dinero para adquirirlo, ni siquiera para la entrada. Pero teniendo en cuenta lo que había aprendido, usé mi tarjeta de crédito para pagar 1800 dólares —10 % de la entrada—, y luego el vendedor financió los 16 200 restantes. Después de cubrir todos los gastos, incluyendo la hipoteca, comencé a recibir 25 dólares netos cada mes. Aquel pequeño negocio cambió mi vida.

A pesar de que el ingreso pasivo no era una gran cantidad, mi transformación personal fue enorme porque, en ese momento, supe que podía ser rico. Ahora tenía el contexto de mi Padre Rico y jamás volvería a necesitar dinero. Supe que ya jamás podría volver a decir «No puedo darme el lujo». Y lo más importante es que mi vida se transformó y dejé de ser un estudiante de «6» o de «C» en la escala académica para transformarme en un verdadero capitalista. Mi deseo de aprender era avasallador.

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Dejaron de importarme las calificaciones del instituto y de la universidad porque lo único que cuenta para los estudiantes del capitalismo es el estado financiero.

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¿CÓMO LO HICISTE?

Kim tenía 37 años y yo 47 cuando nos retiramos. Muchos nos preguntaron cómo lo hicimos, y claro, decir que nos fue muy difícil, explicárselo a la gente es poca cosa. Imagina hacerle entender a gente normal y a alguna con preparación académica que usamos la deuda y los impuestos para volvernos ricos y retirarnos pronto.

Sin embargo, en lugar de hablar, pasamos los siguientes tres años diseñando nuestro juego de mesa, CASHFLOW. Es el único en que se usa un estado financiero como hoja para llevar los marcadores.

El propósito del juego es enseñarles a los jugadores a transformar su ingreso ordinario en ingreso pasivo y de portafolio. Muchos nos han dicho que el juego les cambió la vida y es lógico porque fue diseñado para modificar el contexto de la gente.

MI VIDA CAMBIÓ

A pesar de que ya había aprendido mucho después de pasar tantos años estudiando con Padre Rico, fue necesario que asistiera a un seminario sobre bienes raíces y pasara noventa días cometiendo errores para que, por fin, se encendiera el foco. Cuando esto sucedió, supe que mi transformación había comenzado. Veinticinco dólares mensuales no son mucho dinero, pero para mí fueron como dar un paso gigante a los cuadrantes D e I.

Mi punto de vista cambió, también mi enfoque: la transformación había comenzado.

EN CONCLUSIÓN

La tragedia griega que se montó en el escenario mundial no es un error. Es lo que sucede cuando un país, organización o persona se echa a dormir en sus laureles. Es el resultado de quedarse en el pasado y de olvidar que el mundo cambia día a día.

Muchos deportistas profesionales, ganadores de la lotería y gente que gana mucho dinero llegan a perderlo todo porque no aprenden a transformar su dinero y porque no se dan cuenta de que, si supieran hacerlo, transformarían sus vidas también.

El problema con la escuela es que la mayoría de los chicos proviene de hogares (contexto) en que los padres trabajan para obtener ingresos ordinarios y luego asiste a escuelas (contexto reforzado) en que aprende a perpetuar esa costumbre. Eso solo es educación, no transformación.

La transformación es ardua incluso para los estudiantes de «10» porque exige inteligencia emocional más que de otro tipo.

Cuando una persona aprende a convertir su ingreso ordinario en ingreso de portafolio o pasivo, entonces da inicio a su transformación y pasa del contexto de los cuadrantes E-A al de los cuadrantes D-I. Es el mismo proceso de metamorfosis por el que atraviesa la oruga antes de volverse mariposa.

Si quieres cambiar tu vida, entonces debes modificar tu contexto y aprender a transformar el tipo de ingreso que recibes.

Y recuerda, no trates de enseñar a cantar a los cerdos… a menos que ellos de verdad quieran aprender a hacerlo.

ACCIONES PARA PADRES

ENSÉÑALES A TUS HIJOS QUE EL DINERO NO HACE QUE LA GENTE SE VUELVA RICA

Mucha gente cree que lo que la puede volver rica es el dinero, pero en la vida real, con mucha frecuencia sucede exactamente lo contrario.

En tus Noches de Educación de Riqueza (NER) usa el ejemplo de las estrellas deportivas millonarias que terminan en quiebra. Esta paradoja hará que tus hijos abran su mente y busquen respuestas para entender la relación que existe entre tener dinero y ser rico.

Luego usa el juego del Monopoly o CASHFLOW para explicar por qué la gente que tiene más casitas verdes y hoteles rojos —es decir, la mayor cantidad de activos en sus estados financieros— es la más rica del mundo.

Habla sobre lo que de verdad hace que la gente se vuelva rica y usa este libro o la guía de estudio para explicar por qué se puede caer en bancarrota también. Estas conversaciones harán que tus hijos comprendan que lo que los volverá ricos será su mente, no su dinero. Además, también podrían llegar a darse cuenta de que para ser rico ni siquiera se necesita efectivo.

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