ESCENA II

Dichos, JUAN, ROBERTO y MARÍA.

JUAN (aparece vestido de pastor de grabado, semidesnudo con una piel de cabra que lo envuelve hasta las rodillas). —¡Oh, la juventud! (Lo rodean).

JUANA (a JUAN). —¿Vos tenés que cortarle la cabeza al Coronel?

JUAN. —Sí.

PEDRO. —La cabeza cortada está ahí. (Señala una puerta lateral).

ERNESTINA. —Esta maceta estorba aquí. (La arrima a un costado).

LUISA. —El carnaval es completo; únicamente faltan las serpentinas.

DEMETRIO (a LUISA). —¿Es cierto que ese hombre tiene una guillotina en su casa?

LUISA. —Preguntáselo a Ernestina.

ROBERTO (vestido de coracero). —¡Ufa!… ¡Cómo molesta esto! (Se arranca los mostachos[17] y se los guarda en el bolsillo).

LUISA (a JUAN). —¿Y Susana?

JUAN. —Está terminando de arreglarse.

PEDRO. —Me voy a esperar a Saverio.

ERNESTINA. —Mirá si no viene…

LUISA. —No seas mala persona.