ESCENA II

Bruscamente entra LUISA, en traje de calle. Tipo frívolo.

LUISA. —Buenas, buenas, buenas… ¿qué tal Juan? ¿Llegó el mantequero? (Se queda de pie junto a la silla de PEDRO).

JULIA. —Del mantequero hablamos. (Silencio).

LUISA. —¿Qué pasa? ¿Consejo de guerra? ¿Bromas domésticas? ¿Y Susana?

JULIA. —¿Te parece razonable la farsa que estos locos han tramado?

LUISA. —¡Qué fatalidad! Ya apareció la que toma la vida en serio. Pero hija, si de lo que se trata es de divertirnos buenamente.

JULIA. —¡Vaya con la bondad de ustedes!

LUISA. —¿No te parece, Juan?

JUAN. —Es lo que digo.

JULIA. —Lo que ustedes se merecen es que el mantequero les dé un disgusto.

LUISA. —Lo único que siento es no tener un papel en la farsa.

JULIA. —Pues no te quejes; lo tendrás. Desde ahora me niego a intervenir en este asunto. Es francamente indecoroso.

JUAN. —¿Hablás en serio?

JULIA. —¡Claro! Si mamá estuviera, otro gallo les cantaría. (Levantándose). Hasta luego. (Mutis).