ESCENA IV

Dichos y MUCAMA, que entra.

MUCAMA. —Señor Pedro, ahí está el mantequero.

JUAN. —¿Le avisó a Susana?

MUCAMA. —No, niño.

JUAN (a LUISA). —Vamos a ver cómo te portás en tu papel de hermana consternada. (A PEDRO). Y vos en tu papel de médico. (Se levanta). Aplomo y frialdad. (Sale).

LUISA. —Yo, mejor que Greta Garbo.

PEDRO (a la MUCAMA). —Hágalo pasar aquí. (Sale la MUCAMA).

LUISA (de improviso). —Dame un beso, pronto. (PEDRO se levanta y la besa rápidamente. Luego se sienta a la mesa, afectando un grave continente. LUISA se compone el cabello. Aparece SAVERIO; físicamente, es un derrotado. Corbata torcida, camisa rojiza, expresión de perro que busca simpatía. Sale la MUCAMA. SAVERIO se detiene en el marco de la puerta sin saber qué hacer de su sombrero).