Nota del autor
Me sería imposible, en pocas líneas, desenredar la madeja de los hechos probados por la historia y aquellos imaginados para esta novela. En las referencias citadas a continuación el lector hallará mis principales fuentes de información que podrán servirle de guía. La mayoría pueden descargarse en formato digital de la página de la Biblioteca Nacional de Francia (www.gallica.fr).
Algunos lectores habrán descubierto ciertos anacronismos: son voluntarios, pues deseaba incorporarlos a esta historia. Así, el diccionario de Chomel, que Nicolas consulta con frecuencia, en realidad se publicó en 1709. Otras obras citadas, aunque ya habían sido publicadas, no contaron con una traducción francesa hasta tiempo después. Igualmente, las farolas de la ciudad de Nancy no se instalaron hasta agosto de 1715, por orden de Leopoldo, y la rue du Pont-Moujat todavía se llamaba rue Neuve-Saint-Nicolas. Por el contrario, no he indicado los números de los edificios en las calles puesto que entonces no existía un sistema de numeración. Sin embargo, algunas casas pueden reconocerse entre las que aún se alzan en la ciudad antigua.
Las intervenciones quirúrgicas y los casos clínicos aquí narrados se basan en documentos reales e informes de la época que he podido consultar. Me he inspirado sobre todo en las Mémoires de l’Académie royale de Chirurgie (Memorias de la Academia Real de Cirugía).
Los sitios de Peterwardein y de Timisoara tuvieron lugar en las fechas indicadas y de la manera que los he descrito. Lo mismo para la parte de la novela situada en Versalles, con excepción del partido de juego de pelota, que he inventado para la ocasión, y la presencia de Joseph Urfin, el hombre salvaje (aunque este vivió en ese período).
Por lo que respecta al subterráneo del convento del Refugio, ha permanecido intacto hasta el día de hoy.
Espero haber restituido con la mayor precisión y sinceridad posibles la vida cotidiana de esos años comprendidos entre 1694 y 1702, y confío en que los historiadores me perdonarán los errores que, sin haber sido invitados, se hayan podido deslizar en beneficio de la verosimilitud del relato. Si los lectores desean hacerme llegar preguntas o comentarios, pueden contactar conmigo en la siguiente dirección: eric.marchal@caramail.fr, y estaré encantado de conversar con ellos.
Nicolas, Rosa, Marianne, Azlan, François y Germain son personajes de ficción, pero para mí se han convertido en unos seres tan queridos que hoy me pregunto incluso si no habrán existido realmente…