CAPÍTULO 10
Reiki y la Senda de la
Iluminación
MOVIDA por el afán de entender
el significado y los orígenes del sistema Reiki, hace algunos años
tuve la suerte de conversar con una monja budista mahayana. Estaba
considerablemente familiarizada con los símbolos Reiki a través de
su práctica budista, pero no en la aplicación terapéutica Reiki, de
manera que sus informaciones me aportaron una perspectiva
totalmente nueva sobre la cuestión. Mientras me dedicaba al rastreo
de fuentes para este libro y acrecentaba mi acervo de conocimientos
sobre el budismo mediante nuevas lecturas, se me aparecieron las
respuestas a varios puntos del proceso Reiki que hasta entonces no
había visto claros. Mikao Usui dijo haber hallado una fórmula
sencilla, de la cual derivaba el método Reiki y sus símbolos. En la
filosofía budista, tal como he llegado a conocerla, creo haber
encontrado esa fórmula que tiene más de 2.500 años de antigüedad.
De esas exploraciones y de esa fórmula he deducido la mayor parte
de la información adicional que poseo acerca de los símbolos Reiki,
por lo que paso a explicarla.
Las escrituras del budismo mahayana y
vajrayana contienen muchos y muy notables paralelismos con los
principios básicos de prácticamente todas las grandes religiones.
Los budistas no adoran a ningún Dios o Diosa personal, pero admiten
las deidades de cualquier cultura en que se encuentren. En sí es
una filosofía universal de la Entidad y no se propone como primer
móvil ningún sistema de culto. El misticismo tántrico derivado del
budismo mahayana contiene las esencias de todos los sistemas
metafísicos del mundo incluyendo el wicca, y ha sido trasplantado a
Occidente bajo las formas de la doctrina teosófica de madame Helena
Blavatsky. En el budismo hallamos también las enseñanzas
originarias del Jesús histórico y todo lo demás, sin exceptuar sus
facultades de taumaturgo. sus parábolas, su filosofía, su actitud
existencial y sus milagros.
Gautama Siddhartha, el Buda Sakyamuni, nadó
el 620 a.C. en la India, cerca de la frontera nepalí, y murió el
543 a.C. Como sucedería luego con las enseñanzas de Jesús, tampoco
las palabras del Buda fueron recogidas por escrito en vida de éste,
ya que las primeras escrituras aparecen varios siglos más tarde.
Son muchos años; en los Evangelios cristianos quedan pocos pasajes
que puedan retrotraerse directamente a las verdaderas palabras y
doctrinas de Jesús; comparativamente son más las palabras de
Gautama Buda que se han preservado.
El Buda buscaba un camino para librar a
todos los humanos de la aflicción, del dolor y de la reencarnación.
Admitía tanto a hombres como a mujeres entre sus discípulos, así
como a personas de todas las castas y clases, y recordemos que esto
era muy inhabitual en la tradicionalista sociedad hindú, como
también lo fue seis siglos más tarde cuando Jesús hizo lo mismo
entre los judíos, que eran una de las sociedades más patriarcales
del Próximo Oriente. La Iluminación budista no la concede un dios
patriarcal, ni siquiera un maestro, sino que deriva de una
reflexión interior. Cuando él hubo hallado las respuestas que
buscaba, sin embargo, no entró en el estado de supremo desasimiento
o Nirvana que se le ofrecía, sino prefirió continuar en el mundo
para ayudar a quienes buscasen también el camino. La Iluminación es
«una experiencia espiritual directa y dinámica inducida ... por la
facultad de la intuición, o más sencillamente “por
clarividencia’’.»92
De ella resulta la liberación, la libertad, la «luz» de la
información y del conocimiento.
El Sermón de Benarés pronunciado por Buda
equivale al Sermón del Monte de los cristianos, y contiene la
esencia de la doctrina budista. Este documento contiene las «cuatro
verdades excelentes». La primera dice: «Toda existencia es dolor.»
La segunda: «La causa del dolor son nuestras pasiones.» La tercera:
«Las pasiones pueden ser venadas.» La cuarta verdad es la Vía de
los Ocho buenos caminos, que hace posible la superación de las
pasiones, y que son: 1) rectitud del entendimiento; 2) rectitud de
propósito, o de intenciones; 3) rectitud de la palabra, 4) rectitud
de conducta; 5) rectitud de la vocación: 6) rectitud del esfuerzo;
7) rectitud de la atención; y 8) rectitud de la
concentración93.
La existencia es dolor por ser ésta una
condición inseparable del ser vivo, el cual sufre los azotes de la
enfermedad, la vejez, la muerte y el ver padecer a los seres
queridos. El dolor y el padecimiento causan la infelicidad y éste
es el problema central de la existencia, el problema que el
compasivo Buda trató de resolver. En su Senda de la Iluminación.
Gautama Siddhartha demostró que el dolor es consecuencia de nuestra
adhesión a la vida y a otras personas, que las pasiones de la vida
no pueden satisfacerse nunca, y que la frustración y las acciones
negativas que todo ello produce generan el karma. Así la vida misma
origina el karma que hace necesarias las nuevas reencarnaciones,
puesto que el karma sólo se crea o se destruye durante nuestro
tránsito por un organismo viviente.
Pero tenemos la posibilidad de libramos de
nuestros afectos y pasiones, así como de sanar el karma de manera
que el alma no necesite pasar ya por ninguna nueva reencarnación.
Según el budismo, así se pone fin a la infelicidad. Esa es la única
curación verdadera: poner fin a la rueda de las reencarnaciones. La
Senda de las ocho rectitudes, código moral budista que equivale a
nuestros diez mandamientos, nos suministra los medios para
conseguirlo. En su propia Iluminación el Buda vio que todo ser
humano puede alcanzar el final de las reencarnaciones y del karma;
sus enseñanzas se encaminan a llevar a otras personas la
Iluminación y el entendimiento íntimo de la liberación
kármica.
Esfuerzo, atención y concentración, los
recursos que permiten controlar la mente figuran entre los medios
que hay que poner en juego para alcanzar ese objetivo, puesto que
la realidad se somete a la creación mental. Cuando la mente se
libra por completo de afectos y de pasiones, la persona entra en el
Nirvana y no se verá obligada a renacer. La liberación es el
resultado de comprender la verdad de la Mente y el proceso de la
existencia. El Nirvana no se describe como una extinción, sino como
«liberación, paz interior y fuerza, conocimiento de la verdad,
alegría de la unidad completa con la realidad y amor a todas las
criaturas del universo»94.
La realidad se crea por la acción de la
Mente a partir del Vacío. El Vacío es la profundidad del espacio
insondable, la pureza, la perfección, el misterio y la felicidad.
En términos wicca es el Espíritu, el Éter o la Divinidad. Toda
Entidad proviene del Vacío, que es la esencia de toda existencia.
Toda Entidad (todo lo que es) se halla ya en un estado de
perfección, que es parte del Buda Natural (o Divinidad Interior).
La realidad es también el no-Vacío, con todas sus posibilidades, un
vasto complejo de mundos y de universos que se reemplazan. La Mente
que emerge del Vacío es la primera fuente del Buda, pero esa fuente
queda oscurecida, para la mayoría de las personas, por la ilusión
de los sentidos, el no-Vacío. La realidad creada por ese
oscurecimiento de la Mente Pura es como la realidad creada en un
espejo. Los seres que se reencarnan no despiertan a su pureza
intrínseca (la del Vacío), que existe más allá de los sentidos,
sino que basan su entendimiento en la ilusión del no-Vado. En la
Tierra, la mente distorsionada actúa creando una realidad
distorsionada, de donde resulta el sufrimiento.
«La Mente, que se manifiesta a sí misma como
sabiduría, intrínsecamente es el Vado; y sin embargo todo procede
de ella y es, en consecuencia, creación mental.95»
Todo lo real se crea a partir de la perfección del Vado. Pero
debido a la distorsión y a la ilusión, percibimos el mundo como
imperfecto y permanecemos prisioneros de ese engaño. Sabiduría =
energía = creación es el vado, y participa en el Nirvana. La
percepción humana de la realidad es el no-Vado, basado en la
posibilidad, y toma parte en la creación del sufrimiento en el
mundo por la Mente. La iluminaciónes el entendimiento de la
felicidad del Vado, del propio Buda Natural perfecto, lo cual
permite abandonar las ataduras y los engaños del no-Vado y de los
sentidos. Una vez percibida la realidad verdadera los afectos y las
pasiones dejan de tener significado y se alcanza el Nirvana. Este
entendimiento es la iluminación por la cual el alma se libra del
karma y de la encamación. Todo consiste en liberar la Mente del
engaño.
El fundamento de las enseñanzas budistas
consiste en los cuatro Preceptos Divinos, que son la caridad, la
compasión, la benignidad y la ecuanimidad96. El Buda expresó tales virtudes cuando
rehusó el nirvana prefiriendo salvar del sufrimiento a los demás
humanos. Evoluciona el budismo con arreglo a la escuela theravada
durante los primeros siglos posteriores al fallecimiento (o
parinirvana, ascensión) del Buda; luego predomina en el norte de la
India, a lo largo de los siglos I y II, el budismo mahayana, rama
que sigue siendo la central hoy día y cuyas doctrinas he resumido
en los párrafos anteriores. Uno de sus principios básicos es que la
Iluminación puede ser alcanzada por cualquier persona, aunque no
haya tenido la oportunidad de consagrarse a la vida religiosa. Otra
aportación del budismo mahayana es el concepto de
bodhisattva.
Un bodhisattva es aquella persona que ha
alcanzado su Iluminación pero prefiere de-morar el acceso al
nirvana hasta que todos obtengan también la Iluminación; mientras
tanto permanecen en el mundo para ayudar a todas las Entidades. El
ejemplo de bodhisattva más conocido es probablemente Kwan Yin,
llamada Kannon en el Japón y que tiene en la Tara tibetana su
equivalente más próxima. La descripción de bodhisattva
probablemente cuadra también a Jesús así como a su madre María. La
mayoría de los bodhisattvas han sido varones. El bodhisattva posee
las virtudes de Buda y se convertirá en un Buda cuando abandone por
fin la Tierra. Por tanto Gautama Siddhartha no ha sido el único
Buda, aunque si el primero que descubrió el Camino. El bodhisattva
es el ideal humano que nos propone la escuela mahayana.
A partir de ésta evolucionó en el Tíbet el
budismo vajrayana o tántríco. Es la tendencia mística y esotérica
del budismo, en la cual se afirma la lealtad a un maestro o gurú;
además implica muy pintorescos rituales, iniciaciones, mandalas y
mantras, deidades pacíficas y deidades furiosas, la visualización
como instrumento para el control de la mente, las prácticas
avanzadas de meditación y un rico y variopinto simbolismo. El duro
clima y el aislamiento del Tíbet probablemente explican cómo el
budismo vajrayana llegó a convertirse en una religión muy diferente
de la que se practicaba en la India, aunque sigue basándose en los
sutras y las filosofías de la escuela mahayana. Los tántricos
rinden un culto externo al Buda simbolizado en la estatuaria y
demás imágenes sagradas, pero en realidad buscan al Buda y a los
bodhisattvas en la propia mente, como es preceptivo97, y procuran entender las múltiples
realidades así como la perfección de1 Vacío.
LA STUPA Y LOS CINCO ELEMENTOS98
LAS CINCO FORMAS
La fórmula del Reiki deriva de los sutras
mahayana y de la interpretación mística vajrayana. Los cinco
símbolos Reiki son los cinco niveles mentales o peldaños que
conducen a la Iluminación. Son conocidos entre los budistas como
representación de la propia Vía de la Iluminación, y también son
los cinco elementos, los cinco colores y las cinco formas
elementales cuya presencia en el arte tántrico resulta ubicua. Los
cinco elementos en cuestión son la tierra, el agua, el fuego, el
viento (el aire) y el Vado (el Espíritu). Los cinco cobres son el
amarillo, el blanco, el rojo, el negro y el azul, y las cinco
formas son el cuadrado, el círculo, el triángulo, el semicírculo y
el cintamani (ojiva) de la stupa. Podemos comparar estos elementos
a los cinco brazos del pantáculo wicca, en donde el Vado se
identificaría con el Espíritu o Éter. Se cita asimismo una
correspondencia entre los cinco elementos y los chakras.
Tomados en conjunto, los cinco símbolos
Reiki son la no-dualidad de la mente y su objeto y el vacío del ego
que alcanza el nirvana budista. Una vez alcanzado, la fórmula y el
proceso de Reiki liberan el alma y ponen fin a la rueda de la
reencarnación. El sistema simbólico originario, por tanto, no
servía para la curación, sino que tenía una finalidad espiritual:
la Iluminación con el propósito de ayudar a otros, es decir la Vía
del bodhisattva. Los símbolos Reiki son sabiduría-energía-creación,
es decir, la perfección sin distorsiones del Vacío, y por eso
culminan en la liberación.
Importa recordar aquí que los sutras y demás
textos del vajrayana estaban escritos en sánscrito (la lengua de
los textos theravada anteriores era el pali). El Buda histórico no
hablaba en sánscrito, que ya entonces era una lengua muerta de uso
ritual (como el latín para nosotros los occidentales), sino el
dialecto bihari de su región natal. La India es un subcontinente y
se hablan en ella muchos idiomas. Desde la India el budismo se
propagó hada el Tíbet, hacia los países del Sudeste asiático, y
luego por China y Corea hada el Japón. En este recorrido sufrió
modificación por las diversas interpretaciones en distintos idiomas
y culturas, y en el decurso de muchos siglos. Las mismas
vicisitudes han seguido las enseñanzas Reiki a lo largo de más de
2.500 años, trascendiendo una gran diversidad de idiomas y de
culturas hasta llegar a Occidente. Su traducción al inglés y demás
idiomas occidentales para introducirlo en la sociedad moderna
supone un nuevo cambio, y de no poca amplitud por cierto.
Tanto el budismo como Reiki han sobrevivido
a través de todos estos cambios, trasvases y reinterpretaciones. El
budismo es la religión de una gran parte de la humanidad (entre un
tercio y un quinto) y manifieste su vitalidad en el seno de muy
diversas culturas. También hay que rendir tributo al sistema
budista de curación Reiki: en manos de los sanadores occidentales
se evidencia ten vigente como lo fue en sus países y lugares de
origen, teniendo en cuenta que el Reiki de la India debió ser muy
distinto del tibetano, dada la gran diferencia de culturas y de
costumbres. El Reiki que Jesús se llevó de la India seda sin duda
muy diferente del Reiki actual, y lo mismo la versión japonesa, que
debió apartarse de las practicadas en el Tíbet y la India.
Y también el Reiki occidental difiere de la
tradición que resucitó Mikao Usuí, sin merma alguna de su vitalidad
y vigencia. Que dicho sistema terapéutico prospere hoy dentro de la
cultura occidental, no sorprenderá a nadie que conozca a fondo el
budismo y sepa cómo éste ha sabido adaptarse a todas las culturas y
las épocas en que se difundió, cualesquiera que fuesen los idiomas
y los sistemas sociales. Éste también es otro de los milagros de
Reiki.
La práctica budista no quiere saber nada de
los fenómenos psíquicos, pero ocurren La meditación encaminada a
controlar la mente produce también la apertura de los sentidos
interiores. Los ejercicios para movilizar el ki despejan la línea
Hara y los chakras. Los budistas no profesan ante la curación un
desdén tan grande como el que les inspiran otras prácticas
psíquicas, pero la consideran también una distracción que aleja de
la búsqueda de lo fundamental. Por ejemplo, la monja budista con
quien discutí consideraba que yo perdía el tiempo con mi interés
por la curación, y que haría más en favor del prójimo procurando
alcanzar la Iluminación para seguir la Vía del bodhisattva.
Seguramente Mika Usui debió escuchar más de una respuesta parecida
cuando buscaba informaciones sobre el método de curación que
utilizaba el Buda. No es que opinen que la curación carezca de
importancia, sino que requiere muchos años de entrenamiento para
que se manifiesten las facultades, y son otros años restados a la
Senda de la Iluminación, que es lo primordial para ellos.
En el budismo la espiritualidad prima sobre
cualesquiera preocupaciones mundanas. Cuando Mikao Usui descubrió
que los mendigos sanados por él preferían regresar a los barrios
bajos, comprendió que era verdad lo que siempre le habían dicho los
budistas: que no era posible sanar permanentemente los cuerpos si
no se atendía también a los procesos de la mente y del espíritu.
Los budistas creen que la única curación verdadera es la que nos
libra para siempre de la rueda de las reencarnaciones. Mientras sea
preciso encamarse en un cuerpo habrá descontento, enfermedad y
sufrimiento. Pero el karma sólo puede sanearse mientras habitamos
un cuerpo, de ahí el perpetuo ciclo de la desesperanza. Al entrar
en la Senda de la Iluminación, sin embargo, se rompen las ataduras,
se sanea el karma y se libera la mente de su continua re-creación
del engaño. Las reencarnaciones concluyen. Y esta senda hacia el
fin de las reencarnaciones es la fórmula simbólica de Restó.
Los cinco símbolos describen en efecto las
cinco etapas de este proceso o Camino. El Cho-Ru-Rei es la fase
inicial y representa el plano de lo físico y el del doble etérico.
El Sei-He-Ki es la transformación de las emociones y del ego (el
cuerpo emocional), y el Hon— Sha-Ze-Sho-Nen es la creación de la
realidad verdadera por la operación del entendimiento, de la Mente
Pura, en el plano del cuerpo mental. Con el Dai-Ko-Myo alcanzamos
la Vía del bodhisattva, y representa el cuerpo espiritual. Y el
Raku es la Iluminación misma, la trascendencia y el nirvana, y el
plano transpersonal más allá de todo cuerpo. Cada uno de los
símbolos guarda correspondencia con uno de los cuerpos
vibracionales, y cada uno de ellos afecta primordialmente a uno de
esos cuatro cuerpos y sirve para curar en este plano vibracional.
Esta fórmula es un tema principal de estudio en el budismo mahayana
y vajrayana, donde se discute abiertamente sobre ella y no tiene
ningún carácter secreto. En cuanto al valor terapéutico de los
símbolos, lo consideraban totalmente secundario en comparación con
su valor espiritual.
Los símbolos Reiki que conocemos son formas
japonesas derivadas de unas palabras sánscritas que tienen al menos
2.500 años de antigüedad. Psíquicamente representan imágenes y
sonidos (mantras); en tanto que ideogramas comunican además un
sentido. La monja reconoció los símbolos y opinó que las variantes
no eran más que matices culturales. Uno de los grupos de símbolos
le pareció que reflejaba más directamente el intento de convertir
el sánscrito en japonés; los identificó sin ninguna duda, recitó
sus nombres y explicó los conceptos que invocaban. Que simbolizaban
la Senda de la Iluminación y en este contexto daban una fórmula, lo
mismo que dan una fórmula en el contexto de la curación Reiki.
Expongo a continuación el comentario de cada símbolo con una
interpretación que es mi más denodado esfuerzo por entender sus
complejos significados.
EL CHO-KU-REI
El Cho-Ku-Rei es el primer paso y la primera
experiencia de la Senda, la fase generativa. Al alumno o alumna sé
le entrega un marídala para que medite. El objetivo es concentrarse
en estado alterado sobre esa imagen circular hasta dejar de
percibir la diferencia entre el mundo de su meditación y la Tierra
física. El desasimiento del plano terrestre y la entrada en el
estado abnegado del Vado, tal es la finalidad del ejercido.
Mediante la concentración sobre esa imagen, el discípulo o
discípula empieza a aprender la meditación, a alejarse un rato de
su vida cotidiana. Más adelante el mandala se le graba en el
corazón. Al transferir la realidad al mandala, la persona se aleja
del no-Vado del mundo y entra en la perfección del Vado. Algunos
meditadores empiezan con un objeto muy sencillo, como una jarra
llena de agua, pero hay mandalas mucho más complicados. El alumno o
alumna aprende a desviar la atención de sí y hada la imagen.
EL MANDALA
En tanto que forma del arte tántrico el
mandala representa el Todo-Uno y el Todo— Muchos, con lo que
simboliza el proceso de la iluminación, ya que el Uno es el Buda y
Muchos se refiere a todos los humanos. La realidad última es la
unión de la materia y la energia, y la de los cinco primeros
elementos (tierra, agua, fuego, aire y Vacío/Éter) con el sexto
elemento, la conciencia. El mandala representa la no-dualidad
(unidad) de la realidad última del universo, y la palabra misma
significa «alcanzar la iluminación perfecta e insuperable»; manda
significa esencia y la quiere decir plenitud.
Visualmente no son simples pautas abstractas
sino imágenes de deidades, de budas y de bodhisattvas. En la
práctica su empleo en la meditación habitúa al manejo mental de
visualizaciones complicadas. En el budismo vajrayana esto se hace
para lograr el control de la mente, aprender a conjurar fácilmente
imágenes mentales y ponerse en contacto con las Divinidades y con
otras fuerzas psíquicas (que también son creaciones mentales), así
como para entrar en estados alterados de la conciencia. Se describe
el mandala como un gran circulo de deidades pacificas o
furiosas99.
A medida que el alumno o alumna adquieren
más experiencia, las divinidades del mandala le ayudan a superar
los obstáculos que va encontrando en el camino. De estas entidades
se admite que tienen vida, y también que son construcciones creadas
por la mente. Al identificarse con la deidad el discípulo capta la
nulidad (el Vacío) de todas las cosas. Estudiante y mandala son
uno, estudiante y deidad son uno, y ambos participan del Vacío. La
deidad y el mandala quedan trazados en el corazón y el o la
estudiante se convierte en la deidad, o como se dice en términos
alquímicos, «la adoración, el adorante y lo adorado son la misma
cosa»100.
En The Tantric Mysticism of Tibet, John
Blofeld ha descrito una meditación ante el Cho-Ku-Rei sobre Tara,
la Diosa/bodhisattva de los tibetanos:
El corazón de Tara
revela la sílaba Dham rodeada de su mantra especial, del cual
irradian rayos de luz en todas direcciones. El adepto absorbe estos
rayos «como el néctar o la lluvia» a través del chakra corona de su
cabeza, y descienden hacia su corazón, con lo cual su cuerpo se
hace «tan puro como un recipiente de cristal»...
Tara le contempla con
gran alegría y gradualmente disminuye hasta alcanzar el tamaño del
dedo pulgar, entra en su cuerpo a través de la corona del cráneo y
acaba por descansar como un disco solar sobre un disco lunar y el
loto en su corazón. Entonces el cuerpo del propio adepto empieza a
disminuir de tamaño y se hace más y más pequeño, hasta coincidir
con la diminuta figura de Tara. «Tara ... y el adepto son realmente
uno, sin que exista distinción alguna»101.
La meditación sobre el propio Cho-Ku-Rei
produce resultados similares, por cuanto introduce a la persona en
el laberinto y la separa del mundo o plano terrenal. En la
terminología metafísica habitual, penetra dentro de ella para que
ella salga de sí. Aprender a meditar, a provocar estados alterados
de la conciencia, renunciar a lo mundanal y experimentar la paz del
Vacío y la nulidad del ego, son las fases iniciales de toda
disciplina espiritual en cualquier cultura. En el estado meditativo
profundo el yo se retira y el Buda Natural o Divinidad Interior
pasa al primer plano. El novel apenas logra concentrarse unos
instantes, pero con la práctica se pasa más fácilmente al estado
descrito. Andando el tiempo la mente adquiere la facultad de crear
mundos. En Reiki, el Cho-Ku-Rei es el «interruptor de la luz» que
activa la energía terapéutica y pone en marcha su potencia
aumentada. En esta etapa generativa se trata de la curación del
cuerpo físico, que es el comienzo de toda curación y de la
utilización de la energía Reiki. Es la puerta de acceso a Reiki y a
la curación
EL SEI-HE-KI
La transformación de las emociones es un
proceso alquímico y la segunda etapa en la Senda budista hacia la
Iluminación. Se interpreta que tanto la Tierra como la persona
encarnada en ella son un material impuro, simbolizado por el color
amarillo. El fuego de la sabiduría lo purifica y eleva el nivel
terrenal así como al discípulo o discípula hacia una nueva lucidez
(oro), transmutación que recuerda mucho el proceso de los
alquimistas del Renacimiento europeo. En esa cultura el alquimista
pretendía transmutar el plomo en oro. pero era su propia conciencia
lo que cambiaba en ese proceso. La alquimia fue una combinación de
la magia con un germen de ciencia. Así ocurre también con el
proceso mencionado anteriormente; en el budismo, sabiduría igual a
energía igual a creación.
En esta etapa el estado no conceptual
(subconsciente) de la Entidad se convierte en entendimiento y
lucidez. La persona que vivía en un mundo distorsionado percibe
súbitamente la verdad del Vacío. Ha atravesado la distorsión del
espejo y ha visto lo que hay más allá. Al comprender la nulidad del
yo, alcanza la Iluminación. La sabiduría purifica el fondo impuro y
transmuta el amarillo en luz dorada. Pocas personas alcanzan tal
estado de desarrollo, que es el estado del Buda. El Buda es la
unión del Uno y te Muchos, y existe como la naturaleza verdadera de
todas las Entidades.
La no existencia del yo es un concepto
central de las enseñanzas budistas. B ego se considera una
construcción artificial que oscurece el Buda Natural, un recipiente
ilusorio para las acciones en el plano terrestre. Es efímero, como
toda vida es efímero, y está Heno de concepciones erróneas, engaños
y defectos. Lo que abandonamos cuando prescindimos de nuestro yo es
todo aquello que obstaculiza el progreso espiritual. Las
resistencias, desbloqueos, los auto-engaños, las penas, los hábitos
negativos y las emociones como la envidia, el odio, la codicia y la
ira: eso es el yo del que procede prescindir. Por su cualidad
principal el Vacío es un lugar de paz total, de calma interior y de
felicidad. En el gran vacío sólo la sabiduría puede
penetrar102.
Del Sutra de la esencia de la perfecta
sabiduría o Prajna Paramita Hrdaya Sutra:
El vacío no difiere de
la forma, la forma no difiere del vacío: dondequiera que hay forma,
hay vacío, dondequiera que hay vacío, hay forma103.
La realidad última del universo y del yo es
el Vado.
Una vez evacuadas las emociones negativas se
cultivan los Preceptos Divinos y se reemplazan aquéllas por
emociones positivas. Cuando se prescinde del yo queda la unidad con
todas las cosas, que es otro concepto central del budismo. Los
Preceptos Divinos son la caridad, la compasión, la benignidad y la
ecuanimidad. Una premisa mayor del budismo mahayana es que todas
las personas pueden alcanzar la Iluminación. En Reiki, e! Sei-He—
Ki es el símbolo que sana las emociones y que transforma los
sentimientos negativos en positivos; de este modo se pone al
alcance de todos dicha transmutación. Es también el proceso
alquímico de la purificación, la depuración y la protección, en
contra de las emociones que crean afectos que crean karma.
El HON-SHA-ZE-SHO-NEN
He escrito más acerca del Hon-Sha-Ze-Sho-Nen
que de ningún otro símbolo. La información que paso a exponer
seguidamente me condujo a utilizar el símbolo para la investigación
de las existencias anteriores y la liberación de los traumas del
tránsito actuad, habiendo descubierto lo poderosas que llegan a ser
estas aplicaciones. Estas posibilidades no se me habían enseñado en
Reiki II y aun dudo de que sean conocidas hoy día por muchos
practicantes de Reiki. Es de suponer que serían intrínsecas de
cualquier sistema terapéutico en la cultura y la mentalidad
budistas, porque la curación mental es la curación de toda Entidad
en el budismo, ya que toda realidad se crea en la mente por acción
de la conciencia. El karma se crea en la mente y sólo en ella
podemos libramos de él.
En el budismo la mente es la realidad
última, y hay que tener en cuenta que mente, pensamiento y
conciencia son términos intercambiables. La traducción literal de
Hon— Sha-Ze-Sho-Nen dice «ni pasado, ni presente, ni futuro». En la
no existencia del yo (nulidad del ego) se trascienden todas las
limitaciones. En la Iluminación superamos la mente para ir al Buda
Natural o Deidad Interior de cada uno de nosotros. Cuando la mente
ha comprendido la verdadera realidad, el Vado, todo se abre y nos
liberamos del tiempo, el espacio, los engaños y las limitaciones.
La desaparición de las limitaciones significa la comprensión de
todo. Librarse de los engaños del no-Vacío es librarse del karma,
por cuanto el karma es una acción de la mente.
Todas las limitaciones humanas son
creaciones de la mente. Puesto que percibimos la realidad como
vista a través de un espejo, esta verdad se halla oscurecida.
Cuando conozcamos esa verdad, en cambio, desaparecerán todas las
cosas que nos separan de la Iluminación y nos mantienen atados a
los engaños del plano terrenal. Comprenderla es entender el
funcionamiento del mundo. En la curación a distancia se consigue
enviar la energía Reiki a miles de kilómetros, o se puede
predisponer su repetición cada tantos minutos, o incluso
transmitirla al pasado o al futuro. La linealidad del tiempo es un
engaño que puede ser superado. Una vez sepamos que el tiempo es un
engaño, seremos capaces de vivir en consecuencia. La mente es los
sentidos puestos en contacto con sus objetos. La realidad es lo que
nosotros hacemos de ella. Hay un adagio wicca que dice «magia es el
arte de cambiar la conciencia por un acto de la voluntad». No hay
limitaciones, supuesta la voluntad.
El concepto central aquí es el de la lucidez
de la mente. Esta lucidez termina con la limitación del karma y la
necesidad de retomar una y otra vez a la encamación para resolver
el karma en el plano terrestre. Lo cual está ocurriendo con muchas
personas en esta época de cambio planetario: la resolución de las
existencias pasadas y, del karma; pues conforme practicamos una
curación tras otra se nos plantean siempre estas mismas cuestiones,
y descubrimos que casi todos los acontecimientos negativos de)
tránsito existencia) actual responden a una pauta kármica. Al
anular ésta permanentemente, otra existencia queda liberada de la
necesidad de resolverla en una nueva reencarnación.
Este símbolo es la llave de los Archivos
Akáshicos, el libro de la vida donde se consignan las
reencarnaciones de cada alma. Supuesta la conciencia mental, sirve
para re— escribir ese libro. Este poder hay que utilizarlo con
prudencia. En el budismo, todos los ejercicios y todas las
prácticas se orientan a entrenar la mente: la meditación, la
visualización, el contacto con las deidades, la atención dirigida
al organismo y al movimiento de ki. El entrenamiento que permite
controlar la mente consciente cambiará también la realidad. En
Reiki, el símbolo sana el pasado, el presente y el futuro,
trasciende el tiempo, sana el karma y hace posible la curación
psíquica a distancia. Sus implicaciones son tremendas para esta
generación del fin de una era. Otra definición de esta energía es
«abre el libro de la vida y lee ahora». Es el símbolo que sana el
cuerpo mental.
EL DAI-KO-MYO
El Dai-Ko-Myo es la Vía del bodhisattva, de
quien tiene «la caridad mahayana en su corazón», la persona que
desea la Iluminación para el prójimo y le ayudará a conseguirla, Ha
comprendido que la gran unificación es la base para comprender
todas las cosas. Cuando recibe la Iluminación queda liberada de la
encamación y de todo sufrimiento. Pero el o la bodhisattva se niega
a aceptar la beatitud del nirvana mientras quede alguien retenido
en el dolor, el ego y el engaño. Por eso retoma/se reencarna para
ayudar a los demás y que alcancen también la Senda de la
Iluminación. La misma palabra bodhisattva significa «Entidad
iluminada» y se traduce en tibetano como «Ser heroico». El adepto
mahayana o vajrayana se consagra a lograr la iluminación y no
escatimará esfuerzos para conseguirlo, pero al mismo tiempo promete
renunciar al nirvana mientras no puedan entrar todos en dicho
estado. Así condena a su propia alma a reencarnarse
interminablemente para hacer el bien en este mundo, en espera de
ese día.
Uno de los fundamentos del budismo es el
respeto a la unidad de la vida y la compasión ante el dolor de
todos los seres. En esto incluyen a los animal«, motivo por d cual
muchos budistas son vegetarianos. Esta compasión es el comienzo de
la condición de bodhisattva, y aún hay otras virtudes que
practicar, como son la caridad, la moralidad, la paciencia, la
laboriosidad, la meditación y la sabiduría104.Algunas de las personalidades más amadas
del mundo han sido bodhisattvas, respetados y venerados por
budistas y no budistas; entre las principales citaremos a la
Diosa/bodhisattva china Kwan Yin, a la tibetana Tara y a María y
Jesús de los cristianos. El nombre completo de Kwan Yin es Kuan
Shih Yin, «la que escucha los lamentos del mundo».
La Iluminación requiere la unión perfecta de
la sabiduría con la compasión. La comprensión directa de la no
existencia del yo es parte de la sabiduría, y la compasión es la
vía principal para librarse completamente de los engaños del
egoísmo. El yo es un concepto que separa, mientras que la no
existencia del yo es la unidad. El afán que mueve a la pasión y a
la Iluminación se llama Bodhi. De esta fuente proviene la energía
liberadora de la sabiduría y la compasión. El flujo de la energía
bodhi se materializa en formas celestiales: los bodas que han
entrado en el nirvana después de la Iluminación, y los bodhisattvas
que alcanzan la Iluminación pero permanecen en la Tierra105.
El budismo antiguo registra pocas
bodhisattvas femeninas y da por supuesto que una mujer tendría que
reencarnarse como hombre antes de poder alcanzar la Iluminación.
Incluso Kwan Yin y Tara derivan de un bodhisattva masculino,
Avelokitesvara, convertido en mujer para los chinos, los japoneses
y los tibetanos. El prototipo de Kwan Yin tal vez fue Yasodhara. la
esposa de Buda. En Occidente, de manera parecida, Jesús es un
personaje más importante que María, pero cuando las gentes se ven
en apuros es María a quien invocan. Esa misoginia típica en todo el
mundo empieza a retroceder ahora. Muchas mujeres son budistas y han
formulado el voto bodhisattva de renuncia al nirvana mientras no
sea posible el acceso de todos. Las virtudes del budismo, como la
compasión, la unidad y la benevolencia, son más femeninas que
masculinas. En el budismo actual incluyen también la virtud del
activismo con intención de cambiar el mundo. El budismo tibetano ha
aceptado más especialmente la feminidad por cuanto tiene en Tara a
una Diosa/bodhisattva. En el Vajrayana la unidad sólo podrá ser
alcanzada a través del principio femenino.
El Dai-Ko-Myo es la curación en el plano
anímico; la liberación de la necesidad de reencarnarse es la salud,
o mejor dicho la salvación del alma. Como la doctrina budista
quiere trascender el cuerpo, no admite ninguna curación excepto la
que opera en el plano del cuerpo espiritual. En Reiki, el
Dai-Ko-Myo se transmite de corazón a corazón; asimismo el corazón
es la residencia de Tara o Kwan Yin. El símbolo brota en espiral
del centro del Vacío, y a él regresa; forma y no-forma son uno. El
nivel del Dai-Ko-Myo es el de la unidad de toda vida. El sanador o
la sanadora se halla en la Vía del bodhisattva tanto si ha elegido
la Senda budista de la Iluminación como si no, puesto que trabaja
para convertir el dolor en libertad para sí misma y para todos los
demás. Es el concepto wicca «Tú eres Diosa». Reiki es un
instrumento y una virtud del bodhi, el anhelo de sabiduría. de
compasión y de Iluminación que es el motor central del alma
saneada. Si el alma está doliente no puede haber curación física,
mental ni emocional.
EL RAKU
El Raku es mucho más que un mecanismo de
toma de fundamento para concluir el proceso del alineamiento,
aunque nosotros le demos esa aplicación. Es el núcleo de todo el
sistema, y la Iluminación misma. El Raku es la plenitud, la
consecución del nirvana inferior. Es alcanzar la nulidad del yo en
la existencia. Cuando el Buda logró la Iluminación regresó al plano
terrenal para enseñar a los demás lo que él había averiguado.
Cuando culminó su enseñanza y finalmente se alejó, o murió, entró
en el estado de parinirvana o ascensión. Desde dicho estado, más
allá del nirvana, no se regresa del Vacío, no hay más reencarnación
corporal. El Buda Sakyamuni no regresará, pero nos ha dejado las
instrucciones acerca de cómo otras personas pueden alcanzar el
mismo estado y seguirle Otros pueden obtener la Iluminación y
convertirse a su vez en budas. Esto debe interpretarse como la
consecución de! tan ansiado descanso y de la bienaventuranza de la
paz total.
RESUMEN: DEFINICIÓN DE LOS CINCO SÍMBOLOS
REIKI
SEGÚN EL BUDISMO TIBETANO
Los cinco símbolos Reiki son los cinco
niveles de la mente. Juntos son la no dualidad de la mente y su
objeto, y la nulidad del yo, lo cual integra el nivel más alto o
terminal de la Senda de la Iluminación (el nirvana budista); una
vez alcanzado, la Entidad queda liberada de la rueda de la
reencarnación.
El uso originario de los símbolos no era la
curación (mundanal) sino la iluminación encaminada a la ayuda al
prójimo: cinco peldaños de la sabiduría que culminan en la
iluminación.
Cho-Ku-Rei: Comienzo, entrada, etapa
generativa. Graba el mandala en el corazón. Meditación hasta anular
la diferencia entre la meditación y el mundo. Vado, desasimiento
del plano terrenal. El primer paso, la primera experiencia.
(Definición Reiki: «el interruptor de la luz».)
Sei-He-Ki: La Tierra (y la persona
encarnada) se consideran el fondo impuro. Este fondo impuro
(amarillo) se purifica y convierte en oro por la sabiduría:
purificación. transmutación, cambio alquímico del fango en oro.
Esta es la Iluminación que pocos consiguen (el estado de buda):
comprender la nulidad del yo. Purificación por el fuego de la
sabiduría, conversión en oro/pureza. (Definición Reiki: curación
emocional, purificación, limpieza protectora.)
Hon-Sha-Ze-Sho-Nen: Ni pasado, ni presente,
ni futuro. Libra del engaño y el karma (éste definido como una
acción de la mente). La mente crea el tiempo, el espacio, la
limitación el engaño. La Iluminación consiste en superar la mente
para ir al Buda Natural (Divinidad Interior) de todos nosotros.
Cuando la mente cobra lucidez se abre y se libera: del tiempo, del
espacio, del engaño, de la limitación. Disolver la limitación es
comprender todas las cosas. (Definición Reiki: sanar el pasado/el
presente/el futuro, sanear el karma. curación a distancia.)
Dai-Ko-Myo: «El que tiene la caridad de
corazón del mahayana». o «el Templo de la gran luz
resplandeciente». La persona que desea alcanzar la Iluminación en
bien de otros y la conseguirá, habiendo comprendido que la gran
unificación es la base para el entendimiento de todas las cosas.
(Unidad, Tú eres Deidad.) La persona iluminada queda libre de la
reencarnación y del dolor. Según el budismo ésta es la única
curación verdadera. (Definición Reiki: la curación del alma.)
Raku: Plenitud, culminación, consecución del
nirvana interior, nulidad del yo de la existencia. Revelación de la
imagen del Buda (o de la Divinidad) en el yo. Libertad.
Iluminación, paz total. Se prescinde de la ilusión del mundo
material, desasimiento del cuerpo y de la encarnación, curación
total. En el budismo este símbolo se usa de pies a chakra corona
para sacar a uno de su cuerpo; en Reiki se usa de corona a pies
para la toma de fundamento y para absorber la energía del universo
hacia el cuerpo (oposición de intenciones y de significado: Reiki
es el uso mundano de los símbolos; la iluminación es el uso
espiritual y budista; en el pensamiento budista, el cuerpo y la
curación física son irrelevantes). (Definición Reiki: el relámpago,
la plenitud, la toma de fundamento.)
Alineamiento = Iniciación =
Potenciación
La Iluminación que simboliza el Raku es
liberarse de la ilusión del mundo material. En la meditación se
aparece una imagen de la deidad, de cualquier deidad que sea
significativa para el adepto. El meditador avezado alcanza la
concentración absoluta y libera su mente de toda distracción y de
toda pasión egoísta. Se realiza la unidad entre el o la adorante y
lo adorado, la unión o no-dualidad de la mente. Librarse de las
pasiones equivale a liberarse de la reencarnación y la ilusión, y
llenarse de verdad y felicidad. En The Teachings of the
Compassionate Buddha, E.A. Burtt ha definido el nirvana como
«liberación, paz y fuerza interior, entendimiento de la verdad,
alegría de la unidad completa con la realidad y amor a todas las
criaturas del universo»106.
La mente es los sentidos puestos en contacto
con sus objetos. Las causas son los sentidos, los objetos son las
condiciones. Pero causas y condiciones son uno en realidad. El
objeto crea una apariencia, pero lo que ve una persona puede ser
diferente de lo que vea otra. La percepción difiere, como cuando
dos personas contemplan un árbol: la una quizá se enamora de los
colores del follaje otoñal, mientras la otra sólo ve hojas caídas
que será preciso barrer. Proyectamos nuestras imágenes sobre la
realidad, y lo que creamos depende de las creencias y del
condicionamiento. La no-dualidad de la mente es la resolución de
los opuestos: saber y conocer que los dos, aunque parezcan
contradictorias, son una.
Al culminar la Iluminación, las creencias y
los condicionamientos ceden el paso al nirvana y al Vacío. Se rasga
el velo de la Ilusión y permanece lo que es real (la mente, el
Vado, el Buda Natural). El objeto y la mente son una y desaparece
la ilusión del mundo material. Las semillas de la Iluminación son
las improntas de la conciencia. Con la lucidez se alcanza el estado
beatífico del nirvana inferior. Es la unión de los Muchos y lo Uno.
El Raku simboliza lo Absoluto y la Novena Conciencia. Es también el
Éter, el Espíritu y el Vacío. El yo desaparece ante el Todo y el
resultado es la liberación.
El Raku es también el relámpago, el vajra
del budismo vajrayana. «Vajra» significa diamantino y «yana» el
vehículo. En tibetano se dice dorje. El diamante es «una sustancia
tan dura que nada en el universo puede rayarla ni cortarla.
Irresistible, invencible, brillante y transparente»107.
Es irrompible y nada se le resiste. Cuando el adepto o la adepta se
ha acercado tanto a la Iluminación que ya nada le aparta de la
Senda, alcanza el cuerpo-vajra y se convierte en una Entidad-vajra;
esta Entidad o vajrasattva es la forma más pura del principio
búdico, y el nombre de esa forma búdica se inscribe en el centro o
en la cara central de los mandalas. El vajra es sabiduría clara y
dura como el diamante, que corta a través de la ilusión y conduce
al estado de buda. «Los que esgrimen el vajra», los vajradharas,
son los bodhisattvas y los budas.
El vajra es un instrumento ritual que
simboliza el saber, la compasión y la sabiduría que conducen al
estado de buda y a la Iluminación. Es la realidad última, la propia
Senda de la Iluminación. El vajra es la resolución de los opuestos,
la no dualidad de la mente y del objeto, y la unión del mundo
búdico con el mundo de las Entidades. Es un cetro cuyos extremos
tienen forma de garras de cinco uñas; los dos extremos representan
la unidad de los opuestos y las cinco uñas reiteran el tema del
cinco que informa todo el simbolismo budista. Es decir, los cinco
peldaños de la Mente sobre la Senda de la Iluminación, los cinco
elementos, los cinco colores, los cinco cuerpos, los cinco budas, y
los cinco símbolos Reiki. También representan las cinco
energías-sabidurías del mandala108.
Según las enseñanzas de la escuela vajrayana el adepto o la adepta,
mediante sus ejercidos místicos y la práctica del ritual y de la
meditación, accede a su naturaleza vajra, es decir diamantina, su
Buda Natural. Adquiere un cuerpo diamantino y se convierte en una
Entidad diamantinamente iluminada o vajrasattva.
En Reiki el Raku o vajra se dibuja de la
cabeza a los pies, o sea desde el Universo haría el cuerpo. De esta
manera la energía Reiki iluminada del plano consciente toma
fundamento en el cuerpo del sanador o sanadora. El budismo lo
utiliza en el sentido contrario de los pies hacia el chakra Corona,
para desencarnar la persona y conducirla hacia el Universo/Vacío.
De tal manera que Reiki es el uso mundano de los cinco símbolos y
de los cinco escalones en la Senda de la Iluminación. En el
pensamiento budista la curación es irrelevante, ya que la única
curación es la iluminación misma. En cambio Reiki lleva la
Iluminación al organismo, en vez de extraer la conciencia del
cuerpo para conseguirla. En Turning the Wheel, Sandy Boucher ha
definido la Iluminación como ver con claridad»109. Es también la luz del conocimiento, de
la información y el ki, la energía vital del Raku y la curación
Reiki.
Al pasar los alineamientos a veces los
alumnos y alumnas piden experimentar a Raku en el sentido de los
pies hacia el universo. Es una breve excursión extracorpórea y
muchos la describen como la gran excursión de su vida. El Raku sólo
se emplea para pasar los alineamientos, como culminación y
fundamento de la ceremonia, y no tiene aplicaciones terapéuticas.
Es el relámpago del budismo vajrayana. o secta mistico-tantrica del
mahayana, y la intuición, la revelación y la electricidad de la
Iluminación.
La secuencia simbólica aquí descrita es el
centro del budismo y también el centro del sistema terapéutico
Reiki. Sin embargo, nunca he asistido a una discusión de ella por
parte de ningún otro Maestro o Maestra. Mi conversación con aquella
monja budista y mis investigaciones subsiguientes constituyeron una
revelación fascinante para mí. Lo que intuyó la monja acerca de
Reiki (tratándose de una persona que no tenía el Reiki ni lo
deseaba para nada) sitúa todo el proceso de la curación en una
perspectiva totalmente clara. En tanto que budista en la época de
su iniciación al Reiki, Mikao Usui debió conocer la fórmula y la
Senda de la Iluminación. Y si Jesús fue un Maestro Reiki formado en
la India o en el Tibet, como aseguran muchos indicios, también
debió interpretar el; Reiki a la luz del proceso de Iluminación. El
Jesús histórico sin duda se halló más cerca del budismo y de la Vía
del bodhisattva de lo que hoy creen los cristianos. ¿Cuándo se
interrumpió la transmisión de esta información? Éste es otro punto
principal de la historia de Reiki.
La información anterior habrá dilucidado las
utilizaciones de cada símbolo. Su finalidad es más amplia de lo que
habitualmente se enseña, y contienen mucho más poder para sanar y
cambiar. Reiki tiene por lo menos 2.500 años de antigüedad y es
posible que sea mucho más antiguo. Es un producto del rico
misticismo de la tradición vajrayana, tal vez una remota
elaboración de los tibetanos en su medio aislado. Las
canalizaciones nos dicen que Reiki fue aportado a la Tierra con los
primeros que se encarnaron en figura corporal. Siva llevó la
energía que cura y desea que se le reconozca. Tal vez Reiki es
anterior incluso al budismo mahayana y quizá tenga su cuna en las
estrellas.