CAPÍTULO 8
Cómo pasar los
alineamientos
DESDE la primera dase de Reiki
I, los alumnos y alumnas suelen preguntarme qué son los
alineamientos, y yo les contesto que sólo puedo describirlos como
un milagro. Y que si ellos pueden darme una definidón más dara
cuando los hayan recibido, yo la agradeceré mucho. Hasta la fecha
nadie que los haya redbido o pasado ha propuesto una descripción
mejor. El alineamiento hay que vivirlo; ninguna descripción
inteligible para el hemisferio cerebral izquierdo sería válida.
Nadie sabe cómo ni por qué funciona el alineamiento Reiki, de qué
manera la combinación de unas posturas de manos, una respiradón y
un control de la kundalini causa los notables efectos que
conocemos; quienes han recibido los alineamientos Reiki saben cómo
ha cambiado su vida desde entonces. Para muchas personas han sido
un momento culminante, y la mayoría los recordamos con una
sensación de pavor reverencial.
En los alineamientos está la diferencia
entre los demás sistemas de curadón por el tacto y Reiki. En efecto
existen otros sistemas de imposidón de manos sobre los chakras, y
que utilizan la energía ki, pero sólo Reiki tiene el benefido
extraordinario del proceso de alineamiento. En la formadón Reiki
Tradicional, hay cuatro alineamientos para el grado Reiki I, uno
para el Reiki II y otro para el III; cada uno de los cuatro del
primer grado es drferente de los demás. En los métodos no
tradidonales se utiliza el mismo alineamiento combinado una vez
para cada uno de los tres grados, ya que se trata de un proceso lo
bastante potente como para reemplazar las diversas modalidades
anteriores. Ambos sistemas producen magníficos resultados, y quien
redbe los alineamientos de una u otra escuda se convierte en un
sanador o sanadora.
Los alineamientos Reiki abren y dilatan la
capaddad para retener el ki en la línea Hara, y despejan los
bloqueos existentes en los canales de la energía. Purifican y
armonizan los chakras de la línea Hara y los del doble etérico.
Durante el alineamiento, la energía ki Celestial que vehicula los
cinco símbolos Reiki pasa del chakra Corona al chakra cordial de la
receptora. El ki Terrestre sube por las piernas y los centros
inferiores del Hara también hacia el chakra del corazón,
eliminándose todos los impedimentos al pleno uso de la energía. Y
todo esto sucede en cuestión de escasos minutos.
El alineamiento es una especie de recompensa
kármica. Durante el proceso, la persona receptora se ve dispensada
de una parte de su karma negativo, a modo de premio por convertirse
en sanadora. Esto sucede porque el nivel de energía del
Maestro/enseñante, extremamente potenciado durante el pase de los
alineamientos, amplifica el nivel de ki en la persona que los
recibe. Lo cual tiene lugar de manera automática, sin que el
Maestro o Maestra sea la causa de esas consecuencias kármicas, ni
se lo proponga, puesto que al fondón es aquí meramente
instrumental, sin que intervenga ninguna voluntad. El o la
celebrante se limita a realizar ciertos movimientos físicos
sencillos, y todo lo demás sobreviene por sí solo.
Hoy por hoy el proceso del alineamiento debe
ser quizá de lo más hondamente sagrado que existe sobre la Tierra.
En el rato que se tarda en ejecutar unos sencillos movimientos, una
persona queda iniciada como nueva terapeuta... o tal vez sería
mejor decir que queda despertada. La capacidad para hacer Reiki
forma parte del código genético humano, programada en nuestro ADN.
El alineamiento es como encender la luz en una casa que estaba a
oscuras, y vuelven a ponerse en marcha facultades que antaño fueron
universales pero luego se perdieron en su mayor parte. Reiki es una
fuerza de primer orden para la evolución de los seres humanos de
este planeta. Los alineamientos sanean nuestro ADN deteriorado y
nos conectan de nuevo con la «Luz» de una información que se habla
perdido para los habitantes de la Tierra.
Cada una de las personas que reciben el
alineamiento Reiki cuenta la experiencia de una manera diferente.
Hay quien ve colores, nota sensaciones, se ve protagonizando una
vida anterior, conecta con los guías espirituales o siente una
plétora de júbilo y felicidad. Algunas personas rompen a llorar, y
otras sufren accesos de risa nerviosa. Otras dicen no sentir nada,
pero las vemos ahí de pie, con la cara muy colorada y sonriendo de
oreja a oreja, de manera que basta con sólo mirarlas para
comprender cómo se están abriendo a la energía. Muchos revelan casi
enseguida las manos ardientes típicas de los sanadores Reiki: otras
veces el fenómeno sólo aparece hacia el final de la sesión, o
incluso más tarde, la primera vez que imponemos las manos para
intentar una curación. Esto de las manos calientes lo he notado yo
incluso cuando paso los alineamientos a niños de muy corta edad, en
cuyo proceso no se ponen los símbolos directamente en las manos de
la criatura. Una vez, durante una firma de libros, se me acercó una
mujer para que le dedicara su ejemplar, y luego me estrechó la
mano.
—Tú tienes el Reiki —dijo ella, y yo le
pregunté cómo lo sabía, pues por aquel entonces aún no había
empezado a enseñar.
—Porque tienes las manos calientes
—respondió ella—. Lo he notado enseguida. Por lo menos tienes el
Reiki II.
Así era, en efecto.
La persona que pasa los alineamientos
también experimenta sensaciones diferentes cada vez, pero la tónica
general puede describirse como de felicidad intensa. El proceso
convierte todo el organismo en una antorcha de luz, ya que debe
conducir la energía ki que circula primero por su persona antes de
transmitirse a la candidata. Físicamente resulta muy fatigoso por
cuanto exige un control de la respiración y la facultad de retener
la postura hui yin durante largo rato. No queda ni un solo instante
para la reflexión mientras pasamos un alineamiento, porque el
tránsito de la energía lo embarga todo; afortunadamente tampoco hay
nada a que atender, sino a los movimientos físicos de la operación,
ya que la energía sabe cuidar de sí misma.
El pase de los alineamientos es una
experiencia kundalini que afecta al plano etérico y también al
Hara. En Kundalini: The Arousal of the Inner Energy, Ajit Mookerjee
ha descrito la subida de la kundalini como «una explosión de calor
que pasa como una corriente a través de la sushumna»87.
Y describe así algunas de las sensaciones:
Se oyen sonidos
interiores comparables al estruendo de una catarata, al zumbido de
las abejas, al tañido de una campana, a la melodía de una flauta,
al tintineo de unos pendientes, y así sucesivamente. En la cabeza
quizá notamos una sensación de vértigo y la boca se llena de
saliva, pero el yogui persevera hasta llegar a escuchar el más
íntimo, el más sutil... de los sonidos... El yogui visualiza una
gran variedad de formas, tales como centellas, llamas, figuras
geométricas, todo lo cual se resuelve, en el estado final de la
iluminación, en un resplandor interno, una luminosidad intensa y
purísima88.
Con esto apenas hemos empezado a explicar
los sentimientos que suscita el pase de los alineamientos
Reiki.
En la postura hui yin, con la lengua en
contacto con el paladar, se produce la ascensión de ki hacia la
línea Hara central. El ki Celeste penetra en el organismo del
Maestro o Maestra por el chakra Corona, y el ki Terrestre le entra
por los chakras de los pies. Cuando la postura hui yin está cerrada
en el chakra Raíz, el ki telúrico sube hacia el Hara o chakra Tan
T'ien. El canal ascendente (vaso gobernador, por la espalda) está
cerrado a nivel de la lengua y el paladar, de tal modo que la
energía no puede completar el recorrió do de) organismo para salir
por el chakra Corona. De manera similar, el recorrido descendente
del ki Celestial (por el vaso de la concepción, parte anterior del
cuerpo) queda interrumpido al hallar cerrado el hui yin y no puede
ocurrir la evacuación a través de los pies. En estas condiciones la
energía ki intensificada busca salir del cuerpo a través de las
manos y propulsa los símbolos hacia el aura de la persona
receptora.
El efecto consiste en trasladar el ki del
doble canal interior del Maestro (ascendente y descendente, vaso de
la concepción y vaso gobernador) hacia el canal único de la línea
Hara, lo cual viene a ser como si cambiáramos la corriente alterna
normal de nuestra instalación eléctrica doméstica a un potente
flujo de corriente continua. El Maestro o Maestra Reiki retiene ese
flujo en su organismo, donde suscita la sensación en figura móvil
de ocho que recuerda el símbolo egipcio del Infinito. Es una
energía ardiente y activa, que contiene el relámpago del Raku. Los
ejercicios Ki del grado Reiki II obedecen a la finalidad de
entrenar el organismo de los futuros maestros para que puedan
soportar esta plétora de ki; pero la adaptación prosigue cuando se
aprende a pasar los alineamientos. Cuanta más energía seamos
capaces de canalizar, más poderoso el efecto de nuestros
alineamientos sobre otras personas.
Es el momento en que más se hace sentir la
presencia de nuestros guías, o por lo menos en mi caso sucede así.
Vigilan de pie a mi espalda y dirigen todo el proceso; supongo que
sucede lo mismo con todos los Maestros y Maestras Reiki. Mientras
paso los alineamientos noto su presencia fuerte y constante; a
veces incluso puedo verlos. Al trazar los símbolos, si por acaso yo
dibujo una línea fuera de lugar ellos la corrigen y me ordenan que
continúe. Si cometo un error, me dicen «lo arreglaremos»», y
efectivamente lo hacen. Se puede observar físicamente cómo cambia
el enfoque de la energía que emiten los símbolos. Cuando enseño
Reiki, lo mismo que al escribir este libro, noto que ellos
canalizan las enseñanzas a través de mí. Todo contacto con Reiki se
convierte en un ritual de gran belleza. Y por muchas veces que lo
haya repetido, resulta siempre milagroso y nuevo para mí.
En la cinta grabada con su sesión de
canalización Suzanne Wagner afirma que todas las versiones del
Hon-Sha-Ze-Sho-Nen que tenemos en Occidente están mal. Cuando
preguntamos cómo se hallarla el símbolo correcto, los guías Reiki
de la sesión dijeron que no importaba, que dicho símbolo correcto
estaba en alguna biblioteca del Tíbet o de la India. Al
preguntarles lo que debíamos hacer, la respuesta fue «elegir uno,
nosotros lo arreglaremos*. Durante los alineamientos el movimiento
de los símbolos es demasiado rápido como para definir nada, pero
algo le ocurre a lo que se ha dibujado. Los símbolos se mudan en
otra cosa, sutil pero decididamente diferente. En vez de estáticos
y bidimensionales,
Cualquier persona movida por el deseo de
pasar el Reiki a otras recibirá toda la ayuda que precise para
hacerlo. Yo he enseñado a mujeres que no podían ejecutar la postura
huí yin, una de ellas porque le había sido amputado el recto y la
musculatura rectal a causa de un cáncer; la otra había sido víctima
de un incesto en su infancia y su musculatura vaginal y rectal
estaba gravemente dañada. Pues bien, ambas aprendieron a pasar los
alineamientos con lo que tenían, y lo hadan con facilidad. La
segunda de ellas describió esta enseñanza como la curación más
importante de toda su vida. Otra de las asistentes a mis clases
usaba un aparato respirador y no podía realizar los controles de la
respiración que se exigen para el proceso del alineamiento. Los
guías Reiki le enseñaron cómo hacerlo pese al inconveniente citado,
de una manera que ella pudiese llevar a cabo. Otra mujer que
padecía una afección crónica del corazón, y por tanto no podía
mantener largo rato las posturas físicas, también aprendió a pasar
eficazmente los alineamientos. Quien tiene la intención de enseñar
Reiki recibe cuanta ayuda pueda necesitar; tú limítate a hacer lo
mejor que puedas con los recursos que tienes.
Una de mis Reiki III es una mujer paralizada
del cuello abajo y confinada a una silla de ruedas. Utiliza los
métodos terapéuticos del Reiki II y realiza potentes curaciones
psíquicas y a distancia. Su profesora Reiki I y II no quiso darle
el grado Reiki III aduciendo que estaba imposibilitada para usarlo.
Entonces la mujer se matriculó en una de mis clases y yo le di la
bienvenida. Me pareció que sería capaz de pasar los alineamientos
del mismo modo que realizaba las curaciones a distancia. Después de
conferirle la iniciación del Tercer Grado se lo sugerí, y ella
quiso ensayarlo. Inmediatamente trató de pasar los alineamientos a
otra de mis alumnas, y la receptora sintió la energía con fuerza
suficiente como para visualizar los símbolos mientras estaban
siéndole transmitidos. Una noche me llamó por teléfono y sollozaba
tanto que apenas se entendía lo que me decía. Cuando se hubo
tranquilizado un poco me contó que acababa de pasar los
alineamientos y había creado su primera Reiki I.
Cuando un o una Reiki III se ha
familiarizado mucho con el proceso del pase de alineamientos, se
produce un cambio en su postura hui yin. Como la energía necesaria
para pasar los alineamientos no es una fuerza del plano físico,
resulta que es posible mantener la postura en el nivel no físico, y
después de una práctica suficiente el o la enseñante aprende a
retener el hui yin a nivel Hara y en el chakra Raíz. En mi caso
sucedió así, y no porque yo me lo propusiera sino de una forma
espontánea. En aquel entonces llevaba yo casi un año enseñando, y
me di cuenta de que había empezado a pasar unos alineamientos de
potencia extraordinaria pese a que muchas veces la postura hui yin
no estaba correctamente cerrada, según los cánones, de manera que
en principio la transmisión ni siquiera habría sido posible. Al
repetirse el suceso consulté a mis guías y así obtuve la
explicación de lo que sucedía. Esto también puede obtenerse
mediante la intención, pero antes hay que aprender a controlar el
cuerpo físico. Es una fase inexcusable, salvo en el caso de los
alumnos y alumnas que padecen impedimentos físicos para
conseguirlo; cuando les pido que lo intenten de esta otra manera,
casi siempre funciona enseguida.
También he realizado el experimento de
enviar los alineamientos Reiki por vía astral durante una curación
a distancia. La mujer con quien lo ensayé estaba conmigo en ese
plano, y con fuerza suficiente como para ver y tocar. Le pregunté
si lo deseaba y sentí que tomaba asiento delante de mí. Entonces
procedí a pasarle los alineamientos como si estuviera físicamente
presente, aunque la distancia que mediaba entre ambas sería de unos
cinco mil kilómetros, poco más o menos. El resultado fue
verdaderamente increíble. Contemplé visualmente cómo entraban los
símbolos por el chakra Corona de ella y se transferían al aura,
cuyos diferentes colores mudaron súbitamente en un bello resplandor
violeta. Irradiaba en derredor una energía de oro metálico, a tal
distancia que parecía encender toda la habitación. Y seguí viendo
los mismos colores durante las noches sucesivas todas las veces que
me puse en contacto con ella por la vía astral. Más adelante,
cuando por fin se me presente la oportunidad de administrarle el
grado Reiki en el plano físico, estará ya sobradamente
familiarizada con esa energía.
El método de iniciación que paso a describir
sirve para transmitir cada grado Reiki en un solo alineamiento, el
cual es siempre el mismo, además, para los tres grados Reiki.
Ignoro quién desarrolló este método, cuya transmisión venía
realizándose por vía oral. Por otra parte, he introducido algunas
modificaciones propias. No es el proceso Tradicional para el pase
de los alineamientos. Ante el problema de la elección metodológica,
yo siempre he tenido muy claro que necesitaba un procedimiento que
pudiese culminar en un mínimo de tiempo, dada mi intención de
enseñar al mayor número de personas posible. Las ciases del Reiki
Tradicional, en cambio, suelen ser de limitado número de
asistentes, y sólo muy de vez en cuando se celebra un pase de
alineamientos. El procedimiento es muy complicado. En cuanto a la
comunicación de informaciones, el método tradicional exige por lo
menos un fin de semana para cada uno de los grados Primero y
Segundo, y una semana o más para el Reiki III. Mis clases condensan
la enseñanza en unas cuatro o cinco horas para cada grado, ya que
confío en que mi alumnado proseguirá el esfuerzo en casa. Así las
cosas, se necesitaba en efecto un sistema rápido y sencillo para
pasar los alineamientos.
El mismo alineamiento sirve para iniciar a
una persona como sanadora Reiki I, II, o III. Ello es posible, en
parte, gracias a la intención, y en parte con arreglo a la
capacidad de la propia receptora para retener el ki. Al pasar los
alineamientos del Reiki I se origina una energía de apertura del
aura, ya que todavía no ha ocurrido nunca una expansión áurica. De
tal manera que el alumno o alumna que recibe el Primer Grado no se
abre plenamente en la oportunidad de recibir el alineamiento;
conforme sus cuerpos energéticos se dilatan y ajustan para recibir
más ki, esa persona se hará capaz de transmitir cada vez más
energía y su propia apertura progresa. El proceso para el Reiki I
culmina al cabo de unas tres o cuatro semanas, y se me ha explicado
que consiste en varios ciclos de tres a cuatro días para cada
chakra.
Lo mismo sucede en la recepción del
alineamiento para el Reiki II. El o la terapeuta del Primer Grado
posee ya cierto nivel de apertura energética de la línea Hara, y el
alineamiento del Segundo Grado parte de ese nivel; algunos dicen
que la recepción del Reiki II equivale matemáticamente a la
elevación al cuadrado del nivel de energía anterior. De nuevo la
persona iniciada recorre un período de adaptación durante el cual
aumenta su capacidad para canalizar el ki. También el Reiki III
parte del nivel de energía hallado en la persona receptora y lo
multiplica hasta alcanzar valores muy superiores; es una repetición
del proceso realizado con los grados I y II, sólo que la expansión
es cada vez mayor porque la receptora queda en condiciones de
transmitir volúmenes de energía mucho más altos.
Esos períodos de ajuste son la causa de las
reacciones de desintoxicación que experimentan a veces los y las
terapeutas después de recibir los alineamientos Reiki. Si se
encuentran bloqueos energéticos en sus chakras, en su línea Hara o
en su capacidad para canalizar el ki, la energía del alineamiento
los sanea, y esa eliminación es el origen de dichas reacciones.
Cuando se eliminan impedimentos en el plano del cuerpo etérico, las
reacciones son físicas, como pueden ser una diarrea, un aumento de
la secreción nasal, el deseo de ayunar durante varios días, una
jaqueca. Es el caso que se da con más frecuencia en el nivel Reiki
I. Si la remoción de los bloqueos opera en los planos emocional o
mental, la desintoxicación se registrará asimismo en estos planos,
ocurriendo entonces un notable progreso emocional-mental y muchos
cambios radicales de nuestro modo de vida. Ésta es la
desintoxicación Reiki II, que puede abarcar varios meses.
Con el Tercer Grado intervienen los cambios
del cuerpo espiritual. Muchos de éstos no se manifiestan a modo de
desintoxicación, sino como un progreso en la senda de la
autorrealización y en el sentido de la unidad con el Universo. La
reacción más común de los candidatos al Reiki III es el puro
júbilo. La purificación previa ya está hecha, aunque a veces el o
la Reiki III novel necesita una cura de sueño de varios días
mientras sus niveles energéticos y sus cuerpos vibracionales se
ajustan a la nueva capacidad ampliada.
Tradicionalmente y según la mayoría de las
escuelas modernas, el Dai-Ko-Myo no se transfiere a las manos sino
con el alineamiento del Reiki ID. En los tres grados se transfiere
al chakra Corona, pero en el Reiki I y el Q no se comunica a las
palmas de las manos. Por mi parte yo siempre transmito el
Dai-Ko-Myo a las manos, incluso para el Reiki 1. En la disciplina
Tradicional los otros símbolos Reiki se transfieren también al
chakra Corona, pero en el Reiki II sólo se comunican a una mano,
preguntándosele con anterioridad al alumno o alumna cuál es su
«mano buena» para sanar. Esto produce un desequilibrio energético
que según me cuentan resulta bastante molesto. Yo prefiero colocar
siempre los cuatro símbolos en ambas manos, y ello para todos los
grados. Ni siquiera sabía que se hiciese de otra manera hasta que
los alumnos y alumnas empezaron a contarme lo agradable que era el
recibirlos en ambas, pues sucede a menudo que las personas
iniciadas en Reiki I o II según la escuela Tradicional acuden a mí
para recibir los grados superiores.
También se me había enseñado que cuando
pasaba los alineamientos Hawayo Takata no utilizaba el control de
la respiración, ni la postura hui yin, ni el Raku, ni tampoco
imponía una secuencia concreta para los cuatro alineamientos del
Reiki I, siendo la única regla el pasarlos al término de la sesión
de enseñanza. Ella aplicaba el Cho-Ku-Rei trazado en sentido
contrario al de las agujas del reloj en los chalaras Corona, de la
garganta. Tercer Ojo y corazón para todos los grados, y los cuatro
símbolos siempre en el chakra Corona, mediante el procedimiento de
visualizar los símbolos e insuflarlos en sus lugares. En Reiki I no
se transmitía ningún símbolo a las palmas de las manos. Para el
Reiki D, insuflaba en la palma abierta de una mano el Sei-He-Ki, el
Hon-Sha-Ze-Sho-Nen y el Cho— Ku-Rei, tras preguntarle a la persona
candidata cuál era la «mano buena». Para el Reiki III, situaba el
Dai-Ko-Myo sobre la Corona, y el Hon-Sha-Ze-Sho-Nen y el Cho-Ku-Rei
a lo largo de la raquis. Y sólo en Reiki III se transmitían los
cuatro símbolos a las palmas de ambas manos. Y aun cuando no se
transmitiesen a las manos, siempre (es decir, en los tres grados)
se visualizaban los símbolos sobre las manos cerradas.
Cuando empezamos a pasar los alineamientos
es mejor hacerlo con una sola persona, absteniéndonos al principio
de intentarlo con una clase completa. Se necesita algún tiempo y
experiencia para llegar a desarrollar el necesario control muscular
y de la respiración. A veces ello requiere varios meses, de manera
que es mejor comenzar poco a poco También es buena precaución el
aplazar la primera experiencia lectiva hasta haber aprendido cómo
se pasan correctamente los alineamientos y hasta tener la seguridad
de que sabremos pasar varios de ellos en una sola sesión. Al
principio procuraremos limitar el número de asistentes —cinco
personas por clase pueden ser un número idóneo en estas
condiciones—, para aumentarlo a medida que nos vayamos sintiendo
más fuertes. Para mí, y después de varios años dedicada a la
enseñanza, el número óptimo es el de unos veinte asistentes. Aunque
en ocasiones he llegado a pasar hasta setenta y cinco alineamientos
en una sola jomada, luego siempre he tenido que lamentarlo. Es una
depleción de energía demasiado grande, y las consecuencias se notan
algún tiempo después. Durante la iniciación propiamente dicha no
experimentamos otra cosa sino una tremenda subida de la energía y
de momento no nos daremos cuenta de que nos hemos excedido. De ahí
el consejo de auscultarse una misma con mucha atención antes de
asumir un esfuerzo excesivo.
Soy partidaria de administrar un
alineamiento a toda persona que se halle moribunda, gravemente
enferma o en situación de grave crisis existencial. Si esta persona
sabe cómo efectuar una auto terapia en grado Reiki I al menos,
tanto mejor, pero en todo caso el alineamiento es, de por si, un
acto terapéutico de primer orden. No importa que esa persona no
vaya a convertirse en sanadora ni aprenda a utilizar la energía en
beneficio de otros, aunque también es posible que así suceda algún
día. Lo que importa en estas situaciones de emergencia es la
curación y el beneficio existencial que aporta el alineamiento. Por
eso lo hago, y aconsejo que se haga también con los niños y los
animales de compañía. Es extraordinario notar cómo empiezan a
calentarse las manos de una criatura de corta edad. También hice un
alineamiento con mi perra Kali, que antes de ser recogida por mí
había sufrido malos tratos y presentaba un comportamiento rebelde y
agresivo. Ella agradeció mucho el trato y se inició enseguida un
proceso de restablecimiento, además de una mejoría notable de su
conducta.
A menudo las personas que han asistido a mis
clases vuelven sólo para repetir los alineamiento«. Esto es
innecesario, ya que la iniciación es válida de por vida, pero la
sensación es tan agradable que prefiero no disuadirlas. Por otra
parte, es muy aconsejable que los Reiki ID noveles practiquen el
pase de los alineamientos con toda la asiduidad posible, y yo los
insto a que lo hagan. En Reiki nada puede hacer daño, ni mucho
menos el proceso del alineamiento.
Cuando enseño el Tercer Grado a un grupo,
les aconsejo que se reúnan a practicar fuera de las ciases, o que
lo hagan con los parientes y las amistades. Aunque una misma
persona reciba muchos alineamientos, tampoco puede producirse
ninguna sobrecarga de energía, ya que la apertura nunca irá más
allá de lo que soporte la línea Hara. Es una felicidad
indescriptible la que nos embarga cuando nos damos cuenta de que
alguien a quien hemos iniciado se ha abierto a la energía. Sobre
todo, las primeras veces que ocurre. Una alumna mía practicaba con
su gato y le pasó tantos alineamientos que no me sorprenderte si
algún día me dijera que Spooky había empezado a volar. Los
alineamientos sanan a cualquiera, humano o animal, y no se
perjudica a nadie con repetirlos.
Cuando empieces a pasar alineamientos
limítate al grado Reiki I. Una vez hayas dado vanas ciases y te
hayas familiarizado a fondo con el proceso y con las enseñanzas de
ese grado, pásate al Reiki II, pero sólo cuando hayas adquirido la
seguridad de que sabes resolver cualquier situación de las que
pueden plantearse en el Primer Grado. En Reiki la maestría se
alcanza enseñando, pero siempre es mejor empezar por los niveles
elementales y seguir un método progresivo. La mejor manera de
prepararse para enseñar Reiki es realizar el mayor número posible
de curaciones y practicar el pase de los alineamientos. Explora a
fondo el Reiki, y llegarás a saber lo suficiente para enseñarlo a
otras personas. En el capítulo siguiente volveremos sobre el tema
de la enseñanza del Reiki.
Muchas veces mis oyentes me preguntan:
«¿Cómo sabes si alguien se ha abierto cuando tú le pasas los
alineamientos?» Al principio, ésta era una pregunta temible para
mí. Yo apenas tenía práctica del Reiki III, ni una mínima
información, puesto que iba aprendiendo sobre la marcha. En aquel
entonces no tenía ni la menor idea de si se abrían mis estudiantes
o no, y además albergaba fuertes dudas en cuanto a mi capacidad.
Estaba muerta de miedo cuando empecé con las clases y me preguntaba
si sería capaz de hacerlo. Me daba cuenta de que cometía errores,
como dibujar mal las líneas de los símbolos, y luego escuchaba una
voz a mi lado que decía «continúa, nosotros lo arreglaremos».
Estaba tan espantada y preocupada por mi propia actuación que
apenas tenía tiempo para fijarme en los alumnos. Si observas sus
caras después de los alineamientos, sabrás lo que ha
sucedido.
Lo más sencillo, y especialmente útil para
Maestros y Maestras noveles, es preguntar. Después de pasar los
alineamientos a todas las personas del grupo, pregúntales lo que
han visto o sentido. Si alguien prefiere no decir nada, no le
atosigues. Una vez hayan hablado los más decididos, los demás
suelen animarse también. Anúnciales previamente que es cuestión de
sensaciones sutiles, no de dramas espectaculares, y cuando
comprendan que en efecto ha sucedido algo, sin duda querrán tomar
parte en la discusión. Tras haber escuchado algunas descripciones
sabrás sin duda alguna si se han abierto a la energía. Lo que sí
sorprende es la variedad de la experiencia humana, sobre todo en lo
tocante al Reiki. A continuación pregunta: «¿Queda alguien que no
haya experimentado nada?»
De vez en cuando, digamos en un caso de cada
veinticinco o treinta, alguna persona dice no haber sentido nada.
Ante todo le pediremos que nos deje tocarle las manos: si están
calientes, definitivamente se ha abierto a la energía con
independencia de si se da cuenta de ello o no. Pregúntale lo que ha
visto o sentido durante los alineamientos; a veces los alumnos y
alumnas esperan algún suceso portentoso y desatienden las
sensaciones íntimas y sutiles que sí se han producido. Con esto
suelen resolverse casi todos los casos dudosos. Pero si
efectivamente, digamos, una mujer tiene las manos frías y asegura
no haber sentido nada durante los alineamientos, le preguntaremos
si alberga algún tipo de ambivalencia frente a la energía o la
curación en general. A veces las personas que se han criado en
ambientes de fuertes creencias fundamentalistas, aunque luego ellas
mismas hayan rechazado tales creencias, tienen una actitud
remanente de prevención o de temor frente a la curación
psíquica.
Si tal es el caso, pregúntale si desea
abrirse a la energía y asegúrale que se hará lo que ella desee.
Dile que haga una curación con alguien, si le apetece. Esto lo
haremos en la clase siguiente después del paso de los
alineamientos. Pídele que te cuente sus observaciones, y explícale
que si elige tener la energía, debe ponerse en meditación enseguida
o luego, a solas, para solicitarla. Y que si decide en contra de
recibir el Reiki, los símbolos permanecerán con ella, en su aura,
durante algunas semanas, y luego se disiparán si ella no los acepta
dentro de ese plazo. Y si más adelante todavía decide cambiar de
opinión y poseer la energía, no tendrá más que sentarse a meditar y
alcanzará la apertura.
Nunca he tenido un alumno o alumna que
rechazase de plano la energía, aunque algunos se muestran indecisos
al principio. Al fin y al cabo, asisten a las clases y eso
presupone algún interés. Hacia el término de la clase de nivel
Reiki I aceptan todos, menos uno, el más recalcitrante. E incluso
esta persona que no quiso recibir la energía la eligió más tarde y
logró la apertura aquella misma noche. Para el Maestro o Maestra
con poca experiencia, esta situación seguramente resulta muy
difícil de entender y de resolver. Como yo he aprendido por el
camino más arduo, siempre procuro aportar soluciones y decirles a
mis oyentes lo que esperaban escuchar; recordemos que el libre
albedrío prevalece por encima de todo: si alguien se niega a
recibir el Reiki, está en su derecho. Las cuestiones de este género
sólo se plantean en Reiki I, y nunca he visto que las suscitase
nadie durante la enseñanza de los grados Segundo y Tercero.
Una vez tuve una alumna del Primer Grado que
tenía un pánico cerval a los alineamientos mismos y pensé que jamás
se atrevería a recibirlos. Le dije que dejaba la elección en sus
manos. Ella miró a los demás componentes del grupo y luego fue a
ocupar calladamente su silla para recibir el alineamiento.
—¿Estás segura? —le dije, a lo que ella
respondió:
—Sí —pero le resbalaban las lágrimas sobre
las mejillas.
Pasé los alineamientos y de pronto, una
sonrisa radiante iluminó sus facciones. El día siguiente se
presentó para recibir el Segundo Grado, y me contó que le había
parecido que el Reiki era como regresar a casa para reunirse
consigo misma. Afirmó que sabía que toda su vida iba a cambiar. Hoy
es Maestra y enseñante activa.
Antes de pasar a describir el proceso del
alineamiento conviene explicar brevemente lo que es una iniciación.
En efecto la palabra «alineamiento» significa también «iniciación»,
o mejor dicho, la traducción más exacta de la palabra sánscrita
sería «potenciación», porque Reiki confiere poderes a quien lo
recibe, y también al Maestro o Maestra que sirve de
instrumento89.
Aunque los enseñantes de Reiki nos llamamos Maestro, en este caso
la palabra no tiene ninguna connotación de autoridad ni de
jerarquía. Un Maestro es, simplemente, uno que enseña. Si hay que
atribuir algún significado honorífico al título, el honor
corresponde por entero a Reiki. Al recibir el alineamiento y las
enseñanzas de un Maestro el discípulo recibe el Tercer Grado Reiki,
pero sólo la motivación y la perseverancia harán de él un verdadero
maestro. Ningún enseñante puede hacer maestros, sino que el
discípulo se convierte en maestro o maestra cuando pasa con éxito
la iniciación Reiki propiamente dicha y se dedica a enseñar el
Reiki I.
En la India y el Tíbet el gurú vajrayana (es
decir, el Maestro/enseñante de budismo tántrico) merece
consideración por formar parte de una filiación de adeptos que se
retrotrae hasta el mismo Gautama Siddhartha, el Buda. En la India
un gurú se toma su responsabilidad en serio, sin que intervenga
para nada el amor propio y sin que a nadie se le ocurra transgredir
la mutua confianza entre alumno y maestro. Así pues, el Maestro
Reiki actual también honra una tradición, la que se retrotrae a
Hawayo Takata, Jesús y el Sakyamun I Buda, y antes de éstos a Siva
y a las estrellas.
Entre los alumnos y los Maestros de la
escuela Reiki Tradicional se llevan con mucho escrúpulo estas
genealogías. El alumno o la alumna definen su categoría por la del
maestro, y la del maestro de su maestro, y así se retrotraen hasta
la señora Takala. De tal manera que se dice que Fulana recibió las
enseñanzas del Maestro A, quien fue entrenado por el Maestro B,
quien aprendió del Maestro C, etc. hasta llegar a la señora Takata,
que fue iniciada por Chujiro Hayashi, que fue instruido por Mikao
Usui, y esto es lo que llaman la filiación del discípulo. En el
Reiki no tradicional no hacemos tanto caso de las filiaciones como
en la escuela Tradicional; para nosotros la cuestión estriba en que
el o b estudiante, o el Maestro o Maestra, hayan recibido su grado,
sin importar mucho quién se lo dio. Cualquier Maestro de cualquier
filiación sabe que su responsabilidad primordial reside en Reiki y
en el alumnado, y no hay otra cosa más importante.
En el budismo tántrico hay muchos niveles de
iniciación. La palabra sánscrita es abhiseka, y en tibetano, wong.
En la India dicen «recibir el shaktipat». El proceso de iniciación
es un sacramento, y no estoy lejos de sospechar que los
alineamientos budistas o Reiki sean el origen de los actuales
sacramentos del cristianismo, o tal vez de cualquier ceremonia con
significado de «rito de paso». Cuando alguien recibe el abhiseka
—alineamiento, potenciación o iniciación—, la fuerza sagrada entra
en su persona y allí reside para siempre. En el budismo tántrico
vaj rayana toda introducción a un nuevo nivel de enseñanzas implica
siempre una ceremonia de iniciación. Las cuatro órdenes del budismo
guardan una notable similitud con los tres grados del Reiki.
Las primeras tres iniciaciones budistas
eliminan las obstrucciones kármicas, y la cuarta sana la
conciencia. Las cuatro órdenes ofrecen las expansiones de ki
siguientes: 1) remoción de los bloqueos de la energía; 2) poderes
aumentados; 3) acceso a nuevos elementos de la instrucción, y 4) el
adepto queda autorizado a realizar determinados procesos o ritos
específicos90. Estos
cuatro beneficios también se reciben con los alineamientos Reiki,
conforme cada grado sucesivo se eleva a niveles de mayor
complejidad. Las cuatro iniciaciones son las siguientes:
1. La Potenciación de los Vasos despeja de
obstrucciones kármicas los canales psíquicos y los del organismo
físico. Consiente al alumno o alumna la visualización de ciertas
deidades concretas. Sobre los demás beneficios hay que guardar
secreto.
2. La Potenciación Mística abre el flujo de
ki, y confiere poder a la palabra, de donde resulta la eficacia de
los mantras. También aquí hay otros resultados ocultos.
3. La Potenciación del Conocimiento Divino
purifica el cuerpo mental y permite la práctica de ejercicios tipo
hatha yoga, entre otras cosas.
4. La Potenciación Absoluta conduce al
reconocimiento de la verdadera esencia espiritual y a la
experiencia directa de lo que hasta entonces sólo se había
comprendido simbólicamente. Tal potenciación hace posible el
estudio de atíyoga y «tiene profundos resultados místicos»91.
Yo comparo la primera potenciación budista
al alineamiento Reiki I, que abre los canales Hara y purifica en el
plano del cuerpo físico. Las Potenciaciones Mística y Divina son
Reiki II, ya que los símbolos equivalen al poder de la palabra
siendo los bijas las formas simbólicas escritas de otros tantos
sonidos. Los cuerpos emocional y mental reciben la energía y la
purificación, y los ejercidos tipo hatha yoga son los ejercicios
Ki. La Potenciación Absoluta es el Tercer Grado del Reiki, que va
directamente a la esencia espiritual al cuerpo anímico, y confiere
el entendimiento de todo el proceso. «Profundos resultados
místicos» es una buena descripción de lo que sucede tras recibir el
Reiki III; la persona que recibe el grado de maestría va a
experimentar cambios profundos en su vida.
Como en todo lo que concierne al Reiki, el
proceso de pase de los alineamientos es muy sencillo. Comprende una
serie de movimientos corporales físicos, los cuales, realizados en
el orden correcto, ejercen efectos espirituales definitivos en la
existencia de la persona receptora. En cuanto al Maestro o
Maestra/enseñante, no tiene por qué preocuparse de lo que ocurra
durante el procedimiento, sino sólo de realizar la secuencia, como
queda dicho. Durante la iniciación Reiki suceden algunas cosas muy
complejas, pero ni siquiera es necesario que el o la oficiante sepa
cuáles son, sino que se limitará a pasar los alineamientos. Los
guías Reiki y la misma energía Reiki asumen el control de todo lo
que ocurre luego.
Mientras pasa los alineamientos de
cualquiera de los grados, debe ser capaz de mantener la postura huí
yin, con la punta de la lengua en contacto con el paladar durante
todo el procedimiento. La persona que oficia debe retener el
aliento en todo momento, excepto para insuflar, y aun esto se hace
sin retirar la lengua del paladar, es decir soplando entre la
lengua y los dientes. Hecho esto inhalamos una vez profundamente y
volvemos a retener el aliento. El soplo infunde el ki, y recordemos
que la primera acepción de ki es «hálito vital». Cuando pasamos
varios alineamientos en una misma sesión se tolera el respirar y
relajar el hui yin mientras pasamos de un alumno al siguiente. No
obstante, puede ser más cómodo realizar el cierre del hui yin antes
de empezar y mantener la postura hasta terminar con los
alineamientos, tras lo cual no olvidaremos relajamos y efectuar una
buena toma de fundamento para reconectar con la Tierra. Además
pondremos en marcha la Órbita Microcósmica para que vuelva a
circular el ki y se restablezca el flujo normal de la energía en el
organismo.
El alumno o alumna que recibe el
alineamiento se sienta en una silla de respaldo recto, con las
plantas de los pies bien apoyadas en el suelo; si quiere,
consentiremos que se quite los zapatos. Algunos maestros Reiki
disipan energía suficiente para romper los relojes durante el pase
de los alineamientos; si éste es tu caso, haz que el alumnado se
quite los suyos y quítatelo tú también. Por cierto que me parece
que fui yo quien, sin proponérmelo, inicié la moda de poner
cristales entre las manos abiertas de las personas receptoras de la
iniciación. Los cristales cargados de esta manera conservan mucho
tiempo su potencial y apenas precisan purificación luego. Si
decides adoptar el sistema procura que no los dejen caer y pasa los
alineamientos a través del cristal. Haz que las personas candidatas
mantengan las manos con las palmas unidas a la altura del pecho, y
anúnciales que vas a manipular sus manos, porque si tuviéramos que
pedirles las manos durante el alineamiento nos resultaría muy
difícil mantener al mismo tiempo la postura hui yin y contener la
respiración.
El pase de alineamientos puede realizarse
individualmente o en grupos. Las primeras veces hazlo con una sola
persona y no abordes los ritos de grupo hasta que hayas adquirido
más experiencia y desarrollado suficientemente tus fuerzas.
Entonces posicionarás en una fila de «Mac entre dos y cinco
aspirantes. Para mí el número de cinco es el más cómodo; cuatro son
pocos y se frena el flujo de la energía; con seis, en cambio,
empiezo a hiperventilar, y siete son demasiadas para mí. Intenta
averiguar la manera óptima para ti. Recuerda que sentirás una gran
fatiga al término de la sesión, debido a la tremenda subida de
energía que se experimenta en el decurso de una hora,
aproximadamente. Conserva tus fuerzas, porque vas a necesitarlas.
Con la experiencia irás perfeccionando el sistema de «fabricación
en serie», lo cual consiste sobre todo en evitar los tiempos
muertos cuando un grupo de asistentes ha recibido ya los
alineamientos y debe despejar las sillas para que pase a ocupar sus
lugares el grupo siguiente.
Al resto del alumnado le permito que
presencie el pase de los alineamientos, siempre y cuando guarden
silencio. Esto nunca se consiente en Reiki Tradicional. Pon una
música ambiental suave si te apetece, aunque fundamentalmente debe
reinar el silencio en la habitación; éste es un momento de la clase
que no tolera ninguna interrupción. Los lugares en donde se
celebran con frecuencia los pases de alineamientos suelen cargarse
de energía y cuando más tarde penetramos en ellos experimentamos
una sensación agradable. Durante el procedimiento aumenta en medida
considerable la temperatura ambiente. Una vez pasé veintiséis
alineamientos en un local y pese a estar climatizado, la
temperatura inicial de 22 grados subió a más de 32 grados. El
personal de unos almacenes situados enfrente me dijo que siempre se
enteraban de lo que yo estaba haciendo porque también aumentaba la
temperatura de un despacho cuyas ventanas quedaban a la altura de
las mías. También se calienta el organismo del o de la oficiante,
por lo cual es aconsejable llevar prendas holgadas o una chaqueta
que podamos quitarnos, así como ir al lavabo antes de comenzar la
sesión, porque es imposible mantener la postura hui yin cerrada con
la vejiga llena.
PARA PASAR LOS ALINEAMIENTOS
Mantén la postura hui yin en todo momento,
con la lengua pegada a la parte alta y anterior del paladar. Contén
la respiración, excepto cuando haya que insuflar, tras lo cual
tomarás una larga inhalación y volverás a contener el aliento. El
Maestro o Maestra Reiki pasa en pie los alineamientos a los alumnos
y alumnas sentados en sillas de respaldo recto, con las palmas de
las manos unidas a la altura del pecho.
1. Por
detrás:
Abre el chakra Corona; esto puede ser una
visualización o un ademán.
Traza el Dai-Ko-Myo sobre el chakra
Corona.
Pasa las manos por encima de los hombros del
candidato para tomarle las manos, y sopla sobre el chakra Corona.
Respira hondo y contén el aliento.
Traza los demás símbolos sobre el chakra
Corona: Cho-Ku-Rei, Seí-He-Ki, Hon— Sha-Ze-Sho-Nen.
Toma las manos y sopla sobre el chakra
Corona. Espira hondo y contén el aliento otra vez.
2. De
frente:
Abre las manos del candidato como si fuesen
un libro.
Traza el Cho-Ku-Rei sobre ambas
palmas.
Repica tres veces.
Traza el Sei-He-Ki sobre ambas palmas.
Repica tres veces
Traza el Hon-Sha-Ze-Sho-Nen sobre ambas
palmas.
Repica tres veces.
Traza el Dai-Ko-Myo sobre ambas
palmas.
Repica tres veces.
Une las memos y sujétalas con una de las
tuyas.
Sopla desde el chakra Raíz hasta el del
corazón. Respira hondo y contén d aliento.
3. Retorno a la
espalda:
Cierra el aura incluyendo en ella los
símbolos (pero sin cerrar d chakra Corona). Traza el Raku columna
vertebral abajo.
Relaja el hui yin, libera el aliento.
Mientras se celebra el pase de los
alineamientos, el resto del alumnado necesitará algo en que
ocuparse. Una vez iniciado el primer grupo es de la mayor
importancia que cada alumno o alumna pueda imponer las manos sobre
otra persona durante varios minutos, por ejemplo en la espalda o
los hombros. Con esto se impulsa la energía Reiki a lo largo de la
línea Hara de la persona receptora, y también se evita que
sobrevengan luego mareos y dolores de cabeza. Que es precisamente
lo que acusan las personas que no han querido tocar a otra después
de recibir el alineamiento, desoyendo mis advertencias, por lo cual
no me inspiran ninguna simpatía. Cuando suceda esto, haremos que
inicien un rato de auto terapia.
El proceso del alineamiento queda resumido
en el texto del recuadro. Empezamos por situamos a espaldas de la
receptora, ésta sentada en la silla. Céntrate, e invoca la
presencia de los guías Reiki. Respira hondo varias veces y
establece la postura hui yin con la lengua apoyada en el paladar.
Inhala una vez más profundamente y contén la respiración. Abrir el
chakra Corona es, fundamentalmente, una visualización. Yo posiciono
ambas manos sobre la cabeza de la receptora y las separo en un
movimiento de apertura, a unos diez centímetros de distancia.
Notarás, y tal vez verás, cómo se dilata el aura. Entonces se
dibujan los símbolos con toda la mano, ésta abierta y la palma
abajo, dirigida hacia el chakra Corona del alumno o alumna. Todo
esto se ejecuta con rapidez y quizá no nos dé tiempo a visualizar
un color, aunque lo propio sería representamos en el violeta los
símbolos que ingresan en el chakra Corona, empezando por el
Dai-Ko-Myo.
Para tomar las manos de la receptora nos
inclinaremos sobre ella. Estarán juntas, a la altura del pecho, en
la postura de la oración; es conveniente insistir en este punto
para que podamos alcanzarlas con facilidad, ya que de lo contrario
nos resultaría difícil mantener el cierre hui yin y la retención
del aliento. Soplamos sobre el chakra Corona sin modificar la
postura de la lengua y trazamos los tres símbolos restantes, el
Cho-Ku-Rei, el Sei-He-Ki y el Hon-Sha-Ze-Sho-Nen. Visualizamos cómo
entran los símbolos en el chakra Corona, soplamos de nuevo sobre
éste e inhalamos a fondo una vez.
Entonces pasamos delante de la receptora,
siempre sentada. Le llevamos las manos hacia abajo y hacemos que
las abra como un libro sobre el regazo. Trazamos un Cho-Ku— Rei
sobre las manos unidas y luego damos tres golpecitos o tres
palmadas con ambas manos sobre las de la persona receptora, al
tiempo que visualizamos lo que significa esta operación, es decir
la introducción de los símbolos en las manos. Trazamos el Sei-He-Ki
y lo transferimos repicando otras tres veces. A continuación
hacemos lo mismo con el Hon— Sha-Ze-Sho-Nen: trazar el símbolo,
repicar tres veces. Y por último realizamos esta operación con el
Dai-Ko-Myo.
Inclínate para tomar ambas manos de la
receptora, ciérralas y sujétalas con una de las tuyas para
llevarlas hacia un lado. Hecho esto, e inclinándote hacia el torso
de la receptora, sopla dirigiendo el aliento desde el chakra Raíz
hasta el centro cordial. A los hombres suele sobresaltarles esta
operación y reaccionan con un respingo. A veces el alumno o la
alumna se sobresalta asimismo la primera vez que golpeamos sobre
sus manos, por lo cual se aconseja proceder siempre con suavidad.
Hecho esto, inhala de nuevo a fondo y contén el aliento.
Colócate otra vez detrás del respaldo de la
silla. Se ha discutido teóricamente si llegados a este punto hay
que seguir conteniendo la respiración; en todo caso debe mantenerse
la postura hui yin cerrada. Yo prefiero mantener tanto la
respiración contenida como el bloqueo del hui yin y la postura de
la lengua. Haz el movimiento de cerrar el aura al tiempo que
visualizas los símbolos englobados dentro de ella. Este movimiento
puede ser un ademán físico, o simplemente visualizado; pero no
cierres todavía el chakra Corona. En este momento se hallará
abierto de par en par, pero protegido por el aura que lo envuelve y
encierra. Traza el Raku a lo largo de la columna vertebral de la
receptora, empezando por la cabeza y dirigiéndolo hacia la tierra.
Con la proyección del Raku notarás un desplazamiento de ambas
energías, la tuya y la de la persona receptora. Libera tu aliento y
relaja la postura hui yin.
Con esto concluye el pase del alineamiento.
Estos movimientos habrán durado unos tres minutos en total.
Acostúmbrate a trazar los símbolos con rapidez a fin de poder
soportar la retención de la respiración y del hui yin. Con la
práctica y la experiencia, si llegas a dominar la facultad
visualizadora podrás limitarte a visualizar los símbolos en vez de
trazarlos. Transmítelos en color violeta irradiando desde el Tercer
Ojo. Cuando trabajes con toda una fila de alumnos y alumnas,
desplázate a espaldas de la fila para proyectar los símbolos hacia
todos ellos; luego harás lo mismo por delante y por último volverás
a situarte detrás de los respaldos para realizar la proyección
final también colectivamente. Este procedimiento abrevia de manera
notable la duración de la ceremonia; sin embargo, cuando se trata
de pasar los alineamientos del Reiki III prefiero proceder de uno
en uno, ya que esta graduación reviste mucha importancia para el
iniciado o iniciada y creo que merece una consideración
individual.
Insistamos sobre todo en que se respete el
silencio. El proceso de pase de los alineamientos requiere una gran
concentración y la ausencia de ruidos es imprescindible para las
operaciones del Maestro o Maestra. Por otra parte, y dada la
importancia del acontecimiento también para la persona receptora,
bien merece que se la respete, evitando interrupciones molestas.
Casi nunca he tenido dificultades para conseguir esto de mi
alumnado, como tampoco en que se avengan a servir de sujetos
pasivos para la imposición de manos por parte de las personas
recién iniciadas, que es un fase necesaria para los alineamientos
del grado Reiki 1 (pero sólo en éste).
Poco antes de emprender la ceremonia del
pase de alineamientos el Maestro o Maestra experimenta lo que suele
llamarse «iluminación del aura». Esto me ocurre a mí la víspera de
todas mis clases, aunque no tenga previsto pasar ningún
alineamiento. Una vez estaba en casa de una amiga cuando alguien
hizo no recuerdo qué pregunta acerca del Reiki. Sin comerlo ni
beberlo, al poco me hallé pasando un alineamiento, y mi amiga dijo
que mi aura se habla encendido por lo menos veinte minutos antes de
empezar a hacerlo. El caso fue totalmente improvisado y a mí no se
me ocurrió con tanta antelación como ellas dijeron. Pero mis guías
Reiki sí sabían que yo iba a pasar un alineamiento y activaron mi
aura en consecuencia. Esto puede resultar algo incómodo durante las
clases teóricas, porque a veces la energía nos exige mucho y,
sencillamente, no estamos preparadas para el esfuerzo. Si te
ocurre, pídeles a tus guías que te concedan un plazo diciéndoles
«no estoy en disposición; esperad un poco, por favor». Hay que
comprender esas manifestaciones de impaciencia; al fin y al cabo,
llevan mucho tiempo esperando a que Reiki vuelva a generalizarse en
todo el mundo.
Si cometes un error mientras estás pasando
un alineamiento, consulta a tus guías. Los míos suelen aconsejarme
que no vuelva a empezar. «Lo arreglaremos», dicen. Tú procura
realizar el procedimiento lo mejor que puedas. Apréndelo bien y
practícalo con asiduidad, pero si te equivocas o se te olvida algo,
recuerda que no es ningún desastre. Si se te olvida todo un símbolo
es posible que deba rehacerse la operación, o tal vez no. Pregunta
a tus guías. Con la intención positiva de enseñar el Reiki, y con
un buen conocimiento del proceso, no han de faltarte ayudas.
Descansa antes de pasar al siguiente
candidato o fila de candidatos. Respira hondo. La hiperventilación
siempre es desagradable. Al término de cada alineamiento solicita
una toma de fundamento a tus guías. Ayúdate con un espécimen de
obsidiana o de hematites, o activa unas cuantas Órbitas
Microcósmicas, o si te es posible, sal afuera y abraza un árbol.
Junta el pulgar con el meñique de cada mano; es un procedimiento
para derivar a la tierra el flujo energético, aunque algo brusco.
También dan buen resultado las esencias florales, o sentarse a
cenar después de la sesión, o tomar parte en una curación de grupo
administrada por alguno o alguna de tus Reiki I noveles. Cualquiera
de estos remedios sirve, pero ten en cuenta que tal vez tardarás
algunas horas en sosegarte y seguramente acusarás la fatiga.
Existe un procedimiento para pasar
alineamientos prescindiendo de la postura hui yin; la ceremonia se
desarrolla en la forma ya descrita, pero con ayuda de una
disposición geométrica de cristales. Este sistema me fue revelado
por medio de una canalización de Laurel Steinhice y he comprobado
que funciona. Se necesitan para ello por lo menos ocho cuarzos
generadores grandes, de una longitud mínima de quince centímetros,
y hay que purificarlos a fondo antes de comenzar. Por otra parte,
el método sólo sirve para un pase individual. La persona receptora
tomará asiento en una silla de respaldo redo, y colocaremos dos
cristales directamente detrás de la silla y uno delante, apuntando
a los pies de la receptora. Los demás cristales, es decir por lo
menos cinco, elegidos entre los más grandes, se colocarán en
círculo alrededor de la silla y del Maestro o Maestra, también
apuntando hacia la receptora; puede formarse el círculo con más
cristales, si los tenemos, siempre que utilicemos un número impar
de ellos.
El o la oficiante se sitúa detrás de la
silla con los pies desnudos sobre los dos cristales próximos.
Cuando pase a la parte frontal se colocará con el otro cristal
próximo entre los pies. El procedimiento se realiza conforme a lo
descrito en las páginas anteriores. Por mi parte he averiguado que
los cristales deben ser muy potentes; de to contrario no se
alcanzan los niveles energéticos del método habitual. En cualquier
situación Reiki el empleo de distribuciones geométricas de
cristales ayuda a crear y mantener cargas intensas, por to que
suelen colocarse también debajo de la camilla durante las sesiones
terapéuticas.
Otro procedimiento que ayuda a mantener la
postura hui yin, ideado por una alumna mía, Anastasia Mane,
consiste en introducir en la vagina un cristal pequeño en forma de
huevo, y otro similar debajo de la lengua. De esta manera no sólo
puede prolongarse la postura sino que además la intensificamos, y
tos alineamientos realizados con este sistema resultan
extraordinariamente potentes. Por evidentes razones anatómicas sólo
las mujeres pueden practicarlo directamente; el oficiante masculino
se verá en la necesidad de efectuar algunos experimentos para ver
si funciona. Cuando utilicemos cristales para distribuciones
geométricas auxiliares en Reiki, elegiremos siempre cuarzos de la
mayor calidad y pureza, y no olvidaremos la purificación
previa.
El pase de tos alineamientos Reiki puede
convertirse en una ceremonia bella y solemne o hacerse, como yo,
con toda normalidad y con la mayor rapidez posible. Como me he
acostumbrado a impartir mis clases ante grupos nutridos y bajo
frecuentes limitaciones de tiempo, prefiero dejar la solemnidad del
rito a otros y otras practicantes. En Reiki Tradicional tos
alineamientos se administran generalmente a título individual, y
rara vez en grupos. La persona receptora es conducida a una
estancia aparte y el proceso se desarrolla con arreglo a un rito
meticuloso y muy estilizado. De cualquier manera que se haga, sin
embargo, es un acto con marcado carácter de celebración
sacramental.
Si se prefiere conferirle solemnidad ritual
—como estoy segura de que ocurría originariamente en el seno de las
prácticas del budismo tántrico—, procuraremos crear un ambiente
sagrado de gran belleza, que estimule todos los sentidos. Lo
realizaremos a puerta cerrada, para evitar interrupciones, en una
habitación tenuemente iluminada. Descolgaremos o desconectaremos el
teléfono y encenderemos velas, cuidado de colocarlas en lugares
alejados para no derribarlas y que no entorpezcan los movimientos
de tos y las participantes. Quemaremos un poco de incienso, siempre
y cuando no se halle presente alguna persona alérgica; son
indicadas las formulaciones a base de sándalo, ámbar o rosa. Se
puede poner música de fondo siempre que sea de un tipo adecuado
para inducir estados alterados, como las obras de Enya, Kitaro o
Kay Gardner. Si la oficiante y el alumnado son seguidoras de las
doctrinas wicca, montarán un altar decorado con velas, flores,
incienso, objetos que representen los cuatro puntos cardinales, e
imágenes de la Diosa: pero también puede establecerse un altar no
religioso, de tipo meditativo, teniendo en cuenta que Reiki no es
una religión, aunque revista carácter sagrado.
Iniciaremos el proceso de alineamiento con
una meditación. Para ello realizaremos previamente toda la
secuencia de relajación corporal y luego dirigiremos la meditación
a le apertura de los chakras, a fin de preparar a los presentes
para la recepción de la energía Reiki. Los conduciremos hacia las
vidas anteriores en que utilizaron Reiki, los conectaremos con sus
espiritus-guías o simplemente haremos que la energía Reiki pase por
todos sus chakras visualizando la secuencia correspondiente de
colores. Hagamos que el grupo se vea transportado a un planeta en
donde todos poseen el Reiki, siendo éste una experiencia de su vida
cotidiana, y luego lo conduciremos a una Tierra futura en donde
todos serán sanadores y se habrá saneado el mismo planeta. Las
posibilidades que se ofrecen a una meditación de este género son
prácticamente ilimitadas, pero el tema fundamental debe ser, en
todo caso, el abrirse para recibir la energía, y tal vez el
prepararse para ser dignos de ella.
Cuando los y las participantes hayan entrado
de lleno en el estado alterado empezaremos a pasar los
alineamientos. El Maestro o Maestra tal vez querrá depositar debajo
de su lengua una gota de esencia de almendras, rosas, lavanda o
menta. Para ello se utiliza un aceite esencial puro, previa
verificación de su inocuidad en nuestro caso. Escuece un poco y
esto sirve para recordarnos que debemos permanecer con la punta de
la lengua en contacto con el paladar; además transportará la
fragancia cuando soplemos para introducir los símbolos en el aura
de la persona receptora. Efectuados los alineamientos* terminaremos
el ritual con otra meditación y con una toma de fundamento o
bendición final. Los budistas de la escuela vajrayana creadores de
Reiki eran grandes aficionados al empleo de ritos, simbolismos e
ideas místicas, todo lo cual puede trasladarse a cualquier sistema
de creencias.
Con esto concluyo la explicación del método
de alineamiento Reiki, el cual he procurado describir con la mayor
claridad y sencillez posibles. También he tratado de dilucidar toda
duda o pregunta que posiblemente se le ocurra a un o una Reiki III
novel. Sin duda, la única manera de aprender a pasar los
alineamientos es practicar primero, y luego lanzarse a hacerlo en
serio. La experiencia sólo se adquiere con la práctica, y la
eficiencia viene después. Cuando un o una Reiki III novel ha
aprendido a pasar los alineamientos queda también en condiciones
para dedicarse a enseñar. Es el acto de enseñar el Reiki lo que
confiere la maestría. En el próximo capítulo explicaré el método
para la enseñanza de cada uno de los grados.