CAPÍTULO 8

 

 

Cómo pasar los alineamientos

 

DESDE la primera dase de Reiki I, los alumnos y alumnas suelen preguntarme qué son los alineamientos, y yo les contesto que sólo puedo describirlos como un milagro. Y que si ellos pueden darme una definidón más dara cuando los hayan recibido, yo la agradeceré mucho. Hasta la fecha nadie que los haya redbido o pasado ha propuesto una descripción mejor. El alineamiento hay que vivirlo; ninguna descripción inteligible para el hemisferio cerebral izquierdo sería válida. Nadie sabe cómo ni por qué funciona el alineamiento Reiki, de qué manera la combinación de unas posturas de manos, una respiradón y un control de la kundalini causa los notables efectos que conocemos; quienes han recibido los alineamientos Reiki saben cómo ha cambiado su vida desde entonces. Para muchas personas han sido un momento culminante, y la mayoría los recordamos con una sensación de pavor reverencial.

 

 

 

En los alineamientos está la diferencia entre los demás sistemas de curadón por el tacto y Reiki. En efecto existen otros sistemas de imposidón de manos sobre los chakras, y que utilizan la energía ki, pero sólo Reiki tiene el benefido extraordinario del proceso de alineamiento. En la formadón Reiki Tradicional, hay cuatro alineamientos para el grado Reiki I, uno para el Reiki II y otro para el III; cada uno de los cuatro del primer grado es drferente de los demás. En los métodos no tradidonales se utiliza el mismo alineamiento combinado una vez para cada uno de los tres grados, ya que se trata de un proceso lo bastante potente como para reemplazar las diversas modalidades anteriores. Ambos sistemas producen magníficos resultados, y quien redbe los alineamientos de una u otra escuda se convierte en un sanador o sanadora.
Los alineamientos Reiki abren y dilatan la capaddad para retener el ki en la línea Hara, y despejan los bloqueos existentes en los canales de la energía. Purifican y armonizan los chakras de la línea Hara y los del doble etérico. Durante el alineamiento, la energía ki Celestial que vehicula los cinco símbolos Reiki pasa del chakra Corona al chakra cordial de la receptora. El ki Terrestre sube por las piernas y los centros inferiores del Hara también hacia el chakra del corazón, eliminándose todos los impedimentos al pleno uso de la energía. Y todo esto sucede en cuestión de escasos minutos.
El alineamiento es una especie de recompensa kármica. Durante el proceso, la persona receptora se ve dispensada de una parte de su karma negativo, a modo de premio por convertirse en sanadora. Esto sucede porque el nivel de energía del Maestro/enseñante, extremamente potenciado durante el pase de los alineamientos, amplifica el nivel de ki en la persona que los recibe. Lo cual tiene lugar de manera automática, sin que el Maestro o Maestra sea la causa de esas consecuencias kármicas, ni se lo proponga, puesto que al fondón es aquí meramente instrumental, sin que intervenga ninguna voluntad. El o la celebrante se limita a realizar ciertos movimientos físicos sencillos, y todo lo demás sobreviene por sí solo.

 

Hoy por hoy el proceso del alineamiento debe ser quizá de lo más hondamente sagrado que existe sobre la Tierra. En el rato que se tarda en ejecutar unos sencillos movimientos, una persona queda iniciada como nueva terapeuta... o tal vez sería mejor decir que queda despertada. La capacidad para hacer Reiki forma parte del código genético humano, programada en nuestro ADN. El alineamiento es como encender la luz en una casa que estaba a oscuras, y vuelven a ponerse en marcha facultades que antaño fueron universales pero luego se perdieron en su mayor parte. Reiki es una fuerza de primer orden para la evolución de los seres humanos de este planeta. Los alineamientos sanean nuestro ADN deteriorado y nos conectan de nuevo con la «Luz» de una información que se habla perdido para los habitantes de la Tierra.
Cada una de las personas que reciben el alineamiento Reiki cuenta la experiencia de una manera diferente. Hay quien ve colores, nota sensaciones, se ve protagonizando una vida anterior, conecta con los guías espirituales o siente una plétora de júbilo y felicidad. Algunas personas rompen a llorar, y otras sufren accesos de risa nerviosa. Otras dicen no sentir nada, pero las vemos ahí de pie, con la cara muy colorada y sonriendo de oreja a oreja, de manera que basta con sólo mirarlas para comprender cómo se están abriendo a la energía. Muchos revelan casi enseguida las manos ardientes típicas de los sanadores Reiki: otras veces el fenómeno sólo aparece hacia el final de la sesión, o incluso más tarde, la primera vez que imponemos las manos para intentar una curación. Esto de las manos calientes lo he notado yo incluso cuando paso los alineamientos a niños de muy corta edad, en cuyo proceso no se ponen los símbolos directamente en las manos de la criatura. Una vez, durante una firma de libros, se me acercó una mujer para que le dedicara su ejemplar, y luego me estrechó la mano.
—Tú tienes el Reiki —dijo ella, y yo le pregunté cómo lo sabía, pues por aquel entonces aún no había empezado a enseñar.
—Porque tienes las manos calientes —respondió ella—. Lo he notado enseguida. Por lo menos tienes el Reiki II.
Así era, en efecto.
La persona que pasa los alineamientos también experimenta sensaciones diferentes cada vez, pero la tónica general puede describirse como de felicidad intensa. El proceso convierte todo el organismo en una antorcha de luz, ya que debe conducir la energía ki que circula primero por su persona antes de transmitirse a la candidata. Físicamente resulta muy fatigoso por cuanto exige un control de la respiración y la facultad de retener la postura hui yin durante largo rato. No queda ni un solo instante para la reflexión mientras pasamos un alineamiento, porque el tránsito de la energía lo embarga todo; afortunadamente tampoco hay nada a que atender, sino a los movimientos físicos de la operación, ya que la energía sabe cuidar de sí misma.
El pase de los alineamientos es una experiencia kundalini que afecta al plano etérico y también al Hara. En Kundalini: The Arousal of the Inner Energy, Ajit Mookerjee ha descrito la subida de la kundalini como «una explosión de calor que pasa como una corriente a través de la sushumna»87. Y describe así algunas de las sensaciones:

 

Se oyen sonidos interiores comparables al estruendo de una catarata, al zumbido de las abejas, al tañido de una campana, a la melodía de una flauta, al tintineo de unos pendientes, y así sucesivamente. En la cabeza quizá notamos una sensación de vértigo y la boca se llena de saliva, pero el yogui persevera hasta llegar a escuchar el más íntimo, el más sutil... de los sonidos... El yogui visualiza una gran variedad de formas, tales como centellas, llamas, figuras geométricas, todo lo cual se resuelve, en el estado final de la iluminación, en un resplandor interno, una luminosidad intensa y purísima88.

 

Con esto apenas hemos empezado a explicar los sentimientos que suscita el pase de los alineamientos Reiki.
En la postura hui yin, con la lengua en contacto con el paladar, se produce la ascensión de ki hacia la línea Hara central. El ki Celeste penetra en el organismo del Maestro o Maestra por el chakra Corona, y el ki Terrestre le entra por los chakras de los pies. Cuando la postura hui yin está cerrada en el chakra Raíz, el ki telúrico sube hacia el Hara o chakra Tan T'ien. El canal ascendente (vaso gobernador, por la espalda) está cerrado a nivel de la lengua y el paladar, de tal modo que la energía no puede completar el recorrió do de) organismo para salir por el chakra Corona. De manera similar, el recorrido descendente del ki Celestial (por el vaso de la concepción, parte anterior del cuerpo) queda interrumpido al hallar cerrado el hui yin y no puede ocurrir la evacuación a través de los pies. En estas condiciones la energía ki intensificada busca salir del cuerpo a través de las manos y propulsa los símbolos hacia el aura de la persona receptora.
El efecto consiste en trasladar el ki del doble canal interior del Maestro (ascendente y descendente, vaso de la concepción y vaso gobernador) hacia el canal único de la línea Hara, lo cual viene a ser como si cambiáramos la corriente alterna normal de nuestra instalación eléctrica doméstica a un potente flujo de corriente continua. El Maestro o Maestra Reiki retiene ese flujo en su organismo, donde suscita la sensación en figura móvil de ocho que recuerda el símbolo egipcio del Infinito. Es una energía ardiente y activa, que contiene el relámpago del Raku. Los ejercicios Ki del grado Reiki II obedecen a la finalidad de entrenar el organismo de los futuros maestros para que puedan soportar esta plétora de ki; pero la adaptación prosigue cuando se aprende a pasar los alineamientos. Cuanta más energía seamos capaces de canalizar, más poderoso el efecto de nuestros alineamientos sobre otras personas.

 

 

 

Es el momento en que más se hace sentir la presencia de nuestros guías, o por lo menos en mi caso sucede así. Vigilan de pie a mi espalda y dirigen todo el proceso; supongo que sucede lo mismo con todos los Maestros y Maestras Reiki. Mientras paso los alineamientos noto su presencia fuerte y constante; a veces incluso puedo verlos. Al trazar los símbolos, si por acaso yo dibujo una línea fuera de lugar ellos la corrigen y me ordenan que continúe. Si cometo un error, me dicen «lo arreglaremos»», y efectivamente lo hacen. Se puede observar físicamente cómo cambia el enfoque de la energía que emiten los símbolos. Cuando enseño Reiki, lo mismo que al escribir este libro, noto que ellos canalizan las enseñanzas a través de mí. Todo contacto con Reiki se convierte en un ritual de gran belleza. Y por muchas veces que lo haya repetido, resulta siempre milagroso y nuevo para mí.
En la cinta grabada con su sesión de canalización Suzanne Wagner afirma que todas las versiones del Hon-Sha-Ze-Sho-Nen que tenemos en Occidente están mal. Cuando preguntamos cómo se hallarla el símbolo correcto, los guías Reiki de la sesión dijeron que no importaba, que dicho símbolo correcto estaba en alguna biblioteca del Tíbet o de la India. Al preguntarles lo que debíamos hacer, la respuesta fue «elegir uno, nosotros lo arreglaremos*. Durante los alineamientos el movimiento de los símbolos es demasiado rápido como para definir nada, pero algo le ocurre a lo que se ha dibujado. Los símbolos se mudan en otra cosa, sutil pero decididamente diferente. En vez de estáticos y bidimensionales,
Cualquier persona movida por el deseo de pasar el Reiki a otras recibirá toda la ayuda que precise para hacerlo. Yo he enseñado a mujeres que no podían ejecutar la postura huí yin, una de ellas porque le había sido amputado el recto y la musculatura rectal a causa de un cáncer; la otra había sido víctima de un incesto en su infancia y su musculatura vaginal y rectal estaba gravemente dañada. Pues bien, ambas aprendieron a pasar los alineamientos con lo que tenían, y lo hadan con facilidad. La segunda de ellas describió esta enseñanza como la curación más importante de toda su vida. Otra de las asistentes a mis clases usaba un aparato respirador y no podía realizar los controles de la respiración que se exigen para el proceso del alineamiento. Los guías Reiki le enseñaron cómo hacerlo pese al inconveniente citado, de una manera que ella pudiese llevar a cabo. Otra mujer que padecía una afección crónica del corazón, y por tanto no podía mantener largo rato las posturas físicas, también aprendió a pasar eficazmente los alineamientos. Quien tiene la intención de enseñar Reiki recibe cuanta ayuda pueda necesitar; tú limítate a hacer lo mejor que puedas con los recursos que tienes.
Una de mis Reiki III es una mujer paralizada del cuello abajo y confinada a una silla de ruedas. Utiliza los métodos terapéuticos del Reiki II y realiza potentes curaciones psíquicas y a distancia. Su profesora Reiki I y II no quiso darle el grado Reiki III aduciendo que estaba imposibilitada para usarlo. Entonces la mujer se matriculó en una de mis clases y yo le di la bienvenida. Me pareció que sería capaz de pasar los alineamientos del mismo modo que realizaba las curaciones a distancia. Después de conferirle la iniciación del Tercer Grado se lo sugerí, y ella quiso ensayarlo. Inmediatamente trató de pasar los alineamientos a otra de mis alumnas, y la receptora sintió la energía con fuerza suficiente como para visualizar los símbolos mientras estaban siéndole transmitidos. Una noche me llamó por teléfono y sollozaba tanto que apenas se entendía lo que me decía. Cuando se hubo tranquilizado un poco me contó que acababa de pasar los alineamientos y había creado su primera Reiki I.
Cuando un o una Reiki III se ha familiarizado mucho con el proceso del pase de alineamientos, se produce un cambio en su postura hui yin. Como la energía necesaria para pasar los alineamientos no es una fuerza del plano físico, resulta que es posible mantener la postura en el nivel no físico, y después de una práctica suficiente el o la enseñante aprende a retener el hui yin a nivel Hara y en el chakra Raíz. En mi caso sucedió así, y no porque yo me lo propusiera sino de una forma espontánea. En aquel entonces llevaba yo casi un año enseñando, y me di cuenta de que había empezado a pasar unos alineamientos de potencia extraordinaria pese a que muchas veces la postura hui yin no estaba correctamente cerrada, según los cánones, de manera que en principio la transmisión ni siquiera habría sido posible. Al repetirse el suceso consulté a mis guías y así obtuve la explicación de lo que sucedía. Esto también puede obtenerse mediante la intención, pero antes hay que aprender a controlar el cuerpo físico. Es una fase inexcusable, salvo en el caso de los alumnos y alumnas que padecen impedimentos físicos para conseguirlo; cuando les pido que lo intenten de esta otra manera, casi siempre funciona enseguida.
También he realizado el experimento de enviar los alineamientos Reiki por vía astral durante una curación a distancia. La mujer con quien lo ensayé estaba conmigo en ese plano, y con fuerza suficiente como para ver y tocar. Le pregunté si lo deseaba y sentí que tomaba asiento delante de mí. Entonces procedí a pasarle los alineamientos como si estuviera físicamente presente, aunque la distancia que mediaba entre ambas sería de unos cinco mil kilómetros, poco más o menos. El resultado fue verdaderamente increíble. Contemplé visualmente cómo entraban los símbolos por el chakra Corona de ella y se transferían al aura, cuyos diferentes colores mudaron súbitamente en un bello resplandor violeta. Irradiaba en derredor una energía de oro metálico, a tal distancia que parecía encender toda la habitación. Y seguí viendo los mismos colores durante las noches sucesivas todas las veces que me puse en contacto con ella por la vía astral. Más adelante, cuando por fin se me presente la oportunidad de administrarle el grado Reiki en el plano físico, estará ya sobradamente familiarizada con esa energía.
El método de iniciación que paso a describir sirve para transmitir cada grado Reiki en un solo alineamiento, el cual es siempre el mismo, además, para los tres grados Reiki. Ignoro quién desarrolló este método, cuya transmisión venía realizándose por vía oral. Por otra parte, he introducido algunas modificaciones propias. No es el proceso Tradicional para el pase de los alineamientos. Ante el problema de la elección metodológica, yo siempre he tenido muy claro que necesitaba un procedimiento que pudiese culminar en un mínimo de tiempo, dada mi intención de enseñar al mayor número de personas posible. Las ciases del Reiki Tradicional, en cambio, suelen ser de limitado número de asistentes, y sólo muy de vez en cuando se celebra un pase de alineamientos. El procedimiento es muy complicado. En cuanto a la comunicación de informaciones, el método tradicional exige por lo menos un fin de semana para cada uno de los grados Primero y Segundo, y una semana o más para el Reiki III. Mis clases condensan la enseñanza en unas cuatro o cinco horas para cada grado, ya que confío en que mi alumnado proseguirá el esfuerzo en casa. Así las cosas, se necesitaba en efecto un sistema rápido y sencillo para pasar los alineamientos.
El mismo alineamiento sirve para iniciar a una persona como sanadora Reiki I, II, o III. Ello es posible, en parte, gracias a la intención, y en parte con arreglo a la capacidad de la propia receptora para retener el ki. Al pasar los alineamientos del Reiki I se origina una energía de apertura del aura, ya que todavía no ha ocurrido nunca una expansión áurica. De tal manera que el alumno o alumna que recibe el Primer Grado no se abre plenamente en la oportunidad de recibir el alineamiento; conforme sus cuerpos energéticos se dilatan y ajustan para recibir más ki, esa persona se hará capaz de transmitir cada vez más energía y su propia apertura progresa. El proceso para el Reiki I culmina al cabo de unas tres o cuatro semanas, y se me ha explicado que consiste en varios ciclos de tres a cuatro días para cada chakra.
Lo mismo sucede en la recepción del alineamiento para el Reiki II. El o la terapeuta del Primer Grado posee ya cierto nivel de apertura energética de la línea Hara, y el alineamiento del Segundo Grado parte de ese nivel; algunos dicen que la recepción del Reiki II equivale matemáticamente a la elevación al cuadrado del nivel de energía anterior. De nuevo la persona iniciada recorre un período de adaptación durante el cual aumenta su capacidad para canalizar el ki. También el Reiki III parte del nivel de energía hallado en la persona receptora y lo multiplica hasta alcanzar valores muy superiores; es una repetición del proceso realizado con los grados I y II, sólo que la expansión es cada vez mayor porque la receptora queda en condiciones de transmitir volúmenes de energía mucho más altos.
Esos períodos de ajuste son la causa de las reacciones de desintoxicación que experimentan a veces los y las terapeutas después de recibir los alineamientos Reiki. Si se encuentran bloqueos energéticos en sus chakras, en su línea Hara o en su capacidad para canalizar el ki, la energía del alineamiento los sanea, y esa eliminación es el origen de dichas reacciones. Cuando se eliminan impedimentos en el plano del cuerpo etérico, las reacciones son físicas, como pueden ser una diarrea, un aumento de la secreción nasal, el deseo de ayunar durante varios días, una jaqueca. Es el caso que se da con más frecuencia en el nivel Reiki I. Si la remoción de los bloqueos opera en los planos emocional o mental, la desintoxicación se registrará asimismo en estos planos, ocurriendo entonces un notable progreso emocional-mental y muchos cambios radicales de nuestro modo de vida. Ésta es la desintoxicación Reiki II, que puede abarcar varios meses.
Con el Tercer Grado intervienen los cambios del cuerpo espiritual. Muchos de éstos no se manifiestan a modo de desintoxicación, sino como un progreso en la senda de la autorrealización y en el sentido de la unidad con el Universo. La reacción más común de los candidatos al Reiki III es el puro júbilo. La purificación previa ya está hecha, aunque a veces el o la Reiki III novel necesita una cura de sueño de varios días mientras sus niveles energéticos y sus cuerpos vibracionales se ajustan a la nueva capacidad ampliada.
Tradicionalmente y según la mayoría de las escuelas modernas, el Dai-Ko-Myo no se transfiere a las manos sino con el alineamiento del Reiki ID. En los tres grados se transfiere al chakra Corona, pero en el Reiki I y el Q no se comunica a las palmas de las manos. Por mi parte yo siempre transmito el Dai-Ko-Myo a las manos, incluso para el Reiki 1. En la disciplina Tradicional los otros símbolos Reiki se transfieren también al chakra Corona, pero en el Reiki II sólo se comunican a una mano, preguntándosele con anterioridad al alumno o alumna cuál es su «mano buena» para sanar. Esto produce un desequilibrio energético que según me cuentan resulta bastante molesto. Yo prefiero colocar siempre los cuatro símbolos en ambas manos, y ello para todos los grados. Ni siquiera sabía que se hiciese de otra manera hasta que los alumnos y alumnas empezaron a contarme lo agradable que era el recibirlos en ambas, pues sucede a menudo que las personas iniciadas en Reiki I o II según la escuela Tradicional acuden a mí para recibir los grados superiores.
También se me había enseñado que cuando pasaba los alineamientos Hawayo Takata no utilizaba el control de la respiración, ni la postura hui yin, ni el Raku, ni tampoco imponía una secuencia concreta para los cuatro alineamientos del Reiki I, siendo la única regla el pasarlos al término de la sesión de enseñanza. Ella aplicaba el Cho-Ku-Rei trazado en sentido contrario al de las agujas del reloj en los chalaras Corona, de la garganta. Tercer Ojo y corazón para todos los grados, y los cuatro símbolos siempre en el chakra Corona, mediante el procedimiento de visualizar los símbolos e insuflarlos en sus lugares. En Reiki I no se transmitía ningún símbolo a las palmas de las manos. Para el Reiki D, insuflaba en la palma abierta de una mano el Sei-He-Ki, el Hon-Sha-Ze-Sho-Nen y el Cho— Ku-Rei, tras preguntarle a la persona candidata cuál era la «mano buena». Para el Reiki III, situaba el Dai-Ko-Myo sobre la Corona, y el Hon-Sha-Ze-Sho-Nen y el Cho-Ku-Rei a lo largo de la raquis. Y sólo en Reiki III se transmitían los cuatro símbolos a las palmas de ambas manos. Y aun cuando no se transmitiesen a las manos, siempre (es decir, en los tres grados) se visualizaban los símbolos sobre las manos cerradas.
Cuando empezamos a pasar los alineamientos es mejor hacerlo con una sola persona, absteniéndonos al principio de intentarlo con una clase completa. Se necesita algún tiempo y experiencia para llegar a desarrollar el necesario control muscular y de la respiración. A veces ello requiere varios meses, de manera que es mejor comenzar poco a poco También es buena precaución el aplazar la primera experiencia lectiva hasta haber aprendido cómo se pasan correctamente los alineamientos y hasta tener la seguridad de que sabremos pasar varios de ellos en una sola sesión. Al principio procuraremos limitar el número de asistentes —cinco personas por clase pueden ser un número idóneo en estas condiciones—, para aumentarlo a medida que nos vayamos sintiendo más fuertes. Para mí, y después de varios años dedicada a la enseñanza, el número óptimo es el de unos veinte asistentes. Aunque en ocasiones he llegado a pasar hasta setenta y cinco alineamientos en una sola jomada, luego siempre he tenido que lamentarlo. Es una depleción de energía demasiado grande, y las consecuencias se notan algún tiempo después. Durante la iniciación propiamente dicha no experimentamos otra cosa sino una tremenda subida de la energía y de momento no nos daremos cuenta de que nos hemos excedido. De ahí el consejo de auscultarse una misma con mucha atención antes de asumir un esfuerzo excesivo.
Soy partidaria de administrar un alineamiento a toda persona que se halle moribunda, gravemente enferma o en situación de grave crisis existencial. Si esta persona sabe cómo efectuar una auto terapia en grado Reiki I al menos, tanto mejor, pero en todo caso el alineamiento es, de por si, un acto terapéutico de primer orden. No importa que esa persona no vaya a convertirse en sanadora ni aprenda a utilizar la energía en beneficio de otros, aunque también es posible que así suceda algún día. Lo que importa en estas situaciones de emergencia es la curación y el beneficio existencial que aporta el alineamiento. Por eso lo hago, y aconsejo que se haga también con los niños y los animales de compañía. Es extraordinario notar cómo empiezan a calentarse las manos de una criatura de corta edad. También hice un alineamiento con mi perra Kali, que antes de ser recogida por mí había sufrido malos tratos y presentaba un comportamiento rebelde y agresivo. Ella agradeció mucho el trato y se inició enseguida un proceso de restablecimiento, además de una mejoría notable de su conducta.
A menudo las personas que han asistido a mis clases vuelven sólo para repetir los alineamiento«. Esto es innecesario, ya que la iniciación es válida de por vida, pero la sensación es tan agradable que prefiero no disuadirlas. Por otra parte, es muy aconsejable que los Reiki ID noveles practiquen el pase de los alineamientos con toda la asiduidad posible, y yo los insto a que lo hagan. En Reiki nada puede hacer daño, ni mucho menos el proceso del alineamiento.
Cuando enseño el Tercer Grado a un grupo, les aconsejo que se reúnan a practicar fuera de las ciases, o que lo hagan con los parientes y las amistades. Aunque una misma persona reciba muchos alineamientos, tampoco puede producirse ninguna sobrecarga de energía, ya que la apertura nunca irá más allá de lo que soporte la línea Hara. Es una felicidad indescriptible la que nos embarga cuando nos damos cuenta de que alguien a quien hemos iniciado se ha abierto a la energía. Sobre todo, las primeras veces que ocurre. Una alumna mía practicaba con su gato y le pasó tantos alineamientos que no me sorprenderte si algún día me dijera que Spooky había empezado a volar. Los alineamientos sanan a cualquiera, humano o animal, y no se perjudica a nadie con repetirlos.
Cuando empieces a pasar alineamientos limítate al grado Reiki I. Una vez hayas dado vanas ciases y te hayas familiarizado a fondo con el proceso y con las enseñanzas de ese grado, pásate al Reiki II, pero sólo cuando hayas adquirido la seguridad de que sabes resolver cualquier situación de las que pueden plantearse en el Primer Grado. En Reiki la maestría se alcanza enseñando, pero siempre es mejor empezar por los niveles elementales y seguir un método progresivo. La mejor manera de prepararse para enseñar Reiki es realizar el mayor número posible de curaciones y practicar el pase de los alineamientos. Explora a fondo el Reiki, y llegarás a saber lo suficiente para enseñarlo a otras personas. En el capítulo siguiente volveremos sobre el tema de la enseñanza del Reiki.
Muchas veces mis oyentes me preguntan: «¿Cómo sabes si alguien se ha abierto cuando tú le pasas los alineamientos?» Al principio, ésta era una pregunta temible para mí. Yo apenas tenía práctica del Reiki III, ni una mínima información, puesto que iba aprendiendo sobre la marcha. En aquel entonces no tenía ni la menor idea de si se abrían mis estudiantes o no, y además albergaba fuertes dudas en cuanto a mi capacidad. Estaba muerta de miedo cuando empecé con las clases y me preguntaba si sería capaz de hacerlo. Me daba cuenta de que cometía errores, como dibujar mal las líneas de los símbolos, y luego escuchaba una voz a mi lado que decía «continúa, nosotros lo arreglaremos». Estaba tan espantada y preocupada por mi propia actuación que apenas tenía tiempo para fijarme en los alumnos. Si observas sus caras después de los alineamientos, sabrás lo que ha sucedido.
Lo más sencillo, y especialmente útil para Maestros y Maestras noveles, es preguntar. Después de pasar los alineamientos a todas las personas del grupo, pregúntales lo que han visto o sentido. Si alguien prefiere no decir nada, no le atosigues. Una vez hayan hablado los más decididos, los demás suelen animarse también. Anúnciales previamente que es cuestión de sensaciones sutiles, no de dramas espectaculares, y cuando comprendan que en efecto ha sucedido algo, sin duda querrán tomar parte en la discusión. Tras haber escuchado algunas descripciones sabrás sin duda alguna si se han abierto a la energía. Lo que sí sorprende es la variedad de la experiencia humana, sobre todo en lo tocante al Reiki. A continuación pregunta: «¿Queda alguien que no haya experimentado nada?»
De vez en cuando, digamos en un caso de cada veinticinco o treinta, alguna persona dice no haber sentido nada. Ante todo le pediremos que nos deje tocarle las manos: si están calientes, definitivamente se ha abierto a la energía con independencia de si se da cuenta de ello o no. Pregúntale lo que ha visto o sentido durante los alineamientos; a veces los alumnos y alumnas esperan algún suceso portentoso y desatienden las sensaciones íntimas y sutiles que sí se han producido. Con esto suelen resolverse casi todos los casos dudosos. Pero si efectivamente, digamos, una mujer tiene las manos frías y asegura no haber sentido nada durante los alineamientos, le preguntaremos si alberga algún tipo de ambivalencia frente a la energía o la curación en general. A veces las personas que se han criado en ambientes de fuertes creencias fundamentalistas, aunque luego ellas mismas hayan rechazado tales creencias, tienen una actitud remanente de prevención o de temor frente a la curación psíquica.
Si tal es el caso, pregúntale si desea abrirse a la energía y asegúrale que se hará lo que ella desee. Dile que haga una curación con alguien, si le apetece. Esto lo haremos en la clase siguiente después del paso de los alineamientos. Pídele que te cuente sus observaciones, y explícale que si elige tener la energía, debe ponerse en meditación enseguida o luego, a solas, para solicitarla. Y que si decide en contra de recibir el Reiki, los símbolos permanecerán con ella, en su aura, durante algunas semanas, y luego se disiparán si ella no los acepta dentro de ese plazo. Y si más adelante todavía decide cambiar de opinión y poseer la energía, no tendrá más que sentarse a meditar y alcanzará la apertura.
Nunca he tenido un alumno o alumna que rechazase de plano la energía, aunque algunos se muestran indecisos al principio. Al fin y al cabo, asisten a las clases y eso presupone algún interés. Hacia el término de la clase de nivel Reiki I aceptan todos, menos uno, el más recalcitrante. E incluso esta persona que no quiso recibir la energía la eligió más tarde y logró la apertura aquella misma noche. Para el Maestro o Maestra con poca experiencia, esta situación seguramente resulta muy difícil de entender y de resolver. Como yo he aprendido por el camino más arduo, siempre procuro aportar soluciones y decirles a mis oyentes lo que esperaban escuchar; recordemos que el libre albedrío prevalece por encima de todo: si alguien se niega a recibir el Reiki, está en su derecho. Las cuestiones de este género sólo se plantean en Reiki I, y nunca he visto que las suscitase nadie durante la enseñanza de los grados Segundo y Tercero.
Una vez tuve una alumna del Primer Grado que tenía un pánico cerval a los alineamientos mismos y pensé que jamás se atrevería a recibirlos. Le dije que dejaba la elección en sus manos. Ella miró a los demás componentes del grupo y luego fue a ocupar calladamente su silla para recibir el alineamiento.
—¿Estás segura? —le dije, a lo que ella respondió:
—Sí —pero le resbalaban las lágrimas sobre las mejillas.
Pasé los alineamientos y de pronto, una sonrisa radiante iluminó sus facciones. El día siguiente se presentó para recibir el Segundo Grado, y me contó que le había parecido que el Reiki era como regresar a casa para reunirse consigo misma. Afirmó que sabía que toda su vida iba a cambiar. Hoy es Maestra y enseñante activa.
Antes de pasar a describir el proceso del alineamiento conviene explicar brevemente lo que es una iniciación. En efecto la palabra «alineamiento» significa también «iniciación», o mejor dicho, la traducción más exacta de la palabra sánscrita sería «potenciación», porque Reiki confiere poderes a quien lo recibe, y también al Maestro o Maestra que sirve de instrumento89. Aunque los enseñantes de Reiki nos llamamos Maestro, en este caso la palabra no tiene ninguna connotación de autoridad ni de jerarquía. Un Maestro es, simplemente, uno que enseña. Si hay que atribuir algún significado honorífico al título, el honor corresponde por entero a Reiki. Al recibir el alineamiento y las enseñanzas de un Maestro el discípulo recibe el Tercer Grado Reiki, pero sólo la motivación y la perseverancia harán de él un verdadero maestro. Ningún enseñante puede hacer maestros, sino que el discípulo se convierte en maestro o maestra cuando pasa con éxito la iniciación Reiki propiamente dicha y se dedica a enseñar el Reiki I.
En la India y el Tíbet el gurú vajrayana (es decir, el Maestro/enseñante de budismo tántrico) merece consideración por formar parte de una filiación de adeptos que se retrotrae hasta el mismo Gautama Siddhartha, el Buda. En la India un gurú se toma su responsabilidad en serio, sin que intervenga para nada el amor propio y sin que a nadie se le ocurra transgredir la mutua confianza entre alumno y maestro. Así pues, el Maestro Reiki actual también honra una tradición, la que se retrotrae a Hawayo Takata, Jesús y el Sakyamun I Buda, y antes de éstos a Siva y a las estrellas.
Entre los alumnos y los Maestros de la escuela Reiki Tradicional se llevan con mucho escrúpulo estas genealogías. El alumno o la alumna definen su categoría por la del maestro, y la del maestro de su maestro, y así se retrotraen hasta la señora Takala. De tal manera que se dice que Fulana recibió las enseñanzas del Maestro A, quien fue entrenado por el Maestro B, quien aprendió del Maestro C, etc. hasta llegar a la señora Takata, que fue iniciada por Chujiro Hayashi, que fue instruido por Mikao Usui, y esto es lo que llaman la filiación del discípulo. En el Reiki no tradicional no hacemos tanto caso de las filiaciones como en la escuela Tradicional; para nosotros la cuestión estriba en que el o b estudiante, o el Maestro o Maestra, hayan recibido su grado, sin importar mucho quién se lo dio. Cualquier Maestro de cualquier filiación sabe que su responsabilidad primordial reside en Reiki y en el alumnado, y no hay otra cosa más importante.
En el budismo tántrico hay muchos niveles de iniciación. La palabra sánscrita es abhiseka, y en tibetano, wong. En la India dicen «recibir el shaktipat». El proceso de iniciación es un sacramento, y no estoy lejos de sospechar que los alineamientos budistas o Reiki sean el origen de los actuales sacramentos del cristianismo, o tal vez de cualquier ceremonia con significado de «rito de paso». Cuando alguien recibe el abhiseka —alineamiento, potenciación o iniciación—, la fuerza sagrada entra en su persona y allí reside para siempre. En el budismo tántrico vaj rayana toda introducción a un nuevo nivel de enseñanzas implica siempre una ceremonia de iniciación. Las cuatro órdenes del budismo guardan una notable similitud con los tres grados del Reiki.
Las primeras tres iniciaciones budistas eliminan las obstrucciones kármicas, y la cuarta sana la conciencia. Las cuatro órdenes ofrecen las expansiones de ki siguientes: 1) remoción de los bloqueos de la energía; 2) poderes aumentados; 3) acceso a nuevos elementos de la instrucción, y 4) el adepto queda autorizado a realizar determinados procesos o ritos específicos90. Estos cuatro beneficios también se reciben con los alineamientos Reiki, conforme cada grado sucesivo se eleva a niveles de mayor complejidad. Las cuatro iniciaciones son las siguientes:

 

1. La Potenciación de los Vasos despeja de obstrucciones kármicas los canales psíquicos y los del organismo físico. Consiente al alumno o alumna la visualización de ciertas deidades concretas. Sobre los demás beneficios hay que guardar secreto.
2. La Potenciación Mística abre el flujo de ki, y confiere poder a la palabra, de donde resulta la eficacia de los mantras. También aquí hay otros resultados ocultos.
3. La Potenciación del Conocimiento Divino purifica el cuerpo mental y permite la práctica de ejercicios tipo hatha yoga, entre otras cosas.
4. La Potenciación Absoluta conduce al reconocimiento de la verdadera esencia espiritual y a la experiencia directa de lo que hasta entonces sólo se había comprendido simbólicamente. Tal potenciación hace posible el estudio de atíyoga y «tiene profundos resultados místicos»91.
Yo comparo la primera potenciación budista al alineamiento Reiki I, que abre los canales Hara y purifica en el plano del cuerpo físico. Las Potenciaciones Mística y Divina son Reiki II, ya que los símbolos equivalen al poder de la palabra siendo los bijas las formas simbólicas escritas de otros tantos sonidos. Los cuerpos emocional y mental reciben la energía y la purificación, y los ejercidos tipo hatha yoga son los ejercicios Ki. La Potenciación Absoluta es el Tercer Grado del Reiki, que va directamente a la esencia espiritual al cuerpo anímico, y confiere el entendimiento de todo el proceso. «Profundos resultados místicos» es una buena descripción de lo que sucede tras recibir el Reiki III; la persona que recibe el grado de maestría va a experimentar cambios profundos en su vida.
Como en todo lo que concierne al Reiki, el proceso de pase de los alineamientos es muy sencillo. Comprende una serie de movimientos corporales físicos, los cuales, realizados en el orden correcto, ejercen efectos espirituales definitivos en la existencia de la persona receptora. En cuanto al Maestro o Maestra/enseñante, no tiene por qué preocuparse de lo que ocurra durante el procedimiento, sino sólo de realizar la secuencia, como queda dicho. Durante la iniciación Reiki suceden algunas cosas muy complejas, pero ni siquiera es necesario que el o la oficiante sepa cuáles son, sino que se limitará a pasar los alineamientos. Los guías Reiki y la misma energía Reiki asumen el control de todo lo que ocurre luego.
Mientras pasa los alineamientos de cualquiera de los grados, debe ser capaz de mantener la postura huí yin, con la punta de la lengua en contacto con el paladar durante todo el procedimiento. La persona que oficia debe retener el aliento en todo momento, excepto para insuflar, y aun esto se hace sin retirar la lengua del paladar, es decir soplando entre la lengua y los dientes. Hecho esto inhalamos una vez profundamente y volvemos a retener el aliento. El soplo infunde el ki, y recordemos que la primera acepción de ki es «hálito vital». Cuando pasamos varios alineamientos en una misma sesión se tolera el respirar y relajar el hui yin mientras pasamos de un alumno al siguiente. No obstante, puede ser más cómodo realizar el cierre del hui yin antes de empezar y mantener la postura hasta terminar con los alineamientos, tras lo cual no olvidaremos relajamos y efectuar una buena toma de fundamento para reconectar con la Tierra. Además pondremos en marcha la Órbita Microcósmica para que vuelva a circular el ki y se restablezca el flujo normal de la energía en el organismo.
El alumno o alumna que recibe el alineamiento se sienta en una silla de respaldo recto, con las plantas de los pies bien apoyadas en el suelo; si quiere, consentiremos que se quite los zapatos. Algunos maestros Reiki disipan energía suficiente para romper los relojes durante el pase de los alineamientos; si éste es tu caso, haz que el alumnado se quite los suyos y quítatelo tú también. Por cierto que me parece que fui yo quien, sin proponérmelo, inicié la moda de poner cristales entre las manos abiertas de las personas receptoras de la iniciación. Los cristales cargados de esta manera conservan mucho tiempo su potencial y apenas precisan purificación luego. Si decides adoptar el sistema procura que no los dejen caer y pasa los alineamientos a través del cristal. Haz que las personas candidatas mantengan las manos con las palmas unidas a la altura del pecho, y anúnciales que vas a manipular sus manos, porque si tuviéramos que pedirles las manos durante el alineamiento nos resultaría muy difícil mantener al mismo tiempo la postura hui yin y contener la respiración.
El pase de alineamientos puede realizarse individualmente o en grupos. Las primeras veces hazlo con una sola persona y no abordes los ritos de grupo hasta que hayas adquirido más experiencia y desarrollado suficientemente tus fuerzas. Entonces posicionarás en una fila de «Mac entre dos y cinco aspirantes. Para mí el número de cinco es el más cómodo; cuatro son pocos y se frena el flujo de la energía; con seis, en cambio, empiezo a hiperventilar, y siete son demasiadas para mí. Intenta averiguar la manera óptima para ti. Recuerda que sentirás una gran fatiga al término de la sesión, debido a la tremenda subida de energía que se experimenta en el decurso de una hora, aproximadamente. Conserva tus fuerzas, porque vas a necesitarlas. Con la experiencia irás perfeccionando el sistema de «fabricación en serie», lo cual consiste sobre todo en evitar los tiempos muertos cuando un grupo de asistentes ha recibido ya los alineamientos y debe despejar las sillas para que pase a ocupar sus lugares el grupo siguiente.
Al resto del alumnado le permito que presencie el pase de los alineamientos, siempre y cuando guarden silencio. Esto nunca se consiente en Reiki Tradicional. Pon una música ambiental suave si te apetece, aunque fundamentalmente debe reinar el silencio en la habitación; éste es un momento de la clase que no tolera ninguna interrupción. Los lugares en donde se celebran con frecuencia los pases de alineamientos suelen cargarse de energía y cuando más tarde penetramos en ellos experimentamos una sensación agradable. Durante el procedimiento aumenta en medida considerable la temperatura ambiente. Una vez pasé veintiséis alineamientos en un local y pese a estar climatizado, la temperatura inicial de 22 grados subió a más de 32 grados. El personal de unos almacenes situados enfrente me dijo que siempre se enteraban de lo que yo estaba haciendo porque también aumentaba la temperatura de un despacho cuyas ventanas quedaban a la altura de las mías. También se calienta el organismo del o de la oficiante, por lo cual es aconsejable llevar prendas holgadas o una chaqueta que podamos quitarnos, así como ir al lavabo antes de comenzar la sesión, porque es imposible mantener la postura hui yin cerrada con la vejiga llena.

 

 

 

PARA PASAR LOS ALINEAMIENTOS
Mantén la postura hui yin en todo momento, con la lengua pegada a la parte alta y anterior del paladar. Contén la respiración, excepto cuando haya que insuflar, tras lo cual tomarás una larga inhalación y volverás a contener el aliento. El Maestro o Maestra Reiki pasa en pie los alineamientos a los alumnos y alumnas sentados en sillas de respaldo recto, con las palmas de las manos unidas a la altura del pecho.

 

1. Por detrás:
Abre el chakra Corona; esto puede ser una visualización o un ademán.
Traza el Dai-Ko-Myo sobre el chakra Corona.
Pasa las manos por encima de los hombros del candidato para tomarle las manos, y sopla sobre el chakra Corona. Respira hondo y contén el aliento.
Traza los demás símbolos sobre el chakra Corona: Cho-Ku-Rei, Seí-He-Ki, Hon— Sha-Ze-Sho-Nen.
Toma las manos y sopla sobre el chakra Corona. Espira hondo y contén el aliento otra vez.

 

2. De frente:
Abre las manos del candidato como si fuesen un libro.
Traza el Cho-Ku-Rei sobre ambas palmas.
Repica tres veces.
Traza el Sei-He-Ki sobre ambas palmas.
Repica tres veces
Traza el Hon-Sha-Ze-Sho-Nen sobre ambas palmas.
Repica tres veces.
Traza el Dai-Ko-Myo sobre ambas palmas.
Repica tres veces.
Une las memos y sujétalas con una de las tuyas.
Sopla desde el chakra Raíz hasta el del corazón. Respira hondo y contén d aliento.
3. Retorno a la espalda:
Cierra el aura incluyendo en ella los símbolos (pero sin cerrar d chakra Corona). Traza el Raku columna vertebral abajo.
Relaja el hui yin, libera el aliento.
Mientras se celebra el pase de los alineamientos, el resto del alumnado necesitará algo en que ocuparse. Una vez iniciado el primer grupo es de la mayor importancia que cada alumno o alumna pueda imponer las manos sobre otra persona durante varios minutos, por ejemplo en la espalda o los hombros. Con esto se impulsa la energía Reiki a lo largo de la línea Hara de la persona receptora, y también se evita que sobrevengan luego mareos y dolores de cabeza. Que es precisamente lo que acusan las personas que no han querido tocar a otra después de recibir el alineamiento, desoyendo mis advertencias, por lo cual no me inspiran ninguna simpatía. Cuando suceda esto, haremos que inicien un rato de auto terapia.
El proceso del alineamiento queda resumido en el texto del recuadro. Empezamos por situamos a espaldas de la receptora, ésta sentada en la silla. Céntrate, e invoca la presencia de los guías Reiki. Respira hondo varias veces y establece la postura hui yin con la lengua apoyada en el paladar. Inhala una vez más profundamente y contén la respiración. Abrir el chakra Corona es, fundamentalmente, una visualización. Yo posiciono ambas manos sobre la cabeza de la receptora y las separo en un movimiento de apertura, a unos diez centímetros de distancia. Notarás, y tal vez verás, cómo se dilata el aura. Entonces se dibujan los símbolos con toda la mano, ésta abierta y la palma abajo, dirigida hacia el chakra Corona del alumno o alumna. Todo esto se ejecuta con rapidez y quizá no nos dé tiempo a visualizar un color, aunque lo propio sería representamos en el violeta los símbolos que ingresan en el chakra Corona, empezando por el Dai-Ko-Myo.
Para tomar las manos de la receptora nos inclinaremos sobre ella. Estarán juntas, a la altura del pecho, en la postura de la oración; es conveniente insistir en este punto para que podamos alcanzarlas con facilidad, ya que de lo contrario nos resultaría difícil mantener el cierre hui yin y la retención del aliento. Soplamos sobre el chakra Corona sin modificar la postura de la lengua y trazamos los tres símbolos restantes, el Cho-Ku-Rei, el Sei-He-Ki y el Hon-Sha-Ze-Sho-Nen. Visualizamos cómo entran los símbolos en el chakra Corona, soplamos de nuevo sobre éste e inhalamos a fondo una vez.
Entonces pasamos delante de la receptora, siempre sentada. Le llevamos las manos hacia abajo y hacemos que las abra como un libro sobre el regazo. Trazamos un Cho-Ku— Rei sobre las manos unidas y luego damos tres golpecitos o tres palmadas con ambas manos sobre las de la persona receptora, al tiempo que visualizamos lo que significa esta operación, es decir la introducción de los símbolos en las manos. Trazamos el Sei-He-Ki y lo transferimos repicando otras tres veces. A continuación hacemos lo mismo con el Hon— Sha-Ze-Sho-Nen: trazar el símbolo, repicar tres veces. Y por último realizamos esta operación con el Dai-Ko-Myo.
Inclínate para tomar ambas manos de la receptora, ciérralas y sujétalas con una de las tuyas para llevarlas hacia un lado. Hecho esto, e inclinándote hacia el torso de la receptora, sopla dirigiendo el aliento desde el chakra Raíz hasta el centro cordial. A los hombres suele sobresaltarles esta operación y reaccionan con un respingo. A veces el alumno o la alumna se sobresalta asimismo la primera vez que golpeamos sobre sus manos, por lo cual se aconseja proceder siempre con suavidad. Hecho esto, inhala de nuevo a fondo y contén el aliento.
Colócate otra vez detrás del respaldo de la silla. Se ha discutido teóricamente si llegados a este punto hay que seguir conteniendo la respiración; en todo caso debe mantenerse la postura hui yin cerrada. Yo prefiero mantener tanto la respiración contenida como el bloqueo del hui yin y la postura de la lengua. Haz el movimiento de cerrar el aura al tiempo que visualizas los símbolos englobados dentro de ella. Este movimiento puede ser un ademán físico, o simplemente visualizado; pero no cierres todavía el chakra Corona. En este momento se hallará abierto de par en par, pero protegido por el aura que lo envuelve y encierra. Traza el Raku a lo largo de la columna vertebral de la receptora, empezando por la cabeza y dirigiéndolo hacia la tierra. Con la proyección del Raku notarás un desplazamiento de ambas energías, la tuya y la de la persona receptora. Libera tu aliento y relaja la postura hui yin.
Con esto concluye el pase del alineamiento. Estos movimientos habrán durado unos tres minutos en total. Acostúmbrate a trazar los símbolos con rapidez a fin de poder soportar la retención de la respiración y del hui yin. Con la práctica y la experiencia, si llegas a dominar la facultad visualizadora podrás limitarte a visualizar los símbolos en vez de trazarlos. Transmítelos en color violeta irradiando desde el Tercer Ojo. Cuando trabajes con toda una fila de alumnos y alumnas, desplázate a espaldas de la fila para proyectar los símbolos hacia todos ellos; luego harás lo mismo por delante y por último volverás a situarte detrás de los respaldos para realizar la proyección final también colectivamente. Este procedimiento abrevia de manera notable la duración de la ceremonia; sin embargo, cuando se trata de pasar los alineamientos del Reiki III prefiero proceder de uno en uno, ya que esta graduación reviste mucha importancia para el iniciado o iniciada y creo que merece una consideración individual.
Insistamos sobre todo en que se respete el silencio. El proceso de pase de los alineamientos requiere una gran concentración y la ausencia de ruidos es imprescindible para las operaciones del Maestro o Maestra. Por otra parte, y dada la importancia del acontecimiento también para la persona receptora, bien merece que se la respete, evitando interrupciones molestas. Casi nunca he tenido dificultades para conseguir esto de mi alumnado, como tampoco en que se avengan a servir de sujetos pasivos para la imposición de manos por parte de las personas recién iniciadas, que es un fase necesaria para los alineamientos del grado Reiki 1 (pero sólo en éste).
Poco antes de emprender la ceremonia del pase de alineamientos el Maestro o Maestra experimenta lo que suele llamarse «iluminación del aura». Esto me ocurre a mí la víspera de todas mis clases, aunque no tenga previsto pasar ningún alineamiento. Una vez estaba en casa de una amiga cuando alguien hizo no recuerdo qué pregunta acerca del Reiki. Sin comerlo ni beberlo, al poco me hallé pasando un alineamiento, y mi amiga dijo que mi aura se habla encendido por lo menos veinte minutos antes de empezar a hacerlo. El caso fue totalmente improvisado y a mí no se me ocurrió con tanta antelación como ellas dijeron. Pero mis guías Reiki sí sabían que yo iba a pasar un alineamiento y activaron mi aura en consecuencia. Esto puede resultar algo incómodo durante las clases teóricas, porque a veces la energía nos exige mucho y, sencillamente, no estamos preparadas para el esfuerzo. Si te ocurre, pídeles a tus guías que te concedan un plazo diciéndoles «no estoy en disposición; esperad un poco, por favor». Hay que comprender esas manifestaciones de impaciencia; al fin y al cabo, llevan mucho tiempo esperando a que Reiki vuelva a generalizarse en todo el mundo.
Si cometes un error mientras estás pasando un alineamiento, consulta a tus guías. Los míos suelen aconsejarme que no vuelva a empezar. «Lo arreglaremos», dicen. Tú procura realizar el procedimiento lo mejor que puedas. Apréndelo bien y practícalo con asiduidad, pero si te equivocas o se te olvida algo, recuerda que no es ningún desastre. Si se te olvida todo un símbolo es posible que deba rehacerse la operación, o tal vez no. Pregunta a tus guías. Con la intención positiva de enseñar el Reiki, y con un buen conocimiento del proceso, no han de faltarte ayudas.
Descansa antes de pasar al siguiente candidato o fila de candidatos. Respira hondo. La hiperventilación siempre es desagradable. Al término de cada alineamiento solicita una toma de fundamento a tus guías. Ayúdate con un espécimen de obsidiana o de hematites, o activa unas cuantas Órbitas Microcósmicas, o si te es posible, sal afuera y abraza un árbol. Junta el pulgar con el meñique de cada mano; es un procedimiento para derivar a la tierra el flujo energético, aunque algo brusco. También dan buen resultado las esencias florales, o sentarse a cenar después de la sesión, o tomar parte en una curación de grupo administrada por alguno o alguna de tus Reiki I noveles. Cualquiera de estos remedios sirve, pero ten en cuenta que tal vez tardarás algunas horas en sosegarte y seguramente acusarás la fatiga.
Existe un procedimiento para pasar alineamientos prescindiendo de la postura hui yin; la ceremonia se desarrolla en la forma ya descrita, pero con ayuda de una disposición geométrica de cristales. Este sistema me fue revelado por medio de una canalización de Laurel Steinhice y he comprobado que funciona. Se necesitan para ello por lo menos ocho cuarzos generadores grandes, de una longitud mínima de quince centímetros, y hay que purificarlos a fondo antes de comenzar. Por otra parte, el método sólo sirve para un pase individual. La persona receptora tomará asiento en una silla de respaldo redo, y colocaremos dos cristales directamente detrás de la silla y uno delante, apuntando a los pies de la receptora. Los demás cristales, es decir por lo menos cinco, elegidos entre los más grandes, se colocarán en círculo alrededor de la silla y del Maestro o Maestra, también apuntando hacia la receptora; puede formarse el círculo con más cristales, si los tenemos, siempre que utilicemos un número impar de ellos.
El o la oficiante se sitúa detrás de la silla con los pies desnudos sobre los dos cristales próximos. Cuando pase a la parte frontal se colocará con el otro cristal próximo entre los pies. El procedimiento se realiza conforme a lo descrito en las páginas anteriores. Por mi parte he averiguado que los cristales deben ser muy potentes; de to contrario no se alcanzan los niveles energéticos del método habitual. En cualquier situación Reiki el empleo de distribuciones geométricas de cristales ayuda a crear y mantener cargas intensas, por to que suelen colocarse también debajo de la camilla durante las sesiones terapéuticas.
Otro procedimiento que ayuda a mantener la postura hui yin, ideado por una alumna mía, Anastasia Mane, consiste en introducir en la vagina un cristal pequeño en forma de huevo, y otro similar debajo de la lengua. De esta manera no sólo puede prolongarse la postura sino que además la intensificamos, y tos alineamientos realizados con este sistema resultan extraordinariamente potentes. Por evidentes razones anatómicas sólo las mujeres pueden practicarlo directamente; el oficiante masculino se verá en la necesidad de efectuar algunos experimentos para ver si funciona. Cuando utilicemos cristales para distribuciones geométricas auxiliares en Reiki, elegiremos siempre cuarzos de la mayor calidad y pureza, y no olvidaremos la purificación previa.
El pase de tos alineamientos Reiki puede convertirse en una ceremonia bella y solemne o hacerse, como yo, con toda normalidad y con la mayor rapidez posible. Como me he acostumbrado a impartir mis clases ante grupos nutridos y bajo frecuentes limitaciones de tiempo, prefiero dejar la solemnidad del rito a otros y otras practicantes. En Reiki Tradicional tos alineamientos se administran generalmente a título individual, y rara vez en grupos. La persona receptora es conducida a una estancia aparte y el proceso se desarrolla con arreglo a un rito meticuloso y muy estilizado. De cualquier manera que se haga, sin embargo, es un acto con marcado carácter de celebración sacramental.
Si se prefiere conferirle solemnidad ritual —como estoy segura de que ocurría originariamente en el seno de las prácticas del budismo tántrico—, procuraremos crear un ambiente sagrado de gran belleza, que estimule todos los sentidos. Lo realizaremos a puerta cerrada, para evitar interrupciones, en una habitación tenuemente iluminada. Descolgaremos o desconectaremos el teléfono y encenderemos velas, cuidado de colocarlas en lugares alejados para no derribarlas y que no entorpezcan los movimientos de tos y las participantes. Quemaremos un poco de incienso, siempre y cuando no se halle presente alguna persona alérgica; son indicadas las formulaciones a base de sándalo, ámbar o rosa. Se puede poner música de fondo siempre que sea de un tipo adecuado para inducir estados alterados, como las obras de Enya, Kitaro o Kay Gardner. Si la oficiante y el alumnado son seguidoras de las doctrinas wicca, montarán un altar decorado con velas, flores, incienso, objetos que representen los cuatro puntos cardinales, e imágenes de la Diosa: pero también puede establecerse un altar no religioso, de tipo meditativo, teniendo en cuenta que Reiki no es una religión, aunque revista carácter sagrado.
Iniciaremos el proceso de alineamiento con una meditación. Para ello realizaremos previamente toda la secuencia de relajación corporal y luego dirigiremos la meditación a le apertura de los chakras, a fin de preparar a los presentes para la recepción de la energía Reiki. Los conduciremos hacia las vidas anteriores en que utilizaron Reiki, los conectaremos con sus espiritus-guías o simplemente haremos que la energía Reiki pase por todos sus chakras visualizando la secuencia correspondiente de colores. Hagamos que el grupo se vea transportado a un planeta en donde todos poseen el Reiki, siendo éste una experiencia de su vida cotidiana, y luego lo conduciremos a una Tierra futura en donde todos serán sanadores y se habrá saneado el mismo planeta. Las posibilidades que se ofrecen a una meditación de este género son prácticamente ilimitadas, pero el tema fundamental debe ser, en todo caso, el abrirse para recibir la energía, y tal vez el prepararse para ser dignos de ella.
Cuando los y las participantes hayan entrado de lleno en el estado alterado empezaremos a pasar los alineamientos. El Maestro o Maestra tal vez querrá depositar debajo de su lengua una gota de esencia de almendras, rosas, lavanda o menta. Para ello se utiliza un aceite esencial puro, previa verificación de su inocuidad en nuestro caso. Escuece un poco y esto sirve para recordarnos que debemos permanecer con la punta de la lengua en contacto con el paladar; además transportará la fragancia cuando soplemos para introducir los símbolos en el aura de la persona receptora. Efectuados los alineamientos* terminaremos el ritual con otra meditación y con una toma de fundamento o bendición final. Los budistas de la escuela vajrayana creadores de Reiki eran grandes aficionados al empleo de ritos, simbolismos e ideas místicas, todo lo cual puede trasladarse a cualquier sistema de creencias.
Con esto concluyo la explicación del método de alineamiento Reiki, el cual he procurado describir con la mayor claridad y sencillez posibles. También he tratado de dilucidar toda duda o pregunta que posiblemente se le ocurra a un o una Reiki III novel. Sin duda, la única manera de aprender a pasar los alineamientos es practicar primero, y luego lanzarse a hacerlo en serio. La experiencia sólo se adquiere con la práctica, y la eficiencia viene después. Cuando un o una Reiki III novel ha aprendido a pasar los alineamientos queda también en condiciones para dedicarse a enseñar. Es el acto de enseñar el Reiki lo que confiere la maestría. En el próximo capítulo explicaré el método para la enseñanza de cada uno de los grados.