21

Sábado, 11.12

Jojo acababa de recuperar el sueño cuando sonó el interfono. Flores. Desde que había iniciado esta cosa con Mark, nunca antes había recibido tantas flores, y empezaba a detestarlas. Representaban citas canceladas, depilaciones en vano, cestas de fresas que tendría que comerse sola hasta sufrir urticaria.

Embutida en su larga camiseta, aguardó en la puerta a que el florista subiera las escaleras. Vivía en una quinta planta de Maida Vale, en uno de los bloques de apartamentos de ladrillo rojo originariamente empleados por hombres casados para alojar a sus amantes. Cuando se mudó a él, no obstante, ignoraba que se convertiría en una de ellas. De haberlo pensado, se habría reído, no solo de la idea, sino de la palabra en sí.

Un enorme ramo de lirios avanzó por la escalera. Cuando alcanzó el rellano, se inclinó y resopló para tratar de recuperar el aliento. Entonces, por detrás asomó la cabeza de un joven.

- Otra vez tú -acusó a Jojo, y con un crujido de celofán se hizo la transacción-. Ah, espera, la tarjeta. -Se palpó el bolsillo y encontró el sobrecito-. Dice que lo siente, que te compensará.

- ¿Qué ha sido de la intimidad?

- ¿De qué intimidad me hablas? Tuve que escribirlo yo. Esta vez debió de hacértela gorda, porque se quedó con todos.

- Ya. Gracias. -Jojo entró en su casa.

- ¿Podríais dejar de pelearos? Estas escaleras me están matando.

Jojo cerró la puerta, soltó las flores en el fregadero y telefoneó a Becky.

- ¿Qué tal?

- Pensaba que estabas pasando el día con Mark. -Becky parecía preocupada.

- Cambio de planes. ¿Qué haces? -El tono de Jojo era alegre. No quería compasión.

- Dentista -respondió Becky-. Anoche se me cayó un empaste. Luego iré de compras con Shayna. ¿Quieres venir?

Jojo vaciló. Ella tenía pecho, cintura y caderas, la clase de cuerpo que había estado de moda por última vez en 1959. Comprar con la esbelta Shayna le creaba cierta ansiedad porque ella frecuentaba tiendas que parecían servir exclusivamente a treceañeras desnutridas.

- Lo sé. -Becky había captado su titubeo-. Nos hará ir a Morgan, pero ven de todos modos. Echaremos unas risas.

- Paso, cariño, pero te veré más tarde.

¿Quién te lo ha contado?
titlepage.xhtml
sec_0001.xhtml
sec_0002.xhtml
sec_0003.xhtml
sec_0004.xhtml
sec_0005.xhtml
sec_0006.xhtml
sec_0007.xhtml
sec_0008.xhtml
sec_0009.xhtml
sec_0010.xhtml
sec_0011.xhtml
sec_0012.xhtml
sec_0013.xhtml
sec_0014.xhtml
sec_0015.xhtml
sec_0016.xhtml
sec_0017.xhtml
sec_0018.xhtml
sec_0019.xhtml
sec_0020.xhtml
sec_0021.xhtml
sec_0022.xhtml
sec_0023.xhtml
sec_0024.xhtml
sec_0025.xhtml
sec_0026.xhtml
sec_0027.xhtml
sec_0028.xhtml
sec_0029.xhtml
sec_0030.xhtml
sec_0031.xhtml
sec_0032.xhtml
sec_0033.xhtml
sec_0034.xhtml
sec_0035.xhtml
sec_0036.xhtml
sec_0037.xhtml
sec_0038.xhtml
sec_0039.xhtml
sec_0040.xhtml
sec_0041.xhtml
sec_0042.xhtml
sec_0043.xhtml
sec_0044.xhtml
sec_0045.xhtml
sec_0046.xhtml
sec_0047.xhtml
sec_0048.xhtml
sec_0049.xhtml
sec_0050.xhtml
sec_0051.xhtml
sec_0052.xhtml
sec_0053.xhtml
sec_0054.xhtml
sec_0055.xhtml
sec_0056.xhtml
sec_0057.xhtml
sec_0058.xhtml
sec_0059.xhtml
sec_0060.xhtml
sec_0061.xhtml
sec_0062.xhtml
sec_0063.xhtml
sec_0064.xhtml
sec_0065.xhtml
sec_0066.xhtml
sec_0067.xhtml
sec_0068.xhtml
sec_0069.xhtml
sec_0070.xhtml
sec_0071.xhtml
sec_0072.xhtml
sec_0073.xhtml
sec_0074.xhtml
sec_0075.xhtml
sec_0076.xhtml
sec_0077.xhtml
sec_0078.xhtml
sec_0079.xhtml
sec_0080.xhtml
sec_0081.xhtml
sec_0082.xhtml
sec_0083.xhtml
sec_0084.xhtml
sec_0085.xhtml
sec_0086.xhtml
sec_0087.xhtml
sec_0088.xhtml
sec_0089.xhtml
sec_0090.xhtml
sec_0091.xhtml
sec_0092.xhtml
sec_0093.xhtml
sec_0094.xhtml
sec_0095.xhtml
sec_0096.xhtml
sec_0097.xhtml
sec_0098.xhtml
sec_0099.xhtml
sec_0100.xhtml
sec_0101.xhtml
sec_0102.xhtml
sec_0103.xhtml
sec_0104.xhtml
sec_0105.xhtml
sec_0106.xhtml
sec_0107.xhtml
sec_0108.xhtml
sec_0109.xhtml
sec_0110.xhtml
sec_0111.xhtml