[6] Mucho más tarde, en 1985, algunos escépticos alegaron que existía la po¬sibilidad de que Häberlein se hubiera dedicado a fabricar fósiles. Lee Spetner, un físico israelita-norteamericano, dirigió el ataque con la reproducción de fotogra¬fías muy aumentadas del espécimen de 1861 que, según afirmaba, indicaban que la sección con la marca de la pluma había sido añadida a un auténtico fósil de un reptil, mediante la aplicación de una capa de cemento sobre la roca original y dejar en ella la impresión de las plumas. «(Ridículo!», replicó Alan Charaig ha¬blando por otros paleontólogos que rechazaban la acusación de falsificación del fósil.<<