Diario de él día 8
Ha sido una noche diferente, y por lo tanto el día también debía de serlo, es la primera noche que dormimos separados, es la primera noche que no tengo tu calor, y debo admitir que se me ha hecho extraño, pero tú tampoco te opusiste, creo que los dos sabemos que era mejor para los dos, aunque quieras mostrarte tan distante los dos sabemos, que esa calidez, que esos abrazos podrían llegar a confundirnos.
Diario de ella día 8
Te vuelvo a encontrar alicaído, pero hoy te comprendo, es normal, ha sido una noche diferente, es la primera noche que no dormimos juntos, la primera noche que no nos proporcionamos calor. Yo ya lo sabía, sabía que era mucho mejor el calor humano, pero que le vamos a hacer, estoy encerrada con una persona que piensa que lo humano no es bueno, que prefiere los animales, que prefiere sentir a pensar, y por eso impulsivamente, cuanto más me detestabas, más quisiste alejarme, y ahora que estamos más lejos que nunca, has comprendido que te has confundido, que igual si querías que estuviéramos juntos, incluso sin el mero hecho de que nos necesitemos para sobrevivir.
Diario de él día 9
Otro día más, otra noche más.
Diario de ella día 9
Qué absurdo, pasa otro día más, otra noche más y ahí sigues compadeciéndote, sin hablar, sin mediar palabra, ya ni si quiera te veo escribir, solo coges tu lápiz para hacer garabatos.
Esta es la felicidad de la que me hablabas, de tu día a día, de tu carpe diem, este es el futuro que querías que agarrara, esta forma de vida, me das lástima.
Diario de él día 10
Han pasado ya 10 días, no me hicieron falta más para resucitar como ave fénix, recree mi cuerpo a través de mis cenizas, cenizas de mi vida, cenizas de la nuestra, pero no solo recree mi cuerpo, también mi ilusión, y con ella mis temores, siempre caer y levantarme, esta es sin duda de las caídas más fuertes que recuerdo, me afecto en todo, los tres motores de mi vida se apagaron, pero encendí mi mayor motor interno, el de superarme, y ser cada día mejor, el plantarle cara a todo esto.
Admito que he andado escondiéndome, pero ya no, ya estoy aquí, hay tan poco tiempo y tanto que hacer. Aprendí mucho y tras una prueba más veremos si soy capaz de superarla, sé que tengo mucha culpa en todo esto, pero ya no busco culpables, y aunque a veces solo quiera salir del modo fácil, no voy a hacerlo, no quiero escapar. Quiero que vuelva a rodearme todo esto que me mata, yo creo que me he dado demasiado tiempo ya, no iba a levantarme e irme cuando me pidieras, tenía que levantarme yo mismo y creo que esto no será un intento fallido. Solo siento que en todo esto tú te veas implicada, tan frágil, tan bella, escondida tras esa capa de hielo.
Diario de ella día 10
Hoy vuelvo a ver ese fuego en ti, desde que te has levantado lo he visto en tus ojos, se lo que pretendes, sé que quieres levantarte y luchar, y sé que no estás preparado, tú lo sabrás muy pronto. Esta vez no voy a impedírtelo, sé que no me dejarías, vuela, solo espero que no te acerques tanto al sol que nos pueda quemar a los dos.
Diario de él día 11
Otra vez tu mirada, otra vez la culpa, quise ser tantas cosas y creí lograrlas que hoy solo me conformo con ser yo mismo y con lo que tú me quieras dar, quise luchar por tantas cosas que ya escondí la espada que un día fue mi orgullo, perdí tantas cosas en la última batalla, que quise que se acabara todo, pero aquí sigo. Sin miedo, queriendo serlo todo y no siendo nada más que un vago recuerdo de aquel sueño.
Hoy vuelve a llover, y noto como el agua se desprende de uno mismo, y siento tantas cosas, y comparto todo contigo, me convierto en una fuente de pensamientos y locuras de una época que dudo querer conocer, y mantengo mi mano quieta, la que te acaricia por unos segundos para volver a pensar, recapacitar, dejar de recordar y volver a soñar y creer ciegamente que es posible que ya esté pensando y en ese caso hablándote demasiado, y pensare que solo significa que voy aprendiendo, aunque este aprendizaje casi me mate una vez más, y provoque con todo esto una lluvia que los dos sabemos que me quema.
Voy a seguir pensando demasiado cada vez que esta lluvia me recuerdo lo que hemos perdido, cada vez que el frescor me despierte de este sueño. Seguiré con la cabeza abajo mientras no encuentre en que fijar mi mirada al levantarla, y cada vez que ese sonido de rayos siga siendo lo único que quiero, espero y sé que oiré. Y luego volare desde aquí, inmóvil, mientras no quieras acercarme tu mano, y yo sigo no como tú, ahí parada, yo sigo porque todo sigue, y nada espera y mirar atrás ya se me volvió pesado, la rutina de reflejar lo pasado se me tornó en castigo, y todo sería más fácil si al observarlo pudiera mantener mi mirada, mi cara y mi cuerpo sin lluvia.
Diario de ella día 11
Otra vez con tus historias, esta vez casi logras convencerme, te acercaste a mí, me hablaste de todo lo que íbamos a hacer para lograr salir de aquí, de cómo llegaríamos a la frontera, de cómo atravesaríamos el bosque, pareciera que lo tenías todo calculado desde el principio, casi logro creérmelo.
Me acerqué a ti, volví a sentir tu calor, tu mano me regalo una de las primeras caricias que he notado en mucho tiempo, casi logro creerte…
Diario de él día 12
Sigue lloviendo como hace tantos días, me gusta tanto la lluvia, me gusta tanto su tacto por mi piel, sus gotas por esos tabiques, el olor que se desprende de esas maderas gastadas, los ríos que se forman y que desembocan en nuestro pequeño habitáculo, siento que el mundo quiere hablarme, que quiere decirme que algo está cambiando, que quiere darme esperanza, sé que la lluvia nunca cae por error.
Diario de ella día 12
Dices que la lluvia nunca cae por error, te gusta pensar que en días grises, en los que todo parece estremecerse es porque se están produciendo grandes cambios, allí donde importa, donde cada mínimo cambio nos condiciona el destino.
¿Sabes?, yo no sé por qué llueve, quizás solo soy un alma atemorizada que busca encontrarle razón a todo, un ser racional que pierdes su raciocinio con pensamientos como este, pero lo que sí sé, es que es el mundo el que tiembla, no yo, es el mundo el que se tiñe de gris, y suelta su rabia en forma de agua, yo estoy aquí mirándole, observándole y sonriendo, aunque no lo veas, siempre sonrío, yo no puedo cambiar ese mundo de ahí fuera, pero si el que yo vivo, y ni aunque ese me permitieran modificar, lo que nada ni nadie puede cambiar es mi forma de enfrentarme a él. Que siga lloviendo, hace tiempo que aprendí a bailar mojada.
Diario de él día 13
¿Por qué todo esto?, ¿cómo el ser humano es capaz de esto?, y, ¿por qué estamos aquí?, ¿qué parte del destino nos está llevando a esto?, ¿con qué hilos se ha tejido el destino de nuestra vida?
Es increíble que estemos aquí tu y yo, no sé si te conocía antes de todo esto, en verdad me resultas familiar, pero me parece tan asombroso que nuestro sino haya sido acabar aquí juntos, dos seres tan distintos, disfrutando de nuestras ideas, de nuestros pensamientos, obligados a entenderse por supervivencia, obligados a ser como una familia.
¿En qué momento cambio todo? ¿En qué momento nos unimos y parece que no nos separemos jamás?
Admito que aunque no me gusten tus ideas, aunque no me guste tu forma de ver la vida, me siento muy agradecido de que nos hayamos encontrado aquí, tan solos, con tanto tiempo, tan indefensos, tan desnudos, tan improvistos de todo más que nosotros mismos, sin la necesidad de pasado ni de futuro, simplemente con la posibilidad de entregarnos cada día el uno al otro, tan hermoso, tan bella…
Diario de ella día 13
Hoy te noto distante, piensas que te culpo por todo esto que nos está pasando, que todo esto es un horror y que no deberíamos estar aquí, por suerte yo tengo un concepto de destino algo más racional que tú.
Las cosas o situaciones no pueden ser ni buenas ni malas ya que en sí mismas carecen de carácter o actitud de bondad, es nuestro yo interior predispuesto y establecido el que se encarga de tildarlas con esas etiquetas. Por eso es importante que nuestro ser sea capaz de desarraigarse de esa contextualización y observar todo hecho con un tono positivo y de avance, pues lo que es, es, y lo que no es, no es, y la asimilación de este concepto nos ayudará a avanzar y a afrontar antes a lo que llamamos problemas.
Sé que esta reflexión te encanta, que no hable de dudas y que asimile las cosas como son, sin preguntas, pero no es así, en esta reflexión llevo meditando casi toda mi vida, y he llegado a la conclusión de que es mejor asimilar cuanto antes diferentes conceptos, aunque busquemos la causa, y aprendamos ciertas lecciones, pero asimilarlos y afrontarlos, sigo dudando, ya empieza a aflorar mi verdadero yo, comienzan lo que tu llamas inseguridad, pero nunca pensé en mis dudas como eso, siempre las vi positivas y sobretodo necesarias.
Diario de él día 14
Me has estado preguntado el porqué de esta guerra, yo no lo sé, sueles ser tú la razón que me alumbra ante ciertas dudas. Sé que seguramente en tu pensamiento siempre clarividente no entiendes que los hombres se hagan daño los unos a los otros, no entiendes el dolor, entiendes el bien, y entiendes el mal y como siempre yo no estoy para nada de acuerdo.
Mira, dicen que para ciertas profesiones necesitas un punto de maldad, que políticos y demás gobernantes deben ser buenas personas, no estoy para nada de acuerdo en esto, no existe ni lo bueno ni lo malo, y por lo tanto no existen personas ni buenas ni malas, suelo pensar que al igual que toda situación, las personas también dependen de las circunstancias, ya pueden ser a largo plazo, o circunstancias momentáneas, en las primeras si podremos basarnos un poco más para determinar la personalidad de la persona, pero serán las últimas las que seguramente definan su actuación. Personas, situaciones, circunstancias y acciones, ese es el ciclo, ni si quiera una persona reacciona exactamente igual ante la misma situación. Puede cambiar el respecto a quién o a qué se debe la circunstancia, o respecto a quién o a que influirá, puede variar el clima, puede variar la hora, el lugar, puede cambiar toda una respuesta de un organismo porque unos segundos antes un extraño sonriera a su paso.
Al final somos eso, circunstancias, dicen que somos todo aquello que hacemos para cambiar lo que somos.
Al final somos hechos y acciones, totalmente condicionados, y por lo tanto somos nosotros, y nuestras queridas circunstancias, pasadas e inmediatas.
Precisamente por esta reflexión, te invitó a que no juzgues acciones de otros, incluso la tuyas mismas, sin conocer la totalidad de las circunstancias, y dado que esto es una tarea prácticamente imposible, te insto a que simplemente no juzgues, intentes comprender a cada persona y si algo no te gusta, si sientes que no es de tu agrado simplemente te apartes y sigas tu camino.
Diario de ella día 14
Anochece y seguimos hablando, y tú sigues sin enterarte de nada, no sabes nada te digo mientras me acerco a ti—, ¿sabes lo que pasa cariño?—te susurro al oído, me alejo y te miro a los ojos, —que en la vida hay que pagar la tasa—. Sentencio.
Me miras extrañado, me pides más con tus ojos tiernos y penetrantes, continúo— vives el día a día, intentas disfrutar al máximo de la vida, carpe diem te he escuchado decir alguna vez, aunque sé que prefieres tus propias frases, pero ese síntoma siempre resuena en tu conciencia—.
—Desde que te conozco has creado métodos para no perder oportunidades, como esa que haces siempre de contar hasta tres para hacer algo, desde fuera parece que es calma y paciencia, pero lo haces para darte el impulso y hacer algo sin perder oportunidad, arriesgado, pero siempre me ha parecido un plan perfecto, dada tu conciencia de vida claro—.
—Te sientes tan importante, incluso ahora ahí de pie observando la calle, intentando comunicarte con el universo mediante tu energía interior y la metafísica que tanto tiempo has dedicado a estudiar, y siempre, siempre, agradeciendo lo que te trae, siempre plantas cara a los problemas, aunque alguna vez te haya costado más de la cuenta, y te vi tantas veces culpabilizarte por todo lo que “atraías”, aunque tranquilo con la capacidad máxima para cambiar todo eso, poderoso ante todo—.
Pero —me vuelvo a acercar a ti—. Todo tiene un riesgo —te digo mientras rozan nuestras mejillas—. Vivir implica arriesgarse —finalizo con un beso, y vuelvo a alejarme.
—Arriesgarse significa posibilidad de errar, querer disfrutar cada momento y hacer lo que nos apetezca, claro está dentro de unos límites, significa que puedes equivocarte, cuando esto pasa simplemente debes aceptarlo, luchar por lo injusto, pero debes aceptar la realidad de tus actos cielo, con seriedad y con firmeza, con la cabeza alta y con el semblante del que luchó por lo suyo y ahora siente el palpito de su piel rozando la cuerda—.
—No te diré más, no quiero aburrirte, pero vivas como vivas, en esta vida lo que sí que tengo muy claro, es que cuando te equivocas sea queriendo o sin querer, tienes que pagar la tasa—.
Ahora si escuchas, te ha quedado claro, lo asumes, levantas la cabeza y noto que ya no miras fuera, estas mirando dentro tuya, yo ya no digo nada, me ha parecido suficiente, ahora era yo la de los monólogos, sobre todo hoy, que te has levantado poco hablador, te dejo ahí pensando, orgulloso, poderoso, y a la vez tan tierno, tan débil, tan amable, no sabes nada querido, te digo murmurando mientras vuelvo a mis quehaceres.