[1] El trabajo sobre Cádiz lo ultima Jesús Núñez Calvo; tampoco tardaremos mucho en ver el que Luis Castro prepara sobre Burgos, que publicará Crítica. <<
[2] Albert Forment, José Martínez: la epopeya de Ruedo Ibérico, Anagrama, Barcelona, 2000, p. 457. <<
[3] La reciente edición en CD de los Cuadernos de Ruedo Ibérico y de sus suplementos nos permite, por fin, apreciar la importancia —libros aparte— de la labor de la editorial. Véase Cuadernos de Ruedo Ibérico. París-Barcelona, 1965-1979, Biblioteca Valenciana, Universitat de València, 2002. <<
[4] Por esta razón pude consultar en los años ochenta para mi trabajo sobre La guerra civil en Huelva la documentación represiva del Partido Judicial de Valverde del Camino (Huelva), depositada ya para entonces en la Casa de la Cultura. <<
[5] Sobre la desaparición del archivo de Falange de Barcelona, véase Jaume Boix y Arcadi Espada en El País, 01/11/92. <<
[6] El País, 29/05/94. <<
[7] J. M. A., «¿Quién amnistiará al amnistiador?», en Cuadernos de Ruedo Ibérico, n.º 46-48, jul.-dic. 1975, pp. 187-188. <<
[8] La primera apertura de una fosa común tuvo lugar en noviembre de 1971 en Bayubas de Abajo (Soria). Se debió a que, ante la existencia de una obra particular que pasaba por cierto paraje, hubo gente que avisó de lo que allí había. Fueron exhumados los restos de 16 personas en presencia de la Guardia Civil (véase Herrero Balsa, Gregorio y Antonio Hernández Díaz, La represión en Soria durante la Guerra Civil, edición de los autores, Soria, 1982). <<
[9] Tomo esta idea del sugerente artículo de Carlos Martín Beristain «El papel de la memoria colectiva en la reconstrucción de las sociedades fracturadas por la violencia» (Unesco Etxea, 2001), p. 3, cuyo conocimiento debo a la amabilidad de Fernando Magán. <<
[10] Resulta de obligada consulta Julio Busquéts y Juan Carlos Losada, Ruido de sables, Crítica, Barcelona, 2003. <<
[11] En este sentido véase Antonio Espantaleón Peralta, «El País» y la transición política, Universidad de Granada, 2002. <<
[12] Julio Feo, Aquellos años. Ediciones B, Barcelona, 1993, p. 68. <<
[13] Julio Busquéts y Juan Carlos Losada, Ruido de sables, Crítica, Barcelona, 2003, pp. 167-169. Las declaraciones fueron hechas a El País el día 13 de diciembre de 1982. <<
[14] Naturalmente quienes siguieron utilizando el viejo sistema de enchufes y avales nunca tuvieron tales problemas. <<
[15] Carlos Martín Beristain, «El papel de la memoria colectiva en la reconstrucción de las sociedades fracturadas por la violencia», Unesco Etxea, 2001, p. 6. <<
[16] La excepción fue la breve etapa en que el archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores fue dirigido por el socialista Fernando Moran, en que el plazo de consulta se redujo a veinticinco años. Pero en vez de convertirse en el modelo que había que seguir fue cortado rápidamente (fue público el caso de Rainer Zorn, al que se le negó el acceso a los expedientes de nazis refugiados en España con excusas como la seguridad, el honor, la intimidad de las personas y el derecho a la propia imagen, véase El País, 11/07/99). <<
[17] Albert Forment, José Martínez: la epopeya de Ruedo Ibérico, Anagrama, Barcelona, p. 587. José Martínez escribió: «Es franquista el PSOE porque su cúpula, su élite, sus cuadros y, en gran parte, su base, adquirieron sus actitudes políticas profundas en contacto ¿simbiótico?, con el hacer político franquista, en el sentido más prosaico de la palabra» (p. 601). <<
[18] «Yo estuve de acuerdo en que aquello se solventara con discreción, como lo estuve en el tratamiento que se dio al golpe del 23-F de no buscar más implicados. Porque en lo que yo estaba absolutamente de acuerdo era en que el acordeón completamente abierto no lo aguantábamos entre las manos; aquello habría pesado demasiado. Había que dejar que una parte del fuelle se quedara fuera, pero es que así se aguantaba mejor el acordeón» (El País, 27/10/02). En su momento lo había expresado más claramente: «… lo que puedo decir es que nuestro partido, desde la oposición, va a exigir que el asunto se aclare, y en la mejor manera, para no implicar a las Fuerzas Armadas y a las de Seguridad del Estado» (La Vanguardia, 26/02/81). <<
[19] ABC, 05/01/86, «Cincuentenario para la concordia nacional». El 16 de agosto de ese mismo año se dedicó el editorial a los «Cincuenta años del asesinato de Lorca», pudiéndose leer lo siguiente: «Lorca fue una víctima inocente de la maldición que en forma de guerra civil se abatió sobre nuestro suelo» (ABC, 16/08/86). <<
[20] ABC, 18/07/86. En otra página y bajo el título de «Dignidad» dedicaban un recuerdo a la «Señora de Meirás», a su silencio y a su ejemplar sentido de la dignidad. <<
[21] Sirvan de muestra la de Diario 16, donde pese a reconocerse que la guerra se originó en un golpe militar se decía: «No es posible negar que el 18 de julio de 1936 fue consecuencia, en parte, de los graves errores cometidos por la II República» (Diario 16, 18/07/86); o la de El Alcázar: «Del 18 de julio arranca todo lo que de digno han tenido estos cincuenta años de vida» (El Alcázar, 18/07/86). Por su parte El País invitó a reflexionar sobre el evento a Josep Tarradellas, Federica Montseny, Antonio Tovar y Pedro Laín. En un artículo de fondo de Juan Luis Cebrián, titulado «La memoria histórica», se leía que sobre la guerra civil «todo está escrito ya, e incluso en demasía». <<
[22] El País, 01/07/86. <<
[23] Sobre el pasado oculto de ciertos intelectuales del franquismo, sobre la necesidad de que permanezca la memoria de los que resistieron por encima de la de quienes se humillaron ante los vencedores, son de consulta obligada los artículos que Javier Marías —sin duda pensando en su padre, Julián Marías— dedicó a José Luis Aranguren (El País, «Nada importa», 18/04/88, y «El artículo más iluso», 26/06/99), el último de los cuales dio lugar a una serie de cartas cruzadas entre los hijos del filósofo, Javier Muguerza y el mencionado Javier Marías. <<
[24] La cita, procedente de El País, 18/07/86, está tomada de Santos Juliá, «Echar al olvido. Memoria y amnistía en la transición», Claves, n.º 129, p. 22. <<
[25] Esta equidistancia calará en la sociedad y una buena muestra de ello la tenemos cuando en Huelva, por ejemplo, en un mismo pleno, se decidió en enero de 2001 dedicar una calle a Dolores Ibarruri Pasionaria y otra a Teresa de Calcuta. <<
[26] Recientemente el Parlamento navarro aprobó una declaración de reconocimiento y reparación moral de las más de tres mil personas asesinadas allí por el franquismo. En dicha declaración se leía: «Estos actos criminales se llevaron a cabo no sólo con el beneplácito de la jerarquía eclesiástica de la Iglesia católica, manifestada públicamente a favor del llamado “Alzamiento”, sino en algunos casos con su participación directa». No tardó en responder el arzobispo de Pamplona y vicepresidente de la Conferencia Episcopal, Fernando Sebastián, quien además de considerar dicho párrafo «injusto y gravemente injurioso» advirtió que si no se modificaba o suprimía dicho párrafo buscaría «amparo y justicia en las instancias competentes». Desde el colectivo AFAN (Asociación de Familiares de Asesinados Navarros) le respondió José Mari Esparza Zabalegi reafirmándose en la declaración y aconsejando al obispo Sebastián «que pregunte en Olite por monseñor Ona, obispo como usted; lea las listas de los fusilados de Azagra, “muertos al paso de la justicia” según escribía el párroco Sancos Beguiristáin; pregunte por la “mala semilla” que había que arrancar en Tafalla según el padre Zubicoa; o por el cura de Andosilla, que pegaba con el crucifijo a los reos que no querían confesarse. Salvo cuatro curas cristianos, que los hubo, el clero navarro del 36 está hace tiempo purgando sus maldades en el Infierno de la Historia. Cuando usted vaya allí, señor obispo, pregúnteles cómo elaboraban las listas de fusilados». Finalmente, Fernando Sebastián pidió perdón públicamente por la connivencia eclesiástica en el fusilamiento de tres mil republicanos navarros tras el golpe de estado del general Franco, aunque mantuvo que la acusación de que la Iglesia fuera corresponsable de las matanzas «resulta ofensiva para el obispo, los sacerdotes y los fieles católicos de entonces y de ahora» (véase Diario de Navarra, 22/02/03; El País, 08/03/03; La Vanguardia, 11/03/03; El País, 11/03/03, 17/03/03 y 20/03/03, y http://www.gara.net/-pf/P15032003/art55407.htm). <<
[27] En el recuerdo quedará la respuesta del obispo de Canarias, Ramón Echarren Ystúriz, a la cuestión del perdón: «¿Y cuándo se va a oír una voz que pida a “las izquierdas” de los años treinta (socialistas, comunistas, anarquistas…) que pidan perdón por las decenas de obispos, miles de sacerdotes, religiosos, religiosas, monjes, seminaristas y decenas de miles de seglares cristianos que fueron ejecutados simplemente por ser creyentes?» (26/10/97). Evidentemente para el obispo no bastaba con la represión franquista. Otra opinión que cabe tener en cuenta sería la del cardenal Rouco: «Por tanto, no se puede declarar a la Iglesia en su conjunto culpable de la evolución de la guerra civil sin herir a muchos y, por tanto, no se puede entrar en esos juicios ni implícita ni explícitamente. Se trata de pedir perdón a Dios…» (El País, 13/04/00). <<
[28] Babelia, El País, 02/07/94. <<
[29] Según el Diario de León, 10/03/03, el PSOE ha solicitado una actitud similar para con los desaparecidos españoles a consecuencia de la guerra civil. <<
[30] El País, 19/11/95. <<
[31] El País, 23/03/03. <<
[32] El País, 19/10/02. <<
[33] El País, 21/07/96. <<
[34] El País, 04/01/97. Véase Carlos Fonseca, Garrote vil para dos inocentes. El caso Delgado-Granados, Temas de Hoy, Madrid, 1998. <<
[35] El País, 07/11/97. En las Jornadas sobre las libertades durante la dictadura, celebradas ese año en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, José Vidal-Beneyto, que ya había reflexionado sobre el tema de la memoria anteriormente, dijo: «No hay identidad. La fragilidad de la democracia española (…) deriva de la ausencia de raíces históricas que la legitimen, de la inexistencia en las memorias individuales y en la memoria colectiva de la materia del pasado» (tomado de Yáñez, L., «Habla, memoria, habla», El País, 13/12/97). <<
[36] Muñoz Molina (El País, 09/11/97) afirmaba entre otras cosas que en los ochenta el «apresurado catecismo socialista de la modernidad» permitía sólo mirar al presente más estrecho; Rosa Regás (El País, 15/11/97) decía: «Queremos saber, debemos saber lo que ocurrió no sólo con la Iglesia durante la guerra civil y el franquismo, sino con las derechas y las izquierdas, con los comunistas y los capitalistas, con los dictadores y con los liberales»; «… tampoco queremos olvidar, quedarnos sin memoria. Porque si nos quedamos sin memoria, nos quedamos sin historia, sin elementos para entender, sin criterios para juzgar y remediar, sin responsabilidad para proceder, sin ánimos ni objetivo para mejorar, sin decencia para sobrevivir»; Luis Yáñez (El País, 03/12/97) escribió: «A diferencia del período de la transición democrática, en el que fue necesaria la suspensión de la memoria para conquistar y consolidar un sistema de libertades, ahora es preciso recuperarla para preservar la democracia de sus enemigos». Las citas de Javier Tusell Gómez proceden de El País, 06/08/99 y 22/12/97. Desde otra óptica y con anterioridad a los citados cabría mencionar el artículo de Antonio Elorza «El regreso de la memoria» (El País, 04/01/97), en el que, con motivo de la llegada de los brigadistas y la concesión de nacionalidad, planteaba la validez de la memoria equidistante que ha predominado y la raíz de la legitimidad democrática, que remitía a la República. <<
[37] El País, 02/11/00. Con motivo del aniversario de la matanza de Atocha afirmaría que «la memoria de la transición no está siendo cuidada convenientemente y algún día nos arrepentiremos de ello» (El País, 05/06/02). <<
[38] ABC, 14/03/99. En ese mismo sentido, el cardenal Antonio María Rouco dijo: «En la actualidad española sigue habiendo una semilla de guerra y un resto dramático y trágico» (El País, 13/04/00). <<
[39] El País, 19/09/99. El título del artículo era «Política de la historia». <<
[40] El País, 20/04/01. <<
[41] El País, 03/12/01. <<
[42] F. González y J. L. Cebrián, El futuro no es lo que era, p. 37. Desde su propio entorno político se dijo: «Un reconocimiento que le honra, aunque no resuelve la cuestión. La cuestión es que el tiempo pasa y seguimos sin tener no sólo ese debate, sino una memoria ordenada y veraz de lo ocurrido» (Antonio Rodríguez Almodóvar, El País de Andalucía, 20/02/02). <<
[43] F. González y J. L. Cebrián, op. cit., p. 37. <<
[44] F. González y J. L. Cebrián, op. cit., p. 38. <<
[45] F. González y J. L. Cebrián, op. cit., pp. 45-46. <<
[46] El País, 01/05/01. Es significativo el desconocimiento del fiscal Castresana respecto a la magnitud de la represión fascista en España: «González y [otros dirigentes suramericanos] pensaron que se puede instaurar una verdadera democracia sin justicia. Es un error. En España fue relativamente posible porque no había miles de desaparecidos…». <<
[47] González y Cebrián aprovecharán la presentación de El futuro ya no es lo que era en México para repetir una vez más que «de haberse insistido en el ajuste de cuentas con el pasado el éxito de la transición hubiera sido prácticamente imposible». Por ello aconsejaron a los mexicanos que, como en España, cancelaran el pasado por un tiempo (El País, 29/01/02). <<
[48] Dentro de esta corriente hay que destacar el premio Nacional de Historia concedido a la obra Símbolos de España, coordinado por Carmen Iglesias, que ya había recibido el mismo premio dos años antes con Reflexiones sobre el ser de España. <<
[49] Vicenç Navarro definió esto como «la falta de confianza por parte de los medios de información hacia la cultura democrática de la ciudadanía española» (véase El País, 19/12/00). <<
[50] Sirva como muestra lo dicho sobre Alfonso XIII. Javier Tusell afirmó que «fue un rey liberal, pero no democrático» y que «no se puede culpar al monarca de que España no alcanzara la democracia» (El País, 04/12/01); por su parte Carlos Seco reivindicó la figura del monarca «como rey integrador» (El País, 24/05/02). Gran valor simbólico tuvo igualmente la inclusión de una fotografía de la familia real en Estoril dentro de la exposición Exilio organizada por la Fundación Pablo Iglesias, especialmente si se tiene en cuenta que Juan de Borbón había ofrecido sus servicios a los militares sublevados, que astutamente los rechazaron. <<
[51] El País, 01/11/00. <<
[52] El País, 22/02/01. Poco después fue Santiago Carrillo quien reivindicó el papel del pueblo español en la transición (véase El País, 16/03/01). <<
[53] El País, 25/01/01. <<
[54] La Ley de Víctimas fue modificada en noviembre de 2002 para evitar otro «caso Manzanas». La modificación consistió en negar la concesión a quienes hayan mostrado comportamientos contrarios a los derechos humanos. No obstante, la modificación sólo afecta a las condecoraciones pero no a la indemnización (El País, 19/11/02). <<
[55] El PNV recurrió contra la concesión de la Cruz pero el Supremo ha rechazado el recurso «en aras de la superación de viejos conflictos» y dado que, aunque Manzanas fue un torturador manifiesto, la muerte le impidió «asumir los valores democráticos» como hicieron otros muchos (El País, 13/03/03). <<
[56] El Periódico, 09/10/01. <<
[57] El interesante artículo de Secundino Serrano, titulado «Memoria de los vencidos», fue publicado en El Correo Digital el 19/01/03. <<
[58] El artículo de José Mari Esparza Zabalegi, «Fusilados navarros e hipocresía», puede consultarse en http://www.gara.net/pf/P15032003/art55407.htm. <<
[59] Sirva de muestra Fernando Vizcaíno Casas, «El silencio de los verracos», Razón Española, n.º 108. <<
[60] El periódico de Extremadura, 22/08/02. El portavoz socialista Jesús Caldera añadió: «La memoria no ha de perderse nunca. Todos los testimonios que den fe de esa tragedia deben ser recuperados por la dignidad de las víctimas y de todos nosotros». <<
[61] El País, 12/06/01. <<
[62] No hay legislación internacional que cubra los anteriores. <<
[63] El País, 08/09/01. <<
[64] El País, 08/08/02. El tono era el siguiente: «Aunque sean víctimas del lado vencido en la guerra civil española, el Gobierno del PP está obligado a ayudar a sus familiares a recuperar sus restos y su memoria. Es una herida de aquella contienda fratricida que hay que cicatrizar». <<
[65] El País, 26/10/02. <<
[66] Agencias, 20/11/02. Incluso un historiador tan cercano al PSOE como Gabriel Jackson había declarado poco antes que «la transición implicó un pacto contra la memoria histórica» (El País, 22/06/01). <<
[67] El País, 27/03/03. <<
[68] El País, 24/11/02. <<
[69] ABC, 09/12/02. <<
[70] Europa Press, 18/01/03. <<
[71] El Mundo, 24/10/02. <<
[72] Pierre Vidal-Naquet, Los asesinos de la memoria, Siglo XXI, Madrid, 1994, p. 151. <<
[73] La descarada promoción de la obra de Moa se produjo en la noche del 19 de febrero de 2003 en el programa del periodista Carlos Dávila El tercer grado. La expresión distorsión de la memoria y algunos matices de la exposición proceden del artículo de Carlos Martín Beristain, «El papel de la memoria colectiva en la reconstrucción de las sociedades fracturadas por la violencia», Unesco Etxea, 2001. <<
[74] Santos Juliá, «Echar al olvido. Memoria y amnistía en la transición», Claves, n.º 129, pp. 14-24. Un breve anticipo de este artículo, titulado «Acuerdo sobre el pasado», salió en El País, 24/11/02. <<
[75] Tomo estas ideas del sugerente trabajo de Claudia Feld, Del estrado a la pantalla: Las imágenes del juicio a los excomandantes en Argentina, Siglo XXI, Madrid, 2002, p. 59. <<
[76] Véase María Mérida, Mis conversaciones con los generales (veinte entrevistas con los altos mandos del Ejército y de la Armada), Plaza & Janés, Barcelona, 1980, 2.ª edición. <<
[77] En Francia, por ejemplo, los particulares cuentan con archivos donde depositar sus memorias o recuerdos al servicio de la comunidad. Aquí, en la década de los ochenta se perdió la oportunidad de animar a la gente que tenía recuerdos escritos a que los entregara para su conservación. Sobre las vicisitudes de una de estas memorias, véase Manuel Ruiz Romero y Francisco Espinosa Maestre, Ayamonte, 1936. Miguel Domínguez Soler, Diario de un fugitivo, Diputación Provincial, Huelva, 2001. <<
[78] Sobre las experiencias en otros países con pasado oculto resulta de consulta obligada la serie «Memorias de la Represión», cuyos cuatro primeros libros han sido publicados por Siglo XXI en 2002: Los trabajos de la memoria, de Elizabeth Jelin; Del estrado a la pantalla: Las imágenes del juicio a los excomandantes en Argentina, de Claudia Feld; Las conmemoraciones: Las disputas en las fechas «infelices» y de Elizabeth Jelin (comp.), y Los archivos de la represión: Documentos, memoria y verdad, de Ludmila da Silva Catela y Elizabeth Jelin. <<