10. LA EXPERIENCIA DEL ESPACIO EN LA TIERRA
La pregunta de si los viajes espaciales tienen sentido no se ha silenciado aún. El sin sentido total o parcial de la investigación espacial supuestamente se prueba por la aseveración banal de que la gente no debería asomarse al universo mientras hay tantos problemas sin resolver en la tierra.
No quiero entrar en argumentos científicos, sólo daré unas pocas obvias y válidas razones para la absoluta necesidad de la investigación espacial.
Desde tiempo inmemorial, la curiosidad y sed de conocimientos ha sido la fuerza directriz para la continua investigación de parte del hombre. Las dos preguntas ¿POR QUÉ algo sucedió?, y ¿CÓMO sucedió?, han sido la espuela para el desarrollo y el progreso. Debemos nuestro nivel actual de vida a la permanente inquietud que ellas crean. Modernos y confortables medios de transporte han sustituido a las incomodidades de los viajes que nuestros abuelos debieron sufrir; muchos de los rigores de las labores manuales han sido aliviados notoriamente por máquinas; nuevas fuentes de energía, preparados químicos, refrigeradores, varias aplicaciones domésticas, etc., nos han liberado de actividades que antiguamente sólo podían ser hechas por manos humanas. Las creaciones de la ciencia han sido no la maldición sino la bendición para la humanidad. Incluso su más terrorífica creación, la bomba atómica, va a resultar para el beneficio de la humanidad.
Hoy en día la ciencia alcanza muchas de sus metas con botas de siete leguas. Tomó 112 años para que la fotografía lograra una imagen clara. El teléfono quedó pronto para ser usado en 56 años, y sólo 35 años de investigación científica fueron necesarios para desarrollar la radio a nivel de recepción perfecta. Pero la perfección del radar sólo tomó 15 años. Las etapas de descubrimientos que marcan épocas se están acortando: la televisión en blanco y negro estaba pronta en 12 años, y la construcción de la primera bomba atómica tomó solamente 6 años. El desarrollo continuará a alcanzar sus metas cada vez más rápido. Los próximos 100 años realizarán la mayor parte de los sueños eternos de la humanidad.
El espíritu humano ha hecho su camino a pesar de la oposición y advertencias. En arcaicas escrituras en las piedras se dice que el agua es el elemento de los peces y el agua el de los pájaros. El hombre ha conquistado las regiones que aparentemente no estaban previstas para él. El hombre vuela, en contra de las llamadas leyes de la naturaleza, y vive bajo el agua durante meses en submarinos nucleares. Usando su inteligencia, se ha hecho alas y branquias que su creador no pensó para él.
Cuando Charles Lindbergh comenzó su vuelo legendario, su meta era Paris; obviamente no estaba especialmente interesado en llegar a París, quería demostrar que podía volar por encima del Atlántico solo y sin heridas. La primera meta de los viajes espaciales fue la luna, pero lo que este proyecto científico quiere realmente probar es que el hombre puede también dominar el espacio.
¿Entonces por qué los viajes espaciales?
En unos pocos siglos nuestro globo estará superpoblado irremediablemente y sin esperanza. Las estadísticas ya calculan una población mundial de 8.7 billones para el año 2050. Apenas 200 años después serán 50 billones y 335 hombres deberán vivir en un kilómetro cuadrado. ¡Es difícil imaginarlo! Las teorías tranquilizadoras de comida del mar o incluso ciudades en el fondo del mar serán remedios ineficientes frente a la explosión de la población mucho antes de lo que sus optimistas defensores suponen. En los primeros seis meses de 1966 más de 10 000 personas que intentaron desesperadamente mantenerse vivos comiendo víboras y plantas, murieron de hambre en la isla indonesa de Lombok. U Thant, secretario general de las Naciones Unidas, estima el número de niños en peligro de morir de hambre en India en 20 000 000, una cifra que da base para la declaración del Dr. Hermann Molher de Zurich de que le hambre está llegando a dominar al mundo.
Ha sido probado que la producción de comida del mundo no se acompasa con el crecimiento de la población, a pesar de las más modernas ayudas técnicas y el uso en larga escala de fertilizantes químicos. Gracias a la química, la época actual también tiene a su disposición productos de control de natalidad. ¿Pero de qué sirven si las mujeres en los países subdesarrollados no los usan? La producción de comida podría estar a nivel del crecimiento de la población si fuera posible llevar a la mitad la tasa de crecimiento en 10 años, o sea para 1980. Desafortunadamente, no puedo creer en esta solución racional, porque la «barrera del sonido» del prejuicio, ostensiblemente debido a motivos éticos y leyes religiosas, no puede ser quebrada tan rápidamente como crece la calamidad de la superpoblación. ¿Es más humano o incluso divino dejar millones de personas para que mueran de hambre año tras año que salvar a estas pobres criaturas de que nazcan?
Pero incluso si el control de la natalidad ganara un buen día, incluso si las áreas cultivables fueran agrandadas y las cosechas se multiplicaran por ayudas hoy desconocidas, incluso si la pesca diera mucho más comida y los campos de algas del océano proporcionaran alimentos, si todo esto y un lote más de cosas pasaran, sólo se lograría posponer el día nefasto por unos 100 años.
Estoy convencido de que un día el hombre se instalará en Marte y dominará las condiciones del clima tal como los esquimales harían si fueran transplantados a Egipto. Los planetas, alcanzados por gigantes naves espaciales, serán habitados por los hijos de nuestros hijos; colonizarán nuevos mundos, tal como América y Australia fueron colonizadas en un pasado relativamente reciente. Esto es por lo que debemos presionar con la investigación espacial.
Debemos legar a nuestros nietos una posibilidad de sobrevivir. Cada generación que desatiende esta obligación condena a la humanidad entera a la muerte por hambre en algún momento del futuro.
No es más un tema de búsqueda abstracta interesante sólo para un científico. Y déjenme impresionar a cualquiera que no se siente responsable por el futuro con el dato de que los resultados de la búsqueda espacial nos han protegido ya de una tercera guerra mundial.
¿Acaso no ha sido la amenaza de una total aniquilación lo que ha evitado que las grandes potencias se hayan enfrentado con opiniones, desafíos y conflictos en una guerra mayor? Hoy no es necesario que un soldado ruso ponga su pie en América para transformar los Estados Unidos en un desierto, y ningún soldado americano necesita morir en Rusia, porque una bomba atómica hace un país inhabitable y yermo por la radioactividad. Puede sonar absurdo, pero el primer misil intercontinental garantizó una relativa paz.
Hay un criterio que sostiene que los billones invertidos en investigación espacial estarían mejor gastados en desarrollo asistencial. Es un error: las naciones industrializadas no dan ayuda a las subdesarrolladas por pura caridad o fines políticos; también se la dan para abrir nuevos mercados para sus propias industrias. La ayuda que los países subdesarrollados requieren es irrelevante en un punto de vista de largo plazo.
Aproximadamente 1.6 billones de ratas, cada una destruyendo alrededor de 10 libras de comida por año, vivían en India en 1966. Pero el estado no se anima a exterminar esta plaga, porque los devotos indios protegen a las ratas. India también tiene una población de 80 000 000 de vacas, que no dan leche, no pueden ser usadas como animales de tiro, y no pueden ser sacrificadas. En un país atrasado, cuyo desarrollo es detenido por tantas leyes y tabúes religiosos, tomará muchas generaciones para eliminar los ritos, costumbres y supersticiones que ponen en peligro la vida. Aquí, también, los medios de comunicación de la era de los viajes espaciales —periódicos, radio, televisión— sirven al progreso y a la claridad. El mundo se ha vuelto más pequeño. El aumento de la tecnología llevará a darse cuenta de que la insignificancia de los pueblos y los continentes en las dimensiones del universo sólo puede ser un estímulo e incentivo para un trabajo en conjunto en la investigación espacial. En cada época la humanidad necesitó unas seña que le permitiera elevarse de los problemas obvios a la aparentemente inalcanzable realidad.
Un factor considerable que da un importante argumento para la investigación espacial en la era industrial es la aparición de nuevas ramas de la industria, en las que cientos de miles de personas que perdieron sus trabajos por la automatización ahora se ganan la vida. Más de 4000 artículos nuevos deben su existencia a la investigación espacial. Estos productos han sido aceptados en la vida diaria sin mayor pensamiento de su origen: calculadoras electrónicas, mini transmisores y receptores, transistores en radios y en televisiones, fueron descubiertos en al periferia de la investigación como también las sartenes en las que la comida no se pega. Los instrumentos de precisión en toda aeronave, controles de tierra totalmente automatizados y pilotos automáticos, y las computadoras con un rápido desarrollo son parte de la búsqueda espacial que tiene tantos perseguidores, partes de un programa de desarrollo, que también tiene efecto en la vida privada de los individuos. Las cosas de las cuales el hombre común no tiene idea son una legión: nuevos procesos de lubricación en total vacío, células fotoeléctricas y pequeñas nuevas fuentes de energía conquistando distancias infinitas.
Las naciones que no participan en la investigación espacial en algún modo serán abrumadas por la revolución industrial. Dado que las fuentes de energía de la tierra no son inagotables, el programa de viajes espaciales será vital un día, porque deberemos conseguir material fisionable de Marte o algún otro planeta para iluminar nuestras ciudades y calentar nuestras casas. Como las estaciones nucleares proveen la forma de energía más barata ya hoy en día, la producción industrial masiva será totalmente dependiente de estas estaciones. Las consecuencias de los nuevos descubrimientos nos inundan. La transmisión calmada de padres a hijos del conocimiento adquirido se ha terminado para siempre. Un técnico que repara una radio que funciona simplemente con apretar un botón, debe conocer todo sobre la tecnología de transistores y complicados circuitos que a menudo están impresos en hojas de plástico. Dentro de poco también tendrá que manejar los pequeños nuevos componentes de microelectrónica. E incluso, si el maestro en su arte de los días de nuestros abuelos tenía conocimientos que le duraban toda su vida, el maestro del presente y del futuro tendrá que estar continuamente adquiriendo nuevas destrezas. Lo que fue válido ayer será mañana obsoleto.
Aunque tomará millones de años, nuestro sol se apagará y morirá un día. No necesita siquiera ese terrible momento cuando un hombre de estado pierde el control y pone en movimiento el aparato atómico de aniquilación para causar una catástrofe. Un impredecible e inseguro evento cósmico puede provocar el fin de la tierra. El hombre nunca ha aceptado la idea de esa posibilidad, y puede ser por ese motivo que ha buscado devotamente la esperanza de otra vida del espíritu y el alma en una de las miles religiones.
Así que sugiero que la investigación espacial no es el producto de su libre elección sino que sigue una fuerte compulsión interna cuando examina las posibilidades de su futuro en el universo. Tanto como proclamo la hipótesis de que recibimos visitas del espacio en el difuso y distante pasado, también asumo que no somos la única inteligencia en el cosmos —en realidad sospecho que las hay más antiguas y más avanzadas en el universo. También aseguro que todas las inteligencias están llevando adelante investigación espacial por su propia iniciativa, me estoy moviendo al mundo de la ciencia ficción con esto, sabiendo bien que estoy poniendo mi cabeza en un nido de abejas.
«Platillos voladores» han estado apareciendo una y otra vez en los últimos veinte años; en la literatura del tema son conocidos como OVNIs, objetos voladores no identificados. Pero antes de adentrarnos en el apasionante tema de los misteriosos OVNIS, me gustaría mencionar un argumento importante usado cuando la justificación de los viajes espaciales está en discusión.
Se dice que la investigación en viajes espaciales no es redituable; ningún país, por rico que sea, puede juntar la enorme suma de dinero que se necesita sin poner en riesgo la bancarrota nacional. Es verdad, la investigación por sí misma nunca ha sido redituable; son los productos de la investigación que hacen la inversión redituable. No es razonable esperar ganancias de la investigación de los viajes espaciales en esta etapa, pero para mí no hay duda en absoluto que dará un retorno como nunca fue dado por otra investigación. Cuando logre su meta, no será simplemente redituable sino que traerá la salvación de la humanidad de su caída en el sentido literal de la palabra. Incidentalmente, una serie de satélites COMSAT son ya propuestas comerciales sólidas.
En noviembre de 1967, la revista alemana Der Stern dijo:
La mayoría de las máquinas médicas que salvan vidas vienen de América. Son el producto de la evaluación sistemática de la investigación atómica, viajes espaciales, y tecnología militar. Son el producto de una nueva colaboración entre gigantes industriales y hospitales en América, lo que lleva a la medicina a nuevos triunfos casi diariamente.
Internémonos valientemente en el tema ovnis ahora, ignorando el riesgo de no ser tomado seriamente. Si no soy tomado en serio, por lo menos me consuelo con el conocimiento de que estoy en una compañía distinguida.
Los ovnis han sido avistados en América y sobre las Filipinas, en Alemania Occidental y en otros lados. Vamos a aceptar que el 98 por ciento de las personas que declaran haber visto ovnis en realidad vieron relámpagos con forma de pelotas, globos meteorológicos, extrañas formaciones de nubes, nuevos tipos de aeronaves, o incluso extraños efectos de luces y sombras en el cielo del crepúsculo. Sin duda, también, muchas personas fueron víctimas de histeria masiva. Afirmaron ver algo que simplemente, no estaba allí. Y por supuesto, estaban los buscadores de publicidad que quisieron lucrar con sus llamadas observaciones y produjeron encabezados en la prensa. Si dejamos de lado los chiflados, mentirosos, histéricos y sensacionalistas, aún queda un razonable grupo de observadores sobrios, incluidas personas cuyo trabajo los hace familiares con fenómenos celestiales. Una simple ama de casa puede cometer el mismo error que un granjero en el lejano oeste, pero cuando, por ejemplo, el avistamiento de un ovni es hecho por un experimentado piloto de compañía aérea, es difícil descartarlo como un embuste. Porque un piloto está familiarizado con espejismos, relámpagos, globos meteorológicos, etc. La reacción de todos sus sentidos, incluso su visión de primera clase, son regularmente controlados; no puede beber alcohol unas horas antes de despegar y durante el vuelo. Y un piloto difícilmente diga tonterías, porque perdería su agradable y bien pago trabajo demasiado fácilmente. Pero cuando no sólo un piloto sino un grupo de ellos (incluyendo hombres de la fuerza aérea) cuentan la misma historia, debemos escucharlos.
Yo mismo no sé qué es un ovni; no digo que se haya probado que son objetos voladores pertenecientes a inteligencias desconocidas, aunque podría haber pocas objeciones a esa suposición. Desafortunadamente nunca vi un ovni con mis propios ojos pero puedo reproducir aquí relatos auténticos:
El 5 de febrero de 1965, el departamento de defensa de los Estados Unidos anunció que la División Especial para Ovnis había sido instruida en investigar los reportes de dos operadores de radar. El 29 de enero de 1965, estos dos hombres habían localizado dos objetos voladores no identificados en su pantalla de radar en el campo aéreo naval de Maryland. Estos objetos se acercaron al campo aéreo desde el sur a la enrome velocidad de 4350 millas por hora. Al llegar a una distancia de treinta millas del suelo, hicieron un giro agudo y rápidamente desaparecieron del alcance del radar.
El 3 de mayo de 1964, varias personas en Canberra, Australia, incluyendo tres meteorólogos, observaron objetos voladores grandes y brillantes cruzando el cielo de la mañana en dirección noreste. Durante un interrogatorio hecho por delegados de la NASA, los testigos oculares describieron cómo la «cosa» había rebotado en una forma extraña y cómo un objeto más chico se había abalanzado hacia el grande. El objeto pequeño había largado un resplandor rojizo y después había sido borrado, mientras la «cosa» grande desaparecía de la vista en dirección noroeste. Uno de los meteorólogos dijo resignadamente, «Siempre ridiculicé las historias de los ovnis, ¿qué voy a decir ahora?».
El 23 de noviembre de 1953, un objeto volador no identificado apareció en el radar de la base aérea de Kinross, Michigan. El teniente de vuelo R. Wilson, quien estaba en un vuelo de entrenamiento en un jet F-86, obtuvo permiso para perseguir la «cosa». El personal del radar vio a Wilson perseguir el objeto no identificado por 160 millas. De repente ambos se fusionaron en uno en la pantalla del radar. Las llamadas de radio a Wilson no tuvieron contestación. Durante los próximos días, la región en la que el evento inexplicable tuvo lugar fue peinada buscando restos de la nave, y las cercanías del Lago Superior fueron examinadas buscando huellas de aceite. No encontraron nada. No había absolutamente ninguna huella del teniente Wilson ni de su máquina.
El 13 de septiembre de 1965, poco antes del amanecer, el sargento de policía Eugene Bertrand se encontró con una distraída mujer parada al lado de su auto en un cruce de Exeter, New Hampshire. La señora rehusó seguir conduciendo y declaró que un objeto volador gigantesco, refulgente y rojo la había seguido por 10 millas en la ruta 101 y después desapareció en el bosque.
El policía, un veterano con la cabeza bien puesta, pensó que la dama estaba loca hasta que escuchó el mismo informe de otra patrulla en la radio de su auto. Hablando desde la central, su colega Gene Toland le ordenó que volviera enseguida. Allí un hombre joven le contó la misma historia que la mujer; él también había buscado refugio de un objeto brillante y rojo.
Con desgano, los hombres fueron en la patrulla, convencidos que la historia debía tener una explicación racional. Buscaron en el distrito por dos horas, luego decidieron volver. Pasaron por un campo en donde había seis caballos que de repente huyeron en estampida. Casi simultáneamente la región fue bañada con una luz roja. «¡Allí, miren allí!» gritó un joven policía. Un objeto rojo fuego, que se movía lenta y silenciosamente hacia los observadores, flotaba sobre los árboles. Bertrand informó a su colega Toland por el teléfono que había visto la condenada cosa con sus propios ojos. Ahora la granja y la colina cercana también estaban bañadas con la luz roja. Un segundo auto de la policía paraba cerca de los hombres.
Cincuenta y ocho calificados testigos oculares aparecieron durante la investigación del misterioso incidente que fue llevada adelante posteriormente. Incluyó meteorólogos y miembros de la guardia costera —en otras palabras, personas que como observadores confiables difícilmente no distinguirían un globo meteorológico de un helicóptero o un satélite de las luces de navegación de un avión. El reporte contenía datos pero no daba ninguna explicación del objeto volador no identificado.
El 5 de mayo de 1967, el mayor de Marliens en la Costa de Oro, Monsieur Malliotte, descubrió un extraño hoyo en un campo de trébol, a 680 yardas del camino. Encontró huellas de un círculo con un diámetro de 15 pies y medio y una profundidad de un pie. Hondos surcos de 4 pies de profundidad salían del círculo en todas direcciones. Daba la impresión de que un pesado enrejado metálico había sido presionado contra el suelo. Al final de los surcos había hoyos de un pie y 2 pulgadas de profundidad que podrían haber sido impresos en el suelo por «pies». Algo muy curioso era el polvo violeta y blanco que estaba depositado en los surcos y los hoyos. He inspeccionado el lugar cerca de Marliens en persona. ¡Estas huellas no fueron dejadas por fantasmas!

¿Qué podemos concluir de esto?
El 6 de noviembre de 1967, durante una transmisión de la televisión alemana con el tema «¿Invasiones del Cosmos?», el capital de un avión de Lufthansa contó un incidente del cual fueron testigos oculares él y cuatro miembros de su tripulación. El 15 de febrero de 1967, entre diez y quince minutos antes de aterrizar en San Francisco, vieron cerca de su propia máquina un objeto volador con un diámetro de cerca de 33 pies que brillaba en forma encandilante y voló con ellos por un tiempo. Mandaron sus observaciones a la Universidad de Colorado, quienes al no tener una mejor explicación dijeron que el objeto volador era parte de un cohete previamente lanzado, cayendo al suelo. El piloto explicó que con más de un millón de millas de experiencia de vuelo no podía creer, y tampoco sus colegas, que una pieza de metal que cae pudiera sostenerse en el aire por un cuarto de hora, tuviera semejante dimensiones, y volara al lado de la aeronave; además la explicación era todavía menos creíble porque el objeto volador se había observado desde el suelo por cerca de tres cuartos de hora. El piloto alemán no daba la idea de ser un visionario.
Dos informes del Die Suddeutsche Zeitung, Munich, 21 y 23 de noviembre de 1967:
Belgrado (de nuestros corresponsales): Objetos voladores no identificados se han visto sobre varios distritos del sudeste europeo durante los últimos días. En el fin de semana, un astrónomo amateur fotografió tres de esos brillantes objetos celestiales en Agram. Pero mientras los expertos todavía están dando sus opiniones sobre estas fotografías, más ovnis han sido informados de una región montañosa de Montenegro, donde incluso parece que han ocasionado incendios forestales. Estos informes vienen principalmente de la villa de Ivangrad donde los habitantes juran que han observado cuerpos celestiales extrañamente brillantes e iluminados cada atardecer en los últimos días. Las autoridades confirman que han ocurrido varios incendios forestales en el distrito pero hasta el momento no pueden explicar qué los ocasionó.
Sofía: (UPI): Un ovni apareció sobre la capital de Bulgaria, Sofía. De acuerdo con el informe de la agencia de noticias de Bulgaria, BTA, el ovni pudo ser reconocido a simple vista. BTA dice que el cuerpo volador era mayor que el disco del sol y luego tomó la forma de un trapecio. El cuerpo volador supuestamente emitió poderosos rayos. También fue observado por telescopio en Sofía. Un colaborador científico del Instituto Búlgaro de Hidrología y Meteorología dijo que el cuerpo volador aparentemente se movía con su propia energía. Volaba unas 18 millas por encima de la tierra.
En el 7.º Congreso Internacional de Investigadores de Ovnis, en el otoño de 1967, el profesor Hermann Oberth, el hombre conocido como «el padre de los viajes espaciales», y maestro de Wernher von Braun, dijo que los ovnis todavía eran un «problema extracientífico», pero, dijo Oberth, los ovnis probablemente fueran «naves espaciales de mundos desconocidos», y para usar sus propias palabras: «Obviamente los seres que los comandan y vuelan están culturalmente más allá que nosotros, y si hacemos las cosas bien, podemos aprender mucho de ellos». Oberth, quien predijo adecuadamente el desarrollo de los cohetes en la tierra, sospecha que los prerrequisitos para un desarrollo biológico existen en otros planetas del sistema solar.
El 17 de noviembre de 1967, bajo el título «Segundo pensamiento», Die Zeit dijo:
Durante años los rusos han ridiculizado la histeria occidental sobre platillos voladores. No hace mucho, Pravda contenía un desmentido oficial de que esos vehículos celestes tan peculiares existieran. Ahora, el general de la Fuerza Aérea, General Anatolyi Stolyakov ha sido nombrado director de un comité para examinar todos los informes de ovnis. En conexión con éstos, el London Times escribe: «Si los ovnis son productos de alucinaciones colectivas, si se originan de visitantes de Venus o deben ser vistos como una revelación divina —debe haber una explicación para ellos, de otra forma los rusos nunca habrían instaurado una Comisión de Investigación».
El incidente más espectacular y misterioso conectado con el fenómeno de «materia del universo» tuvo lugar a las 7:17 en la mañana del 30 de julio de 1908 en la Taiga siberiana. Una bola de fuego cruzó el cielo y se perdió en la estepa. Los viajeros del tren transiberiano observaron una masa brillante que se movía de sur a norte. Un trueno sacudió el tren, siguieron explosiones y casi todas las estaciones sismográficas en el mundo registraron un apreciable temblor de tierra. En Irkutsk, a 550 millas del epicentro, la aguja del sismógrafo estuvo temblando por casi una hora. El ruido pudo escucharse en un radio superior a las 621 millas. Rebaños enteros de renos fueron destruidos. Nómadas fueron levantados en el aire junto con sus tiendas.
Recién en 1921 el Profesor Kulik comenzó a recolectar relatos de testigos. Finalmente también logró juntar el dinero para una expedición científica para esta región poco poblada de la Taiga.
Cuando los miembros de la expedición llegaron a la rocosa Tunguska en 1927, estaban convencidos de que encontrarían un cráter hecho por un meteorito gigante. Estaban muy equivocados. Vieron los primeros árboles sin copas a unas 37 millas del centro de la explosión. Cuanto más se acercaban al punto crítico, más yermo aparecía el distrito. Los árboles se levantaban como postes telefónicos afeitados; cerca del centro incluso los árboles más fuertes habían sido arrancados de raíz. Finalmente encontraron huellas de un tremendo incendio. Siguiendo al norte, la expedición quedó convencida de que había tenido lugar un gran explosión, Cuando se encontraron con hoyos de todo tamaño en suelo pantanoso supusieron el impacto de meteoritos; cavaron y perforaron en el suelo cenagoso sin encontrar un solo resto, una pieza de hierro, un pedacito de níquel, o un terrón de piedra. Dos años más tarde la búsqueda continuó con taladros más grandes y mejores recursos técnicos. Perforaron hasta una profundidad de 118 pies sin encontrar un solo vestigio de cualquier tipo de material meteórico.






Fotos actuales.
En 1961 y 1963 dos expediciones más fueron enviadas al Tunguska por la Academia Soviética de Ciencias. La expedición de 1963 estaba bajo las órdenes del geofísico Solotov. Este grupo de científicos, ahora equipado con las más modernas aplicaciones técnicas, llegó a la conclusión de que la explosión en la Tunguska siberiana debió ser nuclear.
El tipo de explosión puede ser determinada cuando son conocidas varias consecuencias físicas de las que causó. Una de estas consecuencias de magnitud en la explosión de Tunguska fue la vasta cantidad de energía radioactiva que emitió. En la Taiga, la expedición encontró a 11 millas del centro de la explosión árboles que habían sido expuestos a radiación e incendiados por ella en el momento de la explosión. Pero un árbol en crecimiento sólo puede incendiarse si la cantidad de energía radiactiva por centímetro cuadrado alcanza 70 a 100 calorías. Sin embargo, la fuerza de la explosión fue tan brillante que provocó sombras secundarias hasta una distancia de 124 millas del epicentro.
De estas mediciones, los científicos dedujeron que la energía radioactiva de la explosión debió estar alrededor de los 2.8 x 10^23 ergios (el ergio es la unidad de medida del trabajo. Un escarabajo que pesa 1 gramo lleva a cabo un ergio de trabajo cuando trepa una pared de 1 cm. de alto).
La expedición encontró ramas carbonizadas en las copas de los árboles por un área de 11 millas. De esto concluyeron que de repente había frenado. Esto es el resultado de una explosión, no de un fuego forestal. La carbonización tuvo lugar en los lugares en donde no había sombra para interrumpir la difusión del relámpago. Clara e incuestionablemente era un caso de radiación. La suma de todos estos efectos hace que la fuerza de 10^23 ergios sea necesaria para la gigantesca devastación. Esta inmensa energía corresponde al poder destructivo de una bomba atómica que pese 10 megatones.
La investigación confirmó una explosión nuclear y relegó a nivel de fábulas las explicaciones de impacto de cometas o caída de un gran meteorito.
¿Qué explicaciones se ofrecen para una explosión nuclear en 1908?
Me adhiero a la opinión de los que sospechan que la explosión nuclear fue causada por la pila de energía de una nave espacial desconocida que explotó. ¿Fantástico? Por supuesto, pero no quiere decir que sea imposible.
Hay estantes y estantes de literatura sobre los meteoritos de Tunguska. Otro dato que quiero enfatizar: la radioactividad alrededor del centro de la explosión en la Taiga es dos veces más alta —incluso hoy— que en cualquier otro lado. Una investigación cuidadosa de los árboles y sus anillos anuales confirman un apreciable aumento de la radioactividad desde 1908.
Nuestro conocimiento de los planetas del sistema solar es poco detallado; Marte es el único planeta en el que la «vida» en nuestro sentido de la palabra puede existir, y el cantidades limitadas. El hombre ha colocado fronteras teóricas a la posibilidad de la vida en este sentido; esta frontera es llamada ecósfera. En nuestro sistema solar, sólo Venus, la Tierra y Marte están dentro de los límites de la ecósfera. Sin embargo, debemos recordar que la determinación de la ecósfera está basada en nuestra concepción de la vida y que la vida desconocida no necesariamente está ligada a nuestras premisas de vida. Hasta 1962, Venus era considerada como un posible hogar para la vida. El Mariner II llegó cerca de 21 000 millas de Venus. De acuerdo con la información que transmitió, Venus debe ser descartada como tal.
De los informes del Mariner surge que la temperatura promedio de la superficie tanto a la luz como a la sombra era de 4200 °C. Semejante temperatura quiere decir que no puede haber agua, sólo lagos de metales fundidos en la superficie. La idea popular de Venus como la hermana gemela de la tierra está terminada, aun cuando el hidrógeno carburado presente podría ser un medio de cultivo para todo tipo de bacterias.
No hace mucho que los científicos declararon que la vida en Marte es inconcebible. Desde hace un tiempo ha pasado a ser «poco concebible». Porque después del exitoso reconocimiento de la misión Mariner debemos conceder, aunque sea a regañadientes, que la posibilidad de vida en Marte no es improbable. Está incluso dentro de los límites de las posibilidades que nuestro vecino Marte tuviera su propia civilización hace milenios. En todo caso, la luna marciana Phobos merece especial atención.
Marte tiene dos lunas: Phobos y Deimos (en griego, miedo y terror). Fueron conocidas mucho antes de que el astrónomo americano Asaph Hall las descubriera en 1877. En 1610 Johannes Kepler sospechó que Marte estaba acompañado por dos satélites. Aunque el monje capuchino Schyrl declaró haberlas visto unos años antes, debe haber estado equivocado, porque las pequeñas lunas marcianas no podrían haber sido vistas con los instrumentos de esa época. Una descripción fascinante de ellas nos es dada por Jonathan Swift en «Un viaje a Laputa y Japón», que forma la parte III de Los Viajes de Gulliver. No sólo describe las dos lunas marcianas, sino que también da su tamaño y órbitas. La cita es del capítulo 3.
(Los astrónomos de Laputa) pasan la mayor parte de sus vidas observando los cuerpos celestiales, lo que hacen con la ayuda de vidrios mucho mejores que los nuestros. Porque, aunque sus telescopios más largos no exceden tres pies, magnifican mucho más que los nuestros de cientos de yardas, y al mismo tiempo muestran las estrellas con mayor claridad. Estas ventajas les permitieron extender sus descubrimientos más allá que nuestros astrónomos en Europa y han hecho un catálogo de 10 000 estrellas fijas, mientras que el mayor de los nuestros no contiene más de una tercera parte de ese número. También han descubierto dos estrellas menores, o satélites, que giran alrededor de Marte, donde la de más adentro dista del centro del planeta exactamente tres veces el diámetro, y la de más afuera cinco veces; la primera gira en el espacio de 10 horas y la segunda en 21 y media; de tal forma que los cuadrados de sus tiempos periódicos están muy cerca en la misma proporción con los cubos de sus distancias del centro de Marte, lo que evidentemente muestra que están gobernadas por las mismas leyes de gravedad que incluyen los otros cuerpos celestiales.
¿Cómo pudo Swift describir los satélites marcianos cuando se descubrieron 150 años después? Sin duda los satélites marcianos fueron sospechados por algunos astrónomos antes de Swift, pero las sospechas no alcanzan para datos tan precisos. No sabemos de dónde sacó Swift su conocimiento.
Actualmente, estos satélites son las lunas más pequeñas y más extrañas de nuestro sistema solar. Rotan en órbitas casi circulares alrededor del ecuador. Si reflejan la misma cantidad de luz que nuestra luna, entonces Phobos debe tener un diámetro de 10 millas y Deimos una de sólo 5 millas. Pero si son lunas artificiales y entonces reflejan más luz, serían incluso más pequeñas. Son las únicas lunas conocidas en el sistema solar que se mueven alrededor de su planeta madre más rápido de lo que él rota. En relación a la rotación de Marte, Phobos completa dos órbitas en un día marciano, mientras que Deimos se mueve sólo un poco más rápido alrededor de Marte de lo que el planeta rota.
En 1862, cuando la tierra estaba en una muy favorable posición en relación con Marte, la gente buscó en vano los satélites marcianos —no fueron descubiertos sino 15 años más tarde. La teoría de los planetoides surgió porque muchos astrónomos sospechaban que las lunas marcianas eran fragmentos del espacio que Marte había atraído. Pero la teoría de los planetoides no es sostenible, porque ambos giran en casi el mismo plano sobre el ecuador. Un fragmento del espacio puede hacerlo por casualidad, pero dos no. Finalmente, datos medibles produjeron la teoría moderna de los satélites.
El científico ruso I. S. Shklovskii y el renombrado astrónomo americano Carl Sagan, en su libro «Vida inteligente en el universo» publicado en 1966, aceptan que la luna Phobos es un satélite artificial. Como resultado de una serie de mediciones, Sagan llegó a la conclusión de que Phobos debe ser hueco y una luna hueca no puede ser natural.
De hecho, la peculiar órbita de Phobos no tiene relación con su masa aparente, mientras que esas órbitas son típicas en los casos de cuerpos huecos. Shklovskii, director del Departamento de Radio Astronomía en el Instituto Astrológico Sternberg de Moscú, hizo la misma declaración después de haber observado que una peculiar aceleración pudo confirmarse en el movimiento de Phobos. Esta aceleración es idéntica al fenómeno que se ha establecido en el caso de nuestros propios satélites artificiales.
Hoy en día la gente toma estas fantásticas teorías de Sagan y Shklovskii muy seriamente.
Si el punto de vista sostenido por reputados científicos de Este y Oeste sobre el hecho de que Marte una vez tuvo una avanzada civilización es correcto, la pregunta surge: ¿Por qué no existe hoy? ¿Tuvo la civilización de Marte que buscar un nuevo lugar? ¿Su planeta de origen, que perdía más y más oxígeno, los forzó a buscar nuevos territorios para asentarse?
¿Fue una catástrofe cósmica la responsable de la caída de la civilización? Finalmente, ¿algunos de los habitantes de Marte pudieron escapar a su planeta vecino?
En su libro «Mundos en colisión», publicado en 1950 y aún muy discutido en círculos científicos, Immanuel Velikovsky declaró que un cometa gigante había chocado con Marte y que Venus se había formado como resultado de esa colisión. Su teoría puede ser probada si Venus tiene una temperatura de superficie muy alta, nubes con hidrógeno carburado, y una rotación anómala. La evaluación de los datos del Mariner II confirma esta teoría: Venus es el único planeta que rota «hacia atrás», o sea, es el único planeta que no sigue las reglas de nuestro sistema solar como lo hacen Mercurio, la Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.
Pero si una catástrofe cósmica es una posible razón para la destrucción de una civilización en el planeta Marte, eso daría material para mi teoría de que la Tierra pudo haber recibido visitas desde el espacio en un remoto pasado. La tesis de que un grupo de gigantes marcianos tal vez escaparon a la tierra para fundar una nueva cultura de homo sapiens teniendo descendencia con los seres seminteligentes que vivían allí se convierte en una posibilidad especulativa. Desde que la gravedad de Marte no es tan fuerte como la de la Tierra, se puede asumir que la constitución de los hombres de Marte era más pesada y más grande que la de los hombres de la tierra. Si hay algo en este argumento, podemos tener a los gigantes que vinieron de las estrellas, que pudieron mover enormes bloques de piedra, que instruyeron a los hombres en artes desconocidas en la tierra, y que finalmente murieron.
Nunca hemos sabido tan poco sobre tanto como hoy. Estoy seguro que el tema Hombre e Inteligencias Desconocidas permanecerá en la agenda de la investigación hasta que cada acertijo que pueda ser resuelto encuentre una respuesta.